Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Así como David, cuando huía del rey Saúl, tenía una intensa necesidad por su seguridad, tenía sed y hambre, así muchas veces estaremos en la vida. No siempre huyendo de un enemigo, muchas veces temiendo contraer el virus, o con temor de que nos despidan del trabajo. Tal vez estás sin trabajo y estás pasando por ese desierto; es cuando más anhelamos a Dios.

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,

Salmos 63:1 (RVR1960)

La necesidad más grande

El versículo citado es parte de los Salmos que escribió David cuando estaba huyendo, pasando hambre y necesidades. Pero se mantuvo fiel a Dios y su alma seguía anhelando de Dios.

Pero más que sed de agua y hambre de comida, necesitaba sentir la presencia de Dios. Esa era la necesidad más grande que manifestaba. Y como todos nosotros, había fallado, le había fallado a Dios. Sin embargo, Dios le llamó un hombre conforme a Su corazón, y es por eso que a veces tenemos que pasar por esos desiertos; para que cuando sintamos sed, pensemos en nuestra sed espiritual y anhelemos a Dios.

Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Hechos 13:22 (RVR1960)

Viviendo por fe

Podemos vivir como David, por encima de las circunstancias. Debemos permitir que nuestras necesidades físicas nos recuerden nuestras necesidades espirituales. Buscar satisfacer nuestra sed espiritual con el Agua Viva que nos ofrece Jesús para saciar nuestra sed y no volverla a sentir.

Las dificultades de la vida por las que estás pasando pueden ser una gran oportunidad para enfocarte en tu espíritu y pedir a Dios ayuda para seguir adelante; alabando a Dios en todo momento, y sin importar las circunstancias en las que estás, pues vivimos por fe, no por lo que vemos. Dios siempre está allí si le buscamos.


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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