Crisis de Coronavirus

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Hace algunos días viajé en un bus en donde ocurrió un mismo hecho dos veces. En la primera, un hombre subió y comenzó a evangelizar a los pasajeros. Hizo su mejor esfuerzo por elevar la voz, pero a los pocos segundos de empezar, las personas comenzaron a hablar y el bullicio general opacó su voz. Él se bajó del bus y nadie lo notó.

Cuadras más adelante, una mujer subió e hizo lo mismo. Empezó a evangelizar, pero nadie la escuchó. Su voz se unió al ruido producido por las conversaciones de las personas, los celulares, el llanto de los bebés, la confusión del tráfico y la música del transporte público. Yo, que estaba sentada casi en la mitad del bus, tampoco pude oír lo que decía. Las únicas palabras que logré distinguir fueron: ≪Dios≫, ≪pecado≫, ≪castigo≫ y ≪diablo≫.

Verlos a ambos me hizo pensar en el porqué fallaron. Sus intenciones, sin duda, eran buenas, pero ninguno de los dos fueron efectivos al entregar el mensaje. La gente se distrajo con rapidez porque había mucho ruido a su alrededor. Para ellos era más fácil concentrarse en otra cosa.

El evangelismo en general está sufriendo del mismo problema. Hay demasiado ruido, muchas opciones que captan el interés de las personas. No es fácil levantar la voz y hacer que los demás escuchen y, lamentablemente, incluso si lo hacen, es probable que a los pocos minutos vuelvan a distraerse.

Quizá la mejor solución no se intentar hablar más fuerte, sino concentrarnos en una sola persona.

Es cierto que Jesús habló a multitudes, pero en esos tiempos habían menos distracciones como ahora. Lo que ahora parece funcionar mejor es no abarcar grandes multitudes, sino enfocarnos en una persona en particular.

Es como ir a un concierto y tener la intención de hablarle a la persona de a lado. Es inútil querer gritar más fuerte que el cantante o querer ganarle al volumen de la música. Lo que hacemos es acercarnos a esa persona y hablarle al oído. Por más distracciones que hayan, la cercanía es lo que captura la atención.

Eso es algo que debemos aplicar en el evangelismo: el enfoque.

Evangelizar a mucha gente a la vez, funciona. Hay muchos ejemplos de personas que han aceptado el mensaje de salvación de Jesús a través de una campaña evangelística o un concierto. Pero cuando queremos practicar el evangelismo a diario, lo mejor es hacerlo personal. No enviar un mensaje en general, sino uno específico en base a la Biblia.

Una forma práctica de hacerlo es enviando videos que se ajustan a las necesidades de los demás. En yesHEis tenemos esas herramientas que hacen que compartir nuestra fe sea natural y sencilla. Además ofrecemos consejos y datos útiles para aplicar a diario.

Lo interesante del evangelismo personal es que nos lleva a ver a los demás como individuos que tienen sentimientos y dudas. Nos ayuda a dejar de verlos como pecadores que deben aceptar a Jesús a como dé lugar, y, en cambio, nos lleva a verlos como seres amados por Dios y que necesitan de su perdón. Parece un cambio insignificante, pero en realidad hace toda una diferencia.

En el mundo hay muchas voces que gritan para ser oídas, pero como son tantas, se pierden en el ruido. La mejor forma de hacerse oír es interesarse genuinamente, acercarse y estar dispuesto a escuchar. Después de todo, si antes hemos orado y pedido que Dios nos dé las palabras adecuadas, entonces no habrá bulla que opaque su mensaje.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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