Hay personas que cometen excesos en su salud y ponen de pretexto: “de algo tendré que morir”. Otros incluso van más allá y dicen: “¿para qué voy a cuidarme si al final todos vamos a morir?” Si bien estas frases pueden parecer de poca relevancia, en realidad revelan una forma de pensar errónea. Es cierto que la muerte es parte del ciclo del ser humano; no obstante, esto no quiere decir que no debamos cuidar nuestra salud. El cuidado personal es parte de nuestra responsabilidad por las siguientes razones:

Nacimos con un propósito

“Tú creaste mis entrañas;
me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas,
y esto lo sé muy bien!” (Salmos 139:13-14 NVI)

Sin importar las circunstancias, no hay ser humano que haya nacido por error. Dios permite que una persona venga al mundo porque tiene un propósito. La vida que él nos da es un regalo, pero también implica responsabilidad. Esto significa que debemos cuidar cada área de nuestra existencia, no solo el aspecto mental y espiritual, sino también lo físico. Aun cuando no tengamos la salud perfecta, debemos tomar las mejores decisiones que nos guíen a honrar a Dios con nuestro cuerpo.

Cuidar tu salud es parte de la alabanza a Dios

“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.” (1 Corintios 6:19-20 NVI)

La alimentación tiene gran relevancia cuando se trata de la salud. La ingesta de comida chatarra conlleva a enfermedades que pueden resultar mortales. Pero muchos utilizan Mateo 15:17-18 como un permiso para comer lo que quieren. No obstante, esos versículos fueron dichos en un contexto completamente diferente. Jesús no minimiza el cuidado de la salud. Es más, en 1 Corintios 6:19-20 leemos que no somos dueños de nuestro cuerpo y que cuidarlo es parte de la honra a Dios. Esto quiere decir que si descuidamos nuestra salud no estamos alabando a Dios debidamente.

Hay males que vienen por razones externas que escapan de nuestras manos. Sin embargo, no podemos escudarnos en ellas para descuidar nuestra salud. Dios mide nuestra actitud en base a las circunstancias que nos toca vivir. Está en nuestras manos hacer que las dificultades fortalezcan nuestra fe y seamos ejemplo en todo momento.

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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