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La curiosidad no mató al gato

La Biblia relata la vida de un hombre llamado Zaqueo que era jefe de los cobradores de impuestos, era una persona que tenía riquezas y vivía sin carencias.

A pesar de que tenía todo, él sentía una falta en su corazón que debía ser llenada de amor. Zaqueo no era del agradado de las personas porque se aprovechaba de ellas. Un día cuando Jesús estaba pasando por la ciudad de Zaqueo quiso ver quien era Él.

¿Has escuchado el dicho que dice: La curiosidad mató al gato? Estoy seguro que sí, muchas veces es mencionado en momentos cuando alguien es entrometido en lo que no le concierne.

En esta oportunidad la curiosidad de Zaqueo no lo mató, es más, por causa de esto la salvación llegó a su casa y su vida fue transformada para bien.

“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham”. Lucas 19:8-9

La curiosidad de este hombre lo llevó a subirse a un árbol, ahí fue donde Jesús lo vio y le dijo que era necesario que Él entrara en su casa. Hoy necesitas hacer un poco de esfuerzo porque el Señor quiere entrar a tu corazón para cambiarlo y limpiarlo, sé un curioso de las cosas de Dios y de su palabra porque eso no te matará; sino te dará vida eterna.

“Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová”. Proverbios 8:35

Por Miguel Ángel Veizaga

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Dios moverá todo, para encontrarte!

Posiblemente alguna vez has oído o cantado esta canción:

Jonás no hizo caso a la palabra de Dios por eso del mar profundo un pez se lo comió

Además de ser una canción bonita, contiene una gran verdad, pues cuando Dios llama y el hombre se resiste a oír y obedecer, Él moverá todo para alcanzar a quién llamó.

Jonás fue llamado a predicar en Nínive pero intentó huir de la responsabilidad que Dios le había dado y en medio de su huida en barco, una tempestad lo alcanzó y cayó en el estómago de un pez gigante y allí pasó tres días hasta que se arrepintió.

¡Dios movió el mar para alcanzar a Jonás, quién tenía una misión!

Ahora bien, el Señor mandó un poderoso viento sobre el mar, el cual desató una violenta tempestad que amenazaba con despedazar el barco Jonás 1:4 (NTV).

Para muchos escapar es la respuesta a sus problemas y responsabilidades pero escapar es el acto más cobarde y egoísta que puede hacer el hombre.

Cada verdadero hijo de Dios tiene una misión (Proclamar las buenas nuevas), Marcos 16:15 dice: Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos, la misión ya fue dada a cada uno de aquellos que ha tenido el privilegio conocer y aceptar a Cristo en su corazón.

Ahora, ¿Cuántos de nosotros hemos estado cumpliendo con la misión? Así como Dios movió el mar para llamar a Jonás a cumplir lo que le había encomendado, así también Dios puede mover nuestras vidas.

No esperes a que Dios mueva el piso donde estás parado para que cumplas lo que te ha sido encomendado, sé valiente y comienza a ser obediente a la voz de Dios.

Por Judith Quisbert

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¡Feliz cumpleaños Jesús!

Y llegó la Navidad.

Tiempo de felicidad, de alegría, de bondad.

 

Qué belleza…la grandeza vino al mundo.

¡Majestad!

 

Tan precioso, Rey hermoso;

Su pureza sin igual.

 

Sacrificio por los vicios, los pecados, la maldad.

 

Y tu amor es asombroso, Rey glorioso.

Tus promesas, Tu verdad…

 

Por tu creación amada, tan perdida, tan cegada

Que no vieron tu Deidad.

 

Sin embargo no hizo mella, Tu cumpliste, tu vida diste

Por tu amada humanidad.

 

Reviviste la esperanza y una hermosa relación.

Diste al mundo redención, y un mensaje:

¡Amor y paz!

 

Feliz Navidad a todos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El hombre de la mano seca

“Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?” Mateo 12:10

La Biblia nos relata la historia de este hombre, del cual no sabemos demasiado. Simplemente que tenía una mano enferma, la expresión utilizada es que esa mano estaba “seca”.

Una de las maneras de interpretar la palabra seca es relacionándola con la falta de fruto y hasta con la muerte, cuando por ejemplo decimos: esa planta se está secando.

Digamos que este hombre tenía un área de su vida en necesidad, hacía falta el toque sanador de Jesús para restaurar el normal desenvolvimiento de su mano.

¿Cuántas personas podrían estar en la misma situación? Tal vez, no necesariamente teniendo una mano con problemas, sino que tienen áreas de su vida, que se encuentran secas, áridas y sin fruto, que parecen muertas aunque no lo están. Hay personas muy exitosas en lo profesional y/o laboral, pero que experimentan un área seca en lo relacionado con los sentimientos.  Y aunque parecen fuertes y con toda la apariencia de un ganador, íntimamente sienten la insatisfacción de no poder desarrollar su parte afectiva.

Quizás en otro extremo, se ubica un grupo de personas que tienen una gran facilidad para socializar y las relaciones, pero ven que no prosperan económicamente, pese a los descomunales esfuerzos que realizan, mientras que hay quienes experimentan sequedad en el área espiritual. Algunos, que aun habiendo conocido a Jesús, ven que no pueden dar fruto y otros que han comenzado bien y con mucho entusiasmo pero se fueron secando y ya no sirven al Señor con el fervor y el entusiasmo que lo hacían en otro tiempo.

Finalmente, el hombre de la mano seca, tuvo un encuentro con Jesús y Él lo sanó; la enfermedad instantáneamente se fue.

¿Hay algún área en tu vida que consideres “seca” o que no da fruto? ¿Está tu vida espiritual secándose? Riégala hoy retomando la oración, entrégale a Jesús, esa parte de tu vida que parece estéril, deja que el obre y verás como la salud vuelve a tu cuerpo, deja que Él intervenga en tu vida sentimental y también sanará esa área. ¿Trabajas mucho y no ves el fruto de tanto esfuerzo? Permítele a Jesús intervenir para que seas prosperado.

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Características de los que son fuertes en la fe

La fe no se puede medir en cantidades; sin embargo, las personas pueden desarrollar mayor madurez, fe y obediencia como resultado de su compromiso con Dios. Es así como se puede decir que alguien es fuerte en la fe (Romanos 15:1-6). Éstas son algunas prácticas que podemos realizar para llegar a ser como ellos:

1. No ser egoístas:

El conocimiento de cualquier tema relacionado con Dios o que ayude a conocerlo mejor, debe ser compartido. De nada vale acumular estudios si éstos no son de utilidad para otros. Los fuertes en la fe saben que no todos tienen la oportunidad de adquirir conocimientos, por lo tanto, están más que gustosos en ayudar a los demás.

2. No menospreciar a otros:

El saber algo que otros desconocen, no nos otorga el poder de degradar a los demás. Es fácil criticar y señalar los errores de otros, pero las personas maduras nunca se creen más que los que lo rodean.

3. Apoyar a los demás:

No basta con solo dejar de criticar. También se debe prestar ayuda a los que fracasan. Los que son fuertes en la fe saben que nadie está seguro y que todos podemos equivocarnos. Así que prestar apoyo sin juzgar, es una práctica digna que debemos imitar.

4. Ser humildes:

Los que son fuertes en la fe no se jactan de ello, sino que son humildes y prefieren darle la honra a quien verdaderamente se lo merece: Dios.

5. Seguir el ejemplo de Jesús:

Ser cristiano no implica imitar a un líder o pastor. Ser cristiano es seguir el ejemplo de Jesús y tener completo entendimiento de que para ello necesitamos de Dios. Si quieres ser fuerte en la fe, deja que Jesús sea tu modelo de vida y no te dejes influenciar por aquellos que digan lo contrario.

6. Promover la unidad:

Debemos ser pacificadores y no destructores. Ser maduro es estar consciente de que un grupo de personas siempre tendrá diferencias por el simple hecho de que todos somos distintos. Los fuertes en la fe son sabios al momento de promover la unidad y mantener paz en tiempos difíciles.

7. Vivir en esperanza:

Es importante vivir con la certeza de que este mundo es pasajero y que nuestro verdadero hogar nos espera en el cielo. Al comprender esta verdad, podrás afrontar cualquier adversidad y vivir en esperanza, así como muchas otras personas fuertes lo hacen.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Quieres que el Señor te lleve a Su presencia cuando Él vuelva?

“Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años andando en íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó.” Génesis 5:23-24 (NTV)

Enoc es uno de esos personajes bíblicos de quien, aunque vivió 365 años, no se conoce mucho, pero lo poco que la Biblia dice de su vida es que él tuvo una vida digna y agradable delante de Dios. A tal punto que Dios se lo llevó sin que Enoc conociera la muerte física.

¿Qué hermoso verdad? Irse con el Señor y estar al lado de él todos los días de nuestra vida, sin tener necesidad de nada. Pues esa es nuestra esperanza: “Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16. (NTV)

“Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios.” Juan 3:36. (NTV)

“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23. (NTV)

Una de las características de Enoc, por la cual fue llevado al cielo, era que caminaba en íntima comunión con Dios. Y es que el Señor creó a la humanidad para que ésta tuviera en una relación personal de amor con él. Más que cualquier otra cosa, Dios desea que le amemos con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas.

No estoy aquí para juzgarte ni hacerte sentir mal, pero si no estás manteniendo una relación personal con Jesús, amándolo como Él se merece, ni siendo obediente a lo que el Señor te pide en Su palabra, entonces terminarás mal.

No te puedes pasar la vida diciendo que todo está bien cuando tú sabes que en tu interior las cosas no están tan bien como tú piensas. No podemos engañarnos a nosotros mismos, cada uno sabe cómo esta nuestra relación con Dios y qué cosas están impidiendo que caminemos como Dios quiere que lo hagamos.

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna.” Salmos 139:23-24. (NTV)

Es hora de que te levantes en el nombre del Señor y que comiences a vivir en íntima comunión con Dios. Tus errores no te van alejar de Dios si tu no lo permites, Él siempre está dispuesto a perdonar y levantar a aquellos que se arrepienten.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Gracia que me salvó

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9

Uno de los temas más importantes, que es necesario que comprendamos bien, es el tema de la gracia.

Es necesario, en primer lugar, establecer qué es y qué no es la gracia para no caer en exageraciones.

Lamentablemente, a veces se enseña esto, con un concepto tan desproporcionado, que lleva al libertinaje, pensando que la gracia implica una especie de licencia para pecar.  Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

En posición diametralmente opuesta, se encuentra otro grupo, que al reducir el alcance de la gracia, termina imponiendo el legalismo en sus congregaciones.

Suele verse en estos casos, que llega el necesitado a la iglesia, y en lugar de encontrarse con el amor cristiano, recibe una lista de requisitos que debe cumplir. Teniendo que soportar unas veces el rigor de la ley y otras el prejuicio religioso.

En cuanto a este tema, es muy interesante el libro de Philip Yancey “Gracia divina, condena humana” donde el autor nos confronta con muchas actitudes, que tienen más que ver con el juzgar que con el restaurar.

Tomemos el ejemplo de Jesús:

Dice la Biblia, que en una oportunidad, encontraron a una mujer en pleno acto de adulterio. La ley decía que correspondía que fuera apedreada. ¿Era justo? Según la ley sí, porque no había duda sobre lo que la mujer había hecho y la ley era clara al respecto.

Sin embargo, con Jesús llega la gracia. Dice el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra, entonces nadie pudo condenarla.

En este caso, vemos claramente el obrar de la ley y la gracia.

Gracia, es favor inmerecido, un regalo dado por Dios, no por los méritos humanos, no por lo buenos que somos, sino por su infinito e incondicional amor.

Es importante aprender a vivir bajo la gracia.  Como pecadores que somos, la necesitamos.

Aceptar la gracia implica renunciar al legalismo y obrar con amor y misericordia para con nuestro prójimo. Restaurando al caído, animando y reflejando en nuestra vida el amor de Cristo.

Esto también funciona para uno mismo, por las veces que le hemos fallado a Dios, hoy podemos ir confiadamente delante del Señor, sabiendo que hay una nueva oportunidad para cada vida.

Por Daniel Zangaro.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabes cuál es tu propósito?

Desde que recibimos a Jesús en nuestros corazones, y entendemos que Su sacrificio fue por cada uno de nosotros, inmediatamente queremos servirlo, retribuirle de muchas maneras ese amor tan inexplicable que Él tiene por nosotros, siendo tan terriblemente imperfectos.

A mi me pasó: que comencé a orar para que Dios usara mis talentos para Él. No solo oré, también tomé acción: envié mis fotografías y currículum a todas las productoras de cine que conseguí que hacían películas cristianas. Yo he sido actriz por casi cuarenta años y pensaba que participando como actriz en una de esas producciones, lograría el objetivo que yo me había puesto.

Ahí estuvo el primer error. El primer consejo que te doy es que no tenemos que decidir cómo le vamos a servir. Debemos orar y permitir que Él nos dirija, que Él nos indique cómo quiere que le sirvamos. Así, esperando y no presionando, sino de corazón rindiéndome a Su voluntad, pronto me llamaron para trabajar en yesHEis, pero no solo como actriz. También escribí, dirigí, produje y si, actué en algunos de los videos que realizamos aquí. Y vienen los retos con servirle, porque puede que saquemos cuentas, pero luego vienen los cambios y lo que pensábamos ya no es lo que va a ser. Es entonces cuando tenemos que confiar ciegamente, apasionadamente en nuestro Dios. Si de veras queremos servirle y las circunstancias económicas cambian, recordemos siempre que Él sabe nuestras necesidades y las va a cubrir.

Te recomiendo una vez más tener una verdadera relación con Él. Es lo que Él mas desea. Lee Su palabra y conversa con Él en todo momento que puedas. Yo lo hago, muchas veces cuando voy caminando a hacer algo, cuando voy en el auto, pongo música y lo alabo y le agradezco y le cuento mis inquietudes. No tengas miedo de hacerlo. A mi no me importa que me crean loca. Si Él hizo esa inigualable locura de ser sacrificio por todos nosotros aún siendo pecadores ¿cómo no voy yo a amarlo con locura?

Muchas veces sentimos temor. Cuando no tienes paz con una decisión, es porque probablemente no viene de Dios. Cuando Él te hace un llamado, vas a sentirlo, vas a entender que Él realmente quiere que hagas eso y te vas a sentir muy bien por dentro. ¿Piensas que no estás preparado? Dios no buscó gente preparada para Sus maravillas. Él preparó a la gente que mandó a hacer Sus obras. Y lo mismo hará contigo. Así que pídele a Dios que te muestre cuál es tu propósito y cómo puedes servirle. Ten paciencia y lee mucho Su palabra, estrecha tu relación con Él y verás que Él te va a poner Su deseo en tu corazón.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Corre Forrest, corre

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12: 1-3.

¿Quién no recuerda al tierno personaje interpretado por Tom Hanks?, quien pese a tener un leve retraso mental y motriz, tenía una asombrosa capacidad para correr muy rápido lo cual sirvió para abrirle muchas puertas en la vida.

La carrera de la vida no es fácil y la palabra carrera quizás exprese de manera exacta el modo de vida actual de muchas familias. Todo se hace a las apuradas, hay cada vez menos tiempo para compartir y encima la tecnología parece contribuir al aislamiento. Es muy común hoy en día ver a cada miembro de la familia concentrado en su teléfono más que en la conversación o interacción con los demás.

Para correr mejor y más libres, debemos despojarnos de todo el peso que significa el pecado, esto se refiere a todo lo que sabemos que nos separa de Dios. La paga del pecado es muerte y cuando desobedecemos la voluntad de Dios todo esto se transforma en un peso que llevamos en nuestra propia vida.

También son una carga, las heridas no sanadas, la falta de perdón, la amargura del corazón, los enojos, pero también todo lo que tiene que ver con el pasado. Así como no se puede correr de manera eficiente si uno está permanentemente mirando para atrás, tampoco se puede ganar una carrera cuando llevamos una carga tan pesada.

El pasaje citado nos dice donde debe estar nuestra mirada: “puestos los ojos en Jesús” en su victoria en la cruz para no decaer ni desmayar. Esto mismo me recuerda a Pedro caminando sobre el agua pero solo podía hacerlo mientras su mirada se mantenía en Jesús, cuando puso su atención en el viento y lo embravecido del mar, automáticamente comenzó a hundirse.

Por eso y ante tantas presiones, la Palabra nos dice que la vida es una carrera para ser corrida con paciencia. Cuando pienso en esto, recuerdo a los maratonistas que comienzan la carrera despreocupados por los que van delante o por quienes pretenden pasarlos. Íntimamente saben que la carrera es larga y no es de los más rápidos la victoria, sino de aquellos que resisten o espiritualmente hablando, de los que permanecen.

Y hablando de permanecer la Biblia nos dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:5-7

¿Qué significa permanecer en nuestra vida cotidiana? Leer la Palabra de Dios, orar, servirle, obedecerle, escuchar su voz y confiar en El, especialmente cuando las circunstancias de la vida parecen ir en una dirección contraria a la deseada.

La manera de llegar a la meta es permanecer ligado a Él, corriendo con paciencia y con la mirada puesta en Jesús el autor y consumador de la fe. Si te sientes cansado, desanimado, a punto de abandonar, levanta tu mirada a Jesús, permanece en Él, no abandones, todavía Él quiere darte nuevas fuerzas para que pronto puedas cruzar la meta como un verdadero vencedor en Cristo.

Por Daniel Zangaro

 

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¡A congregarnos!

“¡Vengan, cantemos al Señor! Aclamemos con alegría a la Roca de nuestra salvación. Acerquémonos a él con acción de gracias. Cantémosle salmos de alabanza, porque el Señor es Dios grande, un gran Rey sobre todos los dioses. En sus manos sostiene las profundidades de la tierra y las montañas más imponentes. El mar le pertenece, pues él lo creó; sus manos también formaron la tierra firme.” Salmos 95:1-5 NTV

En este salmo el salmista David hace una invitación: ¡Venid, cantemos al Señor! La misma hace mención a un llamado al pueblo a congregarse y adorar a nuestro Salvador por todo lo que Él hizo y por las cosas que aún hará. ¿Y dónde podemos adorar y recibir palabra de Dios en libertad sin ninguna distracción? Con seguridad en la casa de Dios, donde todas las personas que creen que Jesucristo es el Señor, el Dios poderoso, el gran Rey, el Mesías y Salvador del mundo, se reúnen para alabar y ser ministrados.

Pero muchas veces uno se cuestiona y dice: ¿Porque debo ir a la iglesia si puedo orar, adorar y leer la biblia en casa? La respuesta es sencilla, porque es el propósito de Dios para tu vida. Jesús fundó la iglesia para que convivas y estés unido como una familia con tus hermanos (as) en Cristo.

Ir a la iglesia te da la oportunidad de alabar y adorar a Dios. También de fortalecerte en la fe y recibir instrucción a través de la predicación y las lecturas bíblicas. Si no fuera tan importante el llamado a congregarnos y a adorar al Señor, creo que no estaría en la palabra del Señor.

“Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.” Hebreos 10:25 (NTV)

El Señor no quiere que endurezcamos nuestro corazón como muchos lo hacen, porque el corazón que se aleja de Dios  y se rehúsa a hacer lo que Él pide, terminará mal.

No dejes que las actividades, las dificultades o cualquier otra cosa terrenal te impidan congregarte y adorar a Dios con todo tu ser este día. Estoy seguro que hoy hay culto en la Iglesia a la que asistes, por lo tanto no esperes mucho y trata de llegar temprano. Dios te espera.

“Vengan, adoremos e inclinémonos. Arrodillémonos delante del Señor, nuestro creador, porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado…” Salmos 95:6-7 NTV

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Detente ante la necesidad

“Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.” Juan 4: 39-42.

Cuando leemos la historia del encuentro de Jesús con la mujer samaritana, muchas veces se nos escapan varios detalles que son importantes. Jesús, siendo el gran Maestro, se detuvo a hablar con una mujer, lo cual iba en contra de las costumbres de la época, además era samaritana, conociendo la enemistad entre judíos y samaritanos. Y si algo faltaba para completar esta extraña situación, se trataba de una mujer de mala reputación, ya que había vivido con varios hombres y el que tenía ahora tampoco era su marido. Sin embargo era una mujer que necesitaba de manera urgente un encuentro con Jesús.

Por el contrario, los discípulos presentaban una actitud muy distinta y hasta egoísta, no entendían porqué Jesús se detuvo a hablar con esa mujer y ni siquiera identificaron la necesidad que había en ella. Jesús se dedicó a escucharla, le dio tiempo e identificó su necesidad, rápidamente la conversación se fue al plano espiritual y luego esa mujer fue el instrumento para que muchos samaritanos creyeran en Jesús.

Leyendo esta historia pienso, cuánto fruto podríamos dar si simplemente siguiéramos el ejemplo de Jesús, escuchando, venciendo las barreras de prejuicio, identificando necesidades, dedicando tiempo y compartiendo el mensaje del Evangelio. Que distinta fue la actitud de los discípulos, ellos respondieron como si la mujer molestará o ni siquiera mereciera la pena de detenerse para hablar.

Cuando hablamos de evangelismo, creo que lo primero que debemos hacer es imitar el ejemplo del Maestro, se trata simplemente de ser obedientes a la gran comisión, contando en todo el proceso con la ayuda del Espíritu Santo. Imita a Jesús, no pases de largo ante la necesidad, detente hay alguien que necesita de lo que tu tienes para compartir.

Por Daniel Zangaro

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

2 consejos para ser famoso

Los actores, cantantes, modelos, políticos, y otras personas famosas, siempre están bajo el escrutinio de la opinión pública. Todos están pendientes de sus acciones, y parece como si un simple hecho cotidiano fuera noticia de importancia.

Para los que no tenemos ese estilo de vida, nos parece aparentemente fácil la manera en que ellos consiguen dinero. Lo que vemos son las luces, las alfombras rojas, los paparazzis, la prensa, el dinero, la fama, sus relaciones amorosas con otros famosos, etc; mas lo que no podemos ver es su corazón (1 Samuel 16:7).

Sin embargo, los cristianos estamos llamados a llevar la fama de diferente manera, así que estos son dos consejos que podemos poner en práctica:

1. Tener una buena reputación (Proverbios 22:1):

»Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” – Mateo 5:13-16

La Biblia nos insta a marcar la diferencia por nuestro buen comportamiento y ser ejemplo a los demás. No hay mejor manera de ser famosos, que siendo la luz que ilumine a los demás; después de todo, ésta vale más que el dinero (Proverbios 22:1). Esto no quiere decir que debamos caer en la arrogancia, sino que debemos practicar la humildad en todo momento y recordar que la humildad es algo que se practica, y no algo que se proclama.

2. Hacer famoso a alguien más (Hechos 13:47):

Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.” – Apocalipsis 4:11

Nuestra misión en la Tierra es predicar el mensaje de salvación de Jesús. Así que esto no se trata de nosotros, sino de Él.
No hay nada mejor que darle el lugar de honra y gloria, al único que lo merece, es decir, a Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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