Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Hay ocasiones en que por acciones o palabras en contra nuestra nos ofendemos o, por el contrario, nosotros ofendemos a otros: pero de uno u otro lado, la ofensa es algo común en la vida y nuestro entorno.

Permanecer ofendido es peligroso

Cuando alguien nos hiere, y elegimos aferrarnos a la ofensa ponemos en peligro nuestra paz con Dios y nuestra relación con los demás, y si no actuamos a tiempo brotará amargura que irá en nuestra contra.

Caín actuó conforme a su ira, creyó que Dios prefería a Abel antes que a él, pero no era así, Dios cuestionó su ofrenda y le pidió que la mejorara. La aparente ofensa actuó mas fuerte en Caín quien mató a su hermano.

¿Por qué estás tan enojado?—preguntó el Señor a Caín—. ¿Por qué te ves tan decaído?  Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo.

Génesis 4:6-7 (NTV)

Otra será la historia si actuamos con cordura y dejamos que la ofensa pase sin afectarnos.

La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.

Proverbios 19:11 (RVR 1960)

La ofensa y el perdón

No podemos evitar que otros nos hieran, pero sí podemos evitar que la ofensa sea quien dirija las reacciones que tenemos. Evitemos dar lugar a la ira, venganza u odio y perdonemos.

No digas: Como me hizo, así le haré; Daré el pago al hombre según su obra.

Proverbios 24:29 (RVR 1960)

El perdón nos libera de la amargura, nos ayuda a ver cómo Dios ve la situación en la que nos encontramos y, de esa manera, podemos actuar de manera sabia.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

Mateo 5:43-44 (RVR 1960)

Por ello, antes de ofenderte tómate unos segundos para pensar y calmarte antes de responder. Muchas veces no es fácil, pero te aseguro que añadirá paz a tu vida el no tener rencillas con nadie.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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