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Trópico imaginario 1

Trópico imaginario

(Yo no sé ustedes, pero a mí me pasa que hay ciertos momentos y cosas que me parecen expresiones de un arte singular. ¿Podrán excusarme si digo que esta vieja pieza literaria, escrita a mediados de 2014, me parece una pequeña obra de arte? Describe en código lateral lo que son nuestras instituciones cristianas y termina con nada menos que un delirio. Juzguen ustedes).

Compartimentos herméticos donde se encapsulan fraternidades que se confieren a sí mismas la representación de la totalidad de la especie. Territorios diseñados por la imaginación de invisibles ingenieros y delineados para contener a la población que entra en el proceso introductorio del sistema, adhiere a incuestionables artículos de fe, jura fidelidad y promete colaboración irrestricta.

Allí se resuelven las cuestiones comunes como si eso fuese la corte suprema de todo y de todos. Construyen lecturas de los acontecimientos de todos los tiempos y se las transmiten unos a otros como verdades únicas y definitivas.

Sus sumos dirigentes se consagran a sí mismos como traducción directa de la deidad ingeniera suprema y su dictamen es intemporal e irrefutable; admiten con afectada humildad no ser infalibles pero sus juicios son inimpugnables.

Desde las almenas de sus fortalezas anuncian a los extranjeros su inescapable destino con una ingenuidad que tiene tanto de cómica como de trágica; así también se refieren, ex cathedra, a todos los asuntos de la vida y emiten solemnes opiniones devastadoramente desinformadas.

Lanzan anatema respecto de los mundos que no les son propios al mismo tiempo que siguen sus tendencias y toman ventaja de todos sus productos y servicios.

Son ellos. Creen que son los únicos que van a sobrevivir al futuro…

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En realidad, esta no es más que una figura literaria un poco extrapolada y con antojadizos relieves antropomórficos y que se inspira en los relatos de un viejo explorador irlandés que hace mucho tiempo, bajo los efectos de un whisky incendiario y en un inglés torpe y pedregoso me ilustró sobre el comportamiento de unos extraños manglares que se producen en el litoral de Papua Nueva Guinea. Parecía más una alucinación, una suerte de paranoico apocalipsis a la hora en que el sol es un jarabe espeso y caliente que se desploma sin misericordia desde las alturas y los mosquitos, como formidables ejércitos en orden, destrozan toda la posible tranquilidad de la tarde  en un lugar tan remoto y siniestro como ése.

La cosecha será inmensa 2

La cosecha será inmensa

“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” Salmos 126:5-6. (NTV)

En esos momentos donde sientas perder las ganas de seguir luchando, porque parece que todo tu esfuerzo es en vano y no va ocurrir nada de lo que esperas, recuerda que todo es un proceso que demanda trabajo, esfuerzo, compromiso, dedicación, paciencia y muchas veces dolor.


Jesús en Lucas 18 nos enseña que siempre debemos orar y nunca darnos por vencidos. Él mismo dijo: “¿Acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta? Les digo, ¡él pronto les hará justicia!” Lucas 18:7-8 (NTV)


Por lo tanto, cuando veas que tu situación no mejora y parece empeorar, acuérdate que Dios no es un ser humano para que mienta o cambie de opinión. Él es Fiel a Sus promesas y cumple lo que dice. Eso sí, debes orar con la seguridad de que Dios responderá y con la confianza de que recibirás lo que esperas, porque si dudas y no crees en el poder de Dios, no recibirás nada del Señor.


La Biblia dice: “una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor.” Santiago 1:6-7.


Confía en que Dios tiene un propósito con tu situación, que todo lo que has sembrado con lágrimas dará su fruto en su tiempo y cosecharás con una alegría inmensa; porque cada petición de oración que has llevado delante de Dios todo poderoso, dará resultados en el tiempo indicado. “Despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha.” Juan 4.35.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Dios me hace ver 3

Dios me hace ver

¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? pregunta un antiguo profeta a Dios. A causa de la violencia y la injusticia circundante estaba “sacado”, como se diría en Argentina. Pero la pregunta es rica en material para la reflexión.

En su enojo a causa de lo que observa a su alrededor se molesta con Dios. Lo increpa porque lo “hace ver” toda esa maldad.

Las frase activa en esta pregunta es me haces ver. Cuando uno ve tanta destrucción social diseminada siempre está tentado a preguntarle a Dios por qué no interviene. O por qué hace algo que no entendemos.

Pero preguntémonos: Dios ¿está “haciendo ver” algo al profeta? O puesto de otro modo, ¿es la voluntad de Dios que todo eso suceda? Afirmo solemnemente que no. Pero la pregunta surge a causa de ver tanta violencia e injusticia impune.

El criminal camina libre por la calle mientras que la gente justa debe encerrarse tras rejas y alarmas. El juez juzga según el momento político y las próximas elecciones. El policía extorsiona a un ciudadano o le roba. El funcionario mete la mano en la caja.

El texto muestra que Dios, en lugar de explicarse, le dice algo como: Haz algo tú. Deja de quejarte y abre la boca. O escribe, en este caso.

John Stott, un presbítero anglicano y pensador cristiano escribió en 1984 el extraordinario libro “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”. El título en inglés es mucho más potente: “Participación: Siendo un cristiano responsable en una sociedad no cristiana”. Cosas de los traductores: tal vez no les parecía muy espiritual. O era poco comercial.

Pocas veces he visto un estudio más lúcido y acertado en el análisis de la sociedad actual desde una perspectiva cristiana.

Me he quejado innumerables veces ante el Señor por la condición de nuestros países. Pero más me he quejado por la irritante ausencia de los cristianos, ocupados en cómo ser felices aquí en la tierra y más tarde eternamente en los cielos.

Alguna vez también se me dijo: “Escribe”. Y lo sigo haciendo, muchas veces a pensar mío. Pero me inclino con respeto ante el pastor Stott y les digo: háganse un favor, dejen ya de lado ese librito de autoayuda espiritual que están leyendo y compren “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”.

Nunca un libro les habrá estremecido tanto la vida…

Espero que así sea.

Con la sinceridad de un niño 4

Con la sinceridad de un niño

En el capítulo 18 del evangelio de Mateo, podemos ver la respuesta que dio Jesús a sus discípulos cuando estos discutían sobre quién de ellos sería mayor en el cielo.

“y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” Mateo 18:3-5 (RVR1960).

Imagino que ninguno esperaba la respuesta que recibieron, hombres maduros que hablaban sobre sus cualidades y la cercanía que tenían con el maestro, queriendo determinar la posición que les correspondería, de pronto son llamados a ser como un niño, a creer con inocencia y pureza, a ser humildes y sencillos.

Considera que esta instrucción hoy sigue vigente, muchas veces al atravesar situaciones complicadas dejamos que la duda nos invada y terminamos cuestionando a Dios sobre la razón de las cosas que suceden; pero si lo comparamos con la forma en que un niño afronta este tipo de situaciones, lo primero a resaltar es que si uno de sus padres le dice que todo está bien y que lo cuidará para que nada malo suceda con él, el pequeño lo creerá sin dudar, es más se entregará tranquilo a los brazos de su progenitor y se quedará allí confiado.

Es de esta forma que debemos acercarnos y confiar en Dios, sin dudas de por medio, sin creer que somos lo suficientemente capaces de afrontar las cosas sin ayuda de nadie, o esperando ser reconocidos por nuestras acciones. Si lo pensamos bien, estas características no las encontraremos en un niño, y con seguridad existen varias más; sin embargo, el punto es que si creemos en Dios, debemos entregarnos a Él sin reservas.

“Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará”. Salmos 37:4 – 5 (NVI).

Pon tu esfuerzo en adquirir características que te acerquen más a Dios, identifica aquellos rasgos o actitudes en tu persona que intentan hacerte creer que no es necesario que aprendas a depender de Dios.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El fundamento de la fe 5

El fundamento de la fe

Se suele escuchar y se repite en los medios cristianos que la base de nuestra fe es la resurrección de Cristo. Por cierto es una noble declaración pero si uno la examina más profundamente revela algunas cosas que conviene mencionar.

No es raro que se confunda ser con hacer. O personas con acciones. Es pertinente precisar esto porque de otro modo uno puede estar repitiendo ideas que ha aprendido sin cotejarlas con la verdad.

La resurrección de Cristo es una acción, un hecho sin duda portentoso con consecuencias inmensas que, según mi parecer, van mucho más allá de etiquetar al creyente para el cielo. Pero sigue siendo un hecho. En este caso, un hecho realizado por Dios.

La fe en la resurrección es importante como anota Pablo. Pero lo fundamental es el autor de esa resurrección. Así que la pregunta que corresponde hacer es: ¿No es el autor del hecho más grande o significativo que la acción que ha realizado? A eso me refiero cuando digo que no se debe confundir ser con hacer. Dios, su Ser, es el centro de todo.

He estado litigando – para usar un término no muy real pero que suena simpático – con alguna gente cristiana sobre su tendencia a predicar a Dios como solucionador  de problemas, como resolvedor de dramas, como analgésico cósmico para los dolores de la vida, como la panacea que te allanará el camino a la felicidad.

Nótese cómo el mensaje se ha ido trasladando desde el ser de Dios hacia lo que Dios hace. El problema con eso es que cuando el humo de las palabras se disipa lo que queda a la vista es que la persona humana y sus necesidades son el centro del mensaje y no Dios.

Alguien  podría preguntar por qué esta mirada tan purista. Es purista en verdad. Pero no por un capricho semántico o algo así. Es que si tu necesidad y la mía son lo que fundamentan el mensaje estamos en problemas. Entre otras cosas, porque estaríamos propiciando un evangelio humanista, un evangelio para el yo. Un evangelio bastante postmoderno si se lo mira bien.

Así que el fundamento de nuestra fe no puede ser lo que Dios hace sino lo que Dios es.

En otras palabras, de nuevo, el fundamento de nuestra fe es y siempre tiene que ser Dios.

¿Quién es Jesús para ti? 6

¿Quién es Jesús para ti?

Estuve de voluntaria como traductora para un grupo de coreano-americanos que vinieron a mi país a hacer obra social y evangelizar. El doctor con quien me tocó trabajar no sólo se preocupaba en tratar los males físicos de las personas, sino que también les hablaba de Jesús. Preguntaba a los pacientes si sabían quién era Jesús y quién era Él para ellos. Las respuestas fueron variadas, pero de todas ellas, una quedó grabada en mi memoria: la de una niña de once años.

Cuando el doctor le preguntó: ≪¿Quién es Jesús para ti?≫, sin vacilar, ella respondió:

–Jesús es mi papá. Mis padres se divorciaron. Mi papá se fue con otra. Me quedé con mi abuelito y mi mamá, pero él murió de cáncer el año pasado, así que ahora mi único papá es Jesús.

Por un momento, no supe qué decir o cómo reaccionar. Nunca antes había escuchado a una niña hablar con tanta firmeza y convicción sobre algo tan doloroso. A medida que contó más detalles, nos dimos cuenta de lo difícil que era su vida. Pero pese al ambiente tóxico y violento en el que vive, la niña no dudó al afirmar quién es Jesús para ella.

Esto me hizo pensar en cuántos podemos afirmar con certeza quién es Jesús para nosotros. Quizá podemos repetir lo que escuchamos en la iglesia o decir algo por compromiso y que en realidad no sentimos. Sin embargo, a muchos de nosotros nos falta la seguridad de responder con honestidad sobre el rol que cumple Jesús en nuestras vidas.

Es fácil decir que Él es nuestro Salvador, cuando en realidad despreciamos su sacrifico en la cruz y seguimos pecando. Es sencillo afirmar que es el Hijo de Dios, cuando en verdad ni siquiera conocemos a Dios. También es fácil decir que Él es nuestro Señor, cuando en realidad lo vemos más como un esclavo que está obligado a conceder nuestros deseos.

La niña que respondió que para ella, Jesús era su padre, demuestra que muchas veces nos toca perder algo para darnos cuenta de que Jesús es todo lo que tenemos. Y que si Él es el único a quien tenemos, entonces lo tenemos todo.

Si te preguntaran: ≪¿Quién es Jesús para ti?≫, ¿qué responderías?



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Dependes de Dios? 7

¿Dependes de Dios?

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17 (LBLA)

¿Alguna vez te ha pasado que al momento de alguna necesidad tu fe tambalea? La falta de fe puede convertirse en ansiedad por la incertidumbre de lo que pasará en el futuro. En el versículo citado, vemos que los justos, es decir aquellos que fueron justificados por la sangre de Cristo, deben vivir por fe. Esto nos habla de aprender a ser dependientes de Dios en cada una de nuestras necesidades.

Dios siempre cuidó de su pueblo supliendo todo lo que les hacía falta. No permitas que la falta de fe dañe tu salud con la ansiedad, Dios sabe sorprender a sus hijos justos que viven por fe.

Por Cristhian Castillo

 

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¿Qué sacrificio me puede acercar más a Dios? 8

¿Qué sacrificio me puede acercar más a Dios?

Muchas veces pensamos que Dios se impresiona con nuestro talento o las acciones religiosas que hacemos diariamente. Tenemos la idea de que la salvación se logra a través de los sacrificios; pero, en verdad, la Biblia nos enseña que Dios prefiere un corazón humillado y contrito ante Él.

En este episodio, Alex Campos nos enseña cómo hacer para que nuestra adoración y devoción sea agradable para Dios.

Mira el vídeo completo, aquí:

3 gestos románticos en la Biblia 9

3 gestos románticos en la Biblia

Qué se considera una acción romántica es un tema de preferencias personales. Sin embargo, algo que todos podemos reconocer es cuando alguien no pone los límites para demostrar su amor. En la Biblia encontramos ejemplos de personajes que se sacrificaron y esforzaron por la persona a quien amaban. Entre los gestos más románticos que encontramos en la Biblia, están:

1. Trabajar 14 años para casarse

En algunas culturas se prueba tanto al varón como a la mujer para determinar si están listos para el matrimonio. En los tiempos bíblicos había un gran respeto por cumplir los requisitos que exigían los padres de la novia. Pero alguien que fue más allá de esas exigencias fue Jacob. La Biblia nos dice que su tío Labán tenía dos hijas: Lea y Raquel. Jacob se enamoró de la hija menor, Raquel, y en total trabajó catorce años para casarse con ella. Aunque Jacob tuvo otras esposas (entre ellas la hermana mayor, Lea), la Biblia registra que él amó a Raquel mucho más que a sus otras esposas.

Esta historia se encuentra en Génesis 29:1-29, y allí vemos que, pese a que Jacob tuvo que trabajar durante tantos años, ese tiempo le parecieron unos cuantos días, porque su amor por Raquel sobrepasaba todo límite.

2. Darle la mitad de todas sus posesiones

Si bien cuando una pareja se casa, todos los bienes son de ambos, en la monarquía de los tiempos bíblicos era diferente. El rey (o la reina) era quien tenía poder y dominio sobre un determinado lugar, pero eso no convertía a su pareja en dueña de lo mismo. En el libro de Ester, en la Biblia, encontramos que el rey Asuero estuvo dispuesto a darle la mitad de su reino a Ester porque la amaba ≪más que a todas las otras mujeres≫ (Ester 2:17). Asuero le hizo el ofrecimiento dos veces y no dudó en mandar a ejecutar al hombre que quiso exterminar al pueblo de Ester.

El desprendimiento de Asuero demuestra que el amor no se trata de los bienes materiales, sino de disfrutar las cosas que se tiene con la persona que más se ama.

3. Aceptar casarse con alguien a quien nunca se ha visto

Solemos creer que para amar a alguien primero hay que conocerlo. Esto puede ser cierto en muchas circunstancias, pero en la Biblia, una mujer demostró que no necesariamente es así. Rebeca aceptó dejar su familia y su tierra para irse con un hombre desconocido a un lugar lejano y casarse con alguien a quien nunca había visto antes. El gesto de amor de Rebeca es a la vez uno de fe porque le estaba confiando su futuro a Dios. Ella pudo haber caído en manos de un hombre malvado que la trataba mal, pero en vez de eso conoció a Isaac, un hombre que la amó hasta el final de sus días. Su historia está en Génesis 24.



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¿Necesitas un milagro? 10

¿Necesitas un milagro?

A veces enfrentamos situaciones que escapan de nuestras manos y de nuestras fuerzas, por lo que se requiere de un milagro ¿Qué podemos hacer para conseguir uno? Veamos una historia de un hecho milagroso que seguramente nos ayudará en este objetivo:

“Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Y se les abrieron los ojos.” Mateo 9:27-30 (LBLA)

La Palabra de Dios nos muestra que dos personas recobraron la vista por un el milagro del Señor. La pregunta que Jesús hizo fue: “¿Crees que puedo hacer esto?”. Cuando queremos recibir algo de parte de Dios debemos acercarnos con FE y responder lo que Él te pregunta: ¿Confías que puedo darte este milagro? ¿Crees que puedo hacerlo?

La fe es la certeza de que recibiremos algo que aún no tenemos ¿Tienes fe en Dios? Te animo a reflexionar sobre esta situación, si aún tienes dudas en tu corazón no te engañes a ti mismo y sé sincero con el Señor, pídele que te ayude a crecer en tu fe. También puedes escribirnos, nos gustaría apoyarte.

 

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¿Ir a la iglesia afecta tu matrimonio? 11

¿Ir a la iglesia afecta tu matrimonio?

Son varios los factores que influyen en la felicidad y estabilidad de un hogar. A lo largo de los años se han hecho estudios para determinar todos los elementos que ayudan a prevenir un divorcio y de qué manera se puede aplicar en la vida cotidiana. Uno de ellos es el impacto de la fe o creencias religiosas. Para resolver esta pregunta, una investigación descubrió cuál es la relación entre la asistencia a la iglesia y el matrimonio.

El lado negativo

Un estudio realizado por Institute for Family Studies y Wheatley Institution encontró que aquellas parejas que van a la iglesia irregularmente no tienen una mejor calidad de matrimonio que cualquier otra pareja secular que nunca asiste a la iglesia. Es más, incluso en algunos puntos son más propensos a ser infieles.

Asimismo, los investigadores no encontraron diferencias significativas de violencia doméstica entre las parejas altamente religiosas y las menos religiosas. La conclusión es que la violencia doméstica existe en su mayoría de parte de los varones hacia las mujeres; y que puede variar desde gritos, amenazas, comportamiento controlador, golpes, etc.

El lado positivo

Por otra parte, aquellas parejas que se toman su fe en serio tienen muchas más probabilidades de florecer en sus matrimonios. Además, las parejas altamente religiosas disfrutan de mejor satisfacción sexual, en comparación con las parejas menos religiosas, que tienen diversas creencias y las seculares. Esto se ve reflejado en la respuesta de parte de las mujeres en relaciones altamente religiosas: ellas reportan 50 % más de probabilidades de estar muy satisfechas en la intimidad sexual que sus contrapartes seculares y menos religiosas.

Además, las parejas de novios que tienen una fe profunda son más propensos a comprometerse en matrimonio y tener hijos. Esto significa que toman más en serio su rol como padres y cónyuges.


El informe sugiere que ≪las familias asociadas con las comunidades religiosas refuerzan los lazos que unen; Sin embargo, el desafío al que se enfrentan esas comunidades es aprovechar estas fortalezas para abordar a las familias con dificultades, incluidos aproximadamente uno de cada cinco de sus seguidores que experimentan la violencia de pareja≫.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Institute for Family Studies. (2019). The Ties That Bind: Is Faith a Global Force for Good or Ill in the Family? Recuperado el 13 de junio de 2019, de https://ifstudies.org/ifs-admin/resources/reports/worldfamilymap-2019-051819final.pdf
¿Cómo resistir la tentación? 12

¿Cómo resistir la tentación?

Así como sucedió con Adán y Eva, la tentación siempre parece agradable, inofensiva y promete cumplir nuestros deseos sin tener que afrontar las consecuencias. Sin embargo, una vez que cedemos ante ella, nos damos cuenta de que todo aquello era una mentira. La tentación es la puerta que nos lleva a pecar y a alejarnos de Dios. Es por eso que en la Biblia se nos advierte que nos alejemos de ella. Estos son algunos consejos que podemos aplicar cuando enfrentamos la tentación.

Prevenir un posible escenario

Muchos caen en la tentación porque ellos primero se tientan. Por ejemplo, si alguien sabe que su debilidad es la pornografía y comienza a visitar páginas web que sabe que le mostrarán algún anuncio, está poniéndose en riesgo. Sus acciones de jugar con la tentación y de ver hasta dónde puede llegar no son una muestra de cuán valiente es. Al contrario, demuestra que, en el fondo, en realidad quiere ser tentado.

Se puede evitar caer en tentación si primero se previene. Cuando uno conoce en qué áreas flaquea, sabe qué debe evitar y cuándo tiene que alejarse. Huir de la tentación no es cobardía, es sabiduría.

≪…cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.≫

Santiago 1:14-15 (NVI)

Mantenerse ocupados

Está científicamente comprobado que las cosas en las que nos enfocamos determinan gran parte del rumbo de nuestra vida. Si dejamos que nuestra mente divague y no se enfoque en Dios, es muy probable que las tentaciones aparezcan y caigamos en ellas. Como seguidores de Jesús, debemos mantener nuestra mente ocupada en los asuntos espirituales. Así estaremos firmes en nuestra fe y no (Salmos 1:1-4).

El caso más conocido que prueba este punto es la historia de David y Betsabé que se encuentra en 2 Samuel 11. David, en lugar de estar con los soldados luchando, se quedó en su palacio sin hacer nada y allí fue donde vio a Betsabé. Él sucumbió a la tentación e incluso intentó encubrir el hecho al matar al esposo de Betsabé. La historia de David nos enseña a ocuparnos en las cosas de Dios y no dejar lugar para ser tentados.

Orar

Nuestra fuerza de voluntad puede agotarse. Por más que queramos, llegará un punto en el que estaremos más propensos a ceder ante la tentación. Es por este motivo que debemos mantenernos firmes en la oración. Dios escucha cuando le hablamos y sabe cuándo prestarnos su ayuda. Él conoce nuestras debilidades y por eso es quien mejor puede protegernos de la tentación. Jesús mismo fue tentado (Lucas 4:1-13), pero Él supo rechazar al enemigo y salió victorioso de esa situación. Si Jesús entiende y sabe qué se siente al pasar por una circunstancia así; por lo tanto, Él comprende cuando oramos y le pedimos ayuda.

«Oren para que no caigan en tentación».

Lucas 22:40 (NVI)

≪Ustedes deben orar así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre, […]
Y no nos dejes caer en tentación,
sino líbranos del maligno”.≫

Mateo 6:9, 13 (NVI)


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