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Tiempo de lectura: 4 minutos
¿Alguna vez has orado por algo y cuando por fin tienes la respuesta, no es la que esperabas?

Muchos no saben qué hacer cuando Dios no responde de acuerdo a sus expectativas. Las reacciones más comunes son:

  • insistir en pedir por lo mismo,
  • sentirse frustrado o resentido de Dios,
  • o incluso renegar de Él.

Y aunque todas esas reacciones nacen de descontento que sentimos en esos instantes, no debemos dejarnos guiar por nuestras emociones. Cuando nos sentimos decepcionados porque Dios no cumplió con lo que le pedimos, debemos tener cuidado con lo que hacemos después; ya que podemos pecar y hacer cosas de las que podemos arrepentirnos.

Si alguna vez has tenido esta experiencia, ten en cuenta los siguientes consejos.

Cuando Dios no responde como esperas…

Cuando Dios no responde como esperas

Examina tus peticiones

Podemos querer muchas cosas, pero Dios sabe qué es lo mejor para nosotros. Piensa en esta idea de la siguiente manera:

Cuando un niño de 3 años pide una bicicleta por su cumpleaños, un padre jamás le daría uno profesional que se usa para subir por las montañas. Los padres suelen elegir objetos de acuerdo a la capacidad del niño, para que no solo disfrute de la experiencia, sino también para que no se haga daño. El niño quiere una bicicleta, pero el padre sabe cuál es la que le conviene.

De igual forma, Dios conoce el futuro y sabe qué es lo mejor para nosotros, no solo en el momento, sino también en el porvenir. Esto significa que tal vez lo que pides no es lo que Dios quiere para ti.

En la Biblia hay una historia que puede ayudarnos a comprender mejor. En 1 Samuel 16 encontramos la historia de cómo el profeta Samuel fue en busca de quien sería el rey de Israel. Dios le dijo que estaba entre los hijos de Isaí; y cuando Samuel los vio, puso sus ojos en los que él creía que serían buenos candidatos. Sin embargo, Dios le sorprendió con la siguiente respuesta:

Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

1 Samuel 16:7 (RVR1960)

En este ejemplo podemos ver que Dios no conoce la realidad de la misma forma que nosotros. Él tiene sus propósitos en mente.

Samuel quería que los hijos mayores de Isaí fueran candidatos para puesto de rey, pero Dios había elegido a David porque era el mejor para el cargo. Si Dios hubiese hecho caso al deseo de Samuel, la historia del pueblo de Israel hubiera sido muy diferente.

Lo mismo sucede en la actualidad. Si Dios no responde a tu petición, examina por qué lo deseas y si es que tus motivos son egoístas o tienen un fin negativo.

Medita en tus acciones

A veces Dios no responde nuestros pedidos porque tenemos que aprender una lección: que toda decisión tiene una consecuencia. En la Biblia encontramos una historia que ilustra este punto.

En 2 Samuel 11 y 12, vemos que David pecó al tener relaciones sexuales con una mujer casada y, posteriormente, mandar a matar al esposo de ella. Dios envió al profeta Natán para reprender a David por este hecho; y en esa conversación, sucedió lo siguiente:

Entonces David confesó a Natán:
—He pecado contra el Señor.
Natán respondió:
—Sí, pero el Señor te ha perdonado, y no morirás por este pecado. 

2 Samuel 12:13 (NTV)

Dios perdonó a David, pero no le libró de las consecuencias de sus pecados. Así mismo, cuando le fallamos a Dios y hacemos algo que no debemos, Él puede perdonarnos, pero no nos librará de enfrentar nuestra responsabilidad.

Esto significa que si oras pidiendo que Dios no permita que lidies con el resultado de tu decisión, Él no responderá como quieres. Puedes recibir perdón, y aprender de la lección; pero eso no hará que escapes de las repercusiones.

La buena noticia es que Dios promete estar con nosotros en todo momento, incluso cuando tengamos que pasar por momentos amargos. El amor de Dios estará con nosotros hasta el fin del mundo.

Pide por sabiduría

Puede que Dios no responda tu oración porque no pides adecuadamente. Si ese es el caso, puedes pedir que te dé sabiduría para examinar tus motivaciones, ser humilde en aceptar la respuesta y pedir según Su voluntad.

La Biblia nos dice que Dios puede dar sabiduría a quien se la pida, así que puedes aceptar esa oferta.

Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla. Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro.

Santiago 1:5-6 (NTV)

Busca la ayuda del Espíritu Santo

Por último, cuando no sepas qué hacer cuando Dios no responde como esperabas, recurre a la ayuda del Espíritu Santo.

Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. Y Dios, que conoce todos nuestros pensamientos, sabe lo que el Espíritu Santo quiere decir. Porque el Espíritu ruega a Dios por su pueblo especial, y sus ruegos van de acuerdo con lo que Dios quiere.

Romanos 8:26-27 (TLA)

El Espíritu Santo es un regalo que Jesús nos prometió. Cuando lo recibimos, podemos disfrutar de su fruto, el cual tiene efecto en cada área de nuestra vida. Si tu oración no tiene respuesta que quieres, con la ayuda del Espíritu Santo podrás ser paciente, esperar en amor y discernir qué es lo que Dios quiere para tu vida.

La ayuda del Espíritu Santo es invaluable, y no podrás encontrarla en ningún otro lugar. Así que busca desarrollar tu relación con Él, de modo que cada paso en tu viaje con Dios esté lleno de Su paz.

En conclusión,

Si Dios no responde como esperas y no sabes qué hacer, primero examina tus motivos, luego medita en tus acciones y si hay algo que debes corregir o una consecuencia que debes afrontar. Después, ora para que Dios te dé sabiduría y busca la ayuda del Espíritu Santo.

Si haces esto, no solo tendrás paz mientras esperas la respuesta de Dios, sino que también tendrás una fe más firme para continuar.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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