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Por una u otra razón solemos postergar decisiones importantes, cambios necesarios, que entorpecen nuestro crecimiento en todas las áreas, entonces ¿por qué postergamos lo necesario?

Postergar te paraliza

Imagina a un atleta correr con un gran peso encima, ¿acaso ese peso no influirá en su desempeño en una carrera? Totalmente sí. Así es como el postergar hace que retrasemos nuestro progreso.

Puede ser cómodo no enfrentar aquello que tienes pendiente, o crees que aún hay tiempo para hacerlo, que por ahora no es necesario. Sin embargo, cualquier excusa va en contra tuya.

Aunque hay razones reales que hacen que nos detengamos, también hay mucho que corre por nuestra parte al momento de empezar a trabajar en aquello que nos impide avanzar.

El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

Eclesiastés 11:4 (RVR 1960)

Hazlo ahora no esperes más

Toda persona no está aquí, en este mundo, por casualidad, Dios nos puso en el lugar donde estamos por un propósito, nos dio dones y talentos, tenemos gran potencial. Si seguimos postergando aquello que puede cambiar, estamos impidiendo alcanzar nuestro mayor potencial en Dios.

Aunque te parece insignificante el cambio que tienes que realizar, ¡empieza hoy mismo! Ya no retrases esa llamada a tu ser querido, brindar perdón y perdonarte, poner fin a esa adicción, ordenar tu vida, dejar esa relación tóxica, y lo que sea necesario.

Sobre todo, proponte cambios en tu vida espiritual, si no ha estado bien, es un buen tiempo para afirmarte en la fe, desarrollar tu comunión con Dios y seguir su guía.

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gálatas 6:9 (RVR 1960)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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