Confiar en Dios en todos los aspectos de tu vida no es un misterio inalcanzable. Hay cosas prácticas que puedes hacer para poner tu fe en Dios y crecer en tu vida espiritual. Estos son algunos de ellos:

1. Conoce a Dios

Si tuvieras un tesoro preciado, ¿le confiarías a un amigo íntimo o a un desconocido? La confianza es algo que se construye con el tiempo, por lo cual es muy difícil que nos fiemos de alguien a quien no conocemos. De igual manera, la confianza en Dios implica conocerlo primero. No podemos decir que tenemos fe en Él si no entendemos su carácter ni lo que espera de nosotros.

Ahora bien, conocer a Dios no significa creer que existe. La Biblia dice que incluso los demonios creen en Dios, pero que eso no los hace salvos (Santiago 2:19). Para conocer a Dios hace falta desarrollar una relación personal con Él: pasar tiempo en oración, estudiar y aplicar lo que dice la Biblia, y vivir de acuerdo a sus preceptos. Todo esto es algo constante que se desarrolla a diario, y no algo que podemos obtener automáticamente. Así como formar nuevas amistades requiere tiempo y esfuerzo, conocer a Dios también implica poner de nuestra parte.

2. No confíes en tu propio conocimiento

Tomamos decisiones a cada minuto, y las opciones que elegimos se basan en nuestras experiencias pasadas y nuestras expectativas para el futuro. Sin embargo, nuestro juicio sobre las cosas no siempre es el más acertado. Esto se debe a que estamos marcados por nuestro pasado e ignoramos el mañana. En cambio, Dios perdona y olvida lo que hicimos anteriormente y sabe qué vendrá en nuestro porvenir.

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Un requisito importante para confiar en Dios es dejar de lado nuestro orgullo y reconocer que nuestros conocimientos o nuestras experiencias no son suficientes. Cuando admitimos que hay muchas cosas que escapan de nuestro control, podemos pedirle a Dios que tome el control de nuestra vida y confiar en Su sabiduría (Proverbios 3:5-8).

3. Confía en el Espíritu Santo

En el viaje de la vida no estamos solos y al confiar en Dios tampoco. La Biblia dice que el Espíritu Santo es un regalo que Jesús nos dejó (Hechos 2:38), una ayuda que nos enseña todas las cosas y nos hace tener presente las enseñanzas de Jesús (Juan 14:26). A través del Espíritu Santo podemos discernir el bien y el mal, y estar conectados con Dios en todo momento. Él es quien crea una conexión con Dios y nos permite confiar en Su poder día a día.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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