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Tiempo de lectura: 2 minutos

En una entrevista que Ángel Galeano y Joy Croxton le hicieron a Dante Gebel, él dijo: «me regalé el «no», porque me permitió vivir el poder del enfoque» (escucha el podcast completo AQUÍ). Esta afirmación parece sencilla, pero en realidad tiene mucho poder. «No» es una palabra corta y con gran significado; puede hacernos vivir al máximo, pero también puede hacernos perder el tiempo.

¿Cuándo el «no» es bueno?

Las decisiones que tomamos deben ser en base a lo que consideramos adecuado y correcto, no con el fin de agradar a otros. Podemos pasar la vida aceptando y estando de acuerdo con muchas cosas que sabemos que son negativas, solo con el fin de caer bien a los demás. Y el resultado de esto es que, cuando pasa el tiempo, nos damos cuenta que no hemos estado viviendo nuestra vida, sino las expectativas de otros. Por ejemplo, muchos jóvenes caen en el error de ceder a la presión de grupo porque no saben decir «no»; y al pasar los años se arrepienten de lo que hicieron. Hay adultos que, con el fin de guardar las apariencias, no ponen un fin a las cosas malas y viven infelices y fingiendo una vida que no tienen.

Decir «no», como dice Dante Gebel, nos da el poder de enfocar las prioridades que debemos establecer en nuestra vida. Nos da la autoridad de no perder el tiempo y evitar arrepentimientos futuros. Nos ayuda a tener a rechazar aquello que es perjudicial y nos permite darle la oportunidad a las cosas buenas de la vida.

Puede resultar difícil decir «no», especialmente en ocasiones donde vamos en contra de la opinión de la mayoría, pero si nuestra postura es correcta y va alineada con los principios bíblicos, entonces nuestra decisión es la correcta.

¿Cuándo el «no» es malo?

Hay ocasiones en donde decir «sí» es la mejor respuesta que podríamos dar. Cuando las oportunidades se presentan y nos abren las puertas a experiencias beneficiosas, pero nuevas, el miedo puede hacernos creer que debemos alejarnos. No obstante, tomar riesgos y ampliar nuestro conocimiento al probar cosas nuevas puede ser justo lo que necesitamos. Si las rechazamos, podríamos estar perdiendo grandes opciones que no volverán.

En momentos de duda, cuando no sabemos si decir «sí» o «no», lo que podemos hacer es tomarnos un tiempo prudencial para meditar en el asunto, orar y pedirle a Dios por sabiduría. Porque sin importar nuestras intenciones, si no está en el plan de Dios para nuestras vidas, todo podría echarse a perder.

«Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del SeñorLa gente puede considerarse pura según su propia opinión, pero el Señor examina sus intenciones.»
Proverbios 16:1-2  (NTV)

 
 
 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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