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Hacedor de sueños

“Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh Señor, Tú ya la sabes toda”. Salmos 139:4 (NBLH)

Amar y temer a Dios nos lleva a esforzarnos en obedecerlo y servirle en muestra de gratitud. Como respuesta, Él da prosperidad a sus hijos que se esfuerzan. Hace algunos años, uno de mis amigos vio un auto que le gustaba mucho y dijo en su corazón: “¿cuándo llegaré a tener uno de estos?” Este era un anhelo que tenía y que nunca se atrevió a expresar. Sin embargo, el Señor recompensó su obediencia y la ayuda que hace con amor en su obra. Él concede los anhelos ni siquiera pronunciados, aquellos que están guardados celosamente en lo más profundo de nuestro ser. Por tanto, te animo a someterte a su palabra: “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” Juan 14:23. ¿Esperas la bendición de Dios? Da el primer paso, comienza por obedecerle.

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

A nadie

Me contaron de alguien lo agradecido que estaba que Dios había respondido sus oraciones y había hecho que el huracán que afectó a la península de la Florida se desvió y no pasó por su ciudad. No pude evitar pensar en los cristianos que oraron en la otra orilla para ser librados y no lo fueron. ¿A quién le respondería Dios – si es que Dios se ocupara de responder a estas interpelaciones?
Personalmente no creo que estas rogativas sean apropiadas. Es raro imaginarse a cristianos orando para que Dios haga algo en su beneficio y que perjudicaría a otros; en favor del argumento supongamos que algunos creyentes oraron para que el huracán se disolviera en medio del mar.
Me acordé de la historia de esos dos hermanos de la fe que oraban fervientemente para que ganara su equipo favorito, uno por el Colo Colo y otro por la Universidad de Chile. Sé que a algunos les puede sonar un poco superficial la cosa y les haga pensar que el autor de estas notas no tenía algo más consistente que escribir hoy.
Pero no despidan la cuestión muy rápido. Hay gente cristiana que realmente cree que Dios les ha librado de algo que finalmente resultó en daño para otros – incluso creyentes. La lógica detrás de esta suposición es que Dios sabe librar a los suyos. Si bien al verso invocado tiene validez dentro de otros contextos y con otros sentidos, ha sido usado por mucha gente cristiana sobre la base de que Dios se ocupa de ellos en desmedro de todos los demás.
Y claro, esta idea encuentra sustento en la convicción que nuestra gente tiene de que a Dios lo único que le importa son “sus hijos” y que a los demás puede perfectamente caerles un rayo sin mayores consecuencias para el reino. Y que las únicas cosas importantes en la vida son las que tienen que ver con el evangelio.
Es un pensamiento noble afirmar el valor de aquellas cosas. Pero la vida cristiana también comprende el mundo que nos rodea, con sus ingentes problemas humanos, relativos a la política nacional e internacional, la economía, los movimientos – y sufrimientos – sociales, la cultura y el medio ambiente.
Solía decir mi difunta madre que “a nadie le falta Dios”. Siento que tenía razón… a pesar de nosotros.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Para limpieza y santificación

Desde tiempos inmemorables los espejos fueron utilizados como utensilios de tocador. Sabemos esto porque los arqueólogos han encontrado varias pruebas de ello, incluso la Biblia los menciona como parte de la fuente de metal que estaba a la entrada del Tabernáculo de la Reunión.

Recordemos que los sacerdotes en aquella época debían entrar totalmente limpios de espíritu y de cuerpo a quemar la ofrenda para el perdón de los pecados. Para ellos se puso un espejo para que cada uno pudiera ver sus imperfecciones y limpiarse, Éxodo 38:7-9 y Éxodo 30:18.

La historia no nos dice quiénes fueron los que lo inventaron, pero hoy en día es considerado un utensilio muy necesario. Cualquier persona antes de salir de su hogar suele ver su reflejo para asear y arreglar cualquier aspecto que considere desalineado en sí mismo.

Además hoy son muy usados no sólo como enceres de baño o de habitación, sino también como objetos decorativos en edificios y estructuras públicas. A través de los años han sido muy bien explotados por los arquitectos, decoradores de interiores, modistas, etc.

Santiago 1:22-23 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porqué si alguno es oidor de la palabra de pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que en consideración sin espejo su rostro natural”. Versión Reina-Valera 1960

Santiago presenta la palabra de Dios como une espejo en el que uno puede reflejarse y ver cómo realmente es. Pero también dice que cuando tenemos conocimiento de lo que dice la Biblia y no la consideramos, entonces somos semejantes a uno que se mira a sí mismo y está muy desarreglado, pero no hace nada al respecto.

La palabra de Dios refleja la condición de nuestra alma y espíritu, nos muestra las imperfecciones reales que debemos limpiar con las Sangre de Cristo y presentarnos limpios delante de Él.

Hebreos 4:12 “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de doble filo; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas”.

Una miradita al espejo de nuestras almas todos los días podría limpiarnos de toda imperfección y ayudarnos a santificar nuestras vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Para los que aman a Dios

Muchas veces, por mucho que nos esforcemos y hagamos todo de forma correcta, las cosas simplemente no salen como quisiéramos y por más que tratemos de conocer y entender las causas para que nada salga como pensamos simplemente no tienen sentido.

Damos todo lo mejor de nosotros, tendemos la mano al que lo necesita, vivimos conforme a los preceptos de Dios pero todo parece apuntar a que nos equivocamos y que hicimos las cosas mal en algún punto. Recibimos calumnias, un trato injusto, ninguno de nuestros planes parece funcionar y llegamos a pensar que Dios nos ha dado la espalda, que todo está saliendo de control.

No te preocupes, Dios está en control, aun cuando no lo veas así y te parezca que Él no quiere escuchar tus ruegos y que no ve tus lágrimas, Dios está obrando a tu favor, en un silencio maravillosamente supremo se está encargando de prepararte para aquellas cosas grandes y maravillosas que tiene para ti y sí, ha escuchado cada una de tus oraciones y ha recogido cada lágrima que has derramado. No le reclames, no te enojes con Él, sólo dale gracias y aguarda, Dios te ama y tiene cosas grandes para tu vida.

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. Corintios 2:9

José es un gran ejemplo de cómo Dios tiene cosas grandes para los que le aman. Su historia la encontramos en el libro de Génesis, a partir del capítulo 37.  José fue vendido por sus hermanos, encarcelado injustamente y hasta  olvidado por el jefe de los coperos, pero permaneció firme, continuó actuando correctamente y Dios lo exaltó: José se convirtió en gobernador de todo  Egipto.

Tal vez ahora no comprendas todo lo que estás viviendo pero en un futuro cercano podrás ver hacia atrás y comprobarás que en el  momento de crisis tu mirada era tan corta que no podías ver  los planes maravillosos que Dios tenía para ti o quizás nunca lo entiendas pero puedes estar seguro que Dios obra a tu favor y todo lo que permite que suceda es para tu bien porque te ama y tiene planes de bien para tu vida.

¡No te rindas! Cree que Dios tiene un plan perfecto para ti y que ahora sólo te está preparando para las bendiciones que vendrán. ¡Confía en Él!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Gracias!

Desde pequeños se nos ha enseñado  que, cuando alguien nos da algo o hace algo por nosotros, debemos decir “gracias” como parte de las normas de urbanidad y buenos modales.

Nadie va a decir gracias antes de ver si  lo que la otra persona tiene para nosotros es bueno.

Sin embargo, cuando estamos esperando algo de parte de Dios, lo primero que deberíamos hacer es dar gracias por aquellas coas que vendrán, creyendo que ya ocurrió aquello que estamos pidiendo, dando por hecho que Dios ya respondió nuestra oración.

No es fácil agradecer  cuando uno ha recibido una noticia devastadora y no ves que algo positivo pueda surgir de eso, cuando te dicen que tienes una enfermedad irreversible ni cuando perdiste tu trabajo hace meses y no has encontrado otro. En esas circunstancias no agradecemos, esperamos que Dios haga algo, le recordamos nuestra situación de forma constante y hasta llega un momento en el que nos conformamos con un “Aunque sea”, ya no importa lo que queríamos, sino que apelamos a que Dios nos dé “alguito, lo que sea”.  Dejamos de buscar lo mejor, sólo queremos salir de esa situación.

La fe es el requisito indispensable en la vida cristiana. Nuestra mente siempre está en constante batalla con nuestra fe. Pero lo importante es tener la certeza de que Dios tiene algo grande para nosotros, que esa oración que hicimos ya fue contestada.

Tener un corazón agradecido y acercarnos a Dios con sinceridad y llenos de fe, hace que la mano de Dios se mueva en nuestro favor. No necesitas oraciones largas y rebuscadas, basta con que tengas fe.

El evangelio de Marcos, en el capítulo 5, nos relata  el caso de una mujer que estaba enferma por mucho tiempo. Había visitado médicos y gastado todo lo que tenía pero no mejoraba. Entonces, cuando se acercó a Jesús y tocó el manto fue sana. La fe de esta mujer era tan grande que Jesús mismo preguntó quién había tocado su manto porque poder había salido de Él. En ese momento la pregunta sonaba un tanto absurda, considerando que la multitud lo estaba apretando.

Si esta mujer no hubiera estado segura de que Jesús podía sanarla, entonces no se hubiera acercado. Recordemos que Jesús estaba en medio de una multitud, seguramente no fue nada fácil llegar hasta Él. Y aun cuando lo hubiera tocado, si no hubiera creído, no habría pasado nada.

 “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20

Quizás tuviste un año muy difícil y no viste la respuesta a muchas de tus oraciones, pero es tiempo de que creas y des gracias por aquello que pediste y que Dios ya te dio. No te rindas, sigue orando con fe pero también alégrate porque Dios ya te respondió. Prepárate cada día más para recibir lo que Dios tiene para ti. Recuerda que en cualquier momento Dios puede sorprenderte.

¡Termina el año agradecido y recibe el 2017 de la misma manera y verás grandes maravillas!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Conciencia

Un hombre fue a ver a un doctor porque  no podía dormir, sus nervios estaban destrozados. El médico, después de examinarlo y no encontrar ningún mal, le preguntó: “¿Hay algo que oculta en su conciencia?” El hombre se puso furioso y replicó:

– Yo vine a su consultorio para que me diera un tratamiento médico y no para confesarme.

Pero al día siguiente volvió y dijo:

– Usted tiene razón; hay algo en mi conciencia. Nuestro padre murió y nos dejó una herencia nombrándome albacea; yo me quedé con la parte que le correspondía a mi hermano, se la robé.

El doctor insistió en que se comunicara con su hermano confesándole su mala acción. Una vez que siguió el consejo,  estrechó la mano del doctor y le dijo:

– Gracias a Dios que he descansado de mi carga.

Desde aquella hora se sintió bien.

El tener cosas pendientes o el haber hecho algo en contra de nuestro prójimo tiende a quitarnos la paz, se convierte en una carga difícil de llevar y que cada día nos  asfixia más.

Por eso mismo, en Efesios 4:26-27 encontramos un gran consejo: “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados,  porque el enojo da lugar al diablo”. (NTV)  No se trata de no molestarnos por alguna circunstancia, pero lo importante es no dejar que ese enojo crezca para no llegar a hacer cosas con las cuales podamos dañar a los demás.

Y lo mismo sucede cuando cometemos una falta contra los demás, el momento en el que nos percatamos de ese error debemos ir hasta la persona afectada y pedir perdón, de esa manera viviremos en paz y seremos bendecidos.

“Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos”. Santiago 5:16 (NTV)

¿Quieres que tus oraciones sean escuchadas y vivir una vida plena, llena de paz? No esperes más, pide perdón a Dios y a la persona afectada; si tú has sido dañado por alguien, perdona y sé libre.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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