¿Alguna vez has sentido envidia o celos porque alguien tiene algo que tú quieres? La envidia a veces se comporta como esa visita indeseada que nunca se va y a la cual no sabemos cómo despedir. Sin embargo, sí es posible deshacernos de ese mal sentimiento y vivir con libertad. Si deseas deshacerte de la envidia y no sabes cómo hacerlo, aplica estos consejos:

1. Confiesa que tienes envidia

“Pero si en su corazón ustedes tienen amargos celos y contiendas, no se jacten ni mientan contra la verdad.” Santiago 3:14 (RVA-2015)

Reconocer que existe una falta es el primer paso para superarla. Cuando admites que sientes envidia hacia alguien o algo, estás aceptando que es algo negativo y que tienes deseos de cambiar. Si no cumples con esto, serás el más afectado porque estarás mintiéndote a ti mismo al decirte que no sientes envidia. Esta actitud le abrirá el paso a más sentimientos negativos que podrían destruirte y a quienes te rodean. Por lo tanto, no tengas temor de decir que sientes envidia o celos. En cambio, sé valiente en admitirlo y da el siguiente paso para deshacerte de esas emociones.

2. Mira a las personas con amor

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece.” 1 Corintios 13:4 (RVR1960)

Cuando sientas envidia, haz el esfuerzo de ver a esa persona con amor. Piensa en cómo sería tu comportamiento si la cuestión que te genera envidia le pasara a alguien por quien sientes mucho afecto. Por ejemplo, ¿cómo reaccionarías si tu pareja gana un premio por algún talento que posee? o ¿qué harías si a tus padres o un ser querido cumple su sueño?

Ahora, si esto no funciona, entonces mira a la persona a través de los ojos de Dios. Esto se puede lograr al leer la Biblia. Allí encontramos que Dios es amor y que se preocupa por sus hijos. Lo cual significa que si algo bueno les ocurre, su primera reacción es felicidad y no envidia. Si esto te parece difícil de lograr, recuerda que Dios nos pide tratar a otros con el mismo amor que recibimos de su parte. En Mateo 7:12 (NTV) nos recuerda: “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas.”

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3. Pídele a Dios lo que deseas

“Codician y no tienen; matan y arden de envidia pero no pueden obtener. Combaten y hacen guerra. No tienen porque no piden. Piden y no reciben; porque piden mal, para gastarlo en sus placeres.” Santiago 4:2-3 (RVA-2015)

La oración es una manera muy efectiva de poner nuestros pensamientos y deseos en perspectiva. Cuando sientas que la envidia te corroe, díselo a Dios en oración. Sé honesto con él y cuéntale todo lo que estás sintiendo. Si tu envidia te dice que tú debes tener lo mismo que la otra persona, también díselo a Dios. La Biblia nos enseña que nuestras peticiones son escuchadas, y si lo que pides es lo mejor para ti y está dentro de los planes de Dios, él no dudará en concedértelo. Al orar, el Espíritu Santo te brindará consuelo y te dará la paz que necesitas para vencer a la envidia; además, te ayudará a conocer el plan de Dios para tu vida, lo cual es mucho mejor que cualquier cosa que puedas anhelar.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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