Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Cuando nos ponemos a pensar en cómo nos estamos mostrando, como discípulos de Jesús que somos, podemos ser tentados a pensar sólo en lo bueno que hemos hecho. Cuando nos preguntamos esto, tal vez solamente recordemos los ejemplos que estamos dando a otros, sintiendo que tuvimos un comportamiento ejemplar. Para otros, puede ser que piensen sólo en lo peor que han hecho.

Integridad en las cosas pequeñas que hacemos

La verdad es que la manera como nos comportamos en esos buenos momentos que tenemos, es la que define quiénes somos y cómo vivimos nuestro día a día. Aun más importantes son las decisiones pequeñas que hacemos, la manera como tratamos a desconocidos en situaciones particulares. La forma en la que respondemos a nuestros hijos, o a nuestra pareja. La manera en la que vivimos constantemente es muy importante.

La mayoría de los ejemplos que estamos dando, son resultados de acciones automáticas que solemos hacer, comportamientos de los cuales no estamos a veces conscientes. Son nuestras acciones consistentes las que muestran el nivel de integridad que tenemos en todo lo que hacemos.

Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

Tito 2:7-8 (RVR 1960)

Mostrando consistentemente amor y respeto

Para crecer como seres humanos y dar buenos ejemplos, necesitamos ser consistentes con nuestros valores, con recordar en todo momento el dar amor y demostrar afecto, respeto y comprensión a todo nuestro entorno. Tener integridad en todo lo que hacemos y decimos es el mejor ejemplo que podemos dar a nuestros hijos y a todas las personas a nuestro alrededor.

En nuestro diario vivir, busquemos las oportunidades de brindar ayuda. Puede ser algo tan sencillo como saludar a alguien o sonreírle, aunque no le conozcamos. Si vemos que tiene una cara triste, tal vez le alegremos el día. No esperemos a que ocurran tragedias para brindar ayuda. Teniendo consistencia en brindarla con pequeños detalles o acciones, mostramos la integridad que tenemos en todo lo que hacemos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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