La depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental han incrementado de forma alarmante en estos últimos años. Hoy más que nunca se habla de la salud mental como algo que se puede prevenir, tratar y curar. Sin embargo, existe una duda pendiente que para muchos es difícil de responder: siendo cristiano, ¿se puede tener problemas de salud mental?

¿Hay base bíblica que pruebe la existencia de la salud mental?

En la Biblia no existe el término exacto salud mental, pero tampoco guarda silencio con respecto a ella. Daniel Zangaro, quien tiene un Master en Consejería Pastoral de la Universidad Liberty de Virginia y quien también es el Community Manager en Christian Vision, explica que “todo lo que la Biblia hable en relación al cuidado de las almas, aplica a la salud mental. El alma incluye la parte psíquica, los sentimientos, las emociones del individuo y esto forma parte del cuidado pastoral. Jesús mismo se ocupó de sanar emociones, por ejemplo, contrarrestando la triple negación de Pedro con una triple declaración de fe.”

Sin embargo, para muchos, la salud mental es mas bien un tema espiritual. Si alguien presenta un cuadro de depresión clínica, trastorno por estrés postraumático o alguna otra enfermedad mental, se cree que es el resultado de una relación mediocre con Dios. Es innegable que lo espiritual tiene efecto en lo terrenal (prueba de esto son los casos de posesión demoníaca); no obstante, un problema de salud mental no es igual a un problema espiritual.

¿Cómo diferenciar un problema de salud mental de un problema espiritual?

“Un problema de salud mental no siempre es un problema espiritual y viceversa. Hay problemas espirituales que no significan de manera alguna un problema mental. Por el contrario, hay problemas mentales, que según el caso requieren ministración espiritual, pero para esto hay que identificar si algún tipo de actividad satánica está obrando en la persona”, afirma Zangaro. Sin embargo, al mismo tiempo él advierte que hay casos en los que sí existe actividad demoníaca, pero las personas lo catalogan como un problema mental. De igual forma, hay personas que ven actividades demoníacas en cada problema mental. “Por lo tanto, creo que hay que ser prudentes en cuanto a tomar posiciones extremas, ya que esto pudiera terminar dañando a la persona que pretendemos ayudar”, aconseja Zangaro.

Las enfermedades mentales que más afectan a las personas son la depresión y la ansiedad. En esos casos se pueden tratar a las personas con la ayuda de los profesionales indicados, pero también con el apoyo en el área espiritual. Por supuesto, esto no se aplica en todos los problemas de salud mental pues hay algunos que requieren tratamiento más especializado, especialmente en los casos en donde la persona representa un peligro para otros y para sí mismo.

“Muchas veces, pastores y líderes tienen cierta reticencia para derivar personas a profesionales de la salud mental, como si esto implicara falta de fe o poca confianza en el poder de Dios, pero de ninguna manera esto puede ser aceptable, ya que al igual que sucede con la medicina tradicional, Dios también usa a profesionales como instrumentos de sanidad, en este caso, mental”, sostiene Zangaro.

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Si alguien ya tiene a Jesús en su vida, ¿por qué tendría un problema de salud mental?

Una pregunta muy frecuente que muchos hacen con respecto a la salud mental es “¿por qué un cristiano tendría un problema de salud mental? Si se supone que Jesús cambió su vida, ¿no debería también estar libre de cualquier problema mental?” Sabemos que cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos a Jesús como el Salvador de nuestras vidas somos hechos nuevas criaturas y nuestro pasado queda atrás (Romanos 10:9-10; 2 Corintios 5:17), pero ¿eso significa que estamos libres de problemas?

Al respecto, Zangaro dice: “La misma pregunta pudiéramos hacernos, si alguien ya tiene a Cristo ¿por qué ahora se enfermó? ¿por qué los cristianos deben pasar por situaciones de sufrimiento? La realidad es que al recibir a Jesús, se produce un nuevo nacimiento espiritual en nosotros, pero esto no nos hace inmune a contraer enfermedades o sufrir las consecuencias que sufren el resto de los mortales. De todas maneras, creemos en milagros y sanidades también en el área mental, pero esto no es algo automático, ni que suceda en todos los casos de la misma manera, ni tampoco por el solo hecho de aceptar a Jesús.”

Esto no quiere decir que Jesús sea incapaz de sanar las enfermedades mentales. A lo largo de la historia se han visto casos en donde Dios ha sanado a personas con enfermedades incurables, ha libertado a gente poseída por demonios, ha traído consuelo ante la depresión y otros milagros más. Pero todo eso lo ha hecho de acuerdo a su propia voluntad y sabiduría. En muchas ocasiones nos cuesta entender el porqué suceden cosas que escapan de nuestro control, pero tenemos la confianza de que, si está dentro de la voluntad de Dios, todos sus planes son buenos, agradables y perfectos (Romanos 12:2).

Si alguien sufre de algún problema mental, se le puede tratar “desde un punto de vista profesional, espiritual o de ambos a la vez”, aconseja Zangaro. Dios trabaja a través de las profesionales de la salud mental y también a través de los consejeros o líderes espirituales. Cuando se trata de ayudar a alguien que sufre, se debe poner todo lo que hay a disposición con tal de buscar su mejoría, y de esta manera también demostrar el amor que Dios puso en nuestras vidas.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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