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Fe que obra

La fe que Paula Bonhoeffer manifestaba hablaba por sí sola; vivía en los actos y era evidente en la forma en que ponía los demás por delante de sí misma y enseñaba a sus hijos a hacer lo mismo

(Eric Metaxas, Bonhoeffer)

Sólo la fe, pero no la fe sola” resume las palabras del epígrafe y pone fin, me parece, a aquella vieja discusión sobre la fe y las obras.

La completa biografía de Dietrich Bonhoeffer abordada por Metaxas deja ver que la influencia de su madre tuvo efectos sobre él hasta el temprano final de su vida. Otro pasaje ilustra aún mejor el punto:

Durante el surgimiento de los nazis, ella empujó a su hijo, con todo respeto aunque firmemente, a conseguir que la iglesia viviera lo que afirmaba creer pronunciándose abiertamente en contra de Hitler y de los nazis y emprendiendo acciones contra ellos.

En efecto, finalmente Bonhoeffer fue ejecutado por los nazis por haber participado en un complot para asesinar a Hitler.

Cuando se discute acerca de las obras que deben acompañar a la fe se piensa invariablemente en la asistencialidad: hogares de rehabilitación, operativos de salud, reparto de alimentos y ropa, ayuda humanitaria.

Siendo éstas buenas obras no completan el ejercicio de la fe activa. El caso de Bonhoeffer es paradigmático. Se involucró en un plan para quitar la vida a uno de los más sanguinarios personajes de la historia moderna.

La fe que obra va más allá de la filantropía y el humanitarismo. Invoca una acción directa en los asuntos políticos, sociales, económicos y culturales en tanto éstos afecten la vida de las personas más vulnerables.

La fe que obra es de este mundo. Es afectada por la opresión, la injusticia, la violencia contra mujeres y niños, la miseria, la corrupción, la destrucción del medio ambiente, el maltrato animal.

Y se ocupa, por lo tanto, de responder con acciones directas para la solución o al menos la mejoría de las condiciones de vida de miles y eventualmente millones de personas.

La fe que obra no es vanidosa, no es narcisista, no se alaba a sí misma de hacer el bien como los ricos del tiempo de Jesús que daban sus limosnas para ser vistos de la gente.

La fe que obra es silenciosa, efectiva, constante. No publica boletines informativos sobre su trabajo ni presume en redes sociales.

Pero sus resultados estarán a la vista de todos.

Versículos bíblicos acerca de la fe

La fe es algo que todos los humanos practicamos. Podemos tener fe en la ciencia, en nuestras habilidades, o en un sinnúmero de cosas, pero la Biblia nos habla que solo la fe en Jesús nos da salvación eterna. A continuación hay versículos bíblicos acerca de la fe que enseñan más sobre el tema:

Marcos 9:23 (BLPH)

«Jesús le contestó:
— ¡Cómo “si puedes”! Para el que tiene fe, todo es posible.»

Marcos 11:23-24 (TLA)

«Les aseguro que, si tienen confianza y no dudan del poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá. Si le dijeran a esta montaña: “Quítate de aquí y échate en el mar”, así sucedería. Sólo deben creer que ya está hecho lo que han pedido.»

Mateo 21:22 (BLPH)

«Todo cuanto pidan orando con fe, lo recibirán.»

Juan 3:16 (DHH)

«Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.»

Juan 6:35 (RVR1960)

«Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.»

Juan 11:25-26 (NTV)

«Jesús le dijo:
—Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?»

Juan 11:40 (BLPH)

«Jesús le contestó:
— ¿No te he dicho que, si tienes fe, verás la gloria de Dios?»

Romanos 1:16-17 (NTV)

«Pues no me avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles. Esa Buena Noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: “Es por medio de la fe que el justo tiene vida”.»

1 Corintios 13:2 (PDT)

«Yo puedo tener el don de profetizar y conocer todos los secretos de Dios. También puedo tener todo el conocimiento y tener una fe que mueva montañas. Pero si no tengo amor, no soy nada.»

2 Corintios 5:7 (RVC)

«Porque vivimos por la fe, no por la vista.»

Gálatas 3:26-27 (RVC)

«Pues todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos ustedes, los que han sido bautizados en Cristo, están revestidos de Cristo.»

1 Timoteo 6:11 (RVC)

«Pero tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre.»

Hebreos 11:1 (RVC)

«Ahora bien, tener fe es estar seguro de lo que se espera; es estar convencido de lo que no se ve.»

Hebreos 11:6 (PDT)

«Nadie puede agradar a Dios si no tiene fe. Cualquiera que se acerque a Dios debe creer que Dios existe y que premia a los que lo buscan.»

Santiago 1:2-4 (NTV)

«Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.»

Santiago 1:6 (NTV)

«Cuando se la pidan, asegúrense de que su fe sea solamente en Dios, y no duden, porque una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro.»

1 Pedro 1:8-9 (RVC)

«Ustedes aman a Jesucristo sin haberlo visto, y creen en él aunque ahora no lo ven, y se alegran con gozo inefable y glorioso, porque están alcanzando la meta de su fe, que es la salvación.»

1 Juan 5:4-5 (RVC)

«Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?»

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Por qué es tan difícil esperar la voluntad de Dios?

Romanos 12:2 dice que la voluntad de Dios siempre es agradable y perfecta. Es por esa razón que en toda ocasión debemos pedir que se haga Su voluntad y no la nuestra. Sin embargo, cuando las situaciones son difíciles no nos resulta sencillo aceptar el plan de Dios en nuestras vidas. Pero, ¿por qué sucede eso?

Creemos saber qué es lo mejor

Nuestro cerebro está diseñado para hacer predicciones a cada minuto. Aprendemos a calcular los posibles resultados y esto nos permite sobrevivir el día a día. Sin embargo, esta habilidad también hace que creamos saber qué es lo mejor para nosotros. Por esta razón confiamos en nuestra sabiduría y nos cuesta pensar que Dios tiene un plan más adecuado. No obstante Él es el único que conoce el futuro, y por lo tanto, sabe qué decisión es la acertada.

Queremos hacer las cosas a nuestra manera

Las experiencias pasadas nos enseñan a equivocarnos menos, pero eso no quiere decir que siempre tengamos la razón. Debido a este comportamiento nos cuesta entender que exista una mejor opción. Sin embargo, Isaías 55:8-9 dice que nuestra forma de pensar no es como la de Dios. Nuestra capacidad es limitada, pero la de Él es infinita, y esa es uno de los tantos motivos por los cuales la voluntad de Dios es nuestra mejor opción en todo momento.

Nuestra fe es limitada

Algo que nos impide ceder el control y confiar en la voluntad de Dios es nuestra falta de fe. Una frase popular dice que Dios tiene el tamaño de nuestra fe, y en este caso es cierto. Cuando creemos que nuestra decisión es mejor que el plan de Dios, entonces creemos en un dios que no es todopoderoso.

Puede resultar difícil a veces, pero no hay mejor decisión que confiar en la voluntad de Dios. Eso fue lo que  Jesús enseñó a sus discípulos (Lucas 11:2, Mateo 6:10) y lo que nosotros debemos aplicar en cada circunstancia que nos toca vivir.

 

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¡Pon de tu parte!

Muchas personas nos han preguntado cómo pueden tener más fe. Yo pienso que es decidir tenerla. Para tener más fe hay que practicarla, leer más la Biblia, dedicar más tiempo a estar a solas con Dios y confiar. Cuando confías en alguien, sabes que esa persona va a hacer las cosas como tú piensas que las va a hacer. Para confiar en Dios tienes que saber cómo es Dios, cómo ha cumplido Sus promesas y cómo ha respondido siempre a su gente. Si no lees la Biblia, si no vas a la iglesia, si no escuchas música cristiana, si no dedicas más tiempo a tu relación con Jesús, no es probable que tu fe crezca.

Por eso el título de este blog. Pon de tu parte. Tienes que poner de tu parte si quieres que tu fe crezca. Tienes que decidir creer. Se toma la decisión y toma uno acción en hacer todas las cosas expuestas arriba. Dios, más que una religión, desea que tengamos una relación con Él. Si no dedicas tiempo a una relación, esa relación deja de existir.

¡Pon de tu parte!

 

 

 

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¿Cómo confiar en Dios?

Confiar en Dios en todos los aspectos de tu vida no es un misterio inalcanzable. Hay cosas prácticas que puedes hacer para poner tu fe en Dios y crecer en tu vida espiritual. Estos son algunos de ellos:

1. Conoce a Dios

Si tuvieras un tesoro preciado, ¿le confiarías a un amigo íntimo o a un desconocido? La confianza es algo que se construye con el tiempo, por lo cual es muy difícil que nos fiemos de alguien a quien no conocemos. De igual manera, la confianza en Dios implica conocerlo primero. No podemos decir que tenemos fe en Él si no entendemos su carácter ni lo que espera de nosotros.

Ahora bien, conocer a Dios no significa creer que existe. La Biblia dice que incluso los demonios creen en Dios, pero que eso no los hace salvos (Santiago 2:19). Para conocer a Dios hace falta desarrollar una relación personal con Él: pasar tiempo en oración, estudiar y aplicar lo que dice la Biblia, y vivir de acuerdo a sus preceptos. Todo esto es algo constante que se desarrolla a diario, y no algo que podemos obtener automáticamente. Así como formar nuevas amistades requiere tiempo y esfuerzo, conocer a Dios también implica poner de nuestra parte.

2. No confíes en tu propio conocimiento

Tomamos decisiones a cada minuto, y las opciones que elegimos se basan en nuestras experiencias pasadas y nuestras expectativas para el futuro. Sin embargo, nuestro juicio sobre las cosas no siempre es el más acertado. Esto se debe a que estamos marcados por nuestro pasado e ignoramos el mañana. En cambio, Dios perdona y olvida lo que hicimos anteriormente y sabe qué vendrá en nuestro porvenir.

Un requisito importante para confiar en Dios es dejar de lado nuestro orgullo y reconocer que nuestros conocimientos o nuestras experiencias no son suficientes. Cuando admitimos que hay muchas cosas que escapan de nuestro control, podemos pedirle a Dios que tome el control de nuestra vida y confiar en Su sabiduría (Proverbios 3:5-8).

3. Confía en el Espíritu Santo

En el viaje de la vida no estamos solos y al confiar en Dios tampoco. La Biblia dice que el Espíritu Santo es un regalo que Jesús nos dejó (Hechos 2:38), una ayuda que nos enseña todas las cosas y nos hace tener presente las enseñanzas de Jesús (Juan 14:26). A través del Espíritu Santo podemos discernir el bien y el mal, y estar conectados con Dios en todo momento. Él es quien crea una conexión con Dios y nos permite confiar en Su poder día a día.

 

 

 

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En respuesta a tu fe…

“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.” Marcos 5:27 (RVR1960)

Quizá no hay datos de la vida de esta mujer, pero la Biblia se refiere a ella como “la mujer que padecía del flujo de sangre”, considerada inmunda a tal punto que todo lo que tocaba se convertía en impuro, restringida para entrar al templo, socialmente aislada y físicamente agotada, porque parecía que su problema no tenía fecha de vencimiento.

¿Alguna atravesaste por alguna situación que pareciera no tener fin?

Los problemas de larga duración nos consumen y eso es justamente lo que pasó con esta mujer; doce años con el mismo problema, soportando la indiferencia de la gente, y aparentemente resignada a sufrir su enfermedad en silencio.

¿Cómo te sentirías si estando en una situación conflictiva intentas de una y otra forma salir de ella, pero todo lo que haces termina en fracaso?

La Biblia menciona que esta mujer incluso gastó todo lo que tenía en los médicos para salir de su problema, pero al acercarse a Jesús con un corazón lleno de fe, y sabiendo que era lo último que le quedaba por hacer, pudo experimentar la sanidad física e interna.

Tal vez no padezcas de la enfermedad de esta mujer, pero puede ser  que tu necesidad tenga el nombre de enfermedad, crisis matrimonial, familiar, ministerial, y aún de problemas económicos; y si de verdad deseas experimentar un milagro en tu vida o a la situación que atraviesas, debes empezar por doblar tus rodillas y no luchar sólo  en tus fuerzas.

En el momento que vienen las dificultades nuestra fe se pone a prueba, y muchas veces creemos que el problema es más grande que Dios cuando en realidad es todo lo contrario.

No importa la situación en la que te encuentres hoy, sino en quién pones tu confianza, porque a la medida de tu fe, Él responderá.

Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. 1 Juan 5:14 (NVI).

Por Ruth Mamani

 

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Confiar hasta lo último

Hudson Taylor, después de recibir su llamado como misionero, se mudó a una zona marginal para trabajar con un doctor y así acumular un poco de conocimiento médico y acostumbrarse a la vida que le esperaba en las misiones.

Una noche fue llamado para asistir y orar por una mujer enferma con 2 hijos muriéndose de hambre. Mientras el trataba de orar, sus palabras temblaban en su boca porque tenía en su posesión su única moneda de plata que respondería a su oración y aliviaría sus sufrimientos de alguna manera. “¡Hipócrita!” Escuchó a su corazón condenarlo. “Hablándole a la gente acerca de un Padre tierno y amoroso en el cielo y tú no estás preparado para confiar en Él por ti mismo sin tu dinero”

Finalmente Taylor les dio su última moneda, quedando para él sólo un recipiente de avena. Mientras comía su último alimento recordó las escrituras: “A Jehová presta el que da al pobre…” Ahí aprendió que uno puede confiar en Dios con su último centavo.

El día siguiente recibió un paquete, dentro había una moneda de oro que valía 10 veces más que  la moneda de plata. Taylor gritó triunfantemente de alegría.

Aprendió que podía confiar en la palabra de Dios hasta el final, y aunque hubo una lucha interna,  prefirió obedecerle que valerse por sí mismo y no fue decepcionado.

A través de las pruebas podemos ver la mano poderosa de nuestro Señor no sólo para tener la certeza de sus milagros sino para que nuestra fe sea afirmada.

¡Confía en Dios!

“Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.” Salmos 118:8-9

 

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¿Dónde estás?

Hace poco, una amiga compartió su historia delante de toda la congregación; ella estaba enfrentando tan serios problemas familiares y económicos que llegó a un estado de no querer volver a iglesia y obviamente al Señor. Después de luchar sola por meses, en una campaña recibió palabras de consuelo y paz de parte de Dios y volvió a congregarse.

La pregunta que me hice ese momento fue: ¿Dónde estaba yo? No conocía los problemas que enfrentaba mi amiga, jamás pensé que sufría de este modo; me dolió en el corazón escuchar su historia, pero al mismo tiempo recibí el gozo de saber que el Señor no la abandonó.

De pronto, llegaron a la casa cuatro personas. Llevaban en una camilla a un hombre que nunca había podido caminar. Como había tanta gente, subieron al techo y abrieron un agujero. Por allí bajaron al enfermo en la camilla donde estaba acostado.

Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: Amigo, te perdono tus pecados.” Marcos 2:3-5 (TLA)

¿Conoces la necesidad que enfrentan las personas que te rodean? Este pasaje muestra la sanidad de un hombre paralítico por la fe de sus amigos, él no podía caminar y seguir a Jesús como mucha gente, pero sus amigos lo llevaron en una camilla e incluso abrieron el techo para que reciba la bendición del Señor.

En este mundo existe mucha gente necesitada, pero sin ir lejos estos pueden ser tus familiares, amigos o alguien que se sienta a tu lado en la iglesia, quienes posiblemente están enfrentado serios conflictos que estás ignorando ¿Conoces los problemas de las personas que te rodean?

“Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:21 (RVR 1960)

Si amamos a Dios tenemos el deber de “amar a nuestro prójimo” Tener amor es preocuparse, cuidar, proteger, auxiliar, etc.; por tanto, si eres indiferente a las necesidades de los otros no los amas y tampoco amas al Señor.

En esta oportunidad quiero animarte a preocuparte por los demás, en especial en estas fechas, cuando se aproxima navidad y muchos presentan aflicciones; primero pide perdón a Dios por haber sido tan indiferente y segundo, comprométete a conocer la historia de aquellos que te rodean, es posible que en este momento estén a un paso de perder la fe.

¡Esta navidad rescata vidas! Invita a tu casa a los que estarán solos en navidad o llévales una canasta de amor a sus hogares con pan dulce, galletas, refresco u otros productos que necesiten ¡Demuestra el amor con tus acciones!

 

 

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Semillas

En época de siembra, una pareja preparaba su terreno para cultivar forraje para su ganado, se daban prisa porque las lluvias pronto empezarían. La esposa, al expandir las semillas oraba a Dios pidiéndole que sea una cosecha buena.

Cuando culminaron, con mucha fe se fueron a descansar. Al pasar los días, las lluvias se retrasaron y el tiempo estimado en que deberían aparecer los primeros brotes sólo emergieron hierbas y nada del forraje. Todo parecía indicar que fracasarían.

Llenos de tristeza, el esposo tomó la decisión de irse a la ciudad a trabajar y cubrir la necesidad que se vendría. Ya en la ciudad, recibió la noticia de que su forraje había llenado su campo con la lluvia tardía, volvió y vio cómo el forraje se levantó con ímpetu.

Vivimos de la misma manera esparciendo semillas de fe con nuestras oraciones, con la esperanza de cosechar bendiciones en diferentes áreas de nuestra vida, pero existen ocasiones en las que hay sequías y nos vemos como esta pareja decaídos porque no vemos indicios de respuesta divina.

Quizás hoy no veas la respuesta a tus oraciones, y en su lugar se presentan cosas contrarias, como hierba. Deja de desesperarte y aturdirte, recuerda que aunque haya una aparente tardanza, viene una lluvia de bendición que hará que tus peticiones se cumplan de acuerdo a los planes de Dios.

Salmos 126:5-6 (RVR1960) “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.”

No te des por vencido, continúa confiando en la respuesta oportuna de Dios.

 

 

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¿Aburrido de la iglesia?

Mari le ha estado preguntando a su amigo David durante bastante tiempo si alguna vez irá con ella a la iglesia. Ella ha sido su amiga por varios años, pero cada vez que menciona a la iglesia, él cambia el tema. David le ha dicho que la iglesia le parece aburrida. Mari también se ha dado cuenta de que cada vez que intenta invitar a sus otros amigos que no son cristianos a su iglesia, responden de manera similar o idéntica. Mari nota que a ella misma también se aburre de la iglesia. 

¿Eres la Mari en esta situación?

Si lo eres, no eres el único o la única. Esto es muy común. Muchas personas se aburren de la iglesia, y por experiencia, muchos de ellos son jóvenes. La mayoría no quiere sentarse para escuchar a un predicador hablar de 30 minutos a dos horas, ellos prefienren hacer otra cosa. Esto ocurre debido a todas las otras cosas a las que se han acostumbrado, como navegar por las redes sociales, salir con amigos, ver entretenimiento, etc. Se acostumbran tanto a hacer estas cosas que se convierten en parte de la rutina diaria. También tienden a buscarlas cada vez que necesitan algo que le mejore sus humores.

Te voy a hacer otra pregunta: ¿preferirías hacer otra cosa que participar en la iglesia los domingos?

Si respondes que sí, te digo que puedes trabajar contra eso. Solo tienes que tomarte un tiempo y pensar por qué te sientes así. Muchas veces cuando las personas se aburren de la iglesia, no tiene nada que ver con los sermones ni cómo está organizada la iglesia, sino con la persona. La persona podría estar pasando por algo emocional; podría tener algo que le está ocupando sus pensamientos, no permitiéndole enfocarse en lo que el pastor está diciendo y, por lo tanto, se aburre. La persona también podría estar muy cansada cada domingo. Entonces, hay muchos más factores que los afectan. 

Muchas veces cuando esto pasa, miembros de una iglesia se van a otra porque creen que necesitan un más divertida. Como el pastor de la iglesia Redemption en San Diego, California, EE. UU. escribió: “La iglesia no es lo que pensamos que debería ser. La iglesia no es cómo sentimos que debería ser, ni siquiera cómo nos sentimos ese día. La iglesia es acerca de que Dios nos da, y nosotros damos a otros. ‘Consideremos cómo animarnos unos a otros’, dice la Biblia. Esta es una mentalidad muy centrada en ‘nosotros’ y no en ‘mí’”. Por lo tanto, tenemos que averiguar la raíz del problema y eso puede venir cundo pensamos que ser un cristiano es aburrido. Piénsalo así: ser cristiano es una cosa increíble. Tenemos un Salvador que murió por nosotros, pero resucitó y vive para siempre. Tenemos un Dios que hizo y sigue haciendo milagros … ¡Quiero decir, es increíble! ¡Nosotros somos humanos! Somos el ser vivo más complejo que existe y simplemente fuimos creados a partir del polvo. ¡Y somos mortales, pero viviremos por siempre en el reino espiritual! ¿Cuán genial es eso? Uno no puede simplemente ignorar todo eso. No hay nada aburrido en eso. Entonces, si no somos aburridos, la iglesia, el lugar donde las creaciones de Dios se reúnen para aprender acerca de Él y unirse como una comunidad, no es aburrida. El día que creas que Dios es verdaderamente la prioridad, verás que será difícil cansarse de todo lo relacionado con Él.

Necesitamos hacer algunos sacrificios para superar esos momentos en que no tenemos ganas de ir a la iglesia para que podamos estar allí por los demás y seguir siendo un ejemplo. Si tienes ese problema, no lo ignores porque, en realidad, aburrirse de la iglesia puede significar que te falta disfrutar al aprender acerca de Dios. O quizás el caso es que tienes un período de atención corto como mucha gente en este siglo y debido a eso retienes un mensaje corto mucho más que uno largo. En ese caso, intenta expandir el tiempo que puedes estar atento. Pero si puedes pasar esa cantidad de tiempo o incluso más haciendo algo que te parece entretenido, definitivamente puedes cambiar eso. Porque en realidad eventualmente nos aburriremos de la iglesia si comenzamos a poner otras prioridades sobre Dios. 

Un consejo extra

Y si tus amigos continúan viendo la iglesia como algo aburrido, no ignores el hecho que verán a través de tu ejemplo que es exactamente lo contrario.

  • ¡No dejes de orar por ellos! Y no siempre los bombardees con el tema de la iglesia. Menciónalo de vez en cuando, el Espíritu Santo te dejará saber cuándo.
  • Sé paciente con ellos.
  • Invítalos a eventos relacionados con la iglesia, como un evento para jóvenes, un retiro o incluso una cena. A veces, la razón por la que las personas no quieren ir a la iglesia es porque tienen un estereotipo de cómo son las personas de la iglesia. ¡Revela la verdad!

 

 

 

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Davis, N. (2017). Why Does Church Have To Be So Boring?. Recuperado el 05 de diciembre de 2018, de https://corechristianity.com/resource-library/articles/church-is-boring

¡Sigue adelante!

“Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.” Hebreos 10:36

Las diferentes situaciones que pasamos en lo personal, laboral o familiar pueden desalentarnos cuando vemos que damos todo para que las cosas salgan bien y sin embargo no obtenemos los resultados esperados.

Pero Dios nos dice en su palabra: Gálatas 6:9 (NTV)  “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”

Es posible que hace mucho tiempo estés orando por la conversión de algún familiar o quizás por un hijo que se encuentra atado a una adicción o tal vez por un cambio favorable en tu trabajo. La Palabra de Dios dice que debemos persistir aún cuando todavía no vemos la respuesta a nuestras oraciones.

Recuerda que el silencio de Dios, no es algo negativo, solo significa que Él ya está obrando.

Por Danitza Luna

 

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¿Te han abandonado?

Existe un refrán que dice: “a los buenos amigos se los conoce en el tiempo de necesidad” Esta frase seguramente se creó pensando en la cantidad de personas que desaparecen de tu lado cuando necesitas apoyo ¿Alguien te ha abandonado cuando más lo necesitabas?

Recuerdo la historia de un hombre que siempre estaba rodeado de amigos y familiares, haciendo fiestas u otras actividades con el dinero que tenía, hasta que se enfermó. Cuando dejó de trabajar y, obviamente comenzó a enfrentar necesidades, nadie lo visitaba, entonces recién se dio cuenta que no tenía verdaderos amigos o personas en quienes podía confiar.

Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días. Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero. Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.” Génesis 40:12-14

Algo parecido sucedió con José, él había interpretado el sueño del copero del Rey  y le dijo  que en tres días sería restituido en su puesto y estaría nuevamente a lado del Faraón; entonces, le pidió  al copero que cuando esto sucediera se acordara de él y lo mencionara para que fuera liberado. Pero lamentablemente este capítulo tiene un triste final:

Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.” Génesis 40:23

El sueño que José había profetizado se cumplió al pie de la letra, pero aun así el copero se olvidó de él ¿Has colocado tu confianza en alguien? Lamentablemente si colocamos nuestra fe en un ser humano lo más probable es que salgamos lastimados, lo mejor es entregar nuestra vida y cargas a alguien que realmente nos ama.

El Señor demostró su amor desde antes de la creación del mundo; si en alguien podemos confiar es en Él, quién nos socorre cuando clamamos su nombre.

En esta oportunidad te animo a entregarle a Dios tus preocupaciones y necesidades, confiando que nunca te dejará abandonado. Y no olvides que aunque muchos te hayan dejado solo, al final tendrás la victoria si confías en Dios, así como lo hizo José.

 

 

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