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Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Eres realista cuando se trata de evaluarte a ti mismo? El apóstol Pablo, en la carta a los Romanos, recomienda que no nos creamos mejores de lo que realmente somos.

Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.

Romanos 12:3 (NTV)

En casa eres más grande

Se cuenta la historia de un hombre que acababa de ser elegido miembro del parlamento británico; en consecuencia, había llevado a su familia a Londres y les estaba enseñando la ciudad.

Cuando entraron en la abadía de Westminster, su hija de 8 años se quedó maravillada ante el tamaño y hermosura de aquel magnífico edificio. Su orgulloso padre, curioso ante lo que la niñita, con su carita seria, podía estar pensando, le dijo:

  • ¿En qué piensas, hijita?
  • Papá – contestó la niña- estaba pensando en lo grande que eres cuando estás en nuestra casa, pero en lo pequeño que pareces aquí.

Sin darse cuenta, la pequeña niña había dicho una gran verdad. La soberbia puede entrar en nuestras vidas sin que nos demos cuenta, por eso es bueno que de vez en cuando se nos recuerde que no debemos tener un concepto más elevado que el estrictamente correcto.

Sean realistas al evaluarse

A veces, sin darnos cuenta, podemos dejar que el orgullo nos haga creer que somos mejores que otros y cuando somos realistas, cuando salimos de nuestro círculo más cercano, sea familia, amigos o compañeros de trabajo, nos damos cuenta que no somos tan grandes como alguna vez pensamos.

Al estar cegados por el orgullo, no nos damos cuenta de muchas cosas y tenemos una percepción equivocada de quiénes realmente somos; olvidamos que los orgullosos terminan siendo humillados.

El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra.

Proverbios 29:23 (NTV)

Ninguno se crea mejor de lo que realmente es

El tener una visión clara de quiénes somos y a quién le debemos nuestros logros solamente se consigue cuando buscamos constantemente a Dios y le pedimos que quite todo orgullo de nosotros.

Solo cuando reconocemos que todo lo que tenemos y somos se lo debemos a Dios, podemos alejarnos del orgullo.

Evalúa tu vida hoy y pídele a Dios que quite todo orgullo que ciega tu vida.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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