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10 consejos para orar mejor

La oración es una parte fundamental de la vida de toda persona que quiere tener una relación personal con Jesús. En la Biblia hay muchos versos que nos animan a practicar la oración diariamente y con compromiso; así como dice Efesios 6:18 (TLA): “No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.” La oración es algo que se desarrolla de manera personal, por lo cual, debemos poner en ejercicio los siguientes consejos:

1. Elimina la distracción antes de ponerte a orar. Aleja los aparatos electrónicos o cualquier otra cosa que interrumpa tu concentración. Para ayudarte puedes buscar un lugar silencioso en la casa, trabajo, estudios, etc; y convertirlo en tu cuarto especial de oración.

2. Escribe una lista con las necesidades de oración que tengas y divídelos por categorías. Eso te ayudará a recordar lo necesario y también a mantenerte enfocado en tus peticiones. Además, es una excelente manera de ver la respuesta de Dios, y también si es que hay algún aspecto por el cual debes orar más.

3. Establece un horario específico en el cual puedas orar todos los días. Tal vez al principio tengas problemas para mantener el ritmo, pero si perseveras y eres constante, verás que con el tiempo se hará parte de tu rutina diaria.

4. Participa de grupos de oración y reúnete con otras personas que compartan tu fe. Orar en conjunto te fortalecerá y animará a continuar esta práctica; asimismo, Dios se regocija cuando sus hijos se reúnen en su nombre.

5. Además de orar en un horario específico, hazlo en silencio durante todo el día. Cuéntale a Dios tus anhelos, esperanzas, miedos, y pensamientos. Habla con Él como si estuvieras platicando con un amigo y no dudes en contarle todo lo que te sucede en el día.

6. Ora para que Dios te ayude a comprender lo que dice su palabra y luego lee tu Biblia. Mantén un corazón dispuesto para recibir el mensaje, y si no entiendes lo que lees, vuelve a orar y confía en el poder del Señor. Recuerda que la Biblia es el medio por el cual Dios nos habla; y si no meditas en ella, no podrás crecer en tu fe.

7. No ores solo por tus necesidades sino también por las de otros, por tu familia, amigos, las personas que te hacen mal, la sociedad, país y el mundo. No olvides ser agradecido con Dios y de alabarle por todas sus cualidades.

8. Dios conoce tu corazón; así que de nada vale mentirle o disfrazar tus verdaderas intenciones. Cuando ores, sé honesto con Él y pide perdón por tus pecados, pero también evita caer en ellas otra vez. El amor de Dios es infinito, pero tampoco debes seguir haciendo lo malo.

9. Ora con fe. La oración funciona cuando uno cree verdaderamente en el poder de Dios. De nada vale repetir las mismas palabras todos los días, si ellas no tienen ningún significado para ti.

10. No ores pidiendo tu propia voluntad, sino la de Dios. Él puede concederte lo que deseas, pero eso no significa que lo que pides sea mejor que su plan. Cuando nuestros deseos no tienen las consecuencias que queremos, culpamos a Dios, pero en realidad, solo obtuvimos nuestra propia voluntad. Por lo tanto, es mejor siempre encomendar todo en sus manos y dejar que Él decida.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

No te rindas ni retrocedas

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje». Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. Hebreos 10:35-39. (NTV)

El Señor nos exhorta a no perder la confianza en Él, porque tiene una gran recompensa. Como dice: «Pues, dentro de muy poco tiempo, Aquel que viene vendrá sin demorarse.”

Sé que hay momentos dolorosos que nos llevan a perder la fuerza y el deseo de seguir luchando, donde creemos que todo está perdido y que nada tiene solución. A veces pensamos que lo mejor es rendirse y abandonar las esperanzas.

Esta historia que todos conocemos dice que Job perdió repentinamente toda su riqueza y lo más importante que tenía: sus hijos. Seguramente Job no sabía ni entendía qué estaba pasando en ese momento, todas las noticias que le llegaban eran malas; pero a pesar de eso seguía conservando su integridad. “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.” Job 2:9 (NTV)

No sólo había perdido sus riquezas e hijos, sino también el apoyo y la ayuda de su esposa. No imagino lo doloroso que debe ser escuchar “muérete” de alguien que amas. ¡Qué terrible la situación de Job, perder todo y no tener apoyo de tus seres queridos es sumamente trágico!

Posiblemente te identifiques con la situación de Job y estás apunto de renunciar a todo. Los problemas son etapas que llegan a nuestra vida cuando menos los esperamos y muchas veces, a través de esas circunstancias,  satanás logra apartar a muchos cristianos de su fe.

Job no se dejó llevar por la situación ni sus sentimientos y dijo: “…¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?…” Job 2:10 (NTV) No preguntó nunca por qué le estaban ocurriendo esas cosas ni pensó en abandonar su fe en Dios. Al contrario, le dijo a Dios en oración cómo se sentía y puso su situación delante de Él.

Quizás piensas que todo acabó, que nada tiene sentido, y la única solución que encuentras es renunciar y volver atrás en tu propósito de caminar con Dios. Te animo a confiar en la palabra de Dios y en sus promesas. Declara en este momento con todo tu corazón, “El SEÑOR es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! No he de morir; he de vivir para proclamar las maravillas del SEÑOR.” Salmo 118:14,17. (NVI)

Job no quedó en la ruina para siempre, Dios lo bendijo con el doble de lo que tenía antes. No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue adelante. Dios te bendecirá con mucho más de lo que te imaginas. Se fiel y no retrocedas. «Pues, dentro de muy poco tiempo, ÉL vendrá.”

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El Poder de la Oración

Ana, nos mostró que el poder la oración puede lograr que una mujer anciana pueda dar a luz a un hijo. Elías oró y descendió fuego del cielo. Jonás oró y fue libre del pez que le había tragado.

Es impresionante recordar o conocer estas historias que reflejan el poder que hay en la oración de fe, genuina y sincera, con ella podemos derribar a los gigantes que afligen nuestra vida.

Dios promete estar atento a nuestras oraciones, “Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!” Juan 14:14 (NTV), podemos acercarnos.

Es cierto que para muchos es difícil hacer de la oración un estilo de vida, al enemigo no le agrada que pasemos tiempo con nuestro Padre por ello utilizará sueño, cansancio, problemas, tristezas y otras cosas para que no podamos tener tiempos de oración y lamentablemente, muchos caemos en su trampa, en lugar de doblar rodillas en una situación difícil nos dedicamos a lamentarnos.

Jesús enseñó a sus discípulos acerca de la importancia de la oración (Lucas 18) pues conocía el valor de estar en contacto con su Padre.

Hablar con nuestro Padre, no es una opción sino una necesidad, quién ama a una persona pasa tiempo con ella y  si amamos a Dios debemos pasar tiempo con Él en oración, “Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»” Salmos 27:8 (NTV).

Quizás estás pasando por un tiempo complicado y doloroso y orar te es difícil, pero es justamente en esos momentos cuando debes aprender a depender de Dios. La Palabra nos dice que los problemas no deben llevarnos a la preocupación sino a la oración, “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho” Filipenses 4:6 (NTV)

¿Has experimentado el poder de la oración?

Cuando pasamos un tiempo con Dios encontramos paz, consuelo, fortaleza, fuerza, etc. si no has tenido la oportunidad de disfrutar de los beneficios de la oración, te animo a que puedas doblar rodillas y tener esa experiencia íntima.

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La actitud correcta

“En cambio el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba. Sino que golpeo su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh, Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador” Lucas 18:13 (NTV).

Cuando pedimos algo que realmente queremos, solemos hacerlo de la mejor forma para conseguirlo, a veces incluso recurrimos a ciertos métodos para ser más convincentes.

Pero cuando nos acercamos a Dios en oración, debemos hacerlo como el cobrador de impuestos, en humildad y con sinceridad; pues Él conoce cada aspecto de nuestro ser, y quiere que tengamos la actitud correcta al presentarle nuestras peticiones.

Por Cesia Serna

 

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6 comportamientos que dañan la iglesia

No existe una iglesia perfecta. Todas tienen un problema o área en la que deben trabajar. Esto se debe porque están compuestas por personas, y los seres humanos tenemos defectos y virtudes; sin embargo, esto no quiere decir que los conflictos no se puedan prevenir o solucionar. Cada miembro de la iglesia puede comprometerse a actuar de acuerdo a lo que señala la Biblia y trabajar para procurar la unidad.

Estos son algunas prácticas que dañan a los que los realizan y a la iglesia en su conjunto:

1. La crítica sin acción:

Algunas personas se autodenominan críticos o evaluadores en las iglesia, pero con frecuencia, asumir este tipo de posición hace que se juzgue más y se haga menos. Una vez alguien dijo “si criticas es porque puedes hacerlo mejor”; no obstante, la gran mayoría de críticos solo está presente para señalar lo que está mal o lo que creen que es correcto. Dios es el dueño de la Iglesia y, por lo tanto, Él es el único que tiene derecho a juzgarla. Nuestra labor es de obedecer sus mandamientos y hacer su voluntad.

2. El chisme:

Sin importar las excusas que se puedan poner, el chisme jamás conlleva a nada bueno. Algunos lo disfrazan como pedido de oración; sin embargo, en lugar de orar, lo único que hacen es propagar más el rumor. En las iglesias, el chisme causa prejuicio, propaga el odio, divide a los cristianos e impide la comunión con Dios. En la Biblia se advierte que todo aquel que tiene a Jesús en su vida no puede practicar el chisme porque es un pecado.

3. Evitar la confrontación:

Muchos malos entendidos se originan cuando no se confronta una situación. El miedo a enfrentar directamente a una persona sobre algo ocurrido hace que un hecho empeore y crezca. Hay historias de iglesias que se han dividido (o desaparecido) porque sus miembros se dejaron llevar por los dichos de otros, en lugar de verificar un rumor.

4. Falta de oración:

Una de las herramientas más importantes del cristiano es la oración. Si los miembros de una iglesia no le dan la importancia debida a la oración, de nada vale que realicen grandes actividades o tengan la mejor infraestructura. La mejor manera de tener una relación personal con Dios es orando y leyendo la Biblia, pero si éstas son reemplazadas por algo más, es probable que a largo plazo cause daño a la iglesia.

5. División en grupos:

Aunque trabajar en grupos pequeños permite una mejor comunión entre los miembros, en ocasiones, esto genera que se tengan iglesias dentro de la iglesia. Se debe tener cuidado en el manejo de estos grupos y procurar mayor interacción entre ellos, así será más sencillo promover un comportamiento de hermandad y no de competencia.

6. Mal liderazgo:

Tener una posición de liderazgo dentro de la iglesia es una gran responsabilidad y si no se sabe ejercer adecuadamente, se puede caer en la manipulación, abuso y discriminación. El líder debe ser alguien que guía a los demás a reflejar el carácter de Jesús, y no alguien que hace un mal uso de su cargo. Jesús es el mejor ejemplo de líder, del cual todos los que están en una posición de autoridad deben seguir.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La respuesta

“El Señor ha escuchado mi ruego; el Señor responderá a mi oración” Salmos 6:9 (NTV)

La oración no solamente está compuesta de palabras, sino también de fe. Hay veces, que pese a que invertimos muchas horas en la oración, no vemos cambios. Es posible que nos falte agregarle el imprescindible condimento de la fe a nuestras palabras. Hoy te animo a que actives tu fe y declares que Dios responderá en su tiempo y conforme a su voluntad.

Por Judith Quisbert

 

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Quiero estar solo

Leticia precisaba comprar una silla de ruedas para su mamá, pero no disponía del dinero suficiente. El día que tenía que recibir su paga, el jefe de la empresa en la que trabajaba le descontó más de la mitad de su sueldo injustamente, pero ella no quería pedir ayuda, y menos que se enteraran de su problema.

Trató de conseguir otro empleo y sólo recibió malos tratos, hasta que un día se le agotaron las fuerzas, se sentó en una calle y se puso a llorar; justamente pasaba por ahí uno de sus primos y se acercó para consolarla. La sorpresa fue grande para Leticia al ver que al día siguiente se compró la silla, porque toda la familia e incluso amigos quisieron colaborar.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Éxodo 17:11-12 (RVR1960)

Moisés debía permanecer con las manos en lo alto porque el pueblo del Señor se encontraba en una dura batalla, pero como humano él se cansaba y cada vez que bajaba sus manos el enemigo prevalecía. Es por este motivo que necesitaba el apoyo de Aarón y Hur quienes no permitieron que se rindiera.

A veces batallamos solos con los problemas y podemos desanimarnos en el camino, porque somos humanos, por esto mismo necesitamos que otros nos apoyen y ayuden a llevar el peso que tenemos. No sólo materialmente, sino en oración.

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20 (RVR1960)

Muchas personas escriben y comentan que no asisten a una iglesia y escuchan prédicas por la televisión o internet, de hecho no es algo que este mal; sin embargo, resta importancia al propósito de congregarse en familia, el compañerismo y la comunión entre hermanos.

Si estás enfrentando una dificultad y todo este tiempo has estado peleando solo(a) te animo a pedir apoyo a tu familia, a tu iglesia, y si deseas puedes escribirnos, con gusto estaremos orando por tus necesidades. Pero no luches solo, porque Dios permitió que formes parte de una gran familia.

 
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Llamada de emergencia

En varios países y ciudades se ha creado un sistema de seguridad para atender casos de emergencia como accidentes, violencia, incendios, etc. Consiste en una llamada gratuita que el afectado o los testigos pueden hacer para pedir auxilio y atención. Muchos relacionamos la idea de la llamada de emergencia con el número “911” estos tres dígitos marcados en un momento determinado y oportuno pueden salvar la vida de una o muchas personas

¿Alguna vez utilizaste este servicio?

Los numerosos problemas y circunstancias que atravesamos ponen en peligro nuestra vida espiritual e incluso la muerte puede estar al acecho, pero como hijos de Dios sabemos que tenemos la opción de realizar una llamada ¿A quién llamarías?

Toma nota del número de emergencia “5015” estos cuatro dígitos hacen referencia a Salmos 50:15 que dice: “Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria” (NTV). Para que puedas hablar con Dios no necesitas de un móvil o un servicio telefónico, pues el contacto es directo y sin interrupciones ¿Sabes de qué estoy hablando?

LA ORACIÓN

Dios está dispuesto a atenderte y está a la espera de tu pedido de auxilio Les responderé antes que me llamen. Cuando aún estén hablando de lo que necesiten, ¡me adelantaré y responderé a sus oraciones!” Isaías 65:24 (NTV) es realmente asombroso saber que nuestro Padre está muy atento a nuestras oraciones y promete que su respuesta será inmediata, incluso antes de que terminemos de hablar.

En tiempos difíciles la reacción de muchos de nosotros es confiar en nuestra capacidad e inteligencia o en otras personas, olvidando completamente que Dios es la mejor ayuda que uno puede tener “Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en la gente” Salmos 118:8 (NTV)

Si hoy estás en peligro no dudes en hacer la llamada de emergencia al 5015 y Dios te responderá.

Por Judith Quisbert

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Sigue orando por tu familia

Recuerdo que cuando era niño, después de haberse perdido todo el día mi papá llegaba por la noche a casa en completo estado de ebriedad e iniciaba una noche de llanto y dolor.

Se mostraba descontento con la comida que mamá le daba, para luego pasar a las palabras groseras que destruían su interior y por último llegaba a los golpes que le dejaban marcas profundas en su cuerpo.

En ese momento era incapaz de poder ayudar a mamá, pero en mi interior crecía un odio hacia mi padre, tenía deseos de agarrarlo a golpes y matarlo. Quería hacer muchas cosas para vengarme, pero por mi corta edad no podía pues seguro saldría yo más lastimado que él.

Estas escenas se dieron por varios años en mi familia, y cuando alcance los 15 años las cosas cambiaron un poco, porque ya no era el mismo niño que solo miraba cómo golpeaban a su mamá, a esa edad enfrentaba y amenazaba a mi padre, pero lo que hacía no lograba cambiar la situación siempre era lo mismo, creí que con mostrar esa actitud mi papá tendría temor de mí y dejaría de golpear a mamá, pero no fue así.

Pasaron los años y lo único que había en mí era un gran odio, rencor, remordimiento, deseos de golpearlo y hacerle pagar todo el daño que mi papá había causado. Pero por la gracia de Dios y por lo que hizo en mí hoy estoy escribiendo este devocional y puedo decir que Dios es real.

Era un domingo cuando me invitaron a la iglesia, y al entrar en ella me sorprendí por la forma en la que todos se saludaban y el trato que daban, era un ambiente muy diferente a lo que yo estaba acostumbrado, por supuesto, para mí eso era algo raro, nuevo y diferente.

Después de asistir varios cultos de Jóvenes y haber ya aceptado a Jesús en mi corazón. El Señor me dio esta promesa: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Hechos 16:31

Agarrado de esa promesa empecé a luchar por mi familia doblando rodillas. Al principio era complicado porque era el primer cristiano de una familia desintegrada. Fueron dos largos años y algunos meses aproximadamente desde que empecé a luchar por mi familia, y mi hermano mayor se acercó a Jesús, de un momento a otro mi mamá comenzó a ir a la iglesia, ahora va mi hermanita, sólo faltan mi papá y mi hermana mayor para que toda la familia esté rendida a Dios.

Claro que no fue fácil llegar hasta aquí, tuve desánimos, sentía el cansancio, quería renunciar y dejarlo todo, porque a veces las cosas empeoraban en casa.  Pero nunca dejé de creer en el poder de Dios.

Durante este tiempo que conozco a Dios no sólo vi Su poder para cambiar vidas, familias, situaciones, problemas, sino también su misericordia cuando le fallas.

Quizá esta historia o alguna parte de mi vida te identifican. Tal vez tienes una familia en la que reina el dolor o algún miembro de tu familia aún no conoce a Cristo. Hoy te invito a que tomes tu Biblia  y medites  en Hechos 16:30-31 y sobre esa promesa empieces a luchar por tu familia.

Si ya estás orando desde hace años por tu hogar y aún no hay respuesta, no te rindas. Dios es fiel a su palabra y siempre responde. Permanece en oración y esperas con fe, Dios hará que lo imposible se haga realidad. “Dios no es como los mortales: no miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple.”  Números 23:19 (DHH)

Si has perdido las esperanzas y has dejado de orar por tu familia, hoy es un buen día para empezar a confiar en Él. Su misericordia sigue intacta y su poder sigue cambiando vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Venciendo los gigantes de mi vida

¿Alguna vez te has sentido incapaz de solucionar un problema? Justamente esa es la definición de la impotencia. El diccionario define más exactamente como la falta de fuerza o poder  para realizar una cosa o hacer que algo suceda. Esto trae un profundo dolor emocional por el hecho de no poder remediar una situación desagradable. En otras palabras, te sientes impotente, cuando sabes que los problemas son más grandes que comparado con tus fuerzas, sólo te resta decir “No puedo”.

“Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.” 1 Samuel 17:10-11

Cuando te sientes impotente te ves a ti mismo como inferior, sientes temor y tal vez puedes llegar a turbarte como le pasó al pueblo de Dios. Entonces comienzas a pensar que no podrás librarte de aquella dificultad y que no hay solución posible para tal situación.

Cada día el gigante Goliat salía para amenazar al pueblo de Dios, hasta que apareció alguien con otro pensamiento.

“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” 1 Samuel 17:45

La actitud de David frente al gigante fue muy diferente porque aunque reconocía que el gigante a enfrentar era muy fuerte, también sabía que mucho más poder y grandeza tenía Dios. Debemos entender que Él no nos ha llamado a luchar solos, es posible que los problemas nos superen, ya que somos humanos, pero estos nunca serán más grande que nuestro Dios.

“Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.” Deuteronomio 31:8

Tal vez estés atravesando una situación difícil semejante a enfrentar un temible gigante, este ya no se llama Goliat sino que tiene distintos nombres; enfermedad, deudas, adicciones, divorcio, depresión etc. estos se presentan cada día a tu vida, atemorizándote y llenándote de incertidumbre acerca del futuro. Seguramente y ante esta situación te sientes pequeño, impotente y sin fuerzas.

Si es así, te invito a que hagas la siguiente oración: “Señor, sé que solo no puedo, humanamente me siento pequeño delante de este problema tan grande, quiero pedirte perdón por las veces que decidí ir solo a la batalla, pero hoy te pido que me ayudes a pelear, a no escapar del problema, sino a enfrentarlo y salir victorioso. Ahora sé que no voy desamparado a la batalla, al igual que David diré: Gigante, yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos. Amén.”

Si confías en Dios y le obedeces, Él te sorprenderá haciendo lo que tú en tus fuerzas no podías.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabes Orar?

Muchos usuarios de yesHEis me envían mensajes preguntándome cómo orar. La verdad es que no hay una fórmula, pero definitivamente estoy segura que a nuestro Dios no le gusta que hagamos una “letanía aprendida y repetida hasta el cansancio” como hace mucha gente. A veces están orando y haciendo otra cosa a la vez.

Yo te pregunto: ¿Te gustaría que cuando estás conversando con una persona, esa persona estuviera haciendo dibujitos o respondiendo mensajes de su celular? No, ¿verdad? Eso indicaría que no te está prestando atención.

Pues lo mismo ocurre con la oración. Orar es conversar con Dios. Y si, la conversación puede ser interrumpida por cosas, pero cuando son temas muy importantes es mejor buscar un lugar a solas y donde no haya distracciones y simplemente conversa con Él como si fuera tu mejor amigo. Él ya lo sabe todo sobre ti, sabe todo lo que te inquieta y cuáles son tus deseos más anhelados, pero le encanta escucharte. Dios nos ama tanto, que lo que más desea de nosotros es tiempo con Él. Él está en todas partes, así que no hay excusa. Cuando vas en el auto puedes hablarle y puedes adorarlo también. Yo trato de tener siempre música de adoración en el auto, y cuando salgo a caminar también. Y alzo mis manos hacia Él. No hay un lugar ni momento específico para adorar a Dios, para hablarle, agradecerle y consultarle también.

Así que ahí está tu respuesta a cómo orar. Es tener una conversación con Dios. Y por favor, no ores solo para pedir. Ora primero que todo para darle gracias por todo lo que tienes, lo que has vivido, la gente que te rodea, dale gracias por tu empleo si lo tienes, por la salud, por poder ver, escuchar, sentir, hablar, caminar. De hecho, no tienes que unir las manos, no tienes que cerrar tus ojos. Solo que a veces lo hacemos porque nos ayuda a concentrarnos.

Cada día es una nueva oportunidad que Dios nos da. Pasemos tiempo a solas con Él siempre. Cuando te acostumbres, te darás cuenta que es la tarea más importante de cada día y aprovecharás cada instante que tengas para hablar con Él y adorarlo.

Dios te bendiga.

Cuéntame si tienes otras maneras de orar y de adorar a Dios.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Maneras erróneas de orar: Orar sin obediencia

Creo que más de uno ha experimentado la sensación de desear algo helado cuando está enfermo de la garganta. Por un lado estamos conscientes que si ingerimos algún alimento frío nos enfermaremos más, pero por otro, hay un deseo interno que nos alienta a comer algo helado. Los que han cedido a la tentación saben que el placer de unos minutos puede agravar un problema que era menor al principio.

De la misma manera, hay personas que se empeñan en anhelar algo que saben que no está permitido. Ellos piden y piden a Dios que les conceda su petición aún a sabiendas que es algo que Él no aprueba. Dios habla a las personas por medio de la Biblia, y mediante ese libro podemos conocer los principios de vida por los cuales debemos guiarnos. Si una persona ora fervientemente, pero no lee su Biblia, no puede obtener un mensaje de parte de Dios.

Cuando uno ora, también debe estar dispuesto a aceptar la respuesta de Dios, incluso cuando ésta no sea la que esperamos. En Lucas 11:28 dice: Pero Jesús le respondió: —¡Dichosa más bien la gente que escucha el mensaje de Dios, y lo obedece!” Si estás orando por un tema específico, acompaña tu oración con la lectura y estudio de la Biblia. Allí encontrarás la respuesta a cualquier duda que tengas, y una vez que hayas obtenido la contestación a tu oración, no te empecines en orar por lo contrario. Dios conoce tu pasado, presente y futuro, ¿por qué no obedecer al dueño de la vida?

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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