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Oración respondida

Un pobre anciano necesitaba unas gafas y no podía comprarlas. Entonces se dedicó a pedirlas a Dios en oración.

Cierto día, yendo por la calle, al final del día, chocó contra un caballero quien le dijo:

  – Pero… ¿Es que no ve por dónde anda?

  – Apenas, señor… y perdónenme. Es que necesito unas gafas, pero no puedo comprarlas – contestó el anciano como hablando consigo mismo.

El caballero, tomándole por el brazo, le contestó:

  – ¿De verdad? Pues ahora mismo acabo de oír la voz de Dios ordenándome que vayamos los dos a comprar unas.

Dios nunca dejará de responder nuestras oraciones, quizás no lo haga de la forma que esperamos y su respuesta venga de personas que ni conocemos, pero sin duda alguna va a responder, igual que lo hizo con el profeta Elías, quien fue alimentado por cuervos en el arroyo de Querit.

No te preocupes tanto por la forma en la que Dios responderá, no te desgastes en eso y confía en que lo Él hará.

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6-7 (NTV)

No importa cuán grande sea tu necesidad ni lo difícil que sea tu problema, Dios no conoce de imposibles, puede darte aquello que necesitas y mucho más.

Debes cuidar de tener tu corazón dispuesto a  escuchar la voz de Dios, pero no sólo para recibir algo de Él, sino de  para que también puedas ser un instrumento en sus manos y responder a las oraciones de los demás, Dios podría usarte para bendecir a otros.

No permitas que los problemas te cieguen o te roben la paz, Dios tiene una respuesta perfecta para suplir tu necesidad y llegará de la forma y en el momento que menos lo esperes, pero nunca tarde.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buenas decisiones

Cierto día un empleado platicaba con su jefe y le dijo:

– Y dígame ¿Cómo es que ha logrado su éxito?

– Lo resumo en dos palabras: Buenas decisiones –respondió su jefe

A diario debemos tomar decisiones, unas son más determinantes que otras pero al final son elecciones que tendrán consecuencias buenas o malas en nuestras vidas.

Todos los días decidimos, sobre lo que vamos a comer, vestir, a donde ir, en que horario, etc. quizás estas situaciones son fáciles de elegir pero hay cuestiones que deben ser manejados con mucho cuidado porque pueden marcar nuestra vida para siempre.

La pregunta que ahora surge es ¿Cómo tomar decisiones que agraden a Dios? ¿Cómo sé si estoy haciendo lo correcto?

Veamos algunos consejos para tomar decisiones correctas:

Ora por dirección: Resulta fácil decidir guiados por nuestras propias razones y creencias y olvidamos que de Dios provienen la sabiduría e inteligencia, sin su ayuda podemos involucrarnos en situaciones peligrosas e incorrectas, Proverbios 28:26 dice: “Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo” (NTV).

Aplica los principios bíblicos: La Biblia es un manual de instrucciones para todo hijo de Dios, Salmos 119:105 dice: “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino” (NTV) meditar en la palabra y decidir conforme a lo que dice es una forma sabia de elegir correctamente, recuerda que si algo de lo que deseas va contra los principios bíblicos no es lo que Dios quiere para ti.

Piensa en el futuro: Esta es una nuestras debilidades, pues estamos muy acostumbrados pensar solamente en el instante de disfrutar y no pensamos en el futuro y es ahí cuando nos equivocamos.

Pide consejo: Quizás un buen consejo no determine tu decisión pero si puede guiarte a tomar el mejor camino para lograr aquello que anhelas, no te rehúses a buscar guía en aquellas personas que tienen mayor experiencia,   Proverbios 24:6 dice: “Así que, no vayas a la guerra sin consejo sabio;  la victoria depende de que tengas muchos consejeros” (NTV).

Una vida llena de gozo y satisfacción es el resultado de las buenas decisiones.

¿Quieres tomar decisiones sabias?

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Oremos por los afectados del huracán Irma

El huracán Irma, de categoría 5, es el más fuerte registrado en el Atlántico. El National Hurricane Center informa que el huracán pasará por República Dominicana, Haití, las Islas Turcas y Caicos, Bahamas, Cuba y Florida, en Estados Unidos. En lugares como Puerto Rico, por los cuales ya ha pasado, el huracán Irma ha dejado miles de damnificados y daños materiales. Sin embargo, este desastre natural aún no termina. Los expertos creen que este fenómeno durará hasta el domingo, y que ése será el peor día.

Aunque el prospecto de esta noticia parezca opacar nuestra esperanza, a través de este medio queremos animar a todas aquellas personas que viven en la ruta por el cual el huracán Irma hará su paso. Queremos que recuerden que el dueño de todo lo creado está al cargo de esta situación. Debemos tener en cuenta lo que dice Juan 14:27 (TLA), “Les doy la paz, mi propia paz, que no es como la paz que se desea en este mundo. No se preocupen ni tengan miedo por lo que pronto va a pasar”; y que este sea un llamado de atención para que podamos reflexionar en nuestros hechos, y a la vez, poner nuestra confianza en Dios.

Nuestras oficinas se encuentran en Miami, Florida, una de las ciudades por las que pasará el huracán Irma. Pese a que, como humanos tememos por nuestra seguridad y la de nuestros seres amados, tenemos la convicción de que Dios nos protegerá. Asimismo, hacemos un llamado a los que viven en el resto del mundo para que se unan a nosotros en oración y juntos roguemos a Dios por esta situación. En 2 Crónicas 7:14 (NTV), Dios nos dice “pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra.” Por lo cual, invitamos a todos nuestros oyentes, amigos y familiares a orar por los actuales sucesos y también por los que vendrán, pero sobre todo, para que Dios en su infinita misericordia haga conforme a su voluntad.

¿Qué haces tú cuando viene el huracán?

Tal vez el más fuerte desde hace años y que amenaza después de muchos años sin sentir uno de cerca al Estado de la Florida donde nos encontramos. Sí, nos pone a temblar.

A muchos los pone a orar de nuevo, cosa que tal vez no hacían desde hacía rato. Es posible, que si Dios lo desea, se desvíe y no pase nada. Mientras tanto, uno se prepara tanto como puede, en mi caso sobretodo por mi viejita, mi mami está ya en un estado donde no puede hacer nada por si misma y luego de ver los estragos que causó Harvey en Texas, pues uno toma sus previsiones. Pero cuando siento un poco de nervio, de inquietud, de temor, siempre recuerdo la fe de David cuando se enfrentó al gigante Goliat cuando todo el ejército estaba temeroso.

Los fenómenos naturales también son creación de nuestro Dios, pero son consecuencias del calentamiento global, que se ha desarrollado por nuestros desmanes, nuestro mal cuidado de este maravilloso planeta que Dios nos dio.

Enfocarnos en la grandeza de nuestro Dios es lo mejor. Enfocarnos en que sea lo que sea que pase, que se haga Su voluntad en nuestras vidas.

Una y otra vez veo a las personas que lo perdieron todo en Texas y lo que dicen es que agradecen estar vivos. Causa dolor perder tantos recuerdos y cosas materiales para las que trabajaron mucho. Pero ahí nos damos cuenta de lo único perdurable e incambiable: el amor de Dios. Muchos se amargan la vida y dedican su existencia a trabajar en lugar de cultivar el amor de su familia y sus amistades…y al fin y al cabo todo es perecedero. O se dañan las cosas o se pierden o dejamos de usarlas, las amistades se mudan, se olvidan y hay los que permanecen por supuesto…

Pidámosle a Dios que desvíe ese monstruo y que no afecte a nadie, ninguna isla, ninguna persona por favor. Respetando siempre Su santa voluntad. En el nombre de Jesucristo. ¿Qué haces tu en estos casos? Cuéntame. Dios te bendiga, Dios nos bendiga y proteja.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Buscar a Dios

Es curioso cómo casi todos los cristianos definen la oración, el ayuno, la lectura de la Biblia y la meditación en un lugar privado: buscar a Dios. Lo que quieren significar es poner la mente en Dios de una manera dedicada.
Las palabras son una cosa rara: a veces dicen una cosa pero quieren significar otra muy distinta. Buscar, según cualquier definición confiable, es “hacer lo necesario para encontrar a una persona o cosa.” ¿Cómo esto puede tener sentido cuando la persona buscada es Dios? ¿No está en todas partes? No está escondido ni habita un lugar remoto.
Lo veo como una expresión más de ese continuo desplazamiento de la persona humana hacia el centro de todo: Busco a Dios para que, cuando lo encuentre, me responda, me consuele, me ayude, me traiga paz de mente y de espíritu. La característica central de toda religiosidad es la idea de la persona humana elevándose de algún modo hacia la divinidad para lograr de ella algo. El evangelio es algo completamente distinto: es Dios descendiendo a nosotros; no hay esfuerzo humano que pueda producir esto, no hay nada que buscar.
Otra fuente de donde parece proceder esta noción (recordamos eso del “único y personal Salvador”) es el individualismo que predomina en las culturas centrales de donde proviene la mayor parte de la teología y la enseñanza cristiana. Teniendo resuelta toda clase de necesidades materiales y disponiendo de una enorme batería de certezas fabricadas por la economía y la religión es natural que se hayan puesto ellos al centro de todo y a Dios como un servidor, pero no tan expuesto como un sirviente por lo cual hay que buscarlo.
Suena noble y bello escuchar a alguien decir que va a retirarse a un lugar privado para orar y ayunar para buscar a Dios. No vamos a promover aquí ninguna cruzada contra esta práctica. Sólo aportamos una mirada critica, siempre necesaria por estos rumbos.

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Aniversario

Hace cinco años mi amigo Juan Mark Gallardo me propuso publicar en este espacio varios artículos semanales. Comencé escribiendo uno por día y luego se fue acomodando hasta la frecuencia que tiene hoy. La experiencia ya supera las setecientas entregas y siempre le agradezco la invitación, especialmente porque me permitió publicar sin censura previa… ni posterior.
Igual me autocensuro un poco. Así, nadie hasta ahora le ha escrito para quejarse del algún contenido vertido aquí. Por lo mismo: uno se guarda de traspasar ciertos límites invisibles a veces por inteligencia y las más veces, supongo, porque la remuneración alcanza para “ganarse” la vida.
He hablado de muchas cosas, sin embargo. Hace unos dos años Angel Galeano, mi amigo que conduce el programa “Más Vale Tarde”, me invitó a comentar algunos artículos en un espacio los días jueves. Eso permitió que aumentara un poco la lectura de mis notas.
Una vez, un reconocido cantante evangélico sufrió un accidente mientras esquiaba en la nieve y la noticia alcanzó miles de lecturas en pocas horas y se llenó de buenos deseos, promesas de oración y certificada solidaridad. El tres de septiembre de 2015 escribí una columna sobre Aylan Kurdi, un niño que apareció muerto en la playa como crudo testimonio de las atrocidades que sufren los refugiados que mueren en el mar intentando alcanzar un mejor mundo; dos años después el artículo no ha merecido más de mil lecturas. Ironías que ilustran los intereses de nuestra comunidad evangélica.
Aquí no se ofrece autoayuda. No citamos versículos que ilustren verdades resabidas para alivio de las atribuladas conciencias de los creyentes que por alguna misteriosa razón, a pesar de que proclaman que tienen vida victoriosa en Cristo, no terminan de comprender qué es lo que eso significa y necesitan continuamente devocionales, solemnes interpelaciones, desafíos inspiracionales, iluminaciones y seminarios sobre los más variados asuntos de la vida.
Aquí intentamos ocuparnos del mundo, de la vida extramuros, de la ciudad, de la miseria y de la grandeza de la especie, de los sentimientos y las emociones que promueven alguna contemplación poética y también, por qué no decirlo, de las intrincadas complejidades del cangrejo y del círculo, del ser y de la nada – a veces del mar -, todo ello material incomprensible y extraño para la inmensa mayoría.
A veces, inopinadamente, se incluyen algunas historias personales que lo exponen a uno al ludibrio público, motivo por el cual se ha ido reduciendo notablemente la presentación de tales asuntos.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

¿La voluntad de Dios o la mía?

¿Alguna vez has visto a los niños hacer rabietas para conseguir algo? Cuando están empecinados con obtener lo que quieren, ellos recurren a todos los medios que conocen para que sus padres cedan ante sus demandas. La gran mayoría de veces, su elección no es la mejor, pero eso no les importa y solo se enfocan en tener lo que quieren.

En ocasiones, los cristianos actuamos de la misma manera. Nos dejamos guiar fácilmente por nuestros planes y deseos. Pensamos que nuestras ideas son mejores y, que por consiguiente, Dios también está de acuerdo con ellas. Creemos que nuestros anhelos son una señal directa de Dios y que tal vez ésa deba ser su voluntad. Esto nos lleva a orar con fervor y pedir para que se realice aquello que aspiramos. Sin embargo, pasa el tiempo y parece como si no tuviéramos respuesta.

La constancia y perseverancia son ingredientes muy esenciales cuando se quiere lograr algo; no obstante, se convierten en algo negativo cuando nuestros planes son los de Dios. Nosotros pensamos que nuestros deseos ayudarán para bien en el futuro, pero olvidamos que el único que sabe lo que ocurrirá en el mañana es nuestro Creador; así lo dice Proverbios 20:24 (TLA): “Nadie sabe cuál será su futuro; por eso debemos dejar que Dios dirija nuestra vida.”

La mejor manera de orar es pedirle a Dios: “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10) y que no prevalezcan nuestros propios deseos, sino lo que Él considere mejor. De esta manera, no solo estamos honrando y adorando a Dios, sino que también estamos haciendo lo mejor para nosotros.

“El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor.”
Proverbios 19:21 (NVI)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Oremos por Barcelona

Un atentado terrorista dejó 13 muertos y aproximadamente 100 heridos en Barcelona, España. Las autoridades informaron que el conductor de una furgoneta arremetió contra los transeúntes de las Ramblas de la ciudad y después huyó de la escena. Esta tragedia se suma a la lista de muchas otras que han sucedido en lo que va del año. Diversos ataques terroristas se han registrado en distintas partes del mundo y parece como si esta clase de violencia no tuviera un final. Sin embargo, sabemos que así como existe maldad, también está la esperanza.

Este atentado nos conmueve profundamente y queremos expresar nuestra solidaridad y apoyo a todas las víctimas y a la población española en general. De igual manera, queremos hacer un llamado a los oyentes de nuestra programación e instarlos a unirse en oración por Barcelona y el mundo. Mateo 17:20 (NTV) dice: “…Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible.” Por lo tanto, si todos nos unimos como un solo cuerpo, sabemos que Dios es fiel y justo para responder el clamor de sus hijos. Esperamos que este sea un motivo para expresar solidaridad, compasión y amor los unos por los otros.

10 consejos para orar mejor

La oración es una parte fundamental de la vida de toda persona que quiere tener una relación personal con Jesús. En la Biblia hay muchos versos que nos animan a practicar la oración diariamente y con compromiso; así como dice Efesios 6:18 (TLA): “No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.” La oración es algo que se desarrolla de manera personal, por lo cual, debemos poner en ejercicio los siguientes consejos:

1. Elimina la distracción antes de ponerte a orar. Aleja los aparatos electrónicos o cualquier otra cosa que interrumpa tu concentración. Para ayudarte puedes buscar un lugar silencioso en la casa, trabajo, estudios, etc; y convertirlo en tu cuarto especial de oración.

2. Escribe una lista con las necesidades de oración que tengas y divídelos por categorías. Eso te ayudará a recordar lo necesario y también a mantenerte enfocado en tus peticiones. Además, es una excelente manera de ver la respuesta de Dios, y también si es que hay algún aspecto por el cual debes orar más.

3. Establece un horario específico en el cual puedas orar todos los días. Tal vez al principio tengas problemas para mantener el ritmo, pero si perseveras y eres constante, verás que con el tiempo se hará parte de tu vida diaria.

4. Participa de grupos de oración y reúnete con otras personas que compartan tu fe. Orar en conjunto te fortalecerá y animará a continuar esta práctica; asimismo, Dios se regocija cuando sus hijos se reúnen en su nombre.

5. Además de orar en un horario específico, hazlo en silencio durante todo el día. Cuéntale a Dios tus anhelos, esperanzas, miedos, y pensamientos. Habla con Él como si estuvieras platicando con un amigo y no dudes en contarle todo lo que te sucede en el día.

6. Ora para que Dios te ayude a comprender lo que dice su palabra y luego lee tu Biblia. Mantén un corazón dispuesto para recibir el mensaje, y si no entiendes lo que lees, vuelve a orar y confía en el poder del Señor. Recuerda que la Biblia es el medio por el cual Dios nos habla; y si no meditas en ella, no podrás crecer en tu fe.

7. No ores solo por tus necesidades sino también por las de otros, por tu familia, amigos, las personas que te hacen mal, la sociedad, país y el mundo. No olvides ser agradecido con Dios y de alabarle por todas sus cualidades.

8. Dios conoce tu corazón; así que de nada vale mentirle o disfrazar tus verdaderas intenciones. Cuando ores, sé honesto con Él y pide perdón por tus pecados, pero también evita caer en ellas otra vez. El amor de Dios es infinito, pero tampoco debes seguir haciendo lo malo.

9. Ora con fe. La oración funciona cuando uno cree verdaderamente en el poder de Dios. De nada vale repetir las mismas palabras todos los días, si ellas no tienen ningún significado para ti.

10. No ores pidiendo tu propia voluntad, sino la de Dios. Él puede concederte lo que deseas, pero eso no significa que lo que pides sea mejor que su plan. Cuando nuestros deseos no tienen las consecuencias que queremos, culpamos a Dios, pero en realidad, solo obtuvimos nuestra propia voluntad. Por lo tanto, es mejor siempre encomendar todo en sus manos y dejar que Él decida.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te rindas ni retrocedas

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje». Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Hebreos 10:35-39. (NTV)

El Señor nos exhorta a no perder la confianza en Él, porque tiene una gran recompensa. Como dice: «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.”

Sé que hay momentos dolorosos que nos llevan a perder la fuerza y el deseo de seguir luchando, donde creemos que todo está perdido y que nada tiene solución. A veces pensamos que lo mejor es rendirse y abandonar las esperanzas.

Esta historia que todos conocemos dice que Job perdió repentinamente toda su riqueza y lo más importante que tenía: sus hijos. Seguramente Job no sabía ni entendía qué estaba pasando en ese momento, todas las noticias que le llegaban eran malas; pero a pesar de eso seguía conservando su integridad. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9 (NTV)

No sólo había perdido sus riquezas e hijos, sino también el apoyo y la ayuda de su esposa. No imagino lo doloroso que debe ser escuchar “muérete” de alguien que amas. ¡Qué terrible la situación de Job, perder todo y no tener apoyo de tus seres queridos es sumamente trágico!

Posiblemente te identifiques con la situación de Job y estás apunto de renunciar a todo. Los problemas son etapas que llegan a nuestra vida cuando menos los esperamos y muchas veces, a través de esas circunstancias,  satanás logra apartar a muchos cristianos de su fe.

Job no se dejó llevar por la situación ni sus sentimientos y dijo: “…¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?…” Job 2:10 (NTV) No preguntó nunca por qué le estaban ocurriendo esas cosas ni pensó en abandonar su fe en Dios. Al contrario, le dijo a Dios en oración cómo se sentía y puso su situación delante de Él.

Quizás piensas que todo acabó, que nada tiene sentido, y la única solución que encuentras es renunciar y volver atrás en tu propósito de caminar con Dios. Te animo a confiar en la palabra de Dios y en sus promesas. Declara en este momento con todo tu corazón, “El SEÑOR es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del SEÑOR.” Salmo 118:14,17. (NVI)

Job no quedó en la ruina para siempre, Dios lo bendijo con el doble de lo que tenía antes. No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue adelante. Dios te bendecirá con mucho más de lo que te imaginas. Se fiel y no retrocedas. «Pues, dentro de muy poco tiempo, ÉL vendrá.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El Poder de la Oración

Ana, nos mostró que el poder la oración puede lograr que una mujer anciana pueda dar a luz a un hijo. Elías oró y descendió fuego del cielo. Jonás oró y fue libre del pez que le había tragado.

Es impresionante recordar o conocer estas historias que reflejan el poder que hay en la oración de fe, genuina y sincera, con ella podemos derribar a los gigantes que afligen nuestra vida.

Dios promete estar atento a nuestras oraciones, “Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!” Juan 14:14 (NTV), podemos acercarnos.

Es cierto que para muchos es difícil hacer de la oración un estilo de vida, al enemigo no le agrada que pasemos tiempo con nuestro Padre por ello utilizará sueño, cansancio, problemas, tristezas y otras cosas para que no podamos tener tiempos de oración y lamentablemente, muchos caemos en su trampa, en lugar de doblar rodillas en una situación difícil nos dedicamos a lamentarnos.

Jesús enseñó a sus discípulos acerca de la importancia de la oración (Lucas 18) pues conocía el valor de estar en contacto con su Padre.

Hablar con nuestro Padre, no es una opción sino una necesidad, quién ama a una persona pasa tiempo con ella y  si amamos a Dios debemos pasar tiempo con Él en oración, “Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»” Salmos 27:8 (NTV).

Quizás estás pasando por un tiempo complicado y doloroso y orar te es difícil, pero es justamente en esos momentos cuando debes aprender a depender de Dios. La Palabra nos dice que los problemas no deben llevarnos a la preocupación sino a la oración, “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho” Filipenses 4:6 (NTV)

¿Has experimentado el poder de la oración?

Cuando pasamos un tiempo con Dios encontramos paz, consuelo, fortaleza, fuerza, etc. si no has tenido la oportunidad de disfrutar de los beneficios de la oración, te animo a que puedas doblar rodillas y tener esa experiencia íntima.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La actitud correcta

“En cambio el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba. Sino que golpeo su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador” Lucas 18:13 (NTV).

Cuando pedimos algo que realmente queremos, solemos hacerlo de la mejor forma para conseguirlo, a veces incluso recurrimos a ciertos métodos para ser más convincentes.

Pero cuando nos acercamos a Dios en oración, debemos hacerlo como el cobrador de impuestos, en humildad y con sinceridad; pues Él conoce cada aspecto de nuestro ser, y quiere que tengamos la actitud correcta al presentarle nuestras peticiones.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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