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Derrotando a la timidez

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7 (RVR1960).

La timidez es el resultado de enfocarnos en nuestra debilidad e incapacidad haciendo que crezca la inseguridad en uno mismo, lo que hace que sintamos temor de hacer el ridículo y por lo tanto esto se transforma en un obstáculo para nuestras relaciones personales. Sin embargo, si quitamos el enfoque de nosotros mismos, la timidez ya no hará que nos sintamos pequeños e incapaces y sobre todo si confiamos en el poder de Dios con una fe inquebrantable, Él nos dará la capacidad que necesitamos para vencer toda vergüenza y temor.

Por lo tanto, la próxima vez que la timidez quiera controlarte, ten presente que Dios te dio un espíritu de valentía y no de cobardía para que puedas vencerla, Él te dio Su amor para que te sientas más seguro y la capacidad para controlar tu temor.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 señales de que tu pareja es celosa

Los celos tienen el potencial de arruinar cualquier relación amorosa. Hoy en día se ven casos en donde la gente pelea y hasta se asesina por celos. Para evitar que los problemas incrementen debido a este comportamiento, es importante darse cuenta a tiempo de si está presente en la relación. Para ello hay señales que podemos aprender a notar y así evitar futuros conflictos.

10 señales de que tu pareja es celosa

Tu pareja puede ser celosa y puedes no haberlo notado. O tal vez puedes creer que los celos son parte de su personalidad. Pero, en realidad, son manifestaciones de un problema interno que él o ella tiene que solucionar. Algunas manifestaciones de los celos, son:

1. Limita tu espacio

Te dice a dónde debes ir y qué lugares frecuentar. Además no te permite salir o hacer cosas por tu cuenta. Quizá utilice frases románticas para convencerte de hacerle caso, pero en realidad es una señal de que siente celos y quiere controlar tu espacio. Si quiere ocupar la mayor parte de tu tiempo, es momento de que consideres si realmente desea verte porque te ama o porque te ve como un objeto de su posesión.

2. Depende de ti emocionalmente

Frases como: ≪dime que me amas≫, ≪prométeme que no me dejarás≫, ≪prométeme que soy la única persona en tu vida≫, etc, pueden ser muestras de dependencia emocional. Una persona celosa busca reafirmación emocional. Como es insegura, constantemente quiere tener cierta garantía de que su pareja no le está engañando.

3. Busca sorprenderte en el acto

Los celos pueden conducir a que una persona exagere los eventos. Puede llegar a inventar historias y buscar sorprenderte en el acto de la infidelidad. Para lograrlo puede aparecer sin previo aviso, revisar tus cosas sin tu permiso, preguntar a otros por tus acciones, etc.

4. Te espía

Te sigue sin que lo sepas o ha enviado a que otros te espíen. Está al tanto de lo que haces durante el día y te pregunta por lo que hiciste. Busca incongruencias entre lo que dices y haces para que confieses que le estás siendo infiel.

5. Cuestiona las personas que te rodean

Te pregunta cuál es tu relación con cada persona que conoces. En casos extremos puede llegar a creer que le eres infiel hasta con tus familiares. Exige que tu atención esté centrado en él o ella y no te permite salir con amigos, conocidos o compañeros. Es muy probable que las personas que te rodean lo hayan notado y te hayan dicho que ya no tienes tiempo para ellas.

6. Te pide informes detallados

Está pendiente de lo que haces durante todo el día. Te contacta por llamadas o mensajes y quiere que le cuentes con detalle todo lo que hiciste en el día. Si le mientes en algo pequeño, es probable que corrobore tu historia preguntándole a otra persona.

7. Quiere controlarte

Quiere tener el control de cada aspecto de tu vida. Empezará por algo pequeño, y pronto te darás cuenta de que prácticamente no tienes privacidad. Tus amigos lo han notado y te han hecho saber, pero quizá hayas ignorado esas advertencias.

8. Está al tanto de tus redes sociales

Sabe quiénes son tus amigos, a qué persona sigues (o quiénes te siguen), quiénes le dan ≪me gusta≫ o comentan en tus publicaciones de las redes sociales. Te pregunta por cada uno de ellos y se enoja si ve que socializas con alguien en particular. Te pide que elimines o bloquees a personas de tus redes sociales y se enoja o resiente si no lo haces.

9. Te manipula emocionalmente

Hay casos de parejas celosas que llegan a amenazar con el suicidio o el asesinato si no se cumple con sus demandas. En casos más comunes está el llanto, hacer sentir culpable a la otra persona, la inclusión de terceros, etc. La manipulación emocional es frecuente en las personas celosas y no son una forma de demostrar amor, sino de que la relación es tóxica.

10. Causa problemas por cosas mínimas

Una clara señal de que tu pareja es celosa es cuando exagera las cosas. Por ejemplo: Se enoja si saludas a alguien y te acusa de infidelidad. Te molesta por sonreírle a alguien. Te cuestiona por no responder rápido un mensaje. Acciones como esas son muestras de que la otra persona siente celos. Sus pensamientos nunca se van hacia algo positivo, sino que siempre esperará el peor resultado de cada situación.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Algo pasó…

Palabras claves: 

Un día, algo pasó…

Todas aquellas percepciones y palabras que a veces se pueden ver en mis artículos, en mis programas de radio, en mis poemas, estallaron en mi cara. El mundo ya no era lo que parecía.

Todas las mañanas amanecieron en mí, abriendo mis ojos a los días dolorosos de los pobres, de los desamparados, de los perdidos, de los explotados, de los abusados, de los despreciados, de los heridos, de los muertos, días por los que nunca lloré porque parecía que era la voluntad de Dios y yo estaba ocupado en mis palabras importantes…

Aparecieron rostros y vidas de millares de hombres, de mujeres, de jóvenes, de niños, de ancianos, de otros más allá de mis muros, que entraron en mí y reclamaron mis palabras, las buscaron como voz para su mudez.

Entonces, fui al fondo de mí y abrí la puerta de aquel cuarto cerrado tantos años atrás. Esperaba encontrar silencio, la pátina del tiempo, el polvo de la muerte sobre aquellas palabras idas.

Pero nada. Salieron en tropel, alborozadas, tibias y urgentes, palpitantes, para entrar de nuevo en mi prosa, en mis poemas, en mis artículos, en mis programas, en mis conversaciones, en mi palabra pública en el estrado de los hombres y las mujeres.

Las buganvillas siguen siendo hermosas. La primera luz del alba, la última del atardecer, la compleja y bella percepción del amor, los sueños del alma seguirán entrando en mi palabra presente.

Sólo que esta vez, se van a abrazar solidariamente, se van a mezclar con el dolor del siglo, con la profecía urgente y necesaria que reclama el silencio de los inocentes. Van a estar en combate con las antiguas ideas, con las palabras impuestas, con los discursos oficiales, con los epónimos diligentes.

Pero, a pesar de la persistencia de la palabra contenida, de su pasión por ser dichas, la pericia se ha deteriorado con tanto silencio. El temor todavía se agazapa detrás de una frase vehemente o de una idea atrevida. Todavía corrijo una y mil veces una frase, todavía no salen indómitas las ideas, porque aprendí a domarlas, a temperarlas, a darles un ropaje aceptable para que la audiencia no sea ofendida.

Pero declaro mi empeño de hacer todo el esfuerzo que me queda para ser fiel a lo que vive dentro de mí. Tengo la prisa, la urgencia, la necesidad de hacerlo.

Tal vez mañana sea tarde…

¿Uso o no uso el anillo?

Debido a las costumbres y la cultura, las parejas casadas utilizan un aro como símbolo de su unión. Algunos creen que es innecesario y otros defienden su uso. El matrimonio es mucho más que un anillo. En este episodio, Alex Campos explica su punto de vista al respecto.

Frases para enamorar

Hay muchas maneras de enamorar a una persona. Pero la palabra escrita o hablada siempre será una forma efectiva de llegar al corazón de alguien. Por eso a continuación tienes una compilación de las mejores frases para enamorar a esa persona especial en tu vida.

Aprende más:

Frases para enamorar

≪Lo primero que imagino cuando veo la palabra “amor”, eres tú.≫

≪Cuando estoy contigo no intento ser feliz porque ya lo soy.≫

≪Si te amara menos, podría ser capaz de hablar más sobre ello.≫

Jane Austen

≪Me he enamorado muchas veces… de ti.≫

≪Quiero que me ames. Quiero que confíes en mí lo suficiente como para dejarme amarte, y quiero que te quedes aquí conmigo para que podamos construir una vida juntos. Eso es lo que quiero.≫

Francine Rivers

≪Si tuviera una flor por cada vez que pienso en ti, podría caminar en un jardín para siempre.≫

≪Quizás son nuestras imperfecciones lo que nos hace perfectos el uno para el otro.≫

Jane Austen

≪Mi amor no es un arma, es un salvavidas, ¡extiéndete y agárrate, y no lo sueltes!≫

Francine Rivers

≪No sé de qué están hechas las almas, pero la mía y la suya son una sola.≫

Emily Brontë

≪Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.≫

Gabriel García Márquez

≪La vida nos puso
en frente
para querernos un rato.
Y qué rato.≫

Roy Herbach

≪Ayer te soñé y no quise despertar.≫

≪Dedícame ese minuto que tienes ocupado,
concédeme ese beso que no quieres dar,
invítame ese café que no se te antoja,
entrégame ese amor que no te nace,
hazme tu excepción.≫

Andrés Ixtepan

≪¿Y si nos damos un tiempo? Me das tu presente y yo te doy mi futuro.≫

≪Quisiera ser ladrón para poder robar tu corazón.≫

≪Podría haberme enamorado de otras personas, pero mi corazón apostó por ti.≫

≪De las 24 horas del día, 16 pienso en ti y las otras 8 sueño contigo.≫

≪Eres la primera persona que conozco con dos corazones: el tuyo y el mío.≫

≪No importa lo que haya pasado. No importa lo que hayas hecho. No importa lo que hagas. Siempre te querré. Lo prometo.≫

C. J. Redwine

≪No me importa lo difícil que es estar juntos, nada es peor que estar separados.≫

Josephine Angelini

≪Eres la promesa de Dios para mi vida, así como el arcoíris para la humanidad.≫

Samuel Delgado

≪El que sonríe soy yo, pero tú eres el motivo.≫

≪Te amo. Así de simple. Así de siempre.≫

≪En los grises de mi día a día, tu sonrisa es el arcoíris de mi universo.≫

Samuel Delgado

≪Aunque no estés puedo sentirte, aunque no hables puedo escucharte, y es que por mucho que no estés presente, en mi mente me acompañas a todas partes.≫

≪En cuanto te conocí, supe que había algo en ti que necesitaba. Resulta que no era algo sobre ti en absoluto. Eras solo tú.≫

Jamie McGuire

≪En un beso, sabrás todo lo que he callado.≫

Pablo Neruda

≪Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, 
te amo directamente sin problemas ni orgullo: 
así te amo porque no sé amar de otra manera, 
sino así de este modo en que no soy ni eres, 
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, 
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.≫

Pablo Neruda

≪Te quiero por completo, para siempre, tú y yo, todos los días.≫

Nicholas Sparks

≪Supe que te amaba cuando la única música que quería escuchar era tu voz, cuando los únicos libros que quería leer eran tus mensajes.≫

≪No creo en los lugares favoritos. Todos lo son si estoy contigo.≫



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Los 5 motivos principales por los que las parejas pelean

Las peleas y discusiones alejan a las personas. En muchos casos incluso llegan a separarlas definitivamente. Si bien una investigación asegura que cuando se sabe manejar las peleas, estas fortalecen en la relación, algunos las utilizan como base para pedir el divorcio. (Para más información, leer: ¿Muchas peleas = Pareja feliz?).

Los motivos más frecuentes por los que las parejas discuten son universales. Es por esta razón que los investigadores han logrado identificar las más habituales. Estos son los cinco motivos principales por los que las parejas pelean:

1. Dinero

El dinero es una de las causales más habituales del divorcio. Y es que las personas que no saben manejar sus finanzas antes de casarse tienden a empeorar después del matrimonio. En realidad, el dinero en sí no es el problema, sino la mala administración. Los casos más comunes que se dan son los siguientes:

  • Cuando no se ponen de acuerdo sobre cómo manejarán el dinero.
  • Cuando cada uno quiere administrar su dinero como si aún fueran solteros.
  • Cuando los esposos no son honestos con respecto a sus ingresos y/o gastos.
  • Cuando uno de ellos continúa manteniendo económicamente a su familia.
  • Cuando ambos se endeudan más allá de sus posibilidades de pago.
  • Cuando uno de los cónyuges tiene deudas antes de casarse y lo mantiene en secreto.
  • Cuando no ahorran para su futuro.
  • Cuando uno (o ambos) es comprador compulsivo.
  • Cuando no tienen un presupuesto o control de gastos.
  • Cuando ninguno de los dos tiene educación financiera adecuada.
  • Cuando solo uno de los cónyuges trabaja.

Para más información, leer: El dinero puede destruir tu matrimonio

2. Relaciones sexuales

Las relaciones sexuales son importantes en el matrimonio. ≪[Las relaciones sexuales] son emocionales ya que unen las dos almas y permiten a la pareja sentirse conectados. Son físicas y sexuales porque permiten que los cuerpos sean uno≫. (Para más información, leer: La importancia de las relaciones sexuales en el matrimonio). Pero cuando uno de los cónyuges se niega a tener relaciones sexuales o fuerza a su pareja, entonces hay un serio problema. Esto no puede tomarse a la ligera porque pueden derivarse otros conflictos graves. Hay casos en los que han habido violencia física, sexual y psicológica, infidelidad, divorcio, etc. Por esta razón es uno de los motivos principales por los que las parejas pelean.

3. Tareas del hogar

La crianza de las personas afecta su forma de ver la dinámica del hogar. Por ejemplo, si alguien se crió en un ambiente machista, creerá que es la mujer quien debe hacer todas las tareas del hogar. El ejemplo de los padres es, a menudo, repetido por los hijos cuando se casan. Lo bueno de esto es que si tuvieron una buena crianza, su nueva familia tendrá un buen modelo a seguir. Lo malo es que corren el riesgo de imitar los errores de sus padres. Por todo esto, las tareas del hogar suelen ser la causa de discusiones y peleas en un matrimonio. Y si no logran un acuerdo, pronto podrían verse en peleas cada vez más grandes.

4. Familia

Se hace bromas sobre los suegros pero, en realidad, las disputas no solo la generan los padres. Los problemas con los tíos, primos, sobrinos y abuelos puede resonar en una pareja. Especialmente si hay intereses de por medio (dinero, bienes, etc.). Si los esposos no ponen límites claros sobre este tema, tienen una probabilidad bastante alta de pelear. Se debe delimitar la intrusión de las familias de ambas partes y cuál será su rol en cuanto a la pareja. Cuando todos los integrantes tienen en claro su papel, será mucho más sencillo relacionarse entre sí.

5. Tiempo libre

Aunque no parezca, el tiempo libre puede ser causa de discordia. Si ambos no se ponen de acuerdo sobre las cosas que desean hacer, los ratos libres pueden pasarse discutiendo en vez de disfrutando. Por eso la comunicación es importante en todo momento.

Por otra parte, todos los problemas anteriormente mencionados tienen que ver con los sentimientos. Una pareja pelea cuando creen que a la otra persona no le importa cómo se siente. Existe una desconexión entre ambos y eso es lo que genera las peleas. Si su vínculo no es fuerte, discutirán hasta por la razón más insignificante.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Van Edwards, V. Why Couples Fight: The Top 5 Issues. Recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.scienceofpeople.com/couples-fight/
–Stosny, S. (2011). Marriage Problems: Why Couples Fight. Recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.psychologytoday.com/us/blog/anger-in-the-age-entitlement/201104/marriage-problems-why-couples-fight

Misericordia que libera

“Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo” Efesios 4:32 (NTV).

Es muy difícil comprender cuando Dios nos dice que debemos perdonar a los que nos ofenden. Es fácil decirlo “te perdono” pero no el hacerlo de corazón, ya que en nuestra mente están aún las heridas que permanecen abiertas por el daño que nos han causado. Pero ¿Cómo perdonar a aquellos que te engañaron, robaron o abusaron de ti? Estas preguntas surgen en la mente de aquellos que aún viven atrapados en el dolor y les es difícil perdonar. ¿Habrá cura para este mal?

Déjame decirte que sí, humanamente es imposible perdonar, pero si es posible con la ayuda de Jesús. Su amor es tan grande que nos enseña a extender misericordia como Él lo hizo en nuestra vida. Recuerda que Jesús te perdonó, te dio una nueva oportunidad y ahora te llama hijo de Dios. Al experimentar Su amor y perdón puedes ofrecer misericordia aún aquellos que no lo merecen.

Por Neyda Cruz

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El que ama es nacido de Dios

“Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8 (NTV)


Cuando aceptas a Jesús en tu corazón, Dios se convierte en el dueño y Señor de tu vida, eso quiere decir que tu manera de vivir cambia y la primera característica que aparece en ti o debería reflejarse es el amor.


Es imposible que digas que eres cristiano(a) y no reflejes amor. Cuando vas a la piscina y te sumerges en ella sales empapado de agua, de la misma manera cuando te sumerges en la presencia de Dios sales impregnado de Su amor, porque Dios es amor.


Seguramente conoces el refrán: “de tal palo, tal astilla”, para los hijos de Dios es: “De tal Padre, tal hijo(a)” Por lo tanto, aquello que debe caracterizarte es el amor, porque eso demuestra que el Señor está en tu vida y mantienes una relación de comunión con Él.


Pregúntate: ¿Reflejo el amor de Dios en mi vida? ¿Trato a las personas con amor? ¿En mi familia me conocen por ser una persona llena del amor de Dios? ¿Cómo reacciono cuando alguien me lastima?


Si realmente Dios está en tu corazón vas a amar de igual manera a todos, incluso a aquellos que te lastimen, pues nuestro Señor Jesucristo nos dio el ejemplo y no dejó de amar a nadie. Él amó incluso a aquellos que lo rechazaron y cuestionaron.


“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:20-21. (NTV)


Si reconoces que te cuesta amar, hoy es un buen día para ir a la presencia de Dios y llenarte de Su amor. Si luchas para perdonar y amar a los que te lastimaron, dile al Señor que sane tu corazón y llene de su Espíritu.


El amor es muestra de que Dios habita en tu corazón.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Peras y santidad

El hermano Carlos quería disciplinar su cuerpo y ponerlo en servidumbre para crecer en santidad y pureza. Así que a la hora del postre decía: “¿Manzana querís, carne inmunda? ¡Pera te voy a dar!” Así me contaba mi padre acerca de las maneras en que el hermano Carlos vivía la fe.

Mirado desde lejos el asunto, pasados tantos años, tenemos que entender que el hermano Carlos no estaba entendiendo mal las cosas. En realidad él estaba en lo correcto: estaba siguiendo fielmente las normas y doctrinas que le enseñaban en la iglesia.

Una de ellas era la importancia de afligir la carne para no seguirla en sus deseos y así lograr niveles aceptables de santidad. Para esto, la institución se ha premunido de formas rituales tales como el ayuno, la abstinencia, el fervor de las plegarias y el apartamiento de estados sociales relacionados con la comida, la bebida, el baile y otras costumbres.

El tema del ascetismo cristiano no es nuevo. Los primeros cristianos fueron tentados, por así decir, por el influjo griego de las doctrinas filosóficas en curso que se esmeraban en superar lo material en pos de una cierta elevación interior que lo acercara a uno a la plenitud y a la verdad.

Estas doctrinas, dicho de una manera sumaria, proclamaban algo así como la inferioridad del cuerpo y de las cosas visibles en contraste con la belleza del mundo superior de las ideas. Y han penetrado profundamente la historia cristiana desde entonces.

El problema que encuentro con este rigor de la disciplina del cuerpo en pos de cierto nivel superior de espiritualidad es que hace converger todo el asunto en la persona misma y no en Dios.

El objeto de semejante disciplina es siempre uno: yo quiero estar en cierto nivel superior de vida. Es decir, todo es acerca de la persona. No es acerca de Dios.

Pero el gran tema del evangelio es que Dios nos amó de una manera tal que intenta mostrarnos cómo nosotros debemos amar al mundo. En un sentido muy real, el amor es el que nos salva porque nos pone en ruta de contacto inevitable con los otros seres humanos; nos saca de nuestra individualidad y nuestro egoísmo.

En el amor encontramos a Dios. En el amor encontramos la salvación. En el amor encontramos a los demás. En el amor somos sacados de nuestra interioridad.

De eso se trata todo. No se trata de nosotros ni de nuestra elevación espiritual.

Un corazón que ayuda

“Pero un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, al verlo, sintió compasión. Se acercó a él, le curó las heridas con aceite y vino, y le puso vendas. Luego lo subió en su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó.” Lucas 10: 33-34 (DHH). 

Los versículos bíblicos nos relatan una porción de la parábola del buen samaritano, en la cual, un hombre fue asaltado y herido, nadie se compadeció de él y lo dejaron tirado, pero después pasó un samaritano quien se apiado y lo ayudó.

Al igual que en la historia, hay personas indiferentes a las necesidades o al dolor de los demás, quizás porque no es asunto suyo y entonces temen involucrarse. Sin embargo, el nuevo mandamiento que Jesús nos dio es el amor, a Dios en primer lugar y luego a nuestro prójimo. Por lo tanto, se trata de que vivamos nuestra fe siendo capaces de ofrecer un amor práctico que ayude a levantar al caído, al igual que lo hizo el buen samaritano.

Si Jesús realmente vive en nuestros corazones, estaremos muy dispuestos a ayudar al que lo necesite. Entonces, si Jesús vive dentro de ti, ayuda al que necesita un abrazo, compañía o una simple palabra de aliento, bríndale tu apoyo y no dudes que Dios recompensará tu bondad.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

4 cosas que debes aprender antes de tener pareja

Las personas que han estado casadas por un largo período de tiempo concuerdan en algo: el matrimonio es difícil. Y es que por más que existan talleres, conferencias y libros sobre el tema, nadie está realmente preparado para compartir su vida con otra persona. Esto es porque el matrimonio es la unión de dos personas que tienen cosas en común, pero que a la vez son completamente diferentes. Ambos crecieron en hogares distintos y no fueron formados de igual manera. Es lógico asumir que tarde o temprano tendrán peleas y discusiones.

Sin embargo, si bien nadie puede estar completamente listo para enfrentar todos los obstáculos que vendrán en el futuro, hay cosas que sí se puede hacer antes de casarse. Son hábitos y actitudes que no solo sirven para el matrimonio, sino para la vida.

Estas son algunas cosas que debes aprender antes de tener pareja:

1. Escuchar

Por lo general, los problemas se originan por la mala comunicación. Si una pareja no aprende a hablar y escuchar, podrían agrandar sus conflictos y herirse mutuamente. Ahora, existe una diferencia abismal entre oír y escuchar. A veces creemos que estamos escuchando, pero por ratos, nuestros pensamientos divagan hacia otros temas y nos hacen perder el hilo del diálogo. Escuchar quiere decir prestar atención, y cuando no estamos completamente concentrados en la conversación, la otra persona se da cuenta. (Para más información, leer ¿Cómo realmente escuchar a alguien?).

Una forma efectiva de prepararte para tener una pareja es escuchando a los demás. Esto se puede practicar con los familiares, amigos, compañeros, etc. Si eres bueno escuchando, las diferencias que tengas con tu pareja serán más sencillas de manejar. Con el tiempo incluso las discusiones les servirán para estar más unidos. (Para más información, leer ¿Muchas peleas = Pareja feliz?).

2. Madurar

Algunos piensan que sentarán cabeza cuando se casen, pero la madurez no viene automáticamente con el matrimonio. Hay casados que se comportan como niños y tienen una relación tóxica. Uno debe aprender a madurar antes de casarse para que cuando llegue ese momento, el proceso de madurez continúe. El matrimonio es un trabajo de equipo y si solo un cónyuge es maduro, será como un progenitor para su pareja.

3. No ser egoísta

El amor no se trata del yo, sino de la otra persona. Y aunque por naturaleza somos egoístas, tener una pareja requiere ciertos sacrificios personales. Esto no implica que irse al extremo y abandonar todo por alguien; sino que es priorizar la felicidad del otro.

Por ejemplo, en el matrimonio se comparte los bienes. Es decir, no existen ≪mis cosas≫ ni ≪tus cosas≫. Todo es de ambos. Y esto puede resultar un poco chocante porque la situación es opuesta en la soltería. Por esta razón, ser más amable y abnegado es una forma de prepararse para tener una pareja. Además, está científicamente comprobado que la amabilidad hace que las personas se vean más atractivas. Así que funciona tanto para atraer a la pareja como para mantenerla.

4. Administrar sabiamente tus finanzas

El dinero es una de las razones más frecuentes de divorcio. Dos personas que no saben administrar sus finanzas durante su soltería tampoco lo sabrán hacer de casadas. La independencia que hay en la soltería es el momento ideal para aprender a manejar los ingresos. No existen excusas válidas para postergar esto porque es una parte vital de la formación del carácter.

Asimismo, el aprendizaje en esta área servirá para prevenir deudas a largo plazo. Algunos matrimonios recién casados viven pagando las deudas que contrajeron cuando eran solteros. Con el paso del tiempo, las deudas y los problemas crecen y la pareja puede terminar divorciándose. Para prevenir esta situación, una de las cosas que debes aprender antes de tener pareja es a administrar sabiamente tu economía.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Alguna vez te han dado la espalda?

Qué doloroso es que alguien te dé la espalda en un momento de necesidad y peor cuando se trata de personas que amas; es un sentimiento de frustración tan grande que podría llevarte a tomar decisiones equivocadas, como sucedió en el caso de los discípulos de Jesús:

“Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron:

—Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo, y que acabe con ellos?

Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.” Lucas 9:51-56 (DHH)

Se acercaba el momento en que Jesús tendría que enfrentar el doloroso camino hacia la Cruz por amor a la humanidad. En el camino hacia Jerusalén trató de hospedarse en Samaria pero fue rechazado, esto porque los samaritanos no tenían una buena relación con los judíos de Jerusalén, por lo que al darse cuenta el trayecto de su viaje prefirieron no recibirlo.

Los discípulos estaban indignados por tal rechazo, por lo que quisieron vengarse inmediatamente, pidiendo al Señor que estos fueran destruidos cayendo fuego sobre sus vidas, pero Jesús los reprendió, porque el propósito que Él tenía era salvar vidas y no perderlas.

¿Cuántas veces queremos reaccionar como los discípulos de Jesús? Nos podemos enfurecer cuando alguien no quiere apoyarnos, hasta podemos desear su muerte, pero debemos recordar siempre seguir los pasos de Cristo. Dar lugar a lo que sentimos puede empeorar las cosas y apartar a las personas del amor de Dios en lugar de acercalas.

Antes de actuar, recuerda que eres hijo de Dios y que tienes un propósito, que tu amor por el Señor sea más fuerte que tus sentimientos.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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