Familia | CVCLAVOZ

All posts in “Familia”

¡Solo Dios basta!

“Tres veces le he pedido a Dios que me quite este sufrimiento, pero Dios me ha contestado: Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad. Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí.” 2 Corintios 12:8-10 (TLA)

Una amiga tiene una enfermedad que le impide subir de peso y además para su tratamiento debe tomar medicación de por vida. Estas medicinas en muchos casos terminan debilitándola aún más. En este estado de quebrantamiento en su salud ella pudo reconocer que esta circunstancia, lejos de debilitarla, la hacía cada vez más fuerte, porque esto permitió que se aferrara más fuerte de la mano de Dios. Por lo tanto y al igual que ella, podemos afirmar que en Dios somos fuertes, todo lo que necesitamos es su amor, para enfrentar cada circunstancia difícil de la vida. Solo Dios basta.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Idamia (3)

Idamia Arias dio a luz a su primogénita en las horas postreras del último día de 1946. Todo quemaba; el verano se había anunciado caliente y el presagio se había cumplido cabalmente. Algunas horas después, agobiada por el calor, se dio un baño frío y descalza y en camisón se subió a un peral y se hartó de comer sus jugosos frutos. En medio de la noche le vino lo que ella solía llamar un “sobreparto” y se salvó apenas de una muerte segura…

“No existe una escuela que enseñe a vivir” advierte una canción de Sui Generis. Ni tampoco, por lo visto, existe una escuela que nos enseñe a morir. La muerte se nos presenta con sus ridículos, indignantes y definitivos argumentos y nada más toca hacerle frente aunque sea con una pizca de dignidad.
Me enteré hace algunos días por mi hermana mayor que a mi mamá se le hacía muy difícil administrar el nacimiento de sus hijos y que solía decirle a Dios que se la llevara en el siguiente parto como a la bíblica Raquel que murió al dar a luz a Benjamín. Siempre tuve la sospecha que ese disgusto existencial no abarcaba solamente el capítulo de los ocho nacimientos que afrontó.
La madrugada del domingo 16 de julio, a las 3.30 horas se cumplió esa profecía autoanunciada. A sus noventa y un años de una vida marcada por el trabajo y los avatares de la familia se le debía otorgar el derecho de responder como Jacob frente al Faraón: que sus ciento treinta años de vida habían sido “pocos y malos”.
No sabría decir cuántas alegrías tuvo mi mamá en su vida; me atengo a la experiencia de haberla oído afirmar muchas veces, “El único lugar donde soy feliz es en la iglesia”. Al menos durante alguna tarde de lunes y otros cuatro o cinco noches podía decir que estaba contenta.
Seguro hubo algunas otras cosas la alegraron y abrigo la esperanza que haya sido con nosotros, su familia. Ultimamente su único contentamiento era vernos durante nuestras fugaces visitas a su hogar en un pueblo rural. En las horas que duró su velatorio decenas de hermanas y hermanos atestiguaron del bien que les había causado la vida y el ministerio de la hermana Idamia lo cual me causado una auténtica alegría.
Debo acordarme de decírselo si nos llegamos a encontrar en el lejano país de Nunca Jamás

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Ante todo, AGRADECE

Hace poco vi a una ancianita vendiendo helados por la calle, ella apenas  podía caminar, pero tenía que hacer esto para poder sustentarse. Al verla en ese estado, mucha gente le compraba y al mismo tiempo se preguntaban: ¿Dónde están sus hijos? ¿Por qué la tienen abandonada? Y alguien exclamó: ¡Qué ingratitud!

Muchas  veces sin darnos cuenta actuamos de esta forma con Dios, después de habernos dado la vida, una familia, un techo, un trabajo, alimentación y todo aquello que es necesario para vivir en esta tierra, olvidamos darle las gracias.

Deuteronomio 8:10-14 (NVI) nos dice:

Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy. Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.

Al pueblo de Israel se le enseñó que después de recibir debía agradecer.

Algo que tal vez hemos olvidado hacer al levantarnos de la mesa que, cuando éramos niños, era una regla en muchos de nuestros hogares y que ahora se ha convertido en algo sin valor.

Si por alguna razón has estado atravesando por escasez o tal vez tienes el sustento necesario para cada día, no olvides agradecer a Dios por lo que te da; pues poco a poco el Señor te conducirá a una tierra buena de arroyos y manantiales, de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, de miel y de olivares; tierra donde no faltará el pan y fluirán los minerales.

Para que puedas apreciar y valorar lo que el Señor tiene para ti, pero primero debes aprender con humildad a recibir lo poco y agradecer por ello. Te aseguro que  no habrá noche que te acostarás sin cenar, porque la bendición de Dios estará sobre tu hogar.

Por Ruth Mamani

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Revive tu sueño

“a los pobres les devuelve la esperanza…” Job 5:16 (TLA)

Ante las circunstancias duras de la vida, tales como problemas familiares, de salud o hasta de un país, uno pudiera llegar a sentir que ya no hay esperanza. Pero Dios en Su Palabra nos repite 365 veces “no temas”. Pudiéramos decir que hay un “no temas” para cada día del año. Por lo tanto y más allá de las duras circunstancias, abandona el temor, sigue luchando y recuerda que Dios tiene planes de bien para tu vida. Él puede convertir las dificultades en oportunidades para que obtengas una doble bendición. Solo cree, Dios tiene planes de bienes para tu vida y puede convertir las dificultades en oportunidad para una doble bendición.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Viaje y vida

Inútilmente busco una memoria precisa de mi primer viaje. Algún registro confiable en la borrosa galería de mi infancia. Cual viejas fotografías aparecen el vagón de tercera de un tren a carbón, una carreta tirada por bueyes a paso lento en medio de un laberinto de álamos, un viejo bus pullman que trepa por la cordillera de la costa hasta que de pronto el mar aparece con su salvaje inmensidad azul.

Cuando se viaja lo normal es que haya una razón: familia, trabajo, vacaciones, conferencias, eventos especiales. Nadie viaja porque sí. Eso hace del viaje un trámite, una diligencia necesaria. Por eso debe ser que la mayoría de la gente se mete en sus pequeños aparatos móviles, en los libros y revistas o bien duermen profundamente; lo hacen para conjurar el tedio, la incomodidad de lo inevitable, porque a fin de cuentas la única cosa importante es el destino.

El viaje puede ser algo más, sin embargo. Podemos descubrir su lado psicológico, su faceta artística, su dimensión lúdica. El viaje puede hablarnos de nosotros mismos, como hace el especialista después que le describimos nuestras manías y nuestras neurosis.

Sé que esto puede parecer extraño o ridículo para el que viaja cientos de miles de kilómetros al año por su profesión. ¿Qué puede haber de mágico en las miles de horas en pequeños asientos de clase turista, en las tediosas esperas en salas de embarque, cafés desabridos y comidas envasadas, en las heladas esperas en un terminal de buses en medio de la noche en una provincia perdida del sur? Es verdad. El viaje no debería ser un trámite, sino parte de la aventura de vivir. ¡Malhaya los tiempos modernos!

Así y todo, el viaje sigue siendo un acontecimiento existencial de primer orden. Me fascina la sensación de entrar en la tierra de Nunca Jamás que son los aeropuertos y los terminales. Atrás queda la vestimenta de lo predecible, la letanía de lo cotidiano. En las salas de espera puedo ser un profesor emérito, un cirujano eminente, un poeta venido a menos, un ermitaño de jeans desteñidos y barba descuidada, o un solemne don nadie, que es lo más recurrente en ocasiones como ésta. No pertenezco a nada ni a nadie. No hablo a nadie ni dejo que nadie me hable. A toda mi disposición está el paisaje, el cielo, las nubes, la gente que pasa, los ruidos de los terminales. Soy libre…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para a radio cristiana CVCLAVOZ)

Llamados para reconstruir

“Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:2-4.

Después de un desastre natural o catástrofe provocada por una guerra, en cualquier lugar del mundo, se hacen labores de reconstrucción rápida para levantar esa ciudad afectada. Pero lamentablemente las cosas nunca vuelven a ser iguales, todo cambia para siempre. Muchos se marcharán del lugar y otros vivirán llorando por la pérdida de sus seres queridos. En momentos así el único consuelo es Dios, quien promete llevar nuestro dolor.

En el pasaje que acabamos de leer vemos a un hombre de Dios llamado Nehemías llorando por la destrucción de su pueblo, su ciudad había sido quemada y dejada en ruinas. ¿Cómo reaccionas tú cuando ves que tu vida, familia y ciudad están en ruinas?

“Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, ¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés.” Nehemías 1:5-7. Fueron las palabras de Nehemías al ver la situación de su pueblo. Si seguimos leyendo más de esta hermosa historia, encontraremos a un hombre que a pesar de su dolor se mantuvo en pie, confiando en el Dios grande y poderoso que él tenía, capaz de restaurarlo todo.

Nehemías era un hombre de oración que nunca dudó de Dios y sabía que en toda situación hay un propósito. Tenía un deseo y una visión grande de lo que Dios podía hacer a través de su vida. Con la fe y la ayuda de Dios se propuso restaurar Jerusalén y lo logró.

Si tenemos fe, nosotros también podemos lograr la restauración no sólo de nuestra propia vida, sino de la de otras personas que están destruidas por problemas, vicios, malas decisiones y falta de confianza en Dios.

Nunca es tarde para que puedas ser un instrumento de Dios, solamente necesitas disponer tu vida. Tú y yo estamos llamados a dar esperanza a aquellos que no la tienen.

Oremos: Señor amado gracias por tu palabra, quiero ser un hombre lleno de fe y con las cualidades de tu hijo Nehemías, para que pueda ayudar a mi familia y nación. Obra en mi vida y dame sabiduría para conducir a mis seres queridos a tus pies, porque sólo tú puedes restaurar sus vidas. Gracias por tu amor y por escucharme, te encomiendo mi vida en tus manos, en el nombre de Jesús, amén.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Al Padre Ausente

Manejar el tema de la paternidad desde el punto de vista de los hijos que han sufrido abandono, o separación  es difícil.

Al acercarse el día de los padres en varios países  los mensajes, tarjetas y hasta comerciales de televisión reflejan hogares con esta figura que para algunos es venerada y para otros elusiva. Es muy probable que también te encuentres con muchos devocionales que exalten la presencia del papá que superó todos los retos que se le presentaron y ha permanecido en su hogar. Damos gracias a Dios por ellos.

Estas líneas tienen el propósito de llegar a los padres que no lograron permanecer al lado del día a día de sus hijos.  Aquí varios consejos para que sepas que Dios a ti también te estima y que no es tarde para re-edificar.

Lo primero que debes saber es que Dios te dio el privilegio de ser Padre.  Esa responsabilidad solo la compartes con Él.  Un padrastro o una madre soltera que trabaje doble nunca podrá ocupar el lugar que Dios diseñó para ti. Ellos suplen faltas, se esfuerzan realizan un trabajo increíble  pueden ocupar una posición pero nunca ocupar tu lugar.

Lo segundo que debes saber es que tu hijo/a te ama.  Es probable que esté alejado, silente, o completamente rebelde pero te ama. Sin embargo en su corazón existe un espacio que te pertenece. Derrite el hielo y encontrarás agua. Abundante y fresca.

Por último, no permitas que los errores del ayer te avergüencen o impidan acercarte a tus hijos nuevamente. Recuerda que las misericordia de Dios son nuevas cada mañana. Puedes hacer tu parte y Dios se ocupará de hacer el resto.

 

¿Los padres tratan de manera diferente a sus hijos e hijas?

Vivimos en una era donde se habla de igualdad de trato, tanto para los varones como para las mujeres. No obstante, algunos estudios sugieren que los padres crían a sus hijos e hijas de diferente manera. Según la teoría social cognitiva de Albert Bandura sobre el desarrollo del género, los padres tienen estereotipos de género sobre el comportamiento que su hijo o hija debe tener. Los padres, inconsciente y conscientemente, hacen que esta ideología influencie en la crianza de sus hijos, así también como en las recompensas y castigos.

Un ejemplo de esta práctica fue demostrada por una investigación publicada en la Asociación Americana de Psicología, donde los estudiosos descubrieron que los padres (varones) eran más receptivos a las hijas cuando mostraban emociones sumisas; mientras que, eran más propensos a responder a los hijos cuando hacían berrinches.

Otro estudio publicado en la revista Behavioral Neuroscience, concluyó que los padres sonmás propensos a participar en el juegos duros y físicos con hijos en vez de hijas. Al interactuar con las hijas sin embargo, los padres eran más propensos a participar en el canto o silbido y también eran más emocionalmente y socialmente sensibles a las hijas.” Esta investigación también aseguró que hay diferencias significantes en el tipo de lenguaje que se usan con los hijos e hijas.

La educación que se brinda a los hijos e hijas en su infancia influye en su comportamiento de adultos. Es por ello que los expertos recomiendan a los padres a considerar sus propias creencias, prejuicios y estereotipos al momento de educar a sus hijos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Día del padre

El hombre que camina vestido de traje por este camino rural es mi padre. Se dirige al pequeño local del anexo de su iglesia del cual es el encargado.
Hace más de diez años que ya no está entre nosotros. Iba en bicicleta a visitar a unos hermanos y sufrió un infarto masivo; un posterior accidente vascular lo tuvo postrado sin habla por seis años hasta su muerte.
Vivió siempre batallando por un cristianismo que tuvo diversos matices, luces y sombras que marcaron a la familia y la distribuyeron por distintos caminos. Combatió con artes indecibles la pobreza y se dispuso siempre al servicio cristiano. No siempre le fue bien pero tenía la rara virtud de encantar a quienes le conocían; quizá por eso siempre todos le concedimos el beneficio del cariño aún en los tiempos más difíciles.
Fue siempre severo en nuestra niñez y adolescencia. Pero con los años fue, como él decía, “doblando el asta” y dulcificando su trato. Debe ser porque los años tienen la gracia de irnos enseñando que las cosas no son como creíamos que eran. Y si somos sabios aprendemos la lección.
Es raro, pero a medida que pasa el tiempo mi cariño por él se va haciendo más actual, más sensible. Hubiera querido que se cuidara más y tener así la ocasión de hablar con él desde el terreno común de la experiencia, de la paz, del sosiego al que nos obliga el desgaste del cuerpo.
Me conmueve la imagen de esta fotografía que tomó mi hermano David y que me envió hace unas semanas. Hay una cierta solemnidad en su paso. Quisiera saber en qué va pensando. Desearía que fuera algo profundo, quizá en las palabras del mensaje que dentro de un rato iba a dar desde el modesto púlpito del local. Aunque es posible que solo estuviera un poco cansado de su continua lucha con los pocos pesos de la pensión mensual.
Cuando murió escribí un largo poema a su memoria que, al final, invocaba el deseo de volver a verlo alguna vez en el país de Nunca Jamás. De ahí, este fragmento:

Te veré allá.
Me acercaré casi sin que te des cuenta.
Te preguntaré cosas que hay en mí.
Porque por alguna razón creo que entonces nos entenderemos.
Entonces hablaremos cara a cara. Entonces nos explicaremos.
Sin palabras, en el misterioso y profundo lenguaje de los cielos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para CVCLAVOZ)

Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Quiero estar solo

Leticia precisaba comprar una silla de ruedas para su mamá, pero no disponía del dinero suficiente. El día que tenía que recibir su paga, el jefe de la empresa en la que trabajaba le descontó más de la mitad de su sueldo injustamente, pero ella no quería pedir ayuda, y menos que se enteraran de su problema.

Trató de conseguir otro empleo y sólo recibió malos tratos, hasta que un día se le agotaron las fuerzas, se sentó en una calle y se puso a llorar; justamente pasaba por ahí uno de sus primos y se acercó para consolarla. La sorpresa fue grande para Leticia al ver que al día siguiente se compró la silla, porque toda la familia e incluso amigos quisieron colaborar.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Éxodo 17:11-12 (RVR1960)

Moisés debía permanecer con las manos en lo alto porque el pueblo del Señor se encontraba en una dura batalla, pero como humano él se cansaba y cada vez que bajaba sus manos el enemigo prevalecía. Es por este motivo que necesitaba el apoyo de Aarón y Hur quienes no permitieron que se rindiera.

A veces batallamos solos con los problemas y podemos desanimarnos en el camino, porque somos humanos, por esto mismo necesitamos que otros nos apoyen y ayuden a llevar el peso que tenemos. No sólo materialmente, sino en oración.

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20 (RVR1960)

Muchas personas escriben y comentan que no asisten a una iglesia y escuchan prédicas por la televisión o internet, de hecho no es algo que este mal; sin embargo, resta importancia al propósito de congregarse en familia, el compañerismo y la comunión entre hermanos.

Si estás enfrentando una dificultad y todo este tiempo has estado peleando solo(a) te animo a pedir apoyo a tu familia, a tu iglesia, y si deseas puedes escribirnos, con gusto estaremos orando por tus necesidades. Pero no luches solo, porque Dios permitió que formes parte de una gran familia.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hijo adoptivo

Hoy en día podemos ver que muchos niños pierden a sus padres por diferentes razones, quedando al cuidado de algún familiar o de una institución. Muchos de estos pequeños son maltratados y obligados a hacer cosas que deshonran su integridad y experimentan la soledad en este mundo lleno de maldad. Estos niños necesitan de protección, cariño, compañía y sobre todo amor de padre.

Muchos hemos sido como huérfanos, menospreciados, no valorados, nadie daba nada por nosotros, pero Dios puso su mirada en  todos aquellos que estábamos desprotegidos y decidió adoptarnos y hacernos sus hijos.

“… nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad…” Efesios 1:5 (NVI)

Dios puso su mirada en ti, te adoptó como su hijo con el mejor acto de amor, sufriendo  la muerte de su Hijo en la cruz.

Ya no te sientas solo porque ahora el Señor  es tu protector, guía, mentor, proveedor, defensor y sobre todo tu Padre quien te ama con amor eterno.

El Señor ya te aceptó como su hijo, lo único que tienes que hacer es recibirlo y creer en su Nombre para que no vivas como huérfano. Dios te adoptó y te hizo suyo, te dio todos los derechos  de  un hijo y te hizo heredero en su reino.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…” Juan 1:12(RVR1960)

Por Miguel Ángel Veizaga

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Send this to a friend