Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Has escuchado el sonido del silencio? De hecho, existe una canción que se llama así, El sonido del silencio. Pero hoy día, con el aislamiento que hemos tenido por el coronavirus, hemos podido disfrutar de la maravilla de escuchar el sonido del silencio. Especialmente las personas que vivimos solas. Para otros ha sido más difícil este tiempo porque están los niños en casa y el silencio es casi imposible.

Es en el silencio que podemos escuchar nuestra respiración. En ese silencio podemos orar y concentrarnos mejor para hacer un trabajo.

Sin embargo, para quienes están acostumbrados a vivir en una ciudad como Nueva York, estar en un lugar más tranquilo donde hay un silencio casi total en la noche, se les hace difícil dormir. No están acostumbrados a escuchar el sonido del silencio. A escuchar el latido de su corazón, el sonido de su respiración.

Parece increíble, pero hay persona que necesitan ruido para poderse dormir. No pueden dormir si llegan a escuchar el sonido del silencio. Hay unos sonidos específicos que se han creado para dormir. Los llaman por colores, ruido blanco, ruido gris, azul, en fin; son sonidos constantes que van adormeciendo a las personas, supongo que por aburrimiento. Hay sonidos de goteo que a algunas personas les adormece. A otros los puede desesperar.

Evidentemente hay sonidos hermosos, como el oleaje del mar, la corriente de un río, que pueden transportarlo a uno a ese lugar y por ello uno tal vez se duerma. Lo cierto es que hemos aprendido a apreciar el poder escuchar el sonido del silencio. En esa intimidad de la noche, cuando se supone que no hay sonidos, si nos ponemos muy atentos, escucharemos algún grillo que canta de noche, el sonido de un avión lejano que pasa por encima de nuestro espacio.

En el sonido del silencio, si lo deseamos lo suficiente, podemos escuchar la voz de Dios. Podemos tomar ese espacio, ese silencio, para conversar con Él y contarle todas nuestras inquietudes. El sonido del silencio es bueno para tomar decisiones y para acercarnos más a Dios. Disfruta de escuchar el sonido del silencio.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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