Perdon Archives | CVCLAVOZ

All posts in “Perdon”

¿Qué estás escondiendo?

Un plan que tenía como objetivo ocultar el error (pecado) de un rey, no resultó como se esperaba y terminó en tragedia, esta es la historia del rey David, Betsabé y su esposo Urías que encontramos en 2 Samuel 11 y 12.

Todo lo sucedido entres estas personas fue una tragedia para un reino y una familia. A pesar de que David conocía a Dios y tenía una relación cercana con Él, no dudó en tratar de esconder su pecado, pero su plan no salió como había pensado y todo empeoró al punto de que una persona perdió la vida.

Parecía que había sido el crimen perfecto, pero recordemos que a Dios nada se le puede esconder, por ello Natán fue usado para confrontar a David “Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre (…)” 2 Samuel 12:7 (NTV)

Aunque David trató por todos los medios ocultar lo que hizo, fue descubierto  “Tú lo hiciste en secreto, pero yo haré que esto suceda abiertamente a la vista de todo Israel” 2 Samuel 12:12 (NTV), de esta misma manera, hoy muchos tratan de esconder sus faltas e ignoran que mientras más tiempo pase, el pecado puede seguir dañándolos y hundiéndolos.

¿Tienes algo que esconder? Somos seres humanos que fallamos y nos equivocamos pero también tenemos un Dios Bueno y Misericordioso que espera que nos acerquemos a Él y reconozcamos nuestra falta “Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció” Salmos 32:5 (NTV).

Es cierto que Dios sabe lo que hiciste, pues Él estaba ahí, pero necesita que reconozcas tu falta, pide que esas palabras de arrepentimiento genuino salgan de tu boca.

David halló el perdón porque habló y reconoció su pecado, hoy te animo a ser sincero con Dios y que le digas en lo que fallaste, pues solo así serás librado de la culpa que puedes cargar una vida.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Y tu relación con Dios?

“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmos 139:23-24 (TLA)

Vivimos en un mundo donde la preocupación por obtener cosas materiales y quedar bien con las personas, ya sean nuestros amigos o familiares, se ha vuelto una prioridad. Pero rara vez nos preocupamos por tener unos minutos a solas con Dios y quedar bien delante de Él. ¿Será que Dios no se merece que le busquemos en oración y le demos mayor importancia que a las personas?

Una pregunta que todos deberíamos hacernos y respondernos siendo sinceros con nosotros mismos es: ¿Cómo está mi relación con Dios y qué estoy haciendo para mejorarla?

Lastimosamente hay muchos que han descuidado su relación personal con Dios y poco a poco se han olvidado de su verdadera meta que es: “agradar a Dios”. Es tan triste ver a las personas que un día fueron grandes siervos y ahora están cómodos con las cosas terrenales, dejando de lado a Dios.

“Yo sé todo lo que haces, que no eres ni frío ni caliente. ¡Cómo quisiera que fueras lo uno o lo otro!; pero ya que eres tibio, ni frío ni caliente, ¡te escupiré de mi boca!” Apocalipsis 3:15-16 (NTV)

Solamente tú sabes cómo está tu relación personal con Dios, pero si estás consciente que necesitas de Él, no puedes pasarte el día relajándote y esperando que algo ocurra en tu vida. Identifica aquellas cosas que están impidiendo tu comunión con Dios, toma una decisión y consagra tu vida.

Es hora que te levantes y reflexiones sobre la importancia de Dios en tu vida. Si has cometido algún pecado, no tengas miedo y acércate al Señor. “Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” Proverbios 28:13 (NTV)

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (RVR1960)

Dios está dispuesto a perdonarte y levantarte sea cual sea tu condición. Él es un padre amoroso que ha estado esperando que vuelvas. Si te acercas al Señor recibirás su perdón y habrá una fiesta por ti. “…hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”  Lucas 15:10 (RVR1960)

Oremos:

“Dios eterno, gracias por tu amor y misericordia. Gracias por hablar a mi vida y hacerme dar cuenta que te necesito, que sin ti no soy nada. Por favor examina mi vida y ayúdame a salir de aquello que me tiene atrapado, guíame y lléname de tu poder para salir en victoria. Te entrego mi vida para que la restaures y transformes, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Eres rebelde?

La rebeldía es la actitud de la persona que, desafiante, se niega a obedecer y opone resistencia a quien tiene autoridad sobre ella. Hoy en día, hay muchos padres que se lamentan por lo rebeldes que son sus hijos; a pesar de todo el esfuerzo, amor y sacrificio que han hecho para darles una mejor vida lo único que han recibido son dolores de cabeza, tristeza y decepción.

Así también actuamos cuando nos negamos a obedecer a Dios, nos portamos como esos hijos rebeldes, necios, orgullosos y malagradecidos. En esa actitud le damos la espalda y corremos tras nuestros caprichos, hacemos oídos sordos a Su voz y Su corrección en vez de ser disciplinados pues toda corrección es por nuestro bien.

Si a un padre le duele profundamente que su hijo no responda favorablemente cuando quiere guiarlo por un buen camino, ¿Cuánto más a Dios que hace todo para que nosotros no nos perdamos y permanezcamos bajo su cobertura?

En Isaías 1:2-3 Jehová se dirigió a su pueblo, que se había revelado en contra de Él, de esta manera: “¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el Señor: «Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra mí. Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».” (NTV)

¿Alguna vez has sido desafiante con Dios? ¿Te has negado a obedecerle y estás haciendo lo que a ti te parece? Pues bien, nuestro Padre que es Omnisciente (que  sabe o conoce todo) quiere ser quien te guíe para que tu vida sea un reflejo de su amor y su poder.

Si reconoces que en alguna ocasión o tal vez hoy mismo estás siendo rebelde con Dios, que estás actuando a tu manera, puedes cambiar de dirección y volverte a Él; sólo es cuestión de pedirle perdón y comenzar a caminar bajo sus enseñanzas.

“¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas. »Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana. Isaías 1:16-18 (NTV)

¡Seamos hijos obedientes!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo perdonar a quien te hizo daño

Hay situaciones en las que es más fácil pensar en la venganza que en el perdón. Si alguien nos lastima tanto que esto impacta en el rumbo de nuestra vida, es probable que no pensemos en el perdón como una opción viable. Sin embargo, cuando hemos sido heridos y llevamos esa carga por mucho tiempo, ésta se convierte en una cadena que impide el desarrollo de toda nuestra existencia. Aunque parezca impensable, en este caso, perdonar es la única solución.

Perdonar no significa olvidar.

Si bien hay casos en los cuales algunas personas adquieren amnesia producto de un fuerte shock emocional, por un accidente o problema de salud; son muy bajas la posibilidades de que olvides aquello que te hizo daño. Cuando uno perdona no quiere decir que el doloroso recuerdo se borrará de nuestra memoria, sino que cuando lo hagamos, esos recuerdos no pondrán causarnos más angustia.

El perdón implica aceptar que el hecho pasó y quedó allí. Perdonar quiere decir que estás consciente de que lo que hizo la otra persona está mal, pero que tú te sientes libre porque esos malos recuerdos no te producen sentimientos negativos.

Perdona como Dios te perdona.

Si llevas la cuenta de las veces que has pecado durante todo este día, ¿cuántas crees que fueron? Nadie está libre de pecar. Incluso si piensas que no haces mal a nadie, el guardar rencor contra alguien ya es pecado. Sin embargo, cuando nos arrepentimos y “confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9, NBD). Dios nos da la opción de ser libres y nos perdona sin limitaciones. Si Él hace eso con nosotros, ¿por qué no tenemos que hacerlo con otros?

Porque si ustedes perdonan a los demás el mal que les hagan, su Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no los perdonan, su Padre tampoco los perdonará a ustedes.” Mateo 6:14-15 (PDT)

Sin importar lo que te hayan hecho, nunca asumas una posición de juez. El único que es capaz de juzgar y tiene potestad sobre todo y todos es Dios. Si decides no perdonar, tampoco tendrás el derecho de pedir perdón cuando seas tú el que incurra en una falta.

El perdón no es automático.

Vivimos en una cultura automatizada y queremos que todo tenga un resultado inmediato; no obstante, con el perdón no funciona de la misma forma. Debes entender que el perdón es un proceso que requiere tiempo. Es un camino que debes transitar un paso a la vez. Habrán días en los que sientes que esa persona no se merece tu perdón, pero es allí cuando debes pedirle a Dios que te dé la fortaleza de amar a quienes te hicieron daño.

Perdonar también implica dejar de recordar. Anteriormente mencionaba que puede los malos recuerdos nunca se vayan, pero eso no significa que debes acordarte siempre de lo que ocurrió. Con el tiempo, Dios te dará la paz necesaria para sanar tus heridas y no sentirte dolido por esos hechos del pasado.

Recuerda que si eliges perdonar, serás libre. Pero, si escoges vivir con tu dolor, caerás en una tumba que tú mismo excavaste.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

10 señales de que eres tu propio enemigo

Si examinas tu vida y te das cuenta de que hay cosas con las cuales no estás conforme, ¿a qué crees que se debe?

Muchas veces, no son las circunstancias ni las personas quienes nos impiden lograr nuestras metas, sino nosotros mismos. Vivimos tan encerrados en nuestros propios pensamientos y actitudes que, a menudo, éstos se convierten en nuestro peor enemigo. Si quieres saber si es tu caso, identifica las siguientes señales en tu vida:

1. Crees que debes tener éxito en todo y no te permites fallar:

Quieres emprender nuevos proyectos y aventuras, pero no soportas la idea de fallar. Si haces algo mal o crees que no obtuviste los resultados que esperabas, te sientes frustrado, enojado y resentido contigo mismo. Usualmente te culpas por todo lo malo que ocurre, incluso cuando no fue tu error.

2. Piensas que no eres capaz:

Quieres hacer algo pero sientes que te faltan muchos conocimientos o herramientas para intentarlo. Te parece como si tus capacidades y talentos no son suficientes para alcanzar lo que quieres y, en lugar de buscar una solución a esto, te estresas y no buscas la salida.

3. Te culpas por todo lo malo que ocurre:

Te es más fácil detectar tus defectos que tus virtudes. Puede señalar con facilidad las cosas que haces mal, pero no reconoces que tienes fortalezas y puedes trabajar con ellas. Si algo sale mal, asumes la culpa hasta los errores más insignificantes. Si trabajas en grupo, piensas que los demás estarían mejor sin ti, porque crees que podrías ser un impedimento para que ellos alcancen el éxito.

4. Eres tu peor crítico:

Puede que los demás hablen mal de ti, pero no hay peor crítico que tú mismo. Piensas que eres de lo peor y constantemente tienes adjetivos negativos para describirte. Este comportamiento se intensifica cuando fallas en algo o cuando el producto que obtienes no es como esperabas.

5. No te esfuerzas:

Te gustaría lograr cosas, pero pones poco o nada de empeño. Te rindes con facilidad y crees que no eres bueno para algo, pero no es que no tengas talento, sino que tu falta de esfuerzo te quita las opciones de ser excelente.

6. Te tomas las cosas de manera muy personal:

Si alguien te observa o llama la atención, te ofendes. Es común que te resientas por cuestiones mínimas. Incluso si alguien tiene la buena intención de aconsejarte, estás propenso a tomarlo de mala manera y optas por estar a la defensiva. Esto afecta tu relación con los demás y te vuelve muy susceptible.

7. Te guardas rencor y/o no te has perdonado:

Debido a tu actitud, estás propenso a odiarte. Hay cosas que no puedes olvidar y culpas de las cuales no eres libre. Toda esa carga hace que guardes un profundo resentimiento hacia ti mismo y te cueste perdonarte. Puede que tengas conflictos con otras personas, pero te resulta más fácil perdonarlos a ellos que a ti. Si eres tú el que ha ofendido a otro, te sientes responsable y no dejas ir tu falta, incluso si la otra persona te ha perdonado.

8. Nunca te sientes conforme con lo que haces:

Crees que eres perfeccionista, pero en realidad sientes que tus aptitudes jamás serán las adecuadas. Es por eso que no te sientes conforme con lo que logras y tampoco crees al resto cuando te dicen que hiciste un buen trabajo. Este pensamiento, lejos de motivarte a buscar la excelencia, te desanima y hace sentir como un fraude.

9. Piensas que los demás son mejores que tú:

Sin importar lo que logres, sientes que tus logros son menos que el de los demás. Te subestimas demasiado y no sabes apreciar las cualidades que tienes. Piensas que tu trabajo no se compara en nada con el de otros y, en vez de ver a los demás como una inspiración, los ves como una meta inalcanzable.

10. Te cuesta ver tener una actitud positiva:

Eres conocido por ser negativo. Te concentras más en las cosas que pueden salir mal, que en las posibilidades de triunfo. Esta predisposición te limita y es un impedimento para que consigas aquello que deseas. Las personas que te rodean perciben esta actitud y eso les puede alejar de ti.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Estás dando un buen ejemplo?

Para aquel que es el hermano mayor en una familia, esta frase le sonará muy conocida “debes portarte bien porque eres el ejemplo de tu hermano….”.

Esta verdad se hace real no sólo en el hogar, sino en todo lugar y más aún en la vida del creyente, pues como hijos de Dios somos sus representantes aquí en la tierra.

El apóstol Pablo, nos da el siguiente consejo: (…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” 1 Timoteo 4:12 (NTV).

Nuestro estilo de vida es una herramienta poderosa para testificar de Cristo, por ello es que debemos ser sabios y cuidadosos en todo lo que hacemos, decimos y pensamos pues somos hijos de Dios y si caemos en el pecado no sólo estamos dañando nuestro testimonio sino también el nombre del Padre.

Es una realidad que tenemos una naturaleza pecaminosa, que está inclinada a hacer lo incorrecto, pero antes de dar rienda suelta a nuestro “YO” debemos pensar en lo que vamos a hacer y  preguntarnos ¿Qué haría Jesús en mi lugar? ¿Me edifica y edifica a los demás?

Los grandes hombres de Dios mencionados en su palabra son un referente para nosotros y podemos seguir su ejemplo “Amados hermanos, tomen como ejemplo de paciencia durante el sufrimiento a los profetas que hablaron en nombre del Señor” Santiago 5:10 (NTV).

Si hoy pudiésemos preguntar a las personas que están alrededor tuyo sobre tu comportamiento y tu testimonio ¿Qué dirían?

No he conocido persona que desee que tengan un mal concepto de su persona, pero el testimonio no depende de los demás sino de uno mismo, por ello es que debemos siempre procurar ser un ejemplo siendo hijos de Dios, siervos, amigos, hermanos, padres, etc.

Dios quiere que sus hijos demuestren la transformación que hizo en sus vidas y sean personas extraordinarias, dignas de confianza.

¿Estás siendo de ejemplo en el lugar donde estás?

Por Judith Quisbert

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Eterna fidelidad

En ocasiones los padres hacen promesas a sus niños pequeños y no las cumplen, puede ser que se comprometieron solamente para salir del apuro, se les presentó algún inconveniente o se olvidaron. Esto puede hacer que ya no sean fiables.

Una de las características de Dios es su fidelidad, Él sí cumple a cabalidad sus promesas a pesar de todo, pues es propio de su carácter, lo dice 2 Timoteo 2:13 (NVT) “Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es.”

Dios nunca olvida, no falla, no abandona, jamás es infiel a lo que ha dicho. Ten por seguro que cumplirá cada palabra que está registrada en las Escrituras.

Si el simple hecho de cumplir con una promesa te hace una persona fiable, alguien en quien se puede confiar, cuánto más debemos creer en el Señor, en su Palabra y en su amor que no ha cambiado ni ha defraudado a nadie. Él, a pesar de nuestros errores, no nos desecha, por el contrario, nos da una nueva oportunidad para levantarnos: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6 (RVR1960)

Tal vez te alejaste de Dios por algún motivo y quieres volver, pero crees que no te recibirá ¡Confía en Su Palabra!  “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”  Isaías 1:18 (RVR1960

Quizás estás pasando alguna situación complicada en tu vida y no ves ninguna salida, te animo a creerle y aferrarte a la esperanza que te da su Palabra: “Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente. Él no es humano, por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir?” Números 23:19 (NVT)

Dios es fiel en todo, se puede confiar plenamente en sus promesas pues hasta ahora nadie ha sido defraudado, así que busca la respuesta a tu situación en Él.

¡Su fidelidad es eterna!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Haz que Dios se glorifique!

“Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.” Juan 13:35 (DHH)

En ocasiones puede resultar difícil amar a nuestro prójimo, especialmente cuando nos lastiman. Pero es importante obedecer a Dios, aprendiendo a ser sabios y prudentes. Podemos mostrar misericordia antes que nuestra vieja naturaleza brote y hiera a las personas que apreciamos; como dice su palabra en Efesios 4: 26, 27: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Recuerda que es importante dejar que pase un momento para que tanto la otra persona como nosotros podamos reflexionar. Notarás que después, se identificará el error y sin importar quién tome la iniciativa, podremos pedir perdón o perdonar por amor y en obediencia a la Palabra, evitando que el enemigo dañe nuestras vidas, demostrando así que somos hijos de Dios. Hoy te animo a perdonar y actuar siempre en amor.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El odio

El odio es como una llama de fuego que puede encenderse por algún daño ocurrido en nuestra contra, por envidia, por la pérdida de un ser querido u otras situaciones, y que puede crecer con intensidad llegando a ser como un gran incendio que no se puede controlar. También puede provocar actos de violencia y reflejarse a través de insultos o agresiones físicas.

Es triste ver cómo el odio ha sido la fuente de muchos asesinatos  y desastres en la humanidad.

Proverbios 10:12 dice: “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.” (RVR1960) El odio es borrado por el perdón, así como el fuego es extinguido por el agua, el odio también puede ser aplacado por el perdón.

Puede que no sea sencillo perdonar a quien nos ha lastimado, porque ha provocado un profundo dolor en el corazón, entre otras razones; pero si nos ponemos a pensar en las ventajas del perdón con respecto a guardar rencor, nuestra decisión será diferente, ya que el perdón te libera de la amargura, del peso que llevas cargando, te da paz, cambia el semblante de tu rostro, te da una nueva perspectiva de la vida y además que te hace más feliz.

Jesús no respondió con odio a quienes lo azotaron, escupieron, insultaron o a los que lo crucificaron, en cambio pidió a Dios que los perdonara  “…decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Lucas 23:34

Él cumplió con su propósito de amor y no dejó que nada perturbara su misión. Las primeras palabras después de su muerte y su resurrección no encerraron discordia para las personas que lo ultrajaron, sino la felicidad de la tarea cumplida: “No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mateo 28:10)

Perdona y deja que Dios sea quien se haga cargo de aquellos que te lastimaron.

¡No dejes que el odio amargue tu vida!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Dile adiós a la vergüenza!

La vergüenza que sentimos al hacer el ridículo o tras cometer un error tonto no se compara con la vergüenza que está enraizada en nuestras vidas. Esta clase de sentimiento es tan profundo que afecta nuestro comportamiento y relaciones de tal manera que nos hemos acostumbrado a ella. Creemos que la vergüenza es parte de nuestra persona, de la cultura y que es algo normal; sin embargo, destruye nuestras vidas y coloca muros que nos impiden avanzar.

“La vergüenza es el temor de ser indigno, y afecta de modo negativo a nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es un gran obstáculo para nuestra capacidad de recibir el amor incondicional de Dios, y compartirlo con otros”, dice Christine Caine en su libro Inavergonzable (p. 14). Caine cuenta que de pequeña lidió con la discriminación racial, el abuso sexual y otros problemas que la hicieron sumirse en la vergüenza y el temor. Incluso cuando pasó el tiempo y conoció a Jesús como su Salvador, la vergüenza no la dejaba ser libre. En sus propias palabras, ella había sido “liberada, pero aún no era libre”, y sentía que no podía tener una adecuada relación con Dios debido a este problema. Al igual que Caine, muchas mujeres han sido educadas para vivir con la vergüenza y no saben cómo ser libres, pero olvidan que “Jesús avergonzó a la vergüenza” (p. 180) y que sí se puede vivir en redención.

Inavergonzable es un libro especialmente dedicado a todas aquellas mujeres (y hombres) que decidan ponerle fin a la vergüenza y quieran despedirse para siempre de ella. La autora comparte las experiencias de otras mujeres que han tenido la misma dificultad y cómo la han superado.

Datos adicionales:

Christine Caine es conferencista, predicadora, activista y fundadora de la Campaña A21, una de las más grandes organizaciones sin fines de lucro dedicada a rescatar víctimas de tráfico humano en doce países. Actualmente reside en Australia y los Estados Unidos, junto a sus hijas Catie y Sophia.

Para mayor información, visita:

http://christinecaine.com/
https://www.whitakerhouseespanol.com/

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sin excusa

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lucas 9:62 (RVR1960)

Muchos cristianos pierden el gozo de servir a Dios porque no soportan ser heridos u ofendidos. Sabemos que estas circunstancias son parte del proceso de alcanzar la madurez espiritual. Necesitamos cambiar de mentalidad y entender que en el servicio al Señor, muchas veces se presentarán situaciones adversas, críticas, persecuciones y hasta calumnias. Frente a esto, la solución nunca debe ser ofenderte y dejar de servir, sino perdonar y seguir realizando la tarea que Dios te encomendó.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué dice Dios de ti?

Para muchos es importante lo que otros dicen de su persona y por ello siempre procuran mostrar una buena imagen de sí mismos ante las personas, pero la opinión que los demás tienen de ti no es determinante para tu vida.

Lo que Dios dice de sus hijos, es lo que realmente importa; por ejemplo, Él declaró lo siguiente de sus siervos:

David: “He encontrado en David, hijo de Isaí, a un hombre conforme a mi propio corazón”  Hechos 13:22 (NTV)

Moisés: “De toda mi casa, él es en quien confío” Números 12:7 (NTV)

Natanael: “Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro” Juan 1:47

Job: “Es el mejor hombre en toda la tierra; es un hombre intachable y de absoluta integridad. Tiene temor de Dios y se mantiene apartado del mal” Job 1:8 (NTV)

Si le preguntaran a Dios sobre ti ¿Qué diría?

Hoy muchos se desviven por mostrar sus atributos, experiencia, inteligencia y habilidad ante los demás, ya sea para lograr un puesto en el liderazgo, en el trabajo o en el hogar y eso no es completamente malo, pero antes de preocuparse por el qué dirán los demás debemos procurar ser  aprobados delante de Dios.

La opinión que Dios tiene de ti es la que más vale porque Él no mira lo externo sino lo que verdaderamente hay en el corazón, a diferencia de los seres humanos que reconocen por lo que ven, Él mira lo que no es visible.

Tal vez piensas que Dios no tiene un buen concepto de ti por lo que pasó o porque no estás dando pasos correctos y no deseas que diga algo de ti, quizás no tienes nada bueno que pueda hablarse y eso te causa tristeza y vergüenza, pero recuerda que puedes cambiar esa situación y al igual que estos grandes hombres puedes tener una vida ejemplar.

Jamás es tarde para tener un nuevo comienzo, deja y entrega en las manos de Dios todo aquello que no será un buen testimonio y procura llevar una vida íntegra y pura delante de Dios y de los demás “(…) Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” 1 Timoteo 4:12 (NTV).

El mundo tratará de convertirte en uno más, pero Dios quiere que seas único, real y sincero, que no tengas nada que pueda ser motivo para señalarte.

¿Qué quieres que Dios diga de ti?

Trabaja y esfuérzate para ser merecedor de los elogios de Dios.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend