Perdon | CVCLAVOZ

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¿Qué puedes hacer para estar cerca de Él?

Es gracioso conocer las locuras que los fans hacen para conocer a su artista o personaje favorito, por ejemplo: pueden dormir en la calle varios días antes de un concierto para tener un buen lugar o conseguir entradas, pueden viajar grandes distancias para verlos, y así podríamos seguir numerando las cosas que hacen, muchas de estas anécdotas son graciosas, increíbles y otras causan asombro y horror.

Estas personas por su admiración desmedida a sus ídolos se arriesgan, dan todo lo que tienen e incluso ponen en peligro su vida solamente para verlos.

¿De qué somos capaces de hacer para acercarnos a Dios?

– Zaqueo se subió a un árbol de sicomoro para ver a Jesús.
– Bartimeo, se enteró que Jesús pasaba por su ciudad y comenzó a gritar.
– La mujer de flujo de sangre, tomó la decisión de enfrentarse a una gran multitud que seguía a Jesús solamente para tocar su manto.

A diferencia de los fans de los famosos que deben hacer cosas arriesgadas para solo verlos, nosotros podemos acercarnos a Dios con libertad y no sólo para verlo sino para tener su amistad, amor, perdón, restauración, etc.

Santiago 4:8 dice: Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. (…)” (NTV), Dios está dispuesto a recibir a aquellos que lo buscan y para ello es necesario que estemos dispuestos a dejar cargas, preocupaciones y sobre todo el pecado.

Dios no pide que hagas locuras para que puedas estar cerca de Él, solamente pide que lo busques y Él mismo se acercará a ti. Quizás una enfermedad, un problema, un pecado o un fracaso te hayan separado de Dios y de su casa, hoy te animo a buscarlo, no importa la razón de tu alejamiento, solamente búscalo y lo encontrarás. 

 En cuanto a mí, ¡qué bueno es estar cerca de Dios! Hice al Señor Soberano mi refugio, y a todos les contaré las maravillas que haces” Salmos 73:28 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su ira es pasajera…

“Cuando Dios se enoja, el enojo pronto se le pasa; pero cuando ama, su amor dura toda la vida. Tal vez lloremos por la noche, pero en la mañana estaremos felices.” Salmo 30:5 (TLA)

Ningún padre puede premiar a su hijo por su mal comportamiento, así como cuando contristamos al Espíritu Santo no podemos esperar su sonrisa. Pero ante todo, sabemos que Dios es misericordioso y pronto desvanecerá toda culpa, nuestras lágrimas no durarán hasta el día de mañana. Si la vara de Dios está sobre tu vida, entiende que es por tu bien y pronto pasará, porque su ira es temporal, más su amor es para toda la vida.

Por Ruth Mamani

 

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Quiero ser cristiano porque no quiero ir al infierno

Cada uno tiene un motivo por el cual decidió entregarle su vida a Jesús, y aunque cada caso es especial, hay una razón errónea por la cual muchos se involucran en el cristianismo: el miedo al infierno.

Por medio de la Biblia aprendemos que sólo somos pasajeros por este mundo y que nuestro destino final es el cielo. El deseo de Dios es que todos seamos salvos y pasemos la eternidad con Él; sin embargo, los que rechazan el sacrificio de amor que Él hizo por medio de Jesús, automáticamente ya han elegido pasar la eternidad sin Él.

¿Qué sucede cuando eres cristiano solo porque no quieres ir al infierno?

Amar a Dios solo porque tienes miedo al infierno es igual que estar en una relación sentimental solo porque tu pareja te da dinero. Dios nos ha dado la libertad de escoger y Él nunca obliga a nadie. Pretender amar a Dios para evitar el infierno es un acto egoísta y es una manera de burlarse de Él. No obstante, nadie puede engañar a Dios (Gálatas 6:7) pues Él lo sabe todo (Salmos 139).

¿Amarías a Dios aún si no existiera el cielo o el infierno?

El «Soneto a Cristo crucificado», también conocido como «No me mueve, mi Dios, para quererte», es un poema que data del siglo XVI. Aunque se desconoce la identidad del autor, por sus palabras se puede decir que era una persona que amaba profundamente a Dios y que no necesitaba saber del cielo o el infierno.

Después de leer este poema, ¿podrías decir lo mismo que este autor? ¿Qué es lo que te motiva?

Si eras cristiano por temor al infierno o porque quieres ir al cielo, aún estás a tiempo de cambiar. Acude a Dios en oración y cuéntale tus temores, dudas, y pecados. Él te conoce mejor que nadie y te ayudará a comenzar una nueva vida sincera y llena del verdadero amor que solo Él puede dar. Cuando comiences a amar a Dios por quien Él es, y no por lo que pueda ofrecerte, verás que tu vida cambiará en todos los aspectos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Danilo Montero: ¿Hasta cuándo se puede pelear por salvar el matrimonio?

Hay muchos factores que pueden destruir un matrimonio, pero cuando se tiene la voluntad de restaurarla, uno debe pelear hasta el final. En Mateo 18:21-22 dice: Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete.” Este pasaje es una guía para cómo debemos tratar nuestras relaciones con otros.

“Toda relación humana que es importante merece que pelees por ella hasta el final”, afirma Danilo Montero. Asimismo, en este vídeo explica hasta cuándo uno debe de intentar salvar su matrimonio y qué acciones se debe tomar al respecto.

Este contenido fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tips para superar una ruptura amorosa

Las relaciones de pareja se hacen una parte importante en la vida de cualquier ser humano y, es por ello que resultan tan dolorosas y difíciles de superar. En estos casos, la frase más popular probablemente sea que “el tiempo lo cura todo”, pero ¿qué se puede hacer para superar una ruptura amorosa? Éstos son algunos consejos.

La escritura es una manera terapéutica de expresar tus sentimientos. Si quieres decirle algo a tu ex pareja, o manifestar lo que sientes en el momento, puedes escribirlo y guardarlo para ti. Recuerda que la intención de este ejercicio es exteriorizar tus emociones y no atacar a nadie. No publiques nada en tus redes sociales y recurre a otros medios, como por ejemplo, escribir en un diario o un archivo digital al que solo tú tengas acceso.

La música influye en nuestro estado de ánimo más de lo que crees. Si piensas que escuchando canciones de desamor vas a desahogarte, estás equivocado. Proverbios 25:20 dice: “Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío.” (NVI) No escuches música que te deprima, sino que te levante el ánimo y te recuerde lo especial y valioso que eres.

La psicóloga clínica, Dr. Jill P. Weber asegura que “cada relación fallida es una oportunidad -no para auto abuso, sino para hacer un balance de los que aprendimos sobre nosotros mismos”. En lugar de pensar en el pasado como algo doloroso, comienza a verlo como una lección. Evalúa qué aprendiste y qué cosas puedes cambiar. Esto será de mucha utilidad en el futuro, no solo para ti, sino también para otros.

Algunos dicen que perdieron la mitad de sí mismos cuando terminaron con su pareja; no obstante, olvidan quiénes eran antes de esa relación. Aunque el hombre y la mujer se complementan en una relación, no son seres incompletos porque Dios no hace medias personas. Recuerda tu vida antes de tu pareja y qué metas tenías. ¡Aún puedes lograrlas!

Un estudio publicado en la revista Public Health Nutrition demostró que las personas que comen comida rápida y productos horneados comerciales son 51% más propensos a desarrollar depresión. Lo que comes influye en tu estado de ánimo; así que, toma el control de tu salud y empieza una nueva rutina de vida. Comienza a comer alimentos saludables, a hacer ejercicio y a preocuparte por tu imagen. “El ejercicio también conduce a la liberación de sustancias químicas cerebrales como los opioides endógenos que pueden crear sentimientos de contentamiento”, afirma la psicóloga, Dr. Melanie Greenberg. Estos pequeños cambios positivos en tu vida tendrán un efecto significativo en la superación de una ruptura.

No te encierres en tu propia tristeza y busca la compañía de personas que te ayuden a distraerte con otras actividades. También puedes hacer comenzar a asistir a talleres, grupos de estudio, reuniones de deporte, o cualquier grupo en donde hayan personas que no conozcas. Esto hará que amplíes tu círculo de amigos e interactúes con otro tipo de personas.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Soledad

El salto tecnológico que la humanidad ha dado es impresionante, el internet se ha convertido en una herramienta poderosa para superar los límites de espacio y tiempo; todo parece indicar que por las facilidades que tenemos todos estamos en contacto con alguien.

Pero ante este gran avance, hoy son muchas las personas que dicen sentirse solas ¿Qué está sucediendo? Lo que parecía un gran adelanto para el hombre se ha convertido en un motivo de preocupación.

¿Te sientes solo?

El sentimiento de soledad no discrimina a niños, adolescentes, jóvenes o personas adultas, esa sensación de vacío en el corazón puede llevarte a encerrarte voluntariamente en una prisión. Quizás tu madre, tu padre, amigos, hijo, novio y compañero te haya abandonado voluntaria o involuntariamente y hoy estás desesperado pensando que tu vida no tiene sentido y no encuentras una razón para vivir.

Recuerda estás palabras ¡NO, ESTARÁS SOLO JAMÁS! “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí” Salmos 27:10 (DHH), elimina esa sensación de vacío reconociendo que Dios estará contigo siempre.

Jesús en el momento en que se encontró solo, sin la compañía de sus discípulos porque habían sido dispersados, nos enseña una verdad “(…) Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo” Juan 16:32 (NTV).

Si estás luchando contra esa sensación de soledad y tus heridas te duelen demasiado por lo sucedido, decide hoy ya no vivir así, no te acostumbres a ese estado y comienza a llenar ese vacío con el amor de Dios.

¡Él está contigo! Aunque todos te hayan dado la espalda, Dios no te ha dejado y no lo hará y quiere que comprendas esa verdad.

Dios te dice hoy: “Mi presencia irá contigo” Éxodo 33:14 (NTV)

Por Judith Quisbert

 

 

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Llamada de emergencia

En varios países y ciudades se ha creado un sistema de seguridad para atender casos de emergencia como accidentes, violencia, incendios, etc. Consiste en una llamada gratuita que el afectado o los testigos pueden hacer para pedir auxilio y atención. Muchos relacionamos la idea de la llamada de emergencia con el número “911” estos tres dígitos marcados en un momento determinado y oportuno pueden salvar la vida de una o muchas personas

¿Alguna vez utilizaste este servicio?

Los numerosos problemas y circunstancias que atravesamos ponen en peligro nuestra vida espiritual e incluso la muerte puede estar al acecho, pero como hijos de Dios sabemos que tenemos la opción de realizar una llamada ¿A quién llamarías?

Toma nota del número de emergencia “5015” estos cuatro dígitos hacen referencia a Salmos 50:15 que dice: “Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria” (NTV). Para que puedas hablar con Dios no necesitas de un móvil o un servicio telefónico, pues el contacto es directo y sin interrupciones ¿Sabes de qué estoy hablando?

LA ORACIÓN

Dios está dispuesto a atenderte y está a la espera de tu pedido de auxilio Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!” Isaías 65:24 (NTV) es realmente asombroso saber que nuestro Padre está muy atento a nuestras oraciones y promete que su respuesta será inmediata, incluso antes de que terminemos de hablar.

En tiempos difíciles la reacción de muchos de nosotros es confiar en nuestra capacidad e inteligencia o en otras personas, olvidando completamente que Dios es la mejor ayuda que uno puede tener “Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en la gente” Salmos 118:8 (NTV)

Si hoy estás en peligro no dudes en hacer la llamada de emergencia al 5015 y Dios te responderá.

Por Judith Quisbert

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¡Ni para tomar impulso!

Cuando una amiga decidió entregar su vida a Cristo, me preguntaba si le era permitido seguir  haciendo cosas que solía hacer antes de conocer a Jesús, o  si estaba bien continuar frecuentando  lugares  a los que acostumbraba ir. Sus amistades no eran de mucha ayuda ya que invitaciones a fiestas y otras cosas no le faltaban, por lo cual había momentos que extrañaba volver a su vida pasada.

Fue entonces que retrocedí el tiempo para recordar a la mujer de Lot, quien llegó a vivir en Sodoma, donde2 estableció su hogar y lugar en el que crecieron sus hijas. Pero la vida de Lot era triste ante la pervertida conducta de los habitantes de Sodoma y Gomorra. La decisión de establecerse en esa ciudad fue  equivocada y las consecuencias fueron dolorosas. Sin embargo, Dios en su gran misericordia, envió ángeles para salvar a Lot y a su familia.

“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas… Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”, Gén. 19:17, 26.

Si vivimos recordando y lamentando las cosas que dejamos en el pasado evitaremos que los propósitos de Dios se cumplan en nuestras vidas.

La esposa de Lot es un triste ejemplo, después de recibir las instrucciones para salir de Sodoma y Gomorra desobedece, pues no debían mirar atrás, pero lo hizo. La pregunta es: ¿Por qué?

Ella aún no había abandonado a Sodoma, es más, la llevaba en el corazón, pero para Dios era símbolo de la inmoralidad, de la perversión y de una vida sin su presencia.

Cuando la mujer miró atrás expresando su pesar por las ciudades y añorando lo que Dios quería destruir, perdió su vida.

¿De verdad valió la pena perder la vida por causa de algo que sólo la llevaba a su destrucción?

¿Vale la pena que mires atrás, cuando Dios ya tiene un camino preparado para ti?

Mirar atrás solamente nos estanca, nos produce pérdidas, dolor, lo cual sólo enoja a Dios. Es como si no valoráramos el sacrificio de su hijo y quisiéramos continuar viviendo una vida sin Cristo.

Es fundamental avanzar sin temor y sin mirar atrás, pues al otro lado hay un milagro.

La decisión de Lot no fue buena, pero Dios ya tenía un plan para librarlos de la muerte, a él y a su familia, en realidad ése es el deseo de Dios: salvar las familias. Él dio las instrucciones para evitar el juicio, pero desobedecieron.

A veces nuestra obstinación produce dolorosos resultados pero la misericordia de Dios no nos faltará, por eso acerquémonos confiadamente ante el trono de su gracia, para hallar oportuno socorro. Sus brazos de misericordia siempre están abiertos para todo aquél que desea recibirlo.

No mires atrás, deja tu pasado donde pertenece, la vida con Cristo es mejor, te aseguro no tendrás nada de que arrepentirte.

Por Ruth Mamani.

 

 

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¡No lo niegues esta vez!

Cuenta la historia de un hombre llamado Pedro, uno de los discípulos de Jesús que se caracterizaba por ser impulsivo, emprendedor y un gran siervo para las tareas que el Señor le encomendaba, por ello siempre se lo veía al lado de Jesús.

Cuando Jesús y sus discípulos iban de camino al Monte de los Olivos, el Maestro dijo: Esta noche, todos ustedes me abandonarán…Pedro declaró: Aunque todos te abandonen, yo jamás te abandonaré. Jesús respondió: Te digo la verdad, Pedro: esta misma noche, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces. ¡No! —Insistió Pedro—Aunque tenga que morir contigo, ¡jamás te negaré! (Mateo 26:33-35)

Sólo habían pasado unas cuantas horas desde que Pedro le dijo a Jesús: “Aunque tenga que morir junto a Ti, no te negaré”, y ya lo había negado rotundamente; y al recordar que Jesús le había dicho que así pasaría lloró amargamente, expresando así su arrepentimiento.

Tal vez la presión del momento o el temor a tener el final que Jesús tuvo lo hizo actuar de esa forma, pero finalmente lo negó.

Cuando todo nos va bien somos capaces de hacer grandes cosas por Jesús, pero en el momento de la prueba retrocedemos y hasta negamos lo que anteriormente habíamos dicho con pasión.

Es verdad que Pedro negó a Jesús, su Salvador;  pero, ¿Y no lo negamos nosotros también? Tal vez no al decir que no lo conocemos, pero sí con nuestras actitudes, con la falta de respeto hacia nuestros padres, autoridades, hermanos.

Puede que estos días no hayan sido fáciles para ti y  por ello has olvidado a quién sigues, de quién dependes, a quién le prometiste tu vida y lo has negado con tus actitudes, tu forma de hablar y con tu vida misma. Pero déjame decirte que a pesar de todo ello: ¡Él aún está ahí, esperando que te des vuelta para recibirte con un abrazo de misericordia y amor!.

Después de la resurrección, Jesús  se presentó ante Pedro, quien se hallaba pescando (como la primera vez que lo llamó) junto a  otros discípulos,  y  cuando reconocieron al Maestro, Jesús le preguntó a quién lo había negado: “Pedro, ¿Me amas?” Imagino la cara que puso Pedro al oír estas palabras de Jesús, tal vez hasta se sintió avergonzado y arrepentido de lo que hizo; y  le respondió: “¡Señor, claro que te amo!” Pero Jesús le volvió a preguntar una y otra vez más. Entonces, Pedro comenzó a entender la profundidad de la pregunta del Maestro y, después de este encuentro, vemos un discípulo restaurado, hablando con denuedo de su Señor, proclamando las buenas nuevas.

Jesús quiere restaurar tu vida y perdonarte si alguna vez lo negaste. Él quiere concederte nuevas oportunidades y perfeccionarte día a día. Así que, a pesar de todas las falencias de tu carácter, debes perseverar porque Él sigue obrando en tu vida.

“Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.” Hebreos 12:3 (NVI)

Por Ruth Mamani.

 

 

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Hacia la cruz

Puede ser que hayas conocido a Dios hace una semana, un par de meses, un año o toda tu vida has estado en una iglesia. Sin importar el tiempo, todos hemos cometido errores y le hemos fallado a Dios.

Mucha gente, pese a que cree en que Dios nos perdona y limpia de todo pecado, viven reprochándose cosas de su pasado. Siguen mirando hacia atrás y culpándose por lo que sucedió y se quedan estáticos, presos de la culpa. Otros, deciden abandonar el camino y volver a su vida pasada.

Alguna vez te has preguntado ¿Qué habría pasado si Pedro no aceptaba que Jesús lo había perdonado por negarlo? ¿Imaginas si Pedro hubiera dicho: “Sí Señor, yo sé que tú me amas y me perdonas pero te negué tres veces. Puede que tú me perdones pero yo no” y hubiera vuelto a su vida antigua? ¿Qué habría pasado si Pablo se hubiera quedado reprochándose todo lo que hizo contra los cristianos y no hubiera aceptado el amor y el perdón de Dios? ¿Y si Judas en lugar de colgarse hubiera corrido a los pies de la Cruz sin importarle lo que los demás pensaran?

Todos, absolutamente todos, nos hemos equivocado y nos equivocaremos pero lo importante es saber reconocer nuestras faltas, pedirle perdón a Dios y seguir adelante, intentando nunca más cometer el mismo error.
¿Te equivocaste?, ¿Pecaste?, ¿Nuevos errores?, ¿Caíste nuevamente en lo mismo? No importa, Dios te ama y no lo hace porque puedes ser el hijo perfecto o por lo que puedas darle, te ama por lo que tú eres y porque para Él tu vida no tiene precio. Él te compró con precio de sangre.

No te alejes, no huyas, no busques otras salidas, Dios te espera con los brazos abiertos. Si vas a ir en alguna dirección que sea hacia la Cruz, Él te está esperando. Acepta el perdón y el Amor de Dios y pon tus ojos en tu Salvador, mira hacia la Cruz, no mires tu pasado.

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Jeremías 31:3

 

 

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El ladrón sabio

Tres cruces se levantan en el Gólgota. Un hombre inocente está crucificado al medio de dos ladrones. El evangelio de Lucas nos relata el último momento de estos tres hombres. (Lucas 23: 39-43)

En medio de su agonía uno de los ladrones optó por burlarse de Jesús: “¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!”

El otro ladrón, en las mismas condiciones que el primero, pero sabiendo que ya no había nada que hacer, que no tenía vuelta atrás y que posiblemente estaba en sus últimos instantes de vida, reprende a quien había hablado: “¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte? Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo. Luego dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.

No sabemos la historia de estos criminales, los conocemos sólo en ese momento, en los últimos instantes de su vida. Desconocemos qué es lo que lo que los llevó a cometer los crímenes que los condujeron hasta esas cruces. No tenemos idea de sus motivos para las decisiones erróneas que tomaron en sus vidas. Pero nos queda claro, que el segundo hombre supo aprovechar sus últimos minutos y que su decisión final fue la más sabia de toda su vida. Reconoció que Jesús era el Mesías y sin importar lo que hubiera hecho antes, por su fe, Jesús le aseguró que estaría con Él en el paraíso.

Puedes tener familiares, amigos o conocidos que andan por mal camino. Todas las decisiones que toman son erróneas y por más que intentes hacer que entren en razón, pareciera que nunca van a cambiar. Y levantas las manos y, con el dolor de tu corazón, estás pensando en rendirte, en que ya no tienen remedio.

Pero espera, si este malhechor alcanzó el perdón de Cristo, ¿Por qué no podrían hacerlo los demás? No te canses, no desfallezcas, que para Cristo no hay casos perdidos. Sigue orando por esa persona que amas porque aunque no lo veas, Dios está obrando en sus corazones y no sería raro que allá, en el cielo, nos encontremos con gente que pensamos no volver a ver.

Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)… Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios”  (Efesios 2: 4, 5, 8 NTV)

No se trata de nuestros méritos en la tierra, ni de nuestra antigüedad como cristianos, es cuestión de fe. Por la misericordia y el amor de Dios es que somos salvos y nuestro Redentor es especialista en imposibles, para Él no hay casos perdidos y no desahucia a nadie como nosotros podríamos hacerlo, a sus ojos todos somos valiosos.

 

 

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