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Tiempo de lectura: 2 minutos

¿Sabías que las ratas no soportan las alturas? Por eso vuela alto cada vez que encuentres una rata a bordo de tu nave.

Cómo lidiar con una rata a bordo

En los días en que los aeroplanos eran construidos principalmente de madera y telas ligeras, la presencia de una rata o un ratón en un aeroplano podía significar una catástrofe. Si el animal roía alguna de las partes vitales de la estructura, esto bastaba para su inevitable destrucción.

Durante la Primera Guerra  Mundial, un aeroplano estaba volando sobre un terreno montañoso, en el frente del Oeste, cuando los dos tripulantes se dieron cuenta  de la presencia de una rata a bordo. No había modo de capturarla, y el aterrizar en territorio enemigo era algo imposible de considerar.

De repente, el piloto tuvo una idea excelente: dirigió el rumbo del aeroplano hacia las alturas. Arriba y más arriba, al punto de que los dos tripulantes tenían ya dificultades para respirar; pero fueron todavía más arriba, hasta el punto en el que les parecía que perderían el conocimiento. Pero pronto la maniobra dio resultado.

La rata se asomó por entre  el fuselaje trasero del avión, y dando unos pasos inciertos, cayó muerta en la cabina.

Al instante el aeroplano emprendió el descenso. Sólo mediante el ascenso los aviadores habían hallado la seguridad para sus vidas.

¿Hay alguna rata en tu vida?

Igual que esa rata ponía en peligro la vida de los aviadores, existen muchas circunstancias y problemas que amenazan nuestras vidas, capaces de hacer que cualquier rato nos desmoronemos y que terminen los sueños que tenemos.

Esas ratas en nuestras vidas pueden ser problemas o circunstancias que se presentan, pero también pueden ser pecados que guardamos en nuestro corazón, enemigos de la pureza de nuestra alma.

¿Qué hacer si encuentras una rata?

Cuando estamos enfrentando este tipo de enemigos, lo más probable es que intentemos muchas cosas en nuestras fuerzas, pero fracasaremos si no buscamos ayuda.

Para terminar con esas ratas que ponen en peligro nuestra vida, e incluso nuestra alma, debemos subir, elevarnos lo más alto que podamos, empezar a buscar a Dios con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas y cuando estemos ahí, podremos observar cómo cada problema se va desmoronando.

Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

Salmos 18:2 (RVR1960).

Sólo en Su presencia encontramos el refugio que necesitamos, cuando rendimos nuestras vidas le damos a Dios la oportunidad de obrar.

No es fácil alcanzar esa altura, no es sencillo vivir en santidad y guardar los estatutos que nos dio, cuesta mucho que permanezcamos en oración y leyendo su Palabra, pero con la ayuda del Espíritu Santo, nos elevaremos cada vez más alto al punto de que ninguna rata podrá sobrevivir.

Si hay una rata a bordo de tu vida y no sabes qué hacer ¡vuela alto! y verás cómo tus problemas desaparecen ante tus ojos. No hay nada ni nadie que pueda permanecer de pie delante de la presencia de Dios.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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