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Tiempo de lectura: 2 minutos

No eres de gran ayuda si sólo observas la necesidad de tu hermano y no haces nada al respecto.

Todos conocemos la historia de Job y las tremendas pruebas por las que atravesó, no eran fáciles de asimilar y menos salir de ellas; pero la situación se complicó más aún cuando en medio del caos se quedó literalmente solo.

¿Alguna vez te has sentido abandonado por tus seres queridos?

Eso fue lo que le pasó a Job, se sintió solo y derrotado porque no había voz ni mano que pudiera brindarle su ayuda. Ni aún su esposa, quien un día había prometido estar en las buenas y en las malas junto a él, lo apoyó y por el contrario, terminó maldiciéndolo.

Quizá te preguntes, ¿y dónde estaban sus amigos? ¿Sus amigos? ¡Ah! “sus amigos”, ellos después de tener conocimiento de lo que estaba sucediendo con Job no quisieron quedar indiferentes, y emprendieron el viaje con el objetivo de ayudarlo.

¡No eres de gran ayuda si en medio de la necesidad guardas silencio!

Cuando vieron a Job de lejos, apenas lo reconocieron. Con fuertes lamentos, rasgaron sus vestidos y echaron polvo al aire sobre sus cabezas en señal de dolor. Entonces, durante siete días y siete noches, se sentaron en el suelo junto a Job, y ninguno le decía nada porque veían que su sufrimiento era demasiado grande para expresarlo con palabras.

Job 2:12-13 (NTV)

Sus amigos al no saber cómo ayudar a Job, empezaron a hablar.

Elifaz le dijo que simplemente estaba cosechando lo que un día había sembrado; Bilbad acusó a sus hijos y dijo que estaba pagando las consecuencias de sus malas acciones; Zofar le dio a entender que merecía todo lo que le estaba pasando, porque Dios estaba enojado con él.

Es triste saber que en lugar de recibir ayuda, Job fue acusado y juzgado por sus amigos.

¿Quieres ser de ayuda para los demás?

Hoy en día hay muchos que se sienten en los zapatos de Job, la pregunta es ¿qué estás dispuesto a hacer tú por ellos?

Dios envió a Eliu (quien no cuenta como amigo de Job) para confrontarle y mostrarle al verdadero Dios de amor y misericordia. De la misma forma, tú puedes ser esa persona que muestre a un Dios de amor y no a un acusador como lo es satanás.

No eres de gran ayuda si actúas como los “amigos de Job”.

¡Que de tus labios salgan palabras de bendición y tus manos estén dispuestas a dar al necesitado!


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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