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Gigantes… ¡¡apártense!!

Los gigantes siguen andando sueltos. Los vemos día a día en nuestras vidas.

Muchas veces los hemos enfrentado y nos deshicimos de ellos, otras simplemente nos dimos por vencidos con tan sólo verlos y les permitimos quedarse en nuestras vidas, incluyéndolos en todas nuestras actividades.

Tus gigantes pueden ser traumas, recuerdos, frustraciones, problemas de salud, problemas familiares  o económicos… no importa de qué tipo sean, en algún momento nos atemorizamos cuando los vimos y decidimos ser indiferentes con ellos o tratar de crear buenas relaciones para que la convivencia sea más amena, descartando  la posibilidad de sacarlos de nuestras vidas porque los vimos muy grandes para nosotros.

El pueblo de Israel había visto milagro tras milagro desde su salida de Egipto. En Números 13 Dios le pide a Moisés que mande 12 espías a reconocer la tierra de Canaán. Cuando volvieron de su misión, 10 de los 12 espías dijeron que era imposible conquistar la tierra por los gigantes que la habitaban.

El pueblo, al escuchar el relato de lo que habían encontrado, se desanimó y se rebeló contra Dios. A causa de esto, Él decidió  que los únicos que entrarían a la tierra prometida serían Caleb y Josué, los dos espías que no se desalentaron al ver a los gigantes sino que creyeron que Dios los entregaría en sus manos y les daría la tierra que les prometió. Los demás murieron en el desierto.

Muchas veces hacemos lo mismo. Vemos la mano poderosa y misericordiosa de Dios en muchas áreas de nuestras vidas pero a nuestros gigantes  los tenemos bien instalados con nosotros y es tanto así que ya nos hemos acostumbrado a tenerlos cerca y no nos molestan, tristemente se han hecho parte de nuestras vidas.

Piensa bien cuáles son esos gigantes que están en tu vida y que no se los has entregado a Dios. No vaya a ser que por comodidad, por no hacerle frente a tu gigante, estés perdiendo la tierra que Dios te ha prometido.

No le creas a la gente que,  como los 10 espías, te dice que no se puede, que es imposible. No veas la dificultas ni le creas a las circunstancias; créele a Dios y Él hará.

No pierdas tu bendición por un gigante. No mueras en el desierto cuando ya estás a las puertas de la tierra que Dios te ha prometido, entra en ella y disfruta de las bendiciones que el Padre tiene para tu vida.

Esfuérzate y sé valiente. Recuerda que Dios pelea por nosotros.

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31 (RVR1960)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres que tu oración sea escuchada por Dios?

Muchas personas que oran y no reciben respuesta a su petición, posiblemente no están orando como está escrito en la Palabra de Dios.

“Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.” Éxodo 2:23-24 (RVR 1960)

En este pasaje el pueblo de Dios estaba siendo castigado duramente por Egipto, por lo cual clamó al Señor y recibió misericordia. En diferentes partes de la Biblia se muestra cómo Israel clamaba a Dios por ayuda, con gemido y llanto, entonces Él escuchaba sus súplicas y levantaba un libertador.

La mayoría piensa que orar y clamar es lo mismo; sin embargo, existe una gran diferencia: orar es hablar y dialogar, pero clamar es pedir con desesperación en el corazón, tener angustia y aflicción por la petición, aquella que sale de lo más profundo de nuestro ser.

La promesa de ser oídos por Dios y ser librados está estrictamente reservada para los justos que claman, ellos estarán día y noche doblando rodillas, llorando y gimiendo delante del Señor hasta recibir respuesta.

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960)

Ana era una mujer que no podía tener hijos, pero pidió la bendición de Jehová con desesperación y llanto, entonces el Señor escuchó su oración y le concedió este deseo.

Muchos tenemos un pedido en el corazón, pero pareciera que no le damos importancia o nos falta fe porque no estamos clamando; por ejemplo, si me interesa que mi familia se salve lo demostraré suplicando por sus almas, llorando de día y noche, lo mismo si deseo recibir sanidad, trabajo o bendición económica. La pregunta es: ¿existe clamor en tus oraciones?

 

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¿Tienes un concepto elevado de Dios pero devaluado de la iglesia?

¿Tienes un concepto elevado de Dios pero devaluado de su iglesia? Muchas personas hoy en día sienten un distanciamiento de la casa de Dios por varios motivos. Algunos han sido heridos por lideres religiosos, otros han tenido ejemplos incongruentes en casa y otros simplemente escogen repetir lo que la cultura general dicta sobre la iglesia.

El pastor Daniel Arbolaez habla al respeto en este espacio y nos explica que es incongruente amar a Dios y menospreciar la iglesia. Nos comenta por ejemplo como los padres que se siembran en la casa de Dios ven a sus hijos florecer en la iglesia. Un ejemplo bíblico seria el rey Salomón quien conocía el corazón de su padre el rey David, y cumplió con sus deseos de construirle una casa, un templo a Dios (1 Reyes 8:17).

¿Conocen tus hijos lo que hay en tu corazón con respecto a la casa de Dios? ¿Si siguieran tus deseos en cuanto a la iglesia que harían? La Biblia dice en Salmos 92:13-14,Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes”. Cuando plantas tus hijos en la iglesia, crecerán allí y florecerán.  Sin embargo, al otro extremo encontramos los padres que critican la iglesia tienen hijos que por lo general la abandonan. Se ha perdido lo que el rey David decía “Yo me alegré con los que me decían a la casa de Jehova iremos”.

A pesar de las malas experiencias que se puedan vivir, no se puede generalizar. Te recomendamos escuchar la entrevista completa aquí:

Las aves del cielo no se preocupan

Comúnmente nos preocupamos anticipadamente por circunstancias causadas, mayormente, por las tensiones que se viven día a día como las cuentas que pagar, la falta de trabajo, la alimentación, los negocios, salud, los problemas con los hijos, matrimonio, etc.

A decir verdad, no está mal ser prudentes y prever  lo que puede ocurrir en el futuro, ya que esto nos ayuda a responder oportunamente a diferentes sucesos que pasan normalmente en la vida.

Pero cuando la ansiedad invade daña la salud, desgasta la mente, el cuerpo y afecta la capacidad de juicio de todo individuo, confunde, disminuye la concentración para tomar decisiones y con esto hace que cada día sea más difícil de sobrellevar.

En cambio la Biblia dice en Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque le día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”

Vivir el día a día con fe y descargando todo peso de preocupación ante Dios es mejor para nosotros que dejarnos consumir con la incertidumbre, ya que tenemos la seguridad de que Dios suplirá nuestras necesidades como dice su Palabra: “….vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.” Mateo 6:32

Nuestro Padre abastece de alimento para su creación: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” Mateo 6:26 Valemos mucho más que las aves y debemos tener la seguridad de que también proveerá para  nuestras necesidades.

Entrega en oración todas tus preocupaciones y toda ansiedad que ha invadido tu corazón; aprende a creer en el amor de Dios que no deja a nadie desamparado. Clama y ten la seguridad de que escucha.

¡Mantente sereno y disfruta en las bendiciones que te rodean!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Firme en la FE

“Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes” 1 Corintios 16:13 (NTV)

Es posible que la dureza de las batallas diarias estén agotando tus fuerzas. Quizás por mucho tiempo has luchado solo, sin lograr avanzar. A veces y después de tanto esfuerzo, pareciera que las cosas se ponen aún peor. En estos tiempos, es bueno recordar lo que hoy nos dice: “Permanezcan firmes en la fe”. Que los problemas no debiliten tu fe, fortalécete en el Señor para que puedas obtener la victoria.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

4 datos sobre el cáncer que necesitas saber

En la lucha contra el cáncer deseamos contribuir compartiendo información contigo. El cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres durante su vida. Nadie sabe por qué algunas mujeres desarrollan cáncer de mama, a pesar de que no se ha aislado la razón específica para la enfermedad existen algunos datos que arrojan luz sobre el tema.

CVCLAVOZ entrevistó al Doctor Eduardo Fernández sobre 4 puntos esenciales que debemos saber.

1-¿Quién está más propenso a contraer cáncer?

2-Existe algún tipo de alimentación que reduzca el riesgo de contraer la enfermedad?

3-¿Qué hacer con un diagnóstico positivo?

4-¿Qué tipos de tratamientos existen a los cuales podemos recurrir?

 

Escucha las respuestas aquí

Dos momentos

Inclinado frente al silencioso altar de la capilla, el joven musita unas palabras ininteligibles. Viste el uniforme de los Caballeros Azules. Dentro de unas horas, su Batallón emprenderá viaje por tierra y mar hacia la Santa Ciudad que ha sido tomada, le han dicho, por los Combatientes Orientales. Han desafiado así el orgullo de los Señores Ultramarinos, han mancillado el honor de su fe y de sus más profundas convicciones históricas.

El joven pide a su dios fuerzas para la hora crucial, para que frente al enemigo tenga el valor de matar y adelantar así la misión suprema de la restauración de todas las cosas. Matar es un alto precio pero digno de pagar por el honor de su dios. Si llega a enfrentar la muerte, tiene la seguridad de que entrará glorioso en los aposentos del Alto Señor y gozará de su favor eterno, junto a tantos compañeros que cayeron junto a él en semejante empresa.
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Con el rostro tocando el suelo, el joven se inclina y se levanta varias veces. Alza sus manos, pronuncia unas palabras en un idioma ininteligible y vuelve a inclinarse hasta que su frente otra vez toca el suelo. Viste las ropas comunes de su aldea. A la entrada del templo ha dejado las armas y su calzado. Dentro de algunas horas saldrá en una misión secreta y suicida. Le han encomendado una tarea atroz y está dispuesto cumplirla. Antiguos enemigos han arrebatado las vidas de muchos de sus amigos y parientes. Han asolado ciudades y aldeas. Han impuesto su cultura extraña y secular por todo el continente. Ha asumido, por lo tanto la noble tarea de matar y morir en un momento dramático y solemne. En el mismo instante de que su cuerpo sea consumido por la muerte entrará en la morada de los dioses y recibirá inexpresables y eternas recompensas.
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Dos momentos. Dos historias, dos preguntas, dos juicios, dos opiniones, dos ideas, dos posibilidades, dos opciones, dos culturas, dos explicaciones frente a la historia humana.

A veces parece que nada cambia…

¿Estás dando un buen ejemplo?

Para aquel que es el hermano mayor en una familia, esta frase le sonará muy conocida “debes portarte bien porque eres el ejemplo de tu hermano….”.

Esta verdad se hace real no sólo en el hogar, sino en todo lugar y más aún en la vida del creyente, pues como hijos de Dios somos sus representantes aquí en la tierra.

El apóstol Pablo, nos da el siguiente consejo: (…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” 1 Timoteo 4:12 (NTV).

Nuestro estilo de vida es una herramienta poderosa para testificar de Cristo, por ello es que debemos ser sabios y cuidadosos en todo lo que hacemos, decimos y pensamos pues somos hijos de Dios y si caemos en el pecado no sólo estamos dañando nuestro testimonio sino también el nombre del Padre.

Es una realidad que tenemos una naturaleza pecaminosa, que está inclinada a hacer lo incorrecto, pero antes de dar rienda suelta a nuestro “YO” debemos pensar en lo que vamos a hacer y  preguntarnos ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Me edifica y edifica a los demás?

Los grandes hombres de Dios mencionados en su palabra son un referente para nosotros y podemos seguir su ejemplo “Amados hermanos, tomen como ejemplo de paciencia durante el sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor” Santiago 5:10 (NTV).

Si hoy pudiésemos preguntar a las personas que están alrededor tuyo sobre tu comportamiento y tu testimonio ¿Qué dirían?

No he conocido persona que desee que tengan un mal concepto de su persona, pero el testimonio no depende de los demás sino de uno mismo, por ello es que debemos siempre procurar ser un ejemplo siendo hijos de Dios, siervos, amigos, hermanos, padres, etc.

Dios quiere que sus hijos demuestren la transformación que hizo en sus vidas y sean personas extraordinarias, dignas de confianza.

¿Estás siendo de ejemplo en el lugar donde estás?

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Seguridad en la oración

“Respondiendo Jesús le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete tu fe te ha salvado. Y en seguida recobro a vista, y seguía a Jesús en el camino.” Marcos 10:51-52 (RVR1960)

Cuando nuestra capacidad para resolver los problemas o suplir ciertas necesidades quedan fuera de nuestro alcance, buscamos a alguien que nos ayude y haga algo por nosotros para sacarnos de la situación en la que nos encontramos. Pero aún así esta ayuda es limitada y muchas veces insuficiente. Es en estas situaciones cuando podemos clamar a Jesús y entregarle todos nuestros problemas con fe, humildad y con la seguridad de que Él responderá.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué es imposible?

La Biblia registra los hechos impresionantes que Dios hizo en medio de su pueblo, recordemos algunos:

– Abrió el mar rojo.
– Destruyó las murallas de Jericó.
– Convirtió en agua en vino.
– Alimentó a 5 mil con dos 2 peces y 5 panes.

Y así podríamos seguir recordando lo que Dios hizo en medio de su pueblo. A lo largo de la historia el hombre ha sido testigo de su poder y hoy también tenemos la posibilidad de presenciar esos milagros.

Jeremías 32: 27 dice: “Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

La duda es el principal enemigo de la fe y se hace presente justamente cuando estamos atravesando tiempos difíciles; si dejamos que se quede en la mente y en el corazón puede causar grandes tragedias como: alejamiento de Dios, frustración, decisiones apresuradas que van directo al fracaso, etc.

Como seres humanos estamos limitados, pero Dios no tiene esos límites, Él puede lograr lo que es difícil o imposible para el hombre ¿Lo crees?

Tal vez tu problema es grande y muy complicado pero tu fe debe ser aún más grande y firme, recuerda que Dios es supremo y tiene el control de todo “La tierra es del Señor y todo lo que hay en ella; el mundo y todos sus habitantes le pertenecen” Salmos 24:1 (NTV).

Hoy quiero animarte a decirle a tus problemas (físicos, económicos, familiares, etc.) que tienes un Dios de imposibles.

No tengas temor de lo que vendrá, que tu confianza esté en Dios y verás ese milagro en tu vida.

¿Qué es imposible para Dios?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

A nadie

Me contaron de alguien lo agradecido que estaba que Dios había respondido sus oraciones y había hecho que el huracán que afectó a la península de la Florida se desvió y no pasó por su ciudad. No pude evitar pensar en los cristianos que oraron en la otra orilla para ser librados y no lo fueron. ¿A quién le respondería Dios – si es que Dios se ocupara de responder a estas interpelaciones?
Personalmente no creo que estas rogativas sean apropiadas. Es raro imaginarse a cristianos orando para que Dios haga algo en su beneficio y que perjudicaría a otros; en favor del argumento supongamos que algunos creyentes oraron para que el huracán se disolviera en medio del mar.
Me acordé de la historia de esos dos hermanos de la fe que oraban fervientemente para que ganara su equipo favorito, uno por el Colo Colo y otro por la Universidad de Chile. Sé que a algunos les puede sonar un poco superficial la cosa y les haga pensar que el autor de estas notas no tenía algo más consistente que escribir hoy.
Pero no despidan la cuestión muy rápido. Hay gente cristiana que realmente cree que Dios les ha librado de algo que finalmente resultó en daño para otros – incluso creyentes. La lógica detrás de esta suposición es que Dios sabe librar a los suyos. Si bien al verso invocado tiene validez dentro de otros contextos y con otros sentidos, ha sido usado por mucha gente cristiana sobre la base de que Dios se ocupa de ellos en desmedro de todos los demás.
Y claro, esta idea encuentra sustento en la convicción que nuestra gente tiene de que a Dios lo único que le importa son “sus hijos” y que a los demás puede perfectamente caerles un rayo sin mayores consecuencias para el reino. Y que las únicas cosas importantes en la vida son las que tienen que ver con el evangelio.
Es un pensamiento noble afirmar el valor de aquellas cosas. Pero la vida cristiana también comprende el mundo que nos rodea, con sus ingentes problemas humanos, relativos a la política nacional e internacional, la economía, los movimientos – y sufrimientos – sociales, la cultura y el medio ambiente.
Solía decir mi difunta madre que “a nadie le falta Dios”. Siento que tenía razón… a pesar de nosotros.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿Quieres ver agua en el desierto?

A veces, el problema que está delante de nosotros es tan grande que nos impide visualizar la solución con los ojos de la fe, así como a una persona sedienta le resulta difícil asimilar un oasis en medio de un desierto.

“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” Hebreos 11:11 (RVR 1960).

Abraham recibió una promesa de parte del Señor, y esta era que su esposa iba concebir un hijo siendo una mujer mayor de edad o como la Biblia dice: “fuera del tiempo de la edad”. Seguramente, para los que lo rodeaban era complicado creer en el cumplimiento de esta promesa, y quizá hasta se burlaban de ellos, pero la fe que tenían les dio fuerza para recibir lo que esperaban.

Recuerda que: ¡Nada es imposible para Dios!

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” 1 Samuel 1:10-11 (RVR 1960).

Otro milagro que ocurrió por la fe se relata en la historia Ana, quien deseaba con todo su corazón tener un hijo, y al final recibió lo que deseaba: “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente…” Ana era una mujer que clamaba a Dios porque tenía fe, sabía quién era Él y lo que podía hacer.

¿Tienes un problema demasiado grande? Este tiempo no te apartes del Señor, ni te desanimes de orar y estudiar su palabra ¡Al contrarío! Te aliento a acercarte a Dios con fe, así como Sara o Ana, confiando en Dios y clamando por tu petición.

 ¿Necesitas un milagro? ¡Entonces ten fe en el Señor!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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