Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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¿Quién no tiene un sueño? Estoy seguro de que tienes un sueño que te mantiene despierto en las noches. Un sueño que quieres colocar en el centro de tu vida y que te dé significancia, valor y sentido de realización. No te preocupes, esto mismo le pasa a cientos de miles de personas más. Soñar es una bendición que nos permite crecer y prepararnos para alcanzar algo mejor en la vida. Son los sueños los que han originado e impulsado las ideas más revolucionarias en la historia de la humanidad.

Pero, ¿cómo saber si estás disfrazando tus anhelos más egoístas como sueños, buscando una manera ética y moral de revelarse en público? Quiero compartir contigo dos maneras que puedes utilizar para saber si estás disfrazando tus anhelos más egoístas como sueños.

Un sueño es sueño…

1. Si viene de Dios

Todo sueño que viene de Dios tiene valor, significancia y legado. Aclaro, no estoy hablando de tamaño. El sueño que Dios te dio puede llevarte ante millones de personas o ante una sola vida. Lo importante es que ese sueño rinda fruto y que ese fruto produzca una semilla que pueda crecer en la vida de los demás.

Sin embargo, si tu sueño no te lleva a sembrar en los demás, no es un sueño: es un anhelo. Un sueño que viene de Dios, por más grande o pequeño que pienses que es, no es egoísta. Todo lo contrario. Una persona con un sueño de parte de Dios y no solo un anhelo, busca compartir con los demás lo que sabe y lo que tiene porque está consiente de que toda su identidad y todo lo que tiene viene de Dios.

2. No se enfoca solo en ti

En ocasiones les he preguntado a amigos que cuál es su sueño y muchos responden: ≪Ganar la lotería≫. Para colmo muchos ni siquiera juegan lotería. ¿Quién los entiende? Bueno, la cuestión es la siguiente: puede ser que tu sueño sea ser rico, famoso o tener el control de todo. No hay nada malo con eso. El problema real es para qué quieres ser rico, famoso o estar en control. ¿Qué buscas en las riquezas? ¿Comprar todo lo que deseas o ponerlo todo a la disposición de Dios y tu prójimo? ¿Cuál es el propósito de alcanzar la fama? ¿Tener muchos likes y comentarios en las redes sociales tratando de compensar tu inseguridad o para llevar el mensaje de esperanza de Cristo? ¿Por qué buscas ser líder y tener el control? ¿Buscas utilizar a las personas a tu antojo o para ayudarlos a crecer, mejorar y ser mejores lideres que tú?

Un sueño de parte de Dios sirve para un propósito mayor que el de nuestra propia satisfacción

Dios puede transformar nuestros anhelos más egoístas en los sueños más desprendidos que jamás podrías imaginar. Analiza si lo que crees que es un sueño en tu vida, realmente es un anhelo escondido en lo mas profundo de tu corazón tratando de salir. Si es así, entrégale ese anhelo a Dios y Él lo convertirá en un sueño que tendrá más propósito, significado y legado que lo que nuestros anhelos egoístas jamás tendrán.


Escrito por Carlos M. Irizarry Torres.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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