Familia | CVCLAVOZ

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Llamados para reconstruir

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:2-4.

Después de un desastre natural o catástrofe provocada por una guerra, en cualquier lugar del mundo, se hacen labores de reconstrucción rápida para levantar esa ciudad afectada. Pero lamentablemente las cosas nunca vuelven a ser iguales, todo cambia para siempre. Muchos se marcharán del lugar y otros vivirán llorando por la pérdida de sus seres queridos. En momentos así el único consuelo es Dios, quien promete llevar nuestro dolor.

En el pasaje que acabamos de leer vemos a un hombre de Dios llamado Nehemías llorando por la destrucción de su pueblo, su ciudad había sido quemada y dejada en ruinas. ¿Cómo reaccionas tú cuando ves que tu vida, familia y ciudad están en ruinas?

“Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés.” Nehemías 1:5-7. Fueron las palabras de Nehemías al ver la situación de su pueblo. Si seguimos leyendo más de esta hermosa historia, encontraremos a un hombre que a pesar de su dolor se mantuvo en pie, confiando en el Dios grande y poderoso que él tenía, capaz de restaurarlo todo.

Nehemías era un hombre de oración que nunca dudó de Dios y sabía que en toda situación hay un propósito. Tenía un deseo y una visión grande de lo que Dios podía hacer a través de su vida. Con la fe y la ayuda de Dios se propuso restaurar Jerusalén y lo logró.

Si tenemos fe, nosotros también podemos lograr la restauración no sólo de nuestra propia vida, sino de la de otras personas que están destruidas por problemas, vicios, malas decisiones y falta de confianza en Dios.

Nunca es tarde para que puedas ser un instrumento de Dios, solamente necesitas disponer tu vida. Tú y yo estamos llamados a dar esperanza a aquellos que no la tienen.

Oremos: Señor amado gracias por tu palabra, quiero ser un hombre lleno de fe y con las cualidades de tu hijo Nehemías, para que pueda ayudar a mi familia y nación. Obra en mi vida y dame sabiduría para conducir a mis seres queridos a tus pies, porque sólo tú puedes restaurar sus vidas. Gracias por tu amor y por escucharme, te encomiendo mi vida en tus manos, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Al Padre Ausente

Manejar el tema de la paternidad desde el punto de vista de los hijos que han sufrido abandono, o separación  es difícil.

Al acercarse el día de los padres en varios países  los mensajes, tarjetas y hasta comerciales de televisión reflejan hogares con esta figura que para algunos es venerada y para otros elusiva. Es muy probable que también te encuentres con muchos devocionales que exalten la presencia del papá que superó todos los retos que se le presentaron y ha permanecido en su hogar. Damos gracias a Dios por ellos.

Estas líneas tienen el propósito de llegar a los padres que no lograron permanecer al lado del día a día de sus hijos.  Aquí varios consejos para que sepas que Dios a ti también te estima y que no es tarde para re-edificar.

Lo primero que debes saber es que Dios te dio el privilegio de ser Padre.  Esa responsabilidad solo la compartes con Él.  Un padrastro o una madre soltera que trabaje doble nunca podrá ocupar el lugar que Dios diseñó para ti. Ellos suplen faltas, se esfuerzan realizan un trabajo increíble  pueden ocupar una posición pero nunca ocupar tu lugar.

Lo segundo que debes saber es que tu hijo/a te ama.  Es probable que esté alejado, silente, o completamente rebelde pero te ama. Sin embargo en su corazón existe un espacio que te pertenece. Derrite el hielo y encontrarás agua. Abundante y fresca.

Por último, no permitas que los errores del ayer te avergüencen o impidan acercarte a tus hijos nuevamente. Recuerda que las misericordia de Dios son nuevas cada mañana. Puedes hacer tu parte y Dios se ocupará de hacer el resto.

 

¿Los padres tratan de manera diferente a sus hijos e hijas?

Vivimos en una era donde se habla de igualdad de trato, tanto para los varones como para las mujeres. No obstante, algunos estudios sugieren que los padres crían a sus hijos e hijas de diferente manera. Según la teoría social cognitiva de Albert Bandura sobre el desarrollo del género, los padres tienen estereotipos de género sobre el comportamiento que su hijo o hija debe tener. Los padres, inconsciente y conscientemente, hacen que esta ideología influencie en la crianza de sus hijos, así también como en las recompensas y castigos.

Un ejemplo de esta práctica fue demostrada por una investigación publicada en la Asociación Americana de Psicología, donde los estudiosos descubrieron que los padres (varones) eran más receptivos a las hijas cuando mostraban emociones sumisas; mientras que, eran más propensos a responder a los hijos cuando hacían berrinches.

Otro estudio publicado en la revista Behavioral Neuroscience, concluyó que los padres sonmás propensos a participar en el juegos duros y físicos con hijos en vez de hijas. Al interactuar con las hijas sin embargo, los padres eran más propensos a participar en el canto o silbido y también eran más emocionalmente y socialmente sensibles a las hijas.” Esta investigación también aseguró que hay diferencias significantes en el tipo de lenguaje que se usan con los hijos e hijas.

La educación que se brinda a los hijos e hijas en su infancia influye en su comportamiento de adultos. Es por ello que los expertos recomiendan a los padres a considerar sus propias creencias, prejuicios y estereotipos al momento de educar a sus hijos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Día del padre

El hombre que camina vestido de traje por este camino rural es mi padre. Se dirige al pequeño local del anexo de su iglesia del cual es el encargado.
Hace más de diez años que ya no está entre nosotros. Iba en bicicleta a visitar a unos hermanos y sufrió un infarto masivo; un posterior accidente vascular lo tuvo postrado sin habla por seis años hasta su muerte.
Vivió siempre batallando por un cristianismo que tuvo diversos matices, luces y sombras que marcaron a la familia y la distribuyeron por distintos caminos. Combatió con artes indecibles la pobreza y se dispuso siempre al servicio cristiano. No siempre le fue bien pero tenía la rara virtud de encantar a quienes le conocían; quizá por eso siempre todos le concedimos el beneficio del cariño aún en los tiempos más difíciles.
Fue siempre severo en nuestra niñez y adolescencia. Pero con los años fue, como él decía, “doblando el asta” y dulcificando su trato. Debe ser porque los años tienen la gracia de irnos enseñando que las cosas no son como creíamos que eran. Y si somos sabios aprendemos la lección.
Es raro, pero a medida que pasa el tiempo mi cariño por él se va haciendo más actual, más sensible. Hubiera querido que se cuidara más y tener así la ocasión de hablar con él desde el terreno común de la experiencia, de la paz, del sosiego al que nos obliga el desgaste del cuerpo.
Me conmueve la imagen de esta fotografía que tomó mi hermano David y que me envió hace unas semanas. Hay una cierta solemnidad en su paso. Quisiera saber en qué va pensando. Desearía que fuera algo profundo, quizá en las palabras del mensaje que dentro de un rato iba a dar desde el modesto púlpito del local. Aunque es posible que solo estuviera un poco cansado de su continua lucha con los pocos pesos de la pensión mensual.
Cuando murió escribí un largo poema a su memoria que, al final, invocaba el deseo de volver a verlo alguna vez en el país de Nunca Jamás. De ahí, este fragmento:

Te veré allá.
Me acercaré casi sin que te des cuenta.
Te preguntaré cosas que hay en mí.
Porque por alguna razón creo que entonces nos entenderemos.
Entonces hablaremos cara a cara. Entonces nos explicaremos.
Sin palabras, en el misterioso y profundo lenguaje de los cielos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para CVCLAVOZ)

Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quiero estar solo

Leticia precisaba comprar una silla de ruedas para su mamá, pero no disponía del dinero suficiente. El día que tenía que recibir su paga, el jefe de la empresa en la que trabajaba le descontó más de la mitad de su sueldo injustamente, pero ella no quería pedir ayuda, y menos que se enteraran de su problema.

Trató de conseguir otro empleo y sólo recibió malos tratos, hasta que un día se le agotaron las fuerzas, se sentó en una calle y se puso a llorar; justamente pasaba por ahí uno de sus primos y se acercó para consolarla. La sorpresa fue grande para Leticia al ver que al día siguiente se compró la silla, porque toda la familia e incluso amigos quisieron colaborar.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Éxodo 17:11-12 (RVR1960)

Moisés debía permanecer con las manos en lo alto porque el pueblo del Señor se encontraba en una dura batalla, pero como humano él se cansaba y cada vez que bajaba sus manos el enemigo prevalecía. Es por este motivo que necesitaba el apoyo de Aarón y Hur quienes no permitieron que se rindiera.

A veces batallamos solos con los problemas y podemos desanimarnos en el camino, porque somos humanos, por esto mismo necesitamos que otros nos apoyen y ayuden a llevar el peso que tenemos. No sólo materialmente, sino en oración.

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20 (RVR1960)

Muchas personas escriben y comentan que no asisten a una iglesia y escuchan prédicas por la televisión o internet, de hecho no es algo que este mal; sin embargo, resta importancia al propósito de congregarse en familia, el compañerismo y la comunión entre hermanos.

Si estás enfrentando una dificultad y todo este tiempo has estado peleando solo(a) te animo a pedir apoyo a tu familia, a tu iglesia, y si deseas puedes escribirnos, con gusto estaremos orando por tus necesidades. Pero no luches solo, porque Dios permitió que formes parte de una gran familia.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hijo adoptivo

Hoy en día podemos ver que muchos niños pierden a sus padres por diferentes razones, quedando al cuidado de algún familiar o de una institución. Muchos de estos pequeños son maltratados y obligados a hacer cosas que deshonran su integridad y experimentan la soledad en este mundo lleno de maldad. Estos niños necesitan de protección, cariño, compañía y sobre todo amor de padre.

Muchos hemos sido como huérfanos, menospreciados, no valorados, nadie daba nada por nosotros, pero Dios puso su mirada en  todos aquellos que estábamos desprotegidos y decidió adoptarnos y hacernos sus hijos.

“… nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad…” Efesios 1:5 (NVI)

Dios puso su mirada en ti, te adoptó como su hijo con el mejor acto de amor, sufriendo  la muerte de su Hijo en la cruz.

Ya no te sientas solo porque ahora el Señor  es tu protector, guía, mentor, proveedor, defensor y sobre todo tu Padre quien te ama con amor eterno.

El Señor ya te aceptó como su hijo, lo único que tienes que hacer es recibirlo y creer en su Nombre para que no vivas como huérfano. Dios te adoptó y te hizo suyo, te dio todos los derechos  de  un hijo y te hizo heredero en su reino.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…” Juan 1:12(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Ejemplo transformador

Cuentan que un niño fue una vez a una escuela de chicos de escasos recursos; en el lugar le lavaron la cara y al volver a su casa la madre, viendo el rostro tan limpio del pequeño, no pudo menos que creer que el suyo estaba bastante sucio, así que se lavó también.

Cuando el padre vio las dos caras limpias; se lavó igualmente. Luego comparó desfavorablemente el  cuarto en el que vivían  con las caras limpias, de manera que la madre se puso a  fregar y limpiar el polvo.

Otra mujer que vivía en otro cuarto en la misma casa, viendo el cambio de sus vecinos, se decidió a emplear los mismos medios de limpieza. Pero el cambio no se limitó  a estas  dos familias sino que toda la vecindad se reformó. Y todo esto fue el  resultado de haber lavado la cara a un pequeño.

Lavarle el rostro a un pequeño puede parecer una acción casi insignificante, podríamos creer que más allá de evitar enfermedades y de que se vea bien no hará ningún otro cambio significativo, lo cual es una gran mentira.

Cada una de  nuestras acciones tiene repercusiones y muchas veces no llegaremos a conocer el alcance que tuvieron, pero sin duda habrán afectada la vida de una o más personas. Nunca olvides que aún la cosa más mínima  que hagas puede cambiar la vida de alguien, edificándola o destruyéndola. Y lo mismo sucede con nuestras palabras, todo aquello que digamos repercutirá en los demás.

Las familias en las que hay amor y respeto tienen niños que tratan de la misma forma a los demás; y aquellas en las que la violencia física o verbal está presente tienen miembros agresivos con otros y esto tiende a ser una cadena en crecimiento.

Procuremos que nuestras palabras y acciones transformen la vida de los demás, que puedan verse en nosotros como en un espejo, que podamos inquietarlos a cambiar y a ser mejores, a corregir sus caminos y ayudar a otros.

“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos.  Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios”. Efesios 5: 1, 2 (NTV)

Busquemos que en todo tiempo ser buenos imitadores de Dios, que nuestras vidas reflejen su amor y podamos ser agentes de cambio de personas, familias y hasta comunidades.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Juego de la ballena azul: Señales de un comportamiento suicida

El “Juego de la ballena azul” se ha popularizado a través de las redes sociales y ha incitado a más de 130 suicidios en todo el mundo. Este juego se inició en Rusia, y pronto se extendió por todo el mundo. Hasta ahora se conocen aproximadamente seis casos en Latinoamérica: tres en Brasil y otros tres en Colombia. Las autoridades de distintos países ya han comenzado a alertar a los padres sobre este peligroso juego, pues los participantes son en su mayoría menores de 15 años.

Juego de la ballena azul:

Este juego está compuesto por 50 retos diarios que el participante debe cumplir. Entre los desafíos se encuentran hacerse cortes en el brazo, ver películas de terror en la madrugada, escuchar música enviada por los moderadores del juego, cortarse los labios, pincharse la mano con un alfiler repetidamente, permanecer en los techos de lugares altos, entre otros; y el reto final es quitarse la vida.

Para participar del juego, se debe contactar a los administradores y ellos envían mensajes de texto con los retos diarios. El jugador debe enviar pruebas fotográficas o en vídeo de que verdaderamente está cumpliendo con las demandas. Una vez que se inicia el juego, no se puede dar marcha atrás, pues, de lo contrario, los administradores amenazan con asesinar a los familiares del participante.

El creador del juego y el origen del nombre:

En Rusia arrestaron a Filipp Budeykin, un joven de 21 años, por ser el presunto creador del juego. El sitio web Saint-Petersburg le hizo una entrevista exclusiva, donde afirmó que los fallecidos por el juego no tienen “ningún valor para la sociedad” y que él solo “estaba limpiando nuestra sociedad de tales personas”. Además, señaló que “murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”. Posteriormente, Budeykin fue ingresado en el hospital psiquiátrico de San Petersburgo por sufrir de desorden bipolar. Con respecto al origen del nombre, se debe a que la ballena azul es un animal marino que tiene la peculiaridad de acercarse a la costa para morir.

Señales de alerta de un comportamiento suicida:

Debido a la rápida propagación de este juego, los padres, maestros y demás ciudadanos, debemos de estar en alerta constante para evitar el suicidio en los adolescentes. La Asociación Americana de Suicidología advierte las siguientes señales:

  • Ideación: Cuando la persona comienza a idealizar el suicidio y a contemplarlo como una opción. A menudo habla del tema, o lo menciona casualmente en una conversación.
  • Abuso de alguna sustancia: Cuando se incrementa o se inicia en el consumo de alguna sustancia dañina como el alcohol o las drogas.
  • Pérdida del propósito de la vida: Cuando la persona no encuentra una razón para continuar viviendo y habla del tema como algo normal.
  • Ansiedad: Usualmente va de la mano con pérdida o incremento del sueño, además de agitación y nerviosismo excesivo.
  • Sensación de sentirse atrapado: Cuando la persona piensa que el suicidio es la única salida.
  • Desesperanza: Cuando demuestra perder el optimismo por las cosas cotidianas y por la vida.
  • Aislamiento: Cuando se aleja de sus amigos y familiares, o cuando deja de hacer las actividades que usualmente disfrutaba.
  • Enojo: Cuando muestra tener ira o rabia descontrolada. También se manifiesta cuando tiene sed de venganza.
  • Temeridad: Cuando tiene un comportamiento temerario o practica actividades riesgosas y que pueden poner en peligro su vida.
  • Cambios de humor: Cuando se observan cambios dramáticos en el estado de ánimo, especialmente cuando hay signos de depresión.

Si identificaste cualquiera de estos indicadores en el comportamiento de un familiar, amigo, o conocido, busca ayuda profesional de inmediato. Si el comportamiento suicida no es detectado a tiempo, puede tener fatales consecuencias. La Organización Mundial de la Salud afirma que hay aproximadamente 800 000 suicidios por año, pero que por cada suicidio concretado, hay muchos casos más de intentos en vías de ejecución.

Fuente: http://www.who.int/mental_health/suicide-prevention/suicide-infographic-es.pdf?ua=1

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Ni para tomar impulso!

Cuando una amiga decidió entregar su vida a Cristo, me preguntaba si le era permitido seguir  haciendo cosas que solía hacer antes de conocer a Jesús, o  si estaba bien continuar frecuentando  lugares  a los que acostumbraba ir. Sus amistades no eran de mucha ayuda ya que invitaciones a fiestas y otras cosas no le faltaban, por lo cual había momentos que extrañaba volver a su vida pasada.

Fue entonces que retrocedí el tiempo para recordar a la mujer de Lot, quien llegó a vivir en Sodoma, donde2 estableció su hogar y lugar en el que crecieron sus hijas. Pero la vida de Lot era triste ante la pervertida conducta de los habitantes de Sodoma y Gomorra. La decisión de establecerse en esa ciudad fue  equivocada y las consecuencias fueron dolorosas. Sin embargo, Dios en su gran misericordia, envió ángeles para salvar a Lot y a su familia.

“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas… Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”, Gén. 19:17, 26.

Si vivimos recordando y lamentando las cosas que dejamos en el pasado evitaremos que los propósitos de Dios se cumplan en nuestras vidas.

La esposa de Lot es un triste ejemplo, después de recibir las instrucciones para salir de Sodoma y Gomorra desobedece, pues no debían mirar atrás, pero lo hizo. La pregunta es: ¿Por qué?

Ella aún no había abandonado a Sodoma, es más, la llevaba en el corazón, pero para Dios era símbolo de la inmoralidad, de la perversión y de una vida sin su presencia.

Cuando la mujer miró atrás expresando su pesar por las ciudades y añorando lo que Dios quería destruir, perdió su vida.

¿De verdad valió la pena perder la vida por causa de algo que sólo la llevaba a su destrucción?

¿Vale la pena que mires atrás, cuando Dios ya tiene un camino preparado para ti?

Mirar atrás solamente nos estanca, nos produce pérdidas, dolor, lo cual sólo enoja a Dios. Es como si no valoráramos el sacrificio de su hijo y quisiéramos continuar viviendo una vida sin Cristo.

Es fundamental avanzar sin temor y sin mirar atrás, pues al otro lado hay un milagro.

La decisión de Lot no fue buena, pero Dios ya tenía un plan para librarlos de la muerte, a él y a su familia, en realidad ése es el deseo de Dios: salvar las familias. Él dio las instrucciones para evitar el juicio, pero desobedecieron.

A veces nuestra obstinación produce dolorosos resultados pero la misericordia de Dios no nos faltará, por eso acerquémonos confiadamente ante el trono de su gracia, para hallar oportuno socorro. Sus brazos de misericordia siempre están abiertos para todo aquél que desea recibirlo.

No mires atrás, deja tu pasado donde pertenece, la vida con Cristo es mejor, te aseguro no tendrás nada de que arrepentirte.

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sigue orando por tu familia

Recuerdo que cuando era niño, después de haberse perdido todo el día mi papá llegaba por la noche a casa en completo estado de ebriedad e iniciaba una noche de llanto y dolor.

Se mostraba descontento con la comida que mamá le daba, para luego pasar a las palabras groseras que destruían su interior y por último llegaba a los golpes que le dejaban marcas profundas en su cuerpo.

En ese momento era incapaz de poder ayudar a mamá, pero en mi interior crecía un odio hacia mi padre, tenía deseos de agarrarlo a golpes y matarlo. Quería hacer muchas cosas para vengarme, pero por mi corta edad no podía pues seguro saldría yo más lastimado que él.

Estas escenas se dieron por varios años en mi familia, y cuando alcance los 15 años las cosas cambiaron un poco, porque ya no era el mismo niño que solo miraba cómo golpeaban a su mamá, a esa edad enfrentaba y amenazaba a mi padre, pero lo que hacía no lograba cambiar la situación siempre era lo mismo, creí que con mostrar esa actitud mi papá tendría temor de mí y dejaría de golpear a mamá, pero no fue así.

Pasaron los años y lo único que había en mí era un gran odio, rencor, remordimiento, deseos de golpearlo y hacerle pagar todo el daño que mi papá había causado. Pero por la gracia de Dios y por lo que hizo en mí hoy estoy escribiendo este devocional y puedo decir que Dios es real.

Era un domingo cuando me invitaron a la iglesia, y al entrar en ella me sorprendí por la forma en la que todos se saludaban y el trato que daban, era un ambiente muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado, por supuesto, para mí eso era algo raro, nuevo y diferente.

Después de asistir varios cultos de Jóvenes y haber ya aceptado a Jesús en mi corazón. El Señor me dio esta promesa: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31

Agarrado de esa promesa empecé a luchar por mi familia doblando rodillas. Al principio era complicado porque era el primer cristiano de una familia desintegrada. Fueron dos largos años y algunos meses aproximadamente desde que empecé a luchar por mi familia, y mi hermano mayor se acercó a Jesús, de un momento a otro mi mamá comenzó a ir a la iglesia, ahora va mi hermanita, sólo faltan mi papá y mi hermana mayor para que toda la familia esté rendida a Dios.

Claro que no fue fácil llegar hasta aquí, tuve desánimos, sentía el cansancio, quería renunciar y dejarlo todo, porque a veces las cosas empeoraban en casa.  Pero nunca dejé de creer en el poder de Dios.

Durante este tiempo que conozco a Dios no sólo vi Su poder para cambiar vidas, familias, situaciones, problemas, sino también su misericordia cuando le fallas.

Quizá esta historia o alguna parte de mi vida te identifican. Tal vez tienes una familia en la que reina el dolor o algún miembro de tu familia aún no conoce a Cristo. Hoy te invito a que tomes tu Biblia  y medites  en Hechos 16:30-31 y sobre esa promesa empieces a luchar por tu familia.

Si ya estás orando desde hace años por tu hogar y aún no hay respuesta, no te rindas. Dios es fiel a su palabra y siempre responde. Permanece en oración y esperas con fe, Dios hará que lo imposible se haga realidad. “Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple.”  Números 23:19 (DHH)

Si has perdido las esperanzas y has dejado de orar por tu familia, hoy es un buen día para empezar a confiar en Él. Su misericordia sigue intacta y su poder sigue cambiando vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 tipos de frases que debes decirle a tus hijos

“Sé cuidadoso con tus palabras, una vez que son dichas, sólo pueden ser perdonadas, no olvidadas”. -Anónimo

Los recuerdos que uno atesora en la niñez están formados por las experiencias y las palabras que se dijeron en el momento. Estos sucesos tienen gran impacto en la vida adulta,y es por ello que los padres deben ser cuidadosos con las frases que les dicen a sus hijos. El neurocientífico de la Universidad Thomas Jefferson, Dr. Andrew Newberg, y el experto en comunicaciones, Robert Waldman, aseguran que “una sola palabra tiene el poder de influir en la expresión de los genes que regulan el estrés físico y emocional”.

Para hacer que las palabras ayuden a criar a un hijo de manera que tengan buena autoestima, sean exitosos y respetuosos con los demás, entonces diles lo siguiente:

1. Palabras que demuestren tu fe en ellos:
  • “¡Tú puedes hacerlo!”
  • “Creo en ti.”
  • “Sé que puedes lograrlo.”
  • “Me gusta cómo piensas.”
  • “Dios tiene un plan especial para ti.”
2. Palabras que reflejen tus sentimientos:
  • “Te amo mucho.”
  • “Estoy muy orgulloso de ti.”
  • “Me haces feliz.”
  • “Me haces sonreír.”
  • “Gracias por tu ayuda.”
  • “Disfruto mucho de tu compañía.”
  • “Me alegra tenerte en mi vida.”
  • “Me impresionas.”
3. Palabras que le hagan sentirse seguro:
  • “Puedes confiar en mí.”
  • “Daré lo mejor de mí para mantenerte a salvo.”
  • “Siempre estaré a tu lado.”
  • “Puedes contar conmigo.”
  • “estoy dispuesto a escucharte.”
4. Palabras que le enseñen a ser persistente:
  • “Está bien equivocarse.”
  • “Nunca te rindas.”
  • “Hiciste un buen intento.”
  • “No necesitas ser perfecto.”
  • “Aprende de tus errores.”
  • “Puedo ver que estás practicando.”
5. Palabras que refuercen su autoimagen:
  • “Eres hermoso.”
  • “Eres único y especial.”
  • “Eres creativo.”
  • “Tus ideas son valiosas.”
6. Palabras que le animen a respetar a otros:
  • “Eres un buen amigo.”
  • “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan.”
  • “Los demás son tan especiales como tú.”
  • “Me gusta cuando ayudas a otros.”
  • “Me alegra que seas amable.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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