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Tiempo de lectura: 2 minutos

Las personas tenemos una reacción natural de querer resolver los problemas por nosotros mismos. Por esta razón, para el ser humano, ser débil ante una situación parece ser malo, cuando en realidad trae beneficios.

El apóstol Pablo en medio del sufrimiento

Pablo estaba desesperado de encontrar alivio para su carga, tenía un aguijón en su carne, un mensajero de satanás que lo maltrataba y hacía sufrir. La Biblia dice que Pablo le había pedido al Señor en tres oportunidades que le quitara ese sufrimiento. Sin embargo, la respuesta de Dios fue la siguiente:

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad…

2 Corintios 12:9 (RVR 1960)

En lugar de quitar el aguijón de la vida de Pablo, Dios le dio de su gracia. Un beneficio a favor de Pablo, porque la gracia que Dios le había dado a Pablo era «suficiente» para enfrentar su situación. Por esta razón, ser débil no es malo, es un beneficio para que el poder de Dios se manifieste a través de uno mismo.

Ser débil hace que el poder de Dios se manifieste

Dios no quitó el problema de la vida de Pablo, pero sí le dio fuerzas para llevar la carga que tenía. Esto significa que Dios no siempre quita los problemas de nuestras vidas, lo que Él hace es darnos fuerzas para vencerlos.

Por otro lado, el apóstol Pablo no buscó su aguijón en la carne, este vino a él. Lo que significa que muchas veces, Dios va a probar nuestra dependencia de Él, si a pesar de la situación lo buscamos y esperamos confiados en Dios o luchamos con nuestras propias fuerzas y nos decepcionamos.

El apóstol Pablo soportó la dura persecución de esos tiempos, los naufragios y los rechazos, las cárceles y las sentencias de muerte. Pero a pesar de todo ello, él era fuerte porque en su debilidad el poder de Dios se manifestaba.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

2 Corintios 12: 10 (RVR 1960)

El apóstol Pablo llegó a decir «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte». Si queremos vidas que tengan tal fuerza, entonces debemos entender que separados de Dios nada somos.

Este es el beneficio de ser débil delante de Dios, Su gracia nos es dada y Su poder nos hace fuertes para seguir adelante.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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