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Tiempo de lectura: 2 minutos

Junto a mi esposo encontramos un niño que estaba perdido, tenía aproximadamente cuatro años y se encontraba al cuidado de otros niños, quienes no sabían qué medidas tomar. Ese momento llamamos a la policía donde confirmaron el extravío del pequeño y nos pidieron que lo cuidemos hasta que llegara su madre, a quién desde lejos la vimos correr, con angustia y lágrimas hacia nosotros, por lo que no pude imaginar la gran desesperación que sintió al perder a su hijo.

Esta anécdota me recuerda que en diferentes partes de la Biblia el Señor se muestra como el padre que busca a su hijo perdido. Pero, al contemplar esta escena, puedo decir que no se trata de cualquier búsqueda, sino de una desesperada y de mucho dolor; posiblemente sea difícil de comprender pero Dios mismo nos busca de la misma forma. Me gustaría compartir una de las historias escritas en la Biblia:

…Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: “Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo.” Pero el padre ordenó a sus criados: “Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Vamos a celebrar esto con un banquete! Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado…

Lucas 15:20-24 (DHH)

Si bien esta historia no se trata de un niño, es el relato de un hijo que se aleja de su progenitor por desobediencia y decide vivir perdidamente, hasta que las consecuencias lo alcanzan. Por supuesto que este joven en lugar de un abrazo tal vez merecía un castigo, pero su padre no le dio mucha importancia a sus malas decisiones, sino que tuvo compasión de él y se alegró de que volviera a casa.

Este mismo amor presenta el Señor por ti, quien te ama y espera encontrarte; no importa si te has distanciado demasiado, porque aunque parezca que estás muerto, aún puedes regresar a la vida cuando decides retornar a los brazos de tu Padre. No continúes endureciendo tu corazón y escapando de su presencia, no esperes que te alcancen las consecuencias de tus malas decisiones, ¿Estás dispuesto a volver?


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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