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Tiempo de lectura: 2 minutos

Hay un deseo común en la humanidad de que se acabe el sufrimiento en la vida. Pues con todo lo que se está viviendo hoy en día, parece imposible que algún día cese.

Hay esperanza ante el sufrimiento

Aunque aparentemente no hay quién ponga fin a tanta maldad, injusticia, sufrimiento, enfermedad, y todo el caos que hay en el mundo, la Biblia afirma que Jesús es la esperanza.

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12 (RVR 1960)

No hicimos nada para merecer el perdón y la bondad de Dios, pero Jesús es en quién podemos hallar la seguridad de que el sufrimiento acabará, tengamos paciencia y afirmemos nuestro compromiso con Él.

La luz en medio de la oscuridad

Ver un rayo de esperanza en medio del dolor y la consternación no es algo sencillo de hacer, lo que cambia nuestra visión son las promesas de Dios y de ellas nacerá la confianza de que mejores días vendrán:

Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas.

Ezequiel 36:25-27 (NTV)

En todo mi monte santo no habrá nada que destruya o haga daño, porque así como las aguas llenan el mar, así también la tierra estará llena de gente que conocerá al Señor.

Isaías 11:9 (NTV)

El sufrimiento tiene fin

Nuestro Dios eterno pondrá fin al pecado y por ende al sufrimiento. Cada lágrima que se derramó, cada angustia y martirio se convertirá en alegría, porque estaremos junto a Él.

¡Miren! Estoy creando cielos nuevos y una tierra nueva, y nadie volverá siquiera a pensar en los anteriores. Alégrense; regocíjense para siempre en mi creación. ¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad, y su pueblo será fuente de alegría. Me gozaré por Jerusalén y me deleitaré en mi pueblo. Y el sonido de los llantos y los lamentos jamás se oirá en ella.

Isaías 65:17-19 (NTV)

Si no tienes una relación firme con Dios a través de Jesucristo, no tardes en comprometerte de todo tu corazón, pues esa es nuestra garantía que estaremos con Él pase lo que pase y que el sufrimiento tendrá fin.

Nada se compara con lo que nos espera a lado de Dios, estamos siendo preparados para gozarnos en el cielo.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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