Crisis de Coronavirus

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Todos tenemos una identidad que se define por diversos factores, mas cuando aceptamos a Jesús en nuestras vidas, entonces tenemos una nueva identidad en Cristo. Pero ¿qué significa esto?

La Biblia, en 2 Corintios 5:17, dice que Dios nos transforma en nuevas criaturas; es decir, nos otorga una nueva vida que es muy diferente a la que teníamos hasta ese entonces. El cambio que Él hace en nosotros nos abre un camino hacia un futuro lleno de esperanza.

5 verdades de tu nueva identidad en Cristo

1. Eres un hijo de Dios

Pero a los que lo aceptaron y creyeron en él, les dio el derecho de ser hijos de Dios.

Juan 1:12 (PDT)

Cuando los padres adoptan a un niño, este adquiere todos los derechos y deberes como hijo. No solo adquiere el privilegio de exigir sus beneficios y recibir la protección de sus padres, sino que también puede ser identificado como parte de una familia.

Y eso es lo que sucede cuando tenemos una nueva identidad en Cristo.

Todos fuimos creados por Dios, y en ese sentido, somos sus hijos; pero cuando aceptamos a Su Hijo Jesús en nuestras vidas, entonces adquirimos el estatus de verdaderos hijos. Ya no solo fuimos hechos por Él, sino que también Dios nos reconoce como sus hijos. Este hecho es parte de nuestra nueva identidad y nos da acceso a todos las bendiciones de Dios. Además, nos da la oportunidad de acercarnos a Dios con confianza, como hijos que somos.

2. Tienes mucho para dar

El discípulo que se mantiene unido a mí, y con quien yo me mantengo unido, es como una rama que da mucho fruto; pero si uno de ustedes se separa de mí, no podrá hacer nada.

Juan 15:5 (TLA)

Sin importar los dones o talentos que tengamos, al aceptar a Jesús ya tenemos mucho para dar porque es a Él a quien estamos unidos. La Biblia nos enseña que de Dios provienen todas las cosas buenas; y si estamos en Él, entonces los frutos que tengamos serán de provecho.

Asimismo, la nueva identidad en Cristo nos da derecho a recibir al Espíritu Santo, el cual tiene frutos que nadie más puede dar. Sin importar cuánto busquemos, los regalos que recibimos —y damos— por aceptar a Jesús son imposibles de hallar en otro lugar.

3. Eres parte del cuerpo de Cristo

Cada uno de ustedes es parte de la iglesia, y todos juntos forman el cuerpo de Cristo.

1 Corintios 12:27 (TLA)

Puede que no encajemos en ningún grupo social, por más que nos esforcemos. Pero la Biblia dice que cuando aceptamos a Jesús, automáticamente formamos parte del cuerpo de Cristo, es decir, de Su iglesia.

Esta iglesia no se refiere a una congregación o un edificio, sino al conjunto de seguidores de Jesús que algún día gozarán de la vida eterna con Él.

4. Eres una nueva persona

Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Galatas 2:20 (NTV)

A diferencia de los seres humanos, cuando Dios perdona, olvida todo el pasado y ya no se recuerda de los pecados o errores cometidos. Ante Él somos como personas nuevas, sin mancha ni reproche, y por ello nos permite avanzar hacia adelante tomados de Su mano.

La nueva vida que empezamos a vivir es una que depende completamente de Dios; por lo que nos da la seguridad de que suceda lo que suceda, siempre estaremos seguros porque Él es quien tiene el control.

5. Eres sal y luz

Ustedes son la sal de la tierra. Pero ¿para qué sirve la sal si ha perdido su sabor? ¿Pueden lograr que vuelva a ser salada? La descartarán y la pisotearán como algo que no tiene ningún valor. Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial.

Mateo 5:13-16 (NTV)

Tener una nueva vida en Cristo también implica tener un nuevo propósito. Dios nos ama a todos y quiere que tengamos una esperanza; por ello, cuando aceptamos a Jesús nos da la misión de ser luz y sal en el mundo.

Este propósito de ayudar a otros a conocerlo es una tarea que pone en práctica todo que implica ser un hijo de Dios; ya que nos lleva a demostrar ese amor que Él pone en nuestros corazones.

Tener una identidad en Jesús no es individual: también repercute en las personas que nos rodean; y por lo tanto, general un impacto a gran escala.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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