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Con reverencia

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.”

Hebreos 12:28 (RVR1960)

Muchas veces se confunde el temor a Dios con miedo; entonces podemos decir, que se trata de un respeto reverencial y no así una sensación de angustia que provoca un peligro sea este real o imaginario.

El temor a Dios surge de un corazón agradecido por Su bondad y bendiciones; como ejemplo, podemos compararlo a cuando conocemos a una persona que admiramos, tratamos de saber los mas que podamos de ella, y si es una buena persona, conocerla nos llevará también a respetarla.

De la misma manera sucede con el Señor, cuanto más lo conozcamos, más queremos agradarle, además que reconoceremos Su grandeza y majestad.


Por Cecia Serna



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

A la cuarta vigilia

“Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.”

Mateo 14:25.

Jesús y sus discípulos habían terminado de alimentar a más cinco mil personas. Luego, casi inmediatamente, el Señor hizo entrar a sus discípulos en una barca, para que cruzaran el mar hacia Capernaum, pero Él no subió a la barca con ellos, porque todavía estaba despidiendo a la multitud para después subir al monte a orar.

“Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.”

Mateo 14:24

Los discípulos estaban enfrentando un problema grande y luchando por sobrevivir; sin embargo, Jesús, quien conoce todos los problemas que sus hijos atraviesan, no fue al instante a socorrerlos. Esperó hasta la cuarta vigilia para ir y ayudarlos. ¿Sabes qué significa eso? Que el Señor fue entre las 3 y 6 de la mañana. Esto quiere decir que los discípulos estaban naufragando entre 9 y 12 horas en medio del mar.

¿Te imaginas cómo estuvieron los discípulos durante ese tiempo? Seguramente con miedo y desesperados por no saber qué hacer. Imagino que gritaron a Jesús para que los ayudara, pero nada, Él no aparecía y la tormenta seguía.  

¿Alguna vez has sentido que Jesús no escucha tus oraciones? ¿Has clamado por tu situación y parece que a Jesús no le importa?

Todo indicaba que Jesús los había abandonado. Sin embargo, Él estaba orando, mientras sus discípulos estaban enfrentando esa dificultad. (Mateo 14:22-23) Dios no puede abandonar a sus hijos ni dejarlos solos, porque son creación suya.

Quizás, al igual que a los discípulos estás en medio de un problema, luchando y atemorizado por lo que pueda pasar. Tal vez sientes que Dios te ha abandonado o te ha dejado luchando solo. Pero no es verdad, porque aunque tú no veas al Señor o no sientas Su presencia por la circunstancia que estás atravesando, Él no dejará de protegerte.

“Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros.”

Romanos 8:34 (NTV)

Dios jamás te abandonará y no siempre vendrá a ayudarte la primera, segunda o tercera vigilia, sino a la cuarta. Ten fe y confía en que Él llegará y solucionará tu situación. “Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.” Mateo 14:32-33.

Si piensas que Jesús está de brazos cruzados viendo cómo sufres, recuerda que Él está intercediendo por ti.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Los cambios pueden aterrorizarnos…

No sé si a ustedes, pero aunque pueden ser emocionantes al principio y nos pueden llenar de buenas expectativas; con el paso del tiempo y mientras no llegan, se nos pueden hacer difíciles esos cambios y nos pueden invadir de temores.

Es posible que sea que yo solo esté pasando por uno de esos días donde me ataca un poco la ansiedad por los cambios que se están produciendo en mi vida. Por momentos quisiera que todo se diera como lo pienso, como lo sueño, en tiempo récord y no es así. Todo se toma su tiempo.

Tal vez porque en principio me puse como meta tres meses y el tiempo se está cumpliendo y no he hecho yo todos los cambios que creí que tendría listos…pero mientras escribo esto, que viene siendo como una terapia para mí, pienso también en que sí he hecho bastante. Pienso mejor en lo que he hecho y no en lo que me falta por hacer, ya que eso precisamente fue lo que me quitó un poco de sueño anoche. Terrible…

Por tanto, los dejo en manos de Dios…(los cambios que deben suceder) y en Su tiempo todo saldrá de acuerdo a Su voluntad, que es mejor que la mía.

 

 

 

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Ganar o perder

“Dos cosas me pueden ocurrir: que gane o pierda. Y estoy preparado para las dos cosas.”

(Michael Landon, actor estadounidense)

Con estas palabras caracterizó su destino el recordado actor de la serie Una pequeña casa en la pradera en una entrevista a la revista Life en 1991. Le habían encontrado un cáncer terminal a causa del cual murió unos días después.

No hay misterio en las opciones frente a la muerte. Se gana o se pierde. Lo extraordinario es estar preparado para ambas cosas. Sin embargo hay algo más profundo en estas palabras: estar preparado para morir.

¿En verdad uno puede estar preparado? Me apresuro a decir que esta pregunta no trata con aquello de estar a cuenta con Dios. Hay harta literatura y discurso sobre esto. Yo estoy explorando otra cosa.

¿Cómo se prepara uno para morir? ¿Se trata de arreglar los asuntos familiares, legales, económicos – si los hay? ¿Es resolver de algún modo el terror al no ser?

Uno de mis mejores amigos se encuentra en una situación similar. Hace unos días me dijo: “No tengo miedo de morir. A decir verdad, tengo hasta curiosidad. Lo que tengo es bronca de perderme lo que viene. Creo que estamos cerca de un momento trascendental en la historia y me gustaría estar aquí para cuando suceda”.

Es curioso que la palabra clave sea perder. En inglés las personas dicen: “Lamento mucho su pérdida.” ¿Perdemos al morir? Claro. Perdemos el contacto, la presencia. Dejamos de estar al alcance de lo conocido, de lo que queremos y de lo que no. Se nos escapa la posibilidad de lograr por fin las cosas que anhelamos. 

Pero, ¿no ganamos? Tal vez sí. Digo tal vez porque no es posible referirse con certeza al después. Pero puede que se supere para siempre el límite del cuerpo. Que se escape a la dominación del tiempo. Que se disuelva la memoria de las penas y los daños de nuestra torpe humanidad – aunque para quienes quedan tal vez no…

La frase de Michael Landon invoca la plenaria realidad de la muerte. Pero no todas las personas piensan en ello. Jean Grenier, en su libro Las islas, hace decir a uno de sus personajes: “La diferencia entre ellos y yo es que ellos no saben que van a morir.” Todos sabemos que moriremos, pero no todos nos ocupamos en ello.

Si es ganar o perder, después se sabrá…

Pescadores

La Biblia relata cómo Jesús ayudó a unos pescadores a tener una abundante pesca después de una noche de trabajo sin éxito. Al ver esto, se asombraron tanto que uno de ellos, Pedro, se puso de rodillas y le pidió que se aleje de él porque era demasiado pecador; sin embargo, Jesús les dijo que no temiesen y que desde ahora iban a ser pescadores hombres. Dejaron sus barcas y lo siguieron. (Lucas 5:1-11)

La pesca era su fuente de trabajo, alimento y sustento para su hogar, pero el evento con Jesús tocó tanto su corazón que no lo pensaron dos veces y lo siguieron para ser lo que les dijo: Pescadores de hombres.

Los cristianos podemos ser unos buenos pescadores que aprovechamos el alto volumen de personas necesitadas a nuestro alrededor o ser irresponsables y quedarnos dormidos en vez de trabajar.

Hoy en día podemos decir que no hay pretextos para no compartir el mensaje de salvación, ya que tenemos muchas facilidades para llegar a más personas con las redes sociales y demás.

Aprovechemos cada oportunidad que se nos presente para poder predicar de la palabra de Dios, porque hoy en día existen muchas personas que están buscando en quién creer, una razón para vivir y no podemos quedarnos callados.

Puede que creas que no tienes la valentía de hacerlo, pero no se trata de fuerza o inteligencia, compartiendo simplemente tu testimonio de cómo eras antes de conocerlo puedes llegar a muchos corazones necesitados.

¡Hay muchos que precisan de ti para conocer a Jesús, no te niegues al llamado!

“Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!” Isaías 52:7 (RVR1960)

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Historias para armar

Aeropuerto de Nueva York. 1991. Espera. Boletos usados al cesto de la basura. Vuelo transatlántico. Regreso. Boletos sin usar para vuelos internos. No están. Los tiraste!

Espera. Hotel de segunda. Cuarto barato. Cortinas de cretona. La tarde. La lluvia. Las cinco. Ya no vino. El fin de la historia. Check-out.

El perro. Las cinco de la mañana. Ladridos lastimeros. Por favor, señora! Pero no digo nada. Espero cinco minutos. Silencio. Qué lata. Cómo volver a dormir.

Los helechos. 1967. Cuesta Los Añiques. La mañana después de la tormenta. El sol. Las gotas de lluvia. Arco iris en los helechos. La vida toda disponible.

Intriga internacional. 1959.  Seis años. Cartagena. El cine por primera vez. Título original: North by Northwest. Cary Grant. Eva Marie Saint. Asombro infinito.

La poza de la gruta. Cajón del Maipo. Los años verde agua. La cascada. El pozo profundo bajo la gruta. Todo era posible.

Licán Ray. El lago. El viento y las olas. El campamento de jóvenes. La tertulia nocturna. El hombre verde. La niebla sobre los cerros.

La tormenta. Villa María. El calor y la humedad. El granizo. Diluvio de proporciones bíblicas. La calle inundada. La fresca resaca. La paz.

……………………

Vejez. La orgánica del cuerpo que se desestructura implacable. Los anuncios soterrados del sistema que acusa incipientes fallas. El progresivo retorno a la tierra. Repentinas asincronías de la relojería del corazón. 

La habitación. Le embargaba la tentación de huir, de seguir pretendiendo que esa habitación sólo existía en su imaginación. Pero era el tiempo de volver a entrar y enfrentar lo que fuera que hubiera allí.

……………………

Cumpleaños. Historias sin fin. Memorias repetidas hasta el hartazgo. Olvidos perdonables. Recuerdos imperdonables. El cuerpo y la mente, ese gran divorcio. La primera ley de la termodinámica como consuelo de tontos.

Instituciones. El vasallaje de la mente. El control del tiempo. La presión sobre el bolsillo. El dominio de la nomenclatura. Genuflexiones y besamanos. Aquí se hace lo que dice el jefe.

Noche. La pregunta como martillo constante. El miedo. Las horas en blanco. Ir al baño. Los sueños con argumentos de película de suspenso, volar, la ropa que falta en público, los dientes que se deshacen.

El temor de Dios ¿es tenerle miedo?

“(…) Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Apocalipsis 14:7 (LBLA)

Quizá alguna vez pensaste que temer a Dios significaba vivir aterrorizado constantemente, así como cuando alguien te persigue. Pero en esta oportunidad quiero ayudarte a esclarecer este concepto que por mucho tiempo lo hemos malinterpretado.

Déjame decirte que la palabra temor significa reconocer la superioridad, el poder, la pureza y la posición de otra persona, por lo cual se le ofrece respeto. Eso es lo que debemos hacer con aquél que nos libró de la muerte y nos presentó justos delante de su Padre; porque temer a Dios te permitirá tener una relación íntima y cercana comunión con Él. No creas que nuestro Padre Celestial tiene un martillo listo para hacerte pedazos al más mínimo error que puedas cometer, no, Él no es así, por el contrario, su palabra dice que Él es amor, que su misericordia está día a día con nosotros; y al alabarlo y adorarlo, descubriremos que quiere aliviarnos de todas nuestras cargas, calmar todos nuestros temores, y darnos una verdadera paz. Ahora te pregunto: ¿Temes a Dios o le tienes miedo?

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Esto es lo que el miedo te está haciendo

El miedo a las situaciones irracionales puede parecer algo insignificante; sin embargo, tiene consecuencias considerables. El temor actúa como una prisión que encierra y previene que sus víctimas incluso se den cuenta de su situación. No obstante, es posible ser libre. Lo que se debe hacer es reconocer que existe un problema y estar conscientes de lo que el miedo nos impide. (Para más información, leer ¿Cómo superar tus miedos?). Entender esto es clave para despertar del estado que se vive y comenzar a vivir sin ataduras. Vivir con miedo afecta el cuerpo físico y el estado metal de una persona. Estos son algunos de los aspectos que impacta negativamente:

Te aísla

Temer a algo te impide asistir a ciertos lugares y hacer ciertas cosas. Te impide disfrutar de la vida y, en casos extremos, podría llevarte al aislamiento completo. Puede que no te hayas dado cuenta, pero si evitas hacer o salir porque le tienes miedo a una cosa, eso está afectando tu vida. Si permites que continúe así, podrías llegar a perder el control y dejar que el miedo te domine.

Puede causarte enfermedades y hasta la muerte

Genera sensaciones negativas como la ansiedad o el estrés. Y está científicamente comprobado que el estrés es la causa del 60% de las enfermedades humanas (para más información, leer ¡El estrés te está matando!) Por otra parte, también genera ansiedad y depresión crónica, además de fatiga, envejecimiento acelerado y hasta muerte prematura.

Afecta tu memoria

Manipula la memoria y cambia tu percepción de la realidad. Además, irrumpe en la creación de recuerdos a largo plazo. En casos crónicos se ha observado distorsión de los recuerdos, y daño en partes del cerebro como el hipocampo. Asimismo, interfiere el proceso cerebral que regula las emociones y la toma de decisiones. Lo cual resulta en impulsividad, pánico y susceptibilidad a las emociones.

La Biblia dice que cuando aceptamos a Jesús en nuestras vidas, quedamos libres del temor. “El Espíritu que ustedes han recibido ahora no los convierte en esclavos llenos de temor. Al contrario, el Espíritu que han recibido los hace hijos. Por el Espíritu podemos gritar: «¡Querido padre!»” (Romanos 8:15 PDT). Si quieres vivir libre del miedo y recibir paz sin medida, no dudes en hablar con Dios y contarle lo que te ocurre. Él está siempre dispuesto a escucharte y no dudará en brindarte su amor.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

-Vazquez, L. (2017). What Fear Does to Your Brain - And How to Stop It. Recuperado el 14 de agosto de 2018, de https://bigthink.com/laurie-vazquez/what-fear-does-to-your-brain-and-how-to-stop-it
-Impact of Fear and Anxiety | University of Minnesota. Recuperado el 14 de agosto de 2018, de https://www.takingcharge.csh.umn.edu/enhance-your-wellbeing/security/facing-fear/impact-fear

¡Rompe el molde!

¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué razón muchas personas cercanas a ti han tenido más éxito que tú en la vida? o ¿Por qué otros se han quedado estancados en el mismo lugar que han empezado?

Quizá la diferencia entre aquellos que se han superado y los que viven estancados es que los primeros han desarrollado más sus dones, se han esforzado y han roto los moldes de la comodidad para probar lo desconocido sin importar los resultados que podrían tener.

¿En cuál de estas posiciones estás?

Si te cuesta avanzar, ya sea por tus temores o algún tipo de limitación física, esfuérzate al máximo para emprender lo que Dios de antemano te ha dado. Aunque los demás no crean en ti, aunque tu familia piense que no lo lograrás; debes saber que Dios sí cree en ti y esa es razón suficiente para sentirte capaz de llevar a cabo tus sueños y aún el ministerio que recibiste de parte de Él.

Hace poco vi un vídeo donde una pareja interpretaba una obra de baile teatralizado, quedé impresionada no sólo por el talento que había  en ellos sino porque más allá de sus limitaciones físicas no dejaron de luchar por lo que realmente amaban. El varón no tenía un pie, pero bailaba como si no lo necesitara, la mujer no tenía un brazo, pero su coordinación de manos con su pareja era como si realmente lo tuviera. Si dos personas con ciertas “limitaciones físicas” pudieron alcanzar sus sueños ¿por qué no lo haríamos tú y yo?

¿Te has puesto a pensar el recorrido que has tenido en estos últimos años? ¿Te sientes tan satisfecho con todo lo que has alcanzado que hasta podrías decir: misión cumplida? o ¿Quizá te sientes frustrado porque te cuesta avanzar?

Hoy es el día de levantarte y dejar a un lado todo aquello que te ha detenido para alcanzar tus sueños y aun de emprender el ministerio que Dios te dio. Al igual que al pueblo de Israel, Él de te dice:

Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Isaías 54:2 (RVR1960)

¿Hasta cuándo vas a esperar para empezar a predicar, a cantar, a tocar algún instrumento, a emprender un nuevo negocio, etc.?

Así como dice la frase: “El que quiere puede”

No te afanes por lo que va a suceder o por lo que dirán los demás, o si fracasarás. Mientras tengas el respaldo de Dios en tu vida y en lo que realizas todo estará bajo control, su presencia es más que suficiente para avanzar.

¡No tengas miedo! Rompe el molde del temor y de la comodidad que sólo provocan tu estancamiento.

“Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Hazme oír por la mañana tu misericordia, Porque en ti he confiado; Hazme saber el camino por donde ande, Porque a ti he elevado mi alma.” Salmos 143:8 (NVI)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La paz que necesitas

“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.” Salmos 86:5 (RVR1960).

Muchas veces llevadas por la presión de la sociedad, el miedo a ser rechazadas e incluso la vergüenza, muchas mujeres llegan a tomar malas decisiones, entre ellas interrumpir un embarazo.

Lamentablemente, este acto conlleva consecuencias no sólo físicas, sino también emocionales y espirituales, que con el tiempo se vuelven difíciles de sobrellevar.

Si esta es tu situación, quiero decirte que hay esperanza para ti; si buscas el perdón de Dios con un corazón arrepentido, ten la certeza de que Él te perdonará y por Su gran misericordia sanará tus heridas y pondrá paz en tu corazón.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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