Crisis de Coronavirus

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Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Rosa Luxemburgo

Imagino que muy pocas personas que visitan este blog compartirían la filosofía de vida de Rosa Luxemburgo. Revolucionaria y pensadora del socialismo alemán, era de origen judío. Nació en la región polaca de Rutenia en 1870 y murió durante una revuelta a manos de los militares en Alemania en 1919.

Las palabras que cito al comienzo de esta nota, sin embargo, van mucho más allá de su cosmovisión y compromiso personal. Podrían haber sido dichas perfectamente por la jueza Débora, que gobernó a Israel bastante después del tiempo de Josué. O por la diaconisa Febe, altamente recomendada por San Pablo al final del libro de Romanos. O por la comerciante Lidia, en cuya casa se fundó la iglesia de los filipenses.

La Biblia, poco generosa en textos que privilegien la vida y la acción de las mujeres, las confina al terreno privado. Hay unos cuantos pasajes que las muestran como líderes y ejerciendo roles significativos en la historia. Alguna teología recalcitrante afirma que estuvieron ahí ¡porque no había hombres…!

(Una pregunta a quienes piensan así: ¿No había hombres a los cuales Jesús debiera aparecer recién resucitado? Los había, pero eligió a María Magdalena y además le dio instrucciones para sus discípulos; pero ellos no le creyeron a la mujer)

Iguales, diferentes y libres son las tres palabras claves usadas por Luxemburgo; no pude determinar si se referían a la sociedad en general o estaban dirigidas a las mujeres. Pero son palabras que yo he usado para abordar la reflexión sobre ellas desde la Biblia.

Mi propuesta es que hombres y mujeres son iguales y diferentes a la vez. Nada original, por cierto. Pero la historia demuestra que la iglesia no ha actuado con las mujeres en consecuencia con este hecho. No otorga a la mujer una posición igual y, aunque hay notables excepciones, la relega a funciones secundarias y roles hogareños.

Y libres, además. Si hombres y mujeres son iguales ante Dios, la verdad que libera, libera a ambos.

Una breve lista para meditar: la madre de Moisés, las hijas de Zelofehad, Rut, Débora, Jael, Abigail. Mical esposa de David, las hijas de Salum en la reconstrucción del muro. La viuda de Sarepta, Juana mujer de Chuza, intendente de Herodes, María la madre de Jesús, la Magdalena, Lidia, Febe – entre muchas otras.

El que tiene Biblia para leer, lea

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