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Las peleas continuas en el hogar afectan no solamente a los niños especiales sino a todos los integrantes del núcleo familiar. Palabras ofensivas, competencia entre los cónyuges, luchas de poder, amenazas, gritos, manipulación, mentiras, engaños, irresponsabilidad, comentarios hirientes, agresiones físicas, entre otras, son algunas de las escenas que a diario viven los niños en los hogares conflictivos.

Los niños se sienten abandonados y atemorizados por las constantes discusiones y amenazas que los padres tienen. Ignorantemente creemos que los niños no entienden lo que está sucediendo entre los padres, aludiendo a que son pequeños. Para sorpresa de muchos, los niños entienden todo lo que sucede en el hogar y se afectan por la inestabilidad que causan las peleas. 

Te voy a enseñar tres cosas importantes que suceden en los niños con autismo cuando hay pleitos en el hogar.

1. Tienen mucho miedo

Los niños especiales son muy sensibles a los sonidos fuertes, gritos y peleas. Ellos a veces no pueden expresar con palabras lo que sienten en su corazón. Perciben y tienen sentimientos como cualquier individuo.

Trata a tu hijo especial con dignidad. Considera su opinión como la de cualquier otra persona importante. Mantén tus discusiones en privado. Respeta los sentimientos del niño. No lastimes al niño con tus palabras o peleando delante de él.

2. Sienten el abandono y el rechazo

Son extremadamente sensibles al abandono de los padres y hacen regresiones en el desarrollo cuando esto sucede. Se meten en su mundo rápidamente luego de sentirse rechazados y en muchos de los casos prefieren no hablar.

3. Lloran sin motivo y se despiertan con pesadillas

Los ojos son las ventanas del alma. Cuando los niños especiales viven en constante estrés producido por las peleas en el hogar, se expresan con lágrimas espontáneas sin tener un motivo en particular. Sus ojos se llenan de lágrimas en cualquier momento del día o de la noche, provocando un sin número de conductas disfuncionales como berrinches constantes, auto agresiones físicas, pellizcos, mordeduras, falta de alegría y del ánimo, cambios en las rutinas de sueño, se ensucian los pantalones con orín o materia fecal, entre otras señales.

Se despierta exaltado durante la noche por las pesadillas. Mientras duerme grita asustado o se agrede. Tiene miedo a la oscuridad y no quiere apagar la luz. 

Esas peleas en el núcleo familiar son tan nocivas para el niño especial que también puede comenzar a chuparse el dedo como señal de regresión. Cuando los padres lo dejan en la escuela o cuidado de niños le da ansiedad de separación. Se sienten amenazados e inseguros de quedar solos en cualquier lugar.

Cuando hay tantas peleas en el hogar, ¿quién puede estudiar o concentrarse? El ambiente o atmósfera emocional en la que vive cualquier persona puede influenciar en el progreso tanto como el retroceso de su desarrollo y recuperación. Piensa entonces cuanto más perjudicial es para un niño o niña especial que en el diario vivir tiene que presenciar constantes peleas de los padres.

¡No pelees más!

Responde esta pregunta con sinceridad y responsabilidad: ¿tú crees que tu hijo o hija puede progresar cuando suceden tantas peleas en tu hogar? ¡Claro que no! Es imposible avanzar en la vida con ese ambiente tóxico de riñas constantes. ¡Es tiempo de madurar! En vez de usar tu fuerza para pelear y derribar a tu cónyuge, úsala para amar y avanzar.

Recuerda que la mejor persona para cuidar a tus hijos eres tú. ¡Tú puedes!


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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