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Tiempo de lectura: 2 minutos

Es cierto que lo que más fácilmente recordamos, son las heridas. Tal vez porque nos dejan cicatrices, huellas que nos hacen recordarlas. A todos nos han herido y hay quienes llevan sus cicatrices, como galardones de lo vivido.

Las huellas  de un gran amor

Jesús nos amó tanto, que dio Su vida por nosotros y al aparecerse resucitado, mostró Sus heridas, las huellas del dolor que sufrió. Tal vez ya sabía que Tomás no le iba a creer a menos que las viera y por ello lo hizo en cuanto se presentó. Tomás no estaba ese día con ellos.

Mientras hablaba, les mostró las heridas de sus manos y su costado. ¡Ellos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor!

Juan 20:20 (NTV)

Con toda la convicción que deben haber mostrado al contar de la aparición de Jesús, y Tomás dudó. Su incredulidad nos ha podido invadir a cualquiera de nosotros. Debemos reconocerlo. Somos así los humanos. Razón por la que se les apareció ocho días después.

Solo entonces Tomás creyó. Tiene que haber sido tal vez más doloroso que esas heridas, lo que sintió Jesús al tener que convencerlos, mostrando las huellas del dolor, las huellas de Su gran amor. ¿Te han herido profundamente?

Sustituyamos las huellas de mal por las de bien

Trata de no recordar tanto los incidentes donde te hicieron daño. Hazte el propósito de no permitir que ocupen espacio en tu mente esos recuerdos. Recuerda mejor cuando te hicieron el bien, cuando te dieron un buen abrazo, te prestaron ayuda.

Así como nos recomiendan acudir mentalmente a lindas experiencias cuando estamos deprimidos, acudamos a los lindos recuerdos cuando sintamos el dolor de las heridas. Esas huellas siempre las veremos en las cicatrices que nos causaron, pero enfoquémonos en el bien.

De lo contrario, seremos amargados, resentidos y no disfrutaremos de lo bueno que pueda llegar. Estando abiertos al bien, disfrutando de todo lo lindo que nos pase cada instante, viviremos más felices y atraeremos a más personas a las que les podremos hablar de ese Rey maravilloso que nos otorga amor, paz y perdón.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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