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6 tipos de frases que debes decirle a tus hijos

“Sé cuidadoso con tus palabras, una vez que son dichas, sólo pueden ser perdonadas, no olvidadas”. -Anónimo

Los recuerdos que uno atesora en la niñez están formados por las experiencias y las palabras que se dijeron en el momento. Estos sucesos tienen gran impacto en la vida adulta,y es por ello que los padres deben ser cuidadosos con las frases que les dicen a sus hijos. El neurocientífico de la Universidad Thomas Jefferson, Dr. Andrew Newberg, y el experto en comunicaciones, Robert Waldman, aseguran que “una sola palabra tiene el poder de influir en la expresión de los genes que regulan el estrés físico y emocional”.

Para hacer que las palabras ayuden a criar a un hijo de manera que tengan buena autoestima, sean exitosos y respetuosos con los demás, entonces diles lo siguiente:

1. Palabras que demuestren tu fe en ellos:
  • “¡Tú puedes hacerlo!”
  • “Creo en ti.”
  • “Sé que puedes lograrlo.”
  • “Me gusta cómo piensas.”
  • “Dios tiene un plan especial para ti.”
2. Palabras que reflejen tus sentimientos:
  • “Te amo mucho.”
  • “Estoy muy orgulloso de ti.”
  • “Me haces feliz.”
  • “Me haces sonreír.”
  • “Gracias por tu ayuda.”
  • “Disfruto mucho de tu compañía.”
  • “Me alegra tenerte en mi vida.”
  • “Me impresionas.”
3. Palabras que le hagan sentir seguro:
  • “Puedes confiar en mí.”
  • “Daré lo mejor de mí para mantenerte a salvo.”
  • “Siempre estaré a tu lado.”
  • “Puedes contar conmigo.”
  • “estoy dispuesto a escucharte.”
4. Palabras que le enseñen a ser persistente:
  • “Está bien equivocarse.”
  • “Nunca te rindas.”
  • “Hiciste un buen intento.”
  • “No necesitas ser perfecto.”
  • “Aprende de tus errores.”
  • “Puedo ver que estás practicando.”
5. Palabras que refuercen su autoimagen:
  • “Eres hermoso.”
  • “Eres único y especial.”
  • “Eres creativo.”
  • “Tus ideas son valiosas.”
6. Palabras que le animen a respetar a otros:
  • “Eres un buen amigo.”
  • “No hagas a otros lo que no quieres que te hagan.”
  • “Los demás son tan especiales como tú.”
  • “Me gusta cuando ayudas a otros.”
  • “Me alegra que seas amable.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo premiar a tus hijos?

Cuando los hijos realizan una buena acción u obtienen algún logro, los padres acostumbran premiarlos. Muchos especialistas recomiendan utilizar las recompensas como un estímulo para que ellos continúen con su buen comportamiento. Sin embargo, esta acción también tiene su lado negativo. Si bien por una parte puede ayudar a mejorar la conducta de los hijos, por otra, les puede convertir en personas que solo hacen las cosas por interés. De tal modo que los incentivos deben darse sabiamente y de acuerdo a cada situación.

Una forma común de gratificación es regalarles algún bien material, ya sea un juguete, aparatos electrónicos, ropa, o cualquier otra cosa que ellos deseen. No obstante, esto hace que los hijos pierdan el enfoque de lo que realmente importa en la vida. En Mateo 7:11, dice: “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará buenas cosas a quienes se las pidan.” Pero, ¿qué significa “dar cosas buenas”? Los bienes materiales se gastan, destruyen y no duran eternamente; sin embargo, las enseñanzas que se dejan, sí.

En lugar de dar un objeto, regala experiencias. No prometas a tus hijos comprarles lo que quieran si se comportan de una manera; en cambio, reemplaza los regalos materiales con viajes, salidas al parque, visitas al zoológico, o alguna otra actividad que pueda ayudarlos a desarrollarse en un ambiente social. Esto hará que tus hijos disfruten el momento, se diviertan, pasen tiempo en familia, se ejerciten, atesoren buenos recuerdos, y se lleven una gran lección de vida.

Mateo 6:19-21 recomienda poner nuestros objetivos en lo eternal y no en lo terrenal, y ésto es lo que se debe enseñar a los hijos: No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón” (TLA). Este consejo les servirá para cuando crezcan y tengan su propia familia.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo calmar a alguien enojado?

En nuestro diario vivir nos encontramos con distintos tipos de personas y debemos tratar de llevarnos bien con todos ellos. Algunos tienen un temperamento muy volátil y pueden enojarse con facilidad; esto puede crear conflictos y problemas cuando no sabemos cómo calmarlos. Si bien cada uno reacciona de distinta manera acorde al origen de su enfado, estos consejos te ayudarán a saber reaccionar cuando tengas que lidiar con alguien enojado.

Mantén la calma:

“La respuesta amable calma el enojo; la respuesta grosera lo enciende más.” Proverbios 15:1 (TLA)

Evita decir palabras que aviven la discusión en vez de aplacarla. Controla tu lengua y escucha con atención. Cuando sea tu turno de responder, hazlo con un tono calmado y tranquilo. De esta manera harás que la otra persona no se exalte y se apacigüe de poco en poco. ¡Recuerda que tus palabras tienen mucho poder!

No digas nada:

“Hasta el tonto pasa por sabio si se calla y mantiene la calma.” Proverbios 17:28 (TLA)

Hay personas que prefieren que se les deje solas cuando están enojadas, y en ocasiones, éste es el mejor remedio. Si ves que alguien necesita de un tiempo para calmarse, déjalo por su cuenta y no intentes presionar en el tema. Una vez que esté tranquilo, verás que pueden volver a conversar sin tener que enojarse.

Busca una solución:

“Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar. El enojo no debe durarles todo el día, ni deben darle al diablo oportunidad de tentarlos.” Efesios 4:26-27 (TLA)

Identifica cuál es el origen del enojo de alguien y no hagas más énfasis en ello. En lugar de seguir con el tema o responder a sus ataques, busca soluciones y sugiere tus ideas. No permitas que la situación se haga mayor solo porque continúan enfocándose en el problema; en cambio, orienta la conversación para hallar una salida.

No guardes rencor:

Si ya enojarse es malo, guardar rencor es peor.” Eclesiastés 7:9 (TLA)

Cuando alguien está enfadado se expresa con palabras que no utilizaría normalmente; por lo tanto, no debes creer todo lo que escuches. Deja que la otra persona se exprese y no intentes responder con palabras aún más hirientes. Recuerda que, si lo haces, estarás agrandando el problema en vez de eliminarlo. Evita resentirte o guardar rencor a esa persona y procura conversar con él o ella después que pase su enojo. Esto te ayudará a sentirte libre y perdonar si es necesario.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Recurso de queja

Y su amada esposa, ¿cómo está?, ¿Por qué no lo acompañó? me pregunta cierto dirigente de un lugar donde voy a dictar unas conferencias de comunicación. Varias cosas me pasan por la cabeza antes de responderle con un sobrio: “Soy divorciado”.
Primero, me sigue sorprendiendo que la gente evangélica suponga siempre que si uno ya pasa de los cincuenta o sesenta años y enseña cosas en círculos cristianos, está casado, es feliz y tiene una amada esposa.
¿De donde sacan eso, me sigo preguntando? ¿Por qué siguen creyendo que el mundo es perfecto, feliz y realizado para la gente que profesa la fe si no siempre es así? ¿Por qué persiste ese lenguaje estereotipado sobre el matrimonio cristiano feliz? Cincuenta por ciento de la gente cristiana casada enfrenta o enfrentó conflictos, separaciones y divorcios. ¿No otorga eso un poco de inteligencia? Si la mitad de las personas viven esa realidad, ¿no habría que ser un poco más cuidadoso y no suponer el estado civil y la felicidad de la persona que está recién conociendo?
Pero eso no parece posible. La mayoría de los evangélicos sostienen una visión que no se hace cargo de la realidad del mundo actual. Nunca olvido cuando de chicos nos hacían cantar en la Semana Anual de la Familia en la iglesia, Con Cristo en la familia, ¡qué feliz hogar! No les voy a infligir aquí los detalles de la historia de mi familia y de lo lejos que estaba del feliz hogar; todo me parecía tan ajeno a la vida real.
Me cuenta una amiga que sin haber recibido explicación previa se la sacó de cierto liderazgo en la iglesia porque no estaba casada. Nos queda la pregunta de si ese estado civil habilita automáticamente para ciertas funciones eclesiásticas aunque se sea un inepto (un inepto casado en este caso).
Pensaba que estas restricciones, prohibiciones y prácticas correspondían al oscurantismo propio de los años cincuenta y sesenta, época en que los viví en persona y que eran moneda corriente en nuestros círculos evangélicos. Pero compruebo con tristeza que en muchos sectores han continuado intactos hasta la segunda década del siglo 21 sin que se avizore algún movimiento consistente de reforma y de renovación.
Mientras tanto, sigan sabiendo que por razones ajenas al interés público estoy divorciado, no tengo una amada esposa y no estoy interesado en que eso cambie.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Desarrolla tu perseverancia

Podemos  ver que para tener grandes triunfos en cualquier área de nuestra vida,  necesitamos  ser persistentes en todo lo que emprendamos.

Los logros no realizarían si no fuera por la constancia que tuvo la persona después de comenzar algo. También hay quienes no han podido triunfar y fallaron, su falta de perseverancia los detuvo y no los dejó llegar donde se habían propuesto.

“Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria”. 2 Reyes 13:18-19

En ese pasaje observamos que el profeta Eliseo se molestó por la falta de persistencia del rey Joás al golpear sólo tres veces el piso con la saeta; de haberlo hecho varias veces hubiera alcanzado la victoria ante los sirios.

Si quisiste restaurar tu familia, tu economía, deseaste salir de un vicio, el médico te dijo que ya no hay esperanzas ante la enfermedad o intentaste ser un mejor líder; no dejes de intentarlo, que las dificultades no te desanimen ni te detengan, no importa las veces que necesites acercarte a la presencia de Dios, tienes que ser perseverante en lo que haces.

Por su persistencia Bartimeo recibió su milagro, la hija de la mujer sirofenicia fue liberada, la viuda alcanzó justicia y  podemos nombrar muchos otros  logros en la Biblia que son producto de la constancia de quien anhelaba un milagro.

“Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró”.

2 Tesalonicenses 3:5 (NVI)

Por Miguel Ángel Veizaga

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuando los hijos están primero, Queja #2 de los hombres

Los niños que son criados para creer que son el centro del universo porque así les hacen creer en sus hogares, sufren momentos difíciles cuando se enfrentan a la realidad cotidiana del mundo; según reporta un popular blog social estadounidense. Sin embargo la frase “primero madre, después esposa” se ha vuelto muy familiar en las nuevas generaciones. Dedicarse por completo a la satisfacción y realización de los hijos descuidando la relación de pareja y la propia causa problemas en el hogar.

El priorizar a los hijos es muy común e incluso loable en nuestra cultura. No siempre fue así. Pero hoy en día las mujeres están dispuestas a dar preferencia a su rol de madre por encima de su rol de esposa. No se sabe como y cuando surge esta tendencia pero es probable que surgiera como resultado del rompimiento familiar original. En otras palabras mientras más mujeres se veían en segundas nupcias, optaban por mantener un cuidado especial por sus hijos producto de un matrimonio anterior. Esto, por no confiar plenamente en que su cónyuge actual sintiera el mismo afecto y responsabilidad por sus hijos que ellas.

Sin embargo esta actitud por parte de las esposas de poner en primer lugar a sus hijos en todo tiempo no se limita a segundas nupcias. El Pastor Rey Francisco Matos nos habla de cómo esta es la segunda queja más común de los esposos en general. La primera es la falta de frecuencia intima. Cuando una pareja pasa al rol de padres estos no pueden olvidar alimentar su relación, cuidarse y darse prioridad para evitar desbalances en el hogar. Todo hijo ama ver a sus padres enamorados. El mejor regalo que les puedes dar es un hogar estable y con unos padres que entienden el orden de Dios para la familia. Escucha los consejos y pautas compartidos a continuación.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un día a la vez

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Mateo 6:34

Un viejo coro cristiano, decía: “Ayúdame hoy, yo quiero vivir un día a la vez…” y un conocido dicho popular dice: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”

Que importante es saber que si bien la planificación es buena, no somos dueños de nuestro futuro, lo que tenemos es nuestro hoy y recuerdos de un pasado que ya no está. Pero el futuro es incierto, se presenta como una hoja en blanco en la que pronto se escribirá una nueva historia.

Esta inseguridad o incertidumbre acerca del futuro es lo que nos hace tantas veces, temerosos de lo que pudiera pasar, generando estrés y hasta enfermedades emocionales o físicas.

A veces vivimos como si el mañana nos perteneciera, llevando una vida casi de manera automática en la que van pasando las semanas, los meses y los años. En otras oportunidades no valoramos el tiempo, tal vez lo perdemos en actividades que no suman o en discusiones que no llevan a ningún lado.

O quizás, inconscientemente creemos que el tiempo nunca se agotará y somos “postergadores crónicos”, Seguramente has escuchado frases tales como: el lunes comienzo la dieta, el año que viene retomo mi estudios, o bien: me voy a inscribir en el gimnasio para comenzar a hacer actividad física. Y lamentablemente pasa el tiempo y las decisiones se siguen postergando.

Que importante que podamos valorar cada día, como si fuera el último que te toca vivir. Si supieras que hoy es tu último día de vida, ¿Qué harías?, ¿Cómo distribuirías tu tiempo? Seguramente harías una lista de prioridades, dándole más lugar a los afectos y a las cosas realmente importantes. Tal vez irías delante de Dios, para terminar de ponerte a cuenta con Él, en una actitud de rendición total.

Yo creo que en ese caso te despojarías de cosas que te hacen perder el tiempo, para darle valor a lo verdaderamente relevante como tu relación con Dios y tu familia.

La vida es un regalo que nuestro Padre nos dio, por lo tanto debemos vivir honrando esta preciosa oportunidad, ¿cuantas veces nos olvidamos de ser agradecidos, por las cosas que recibimos día a día, simplemente porque nos acostumbramos a que están ya que Dios las provee?

Vive tu día con intensidad, valorándolo, dándole la importancia que realmente tiene como regalo del Señor. Vívelo como si fuera el último que te toca vivir, con una actitud agradecida y honrando a Dios, el dador de la vida.

Por Daniel Zangaro

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Frases que nunca deberías decirle a tus hijos

La educación que los padres brindan a sus hijos repercute en la manera en que ellos guían sus vidas y la forma en que criarán a sus futuros descendientes. Las palabras que se les dice causa un gran impacto en ellos; es por eso que se debe evitar la repetición de frases negativas. La psicóloga PhD Erica Reischer, afirma que “Usar la vergüenza, la culpa o el miedo eventualmente se volverá contraproducente porque estas estrategias no se enfocan en el problema real (comportamiento) e implican, en cambio, que su hijo es el problema.”

Éstas son algunas frases que los padres no deberían decir a sus hijos:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cuando falta alguien en tu familia

Mi abuela nunca conoció a su padre. Su mamá siempre le dijo que era hija del señor X, pero él siempre lo negó por la simple razón de que ellos no tenían ningún parecido físico. Este hecho se vio reforzado cuando mi bisabuela tuvo más hijos de otro hombre, y cuando el señor X tuvo hijos de otra mujer. Mi abuela quedó atrapada en medio de dos familias, en las que presumo, nunca encajó. Durante toda su vida, mi abuela siempre quiso conocer a su verdadero padre, y entender de una vez por todas, por qué es que tenía rasgos asiáticos cuando ni los hijos de su madre, ni los de su supuesto padre, los tenían.

Con el paso del tiempo, la identidad del progenitor de mi abuela se convirtió en un tema que afectó al resto de su familia. Por su parte, mi papá comenzó a indagar la verdad detrás de todo este asunto, y descubrió que era muy probable que mi abuela no fuera hija del señor X, sino de un japonés. Por supuesto, se intentó confrontar a mi bisabuela para que confirmara esta teoría; sin embargo, ella prefirió el silencio. Pese a los infructuosos intentos, al final, no se pudo hallar al papá de mi abuela y ella murió con el perpetuo anhelo de conocerlo.

Esta situación ha marcado profundamente mi historia familiar. Es una pieza que falta. Un lugar vacío en las fotografías. Es alguien que podría haber tenido las respuestas a muchas preguntas que por años se hizo mi abuela, luego mi padre, y ahora yo.

Sé que hay miles, tal vez millones, de personas que viven realidades parecidas. Quizá tienen a alguien que falleció y al cual extrañan, o alguien a quien nunca conocieron, o simplemente nunca estuvo presente en sus vidas. A todos los que se sienten identificados, quiero decirles que es muy probable que nunca olvidemos a esa persona. Siempre existirá una pizca de ilusión que nos haga imaginar cómo habría sido si él o ella estuvieran presentes. Sin embargo, debemos recordar que todos los seres humanos nos equivocamos a menudo, y es posible que si esa persona que falta estuviese presente, las cosas no serían tan felices como creemos.

En Salmos 27:10, dice: Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos” (NVI). Dios es el único que nunca falla, jamás miente, siempre perdona y olvida, no juzga, y siempre está presente. Los demás pueden defraudarnos pero Él no lo hará.
Si hay alguien que falta en tu vida, no permitas que se convierta en el centro de tu existencia. Algún día, más personas cercanas a ti también se irán, y esto es algo inevitable. No obstante, el único que siempre permanecerá es Dios. Si Él está en tu vida, entonces ya lo tienes todo.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lo que tienes que saber antes de casarte

¿Estás seguro que tienes todo lo necesario para llegar al altar? La mayoría de las personas cuando piensa en casarse se enfoca en encontrar la pareja ideal, ahorrar para la boda, y un sin número de detalles que son buenos, y necesarios pero que son solo una parte de lo que conforma una unión feliz y duradera.  Entonces ¿qué se necesita para lograr un equilibrio y un matrimonio que dure toda la vida? Definitivamente la ayuda de Dios y sanidad interior.

Nuestro invitado especial el Pastor Rey Matos nos cuenta como a pesar de amar a su esposa, y tener una firme fe en Dios tuvo serios problemas al inicio de su matrimonio por la falta de sanidad interior.  En su caso las consecuencias fueron por una crianza marcada por el machismo y la infidelidad de su padre. Le costaba mostrarle cariño en público a su esposa, le costaba pedirle perdón si cometía una falta y esto entre otras cosas empezaron a herir su relación matrimonial. Entérate de lo que hizo y cómo logró sanar las heridas y edificar un hogar a prueba de divorcio.

Escucha la entrevista nuevamente aquí y recuerda que si tienes preguntas nos puedes escribir a [email protected] o llámanos al whatsapp +1 786 816 9190

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La violencia es contagiosa

Es casi imposible que un ser humano viva sin relacionarse con otros. La familia, amistades, compañeros de estudio o trabajo, vecinos, entre otros, son parte de la vida de cada persona. Ellos ejercen diferentes grados de influencia en el comportamiento de sus semejantes. En algunos casos, es para bien, pues ayudan al crecimiento y madurez. No obstante, no todos ellos son un impacto positivo.

violencia1Un estudio hecho por la Universidad de Columbus, que fue publicado en la Revista Americana de Salud Pública; demostró que la violencia puede ser contagiosa. Los investigadores a cargo utilizaron los resultados obtenidos de estudio previo llamado Add Health. Allí se analizó el comportamiento de adolescentes de 12 a 17 años durante varios años y se concluyó que:

  • El 48% de adolescentes que tienen amigos que estuvieron involucrados en peleas serias, tienden a involucrarse en una.
  • El 38% de adolescentes con hermanos que estuvieron involucrados en peleas serias, también están propensos a implicarse en una.
  • El 40% de adolescentes que tienen amigos que han atacado a alguien con un cuchillo o un arma de fuego, imita esta conducta.
  • Adolescentes con amigos que han sido violentos hacia otros, hasta el grado de necesitar atención médica, tienen el doble de probabilidad de hacer lo mismo.

violencia2Brad Bushman, psicólogo que fue parte de la investigación, afirma que: “La gente aprende la agresión y la violencia de la misma manera que aprende otros comportamientos,a través de la experiencia directa y observando a otros”. Además, Bushman y su compañero en la investigación, Robert Bond, comparan a la violencia como una infección: “Al igual que otras enfermedades contagiosas, uno puede prevenir y tratar la violencia. La prevención viene en forma de evitar la exposición a la violencia”, señala Bushman. Asimismo, ellos recomiendan que los padres enseñen a sus hijos a negociar y llegar a un arreglo antes de concurrir a la violencia.

Pese a que estos resultados parecen alarmantes, el estudio también confirmó que el comportamiento positivo y los valores, también son contagiosos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo llevarse bien con familiares conflictivos?

Tener conflictos con los parientes puede resultar incluso más incómodo de lo que sería si fuera con alguna persona fuera de nuestra familia. Hay ocasiones inevitables en donde la familia se reúne y donde la situación es tan tensa que en cualquier momento puede originarse una discusión. Sin embargo, este problema no tiene que durar para siempre. Cualquier conflicto tiene solución cuando todos cooperan para solucionarlo. Puede que este proceso tome algún tiempo, pero lo importante es que se restauren las relaciones dañadas. Éstos son algunos consejos que puedes aplicar:

Reconoce tus faltas:

Por más que un problema haya sido causado por otra persona, no cometas el error de culpar a los demás; en cambio, reconoce tus fallas y admite qué actitudes contribuyeron a agrandar el conflicto. La humildad es una virtud necesaria cuando se quiere tener buenas relaciones con los demás, y practicarlo con la familia debería ser una prioridad. Incluso si la otra persona no acepta su actitud o palabras erróneas, sé tú quien dé el primer paso hacia la solución y actúe como alguien ejemplar.

Acepta que no puedes cambiar a las personas:

El comportamiento proviene de lo que hay en el corazón; y si allí no está Dios, es improbable que la persona sea transformada de la noche a la mañana. Es por ello que debes aceptar que no puedes cambiar a alguien, y tampoco puedes obligarla a ver sus faltas. Si deseas llevarte bien con un familiar pero esta persona te rechaza, no te sientas ofendido ni adoptes una postura orgullosa. Lo importante es que has demostrado tu buena disposición al cambio y que estás abierto a solucionar los problemas.

Escucha más y habla menos:

Existen casos en los que los problemas fueron originados por dichos de terceros, y esto demuestra que la mala comunicación es peligrosa. Sin importar cuál sea el conflicto, procura dialogar directamente con la persona. En ese momento, no olvides escuchar atentamente a lo que tu familia tiene que decir y luego expresar tu punto de vista. Si quieres, puedes invitar a alguien que no sea tu pariente para que sirva de mediador en el conflicto. Recuerda que el objetivo de este momento no es acusar ni hacerse la víctima, sino de crear soluciones.

Deja el pasado atrás:

Si ya solucionaste un problema con alguien, o si estás en vías de hacerlo, no causes más enfrentamientos. Aprende a controlar tus palabras y no saques a relucir temas que pueden llevar a la discusión. No olvides que si quieres recibir perdón, también debes perdonar; y que una vez que perdonas, no puedes volver a tratar el tema como si aún estuviese pendiente. Esto también es una señal de madurez.

Ora:

Mateo 6:6 dice: “Cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.” Dios es el único que puede cambiar vidas y quien puede tocar el corazón de tus familiares. Si se lo pides con humildad, Él te dará el valor necesario para enfrentar a las personas conflictivas, y pondrá palabras sabias en tu boca para que tus dificultades se resuelvan y las relaciones sean restauradas.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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