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Tiempo de lectura: 4 minutos

Hay muchas personas que se sienten culpables por su pasado y creen que una forma de hacer penitencia es sentirse mal, criticarse y denigrarse a ellas mismas. Este comportamiento puede ser repetitivo y convertirse en una carga difícil de llevar.

Por eso es primordial aceptar el pasado, quedar en paz con él y verlo como una lección aprendida. Pero para llegar a ese punto debemos deshacernos de la culpa; no con el fin de librarnos de la responsabilidad por nuestras malas decisiones, sino para comenzar una nueva etapa en la vida.

¿Qué dice la Biblia sobre sentirse culpable por el pasado?

La Biblia dice que nos convertimos en personas nuevas cuando le entregamos nuestra vida a Jesús:

Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!

2 Corintios 5:17 (NTV)

Esto significa que nuestro pasado ya no existe porque ahora tenemos una nueva identidad en Cristo. Por lo tanto, no tenemos por qué sentirnos mal por el ayer.

Además, sabemos que Dios nos perdona y usa nuestro pasado con un propósito. Este puede ser para consolar, animar y reconfortar a otras personas, como también para demostrarle al mundo el cambio que Él hace en las vidas de quienes le aceptan.

Sin embargo, el Señor no usa nuestro pasado para sacarlo en cara y juzgarnos por ello. Todo lo contrario. En Miqueas 7:19 dice que Él lleva nuestros pecados al fondo del mar. Por esa razón el mismo apóstol Pablo dijo:

Hermanos, no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago: me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció cuando me llamó por medio de Jesucristo.

Filipenses 3:12-14 (PDT)

No obstante, a algunos les cuesta soltar ese pasado, por más que sepan que Dios les perdonó. Si ese es tu caso, ten presente que superar el ayer es cuestión de decisión, y no lo lograrás si no lo decides. Y si piensas que ya puedes dar ese paso tan importante, entonces presta atención a los siguientes consejos.

Si te sientes culpable por tu pasado…

Valida y nombra tus emociones

¿Alguna vez has tenido molestias en el cuerpo que luego un profesional de salud supo nombrar? Saber los nombres de los males es vital para comenzar un tratamiento. Sin un diagnóstico adecuado no se puede empezar el proceso de sanidad.

De igual forma, cuando no sabes qué es lo que sientes exactamente, entonces no puedes superarlo. Por eso, separa un tiempo para enumerar las emociones y sentimientos que tienes por tu pasado. Haz la diferencia entre uno y otro, porque puedes confundir la vergüenza con la culpa, la tristeza con la preocupación, etc. Quizá entender cómo te sientes no sea sencillo al comienzo, pero si te das el tiempo para examinarte, podrás lograrlo.

Expresa tus sentimientos

Hay muchos especialistas que recomiendan diversas técnicas para expresar los sentimientos; pero la más fácil de todas es confiar en alguien que pueda ayudarte. Puedes conversar con un familiar, amigo, consejero, líder o terapeuta que te ayude a procesar tus emociones.

Por otra parte, está comprobado que escribir al respecto o manifestarlo a través del arte te ayuda a estabilizarte emocionalmente. Si deseas puedes empezar un diario, practicar el dibujo y la pintura, o cualquier otra forma expresiva que te impulse a ser honesto y mostrarte como eres.

Evalúate según la etapa que viviste

Uno de los peores errores que cometen las personas es comparar su yo del presente con su yo del pasado. Se mortifican pensando en lo que pudieron hacer para evitar ciertas situaciones; cuando en realidad, quien eran en el pasado no hubiese podido tomar esa decisión.

Debes comprender que el conocimiento y experiencia que tienes ahora mismo no es el que tenías hace 10 años o ayer. Por lo tanto, no puedes culparte por no saber algo que aún no aprendiste. Tus errores —e incluso todo lo malo que te pasó— son lecciones que han contribuido a tu sabiduría actual. Así que la próxima vez que quieras sentirte culpable, prioriza la compasión y mírate con los ojos de amor con los que Dios te ve.

Toma la decisión de perdonar

Perdonar es por tu propio beneficio. Y si hay alguien en tu pasado a quien debas perdonar o pedir perdón, debes hacerlo por más que esa persona no lo acepte. De igual forma, si necesitas perdonarte a ti mismo por algo que sucedió, entonces no dejes pasar el tiempo y toma la decisión de amarte.

En la Biblia hay una historia que se encuentra en Génesis 50:15-21. Los hermanos de José lo habían vendido como esclavo, debido a que él era el favorito de su padre, Jacob. Pasados los años, José perdonó a sus hermanos por el mal que le habían hecho, ya que gracias a esta acción él pudo salvar a su familia. Sin embargo, cuando Jacob murió, sus hermanos revivieron el pasado.

Una vez muerto su padre, los hermanos de José sintieron miedo, pues pensaban que José les guardaba rencor, y aprovecharía la ocasión para vengarse de ellos por lo que le hicieron.

Génesis 50:15 (NBV)

Los hermanos de José habían recibido perdón, pero no se habían perdonado a ellos mismos. Cargaron con esa culpa durante años y no podían superarla.

Esto nos enseña que de nada vale que nos perdonen si no aceptamos ese perdón y lo aplicamos hacia nosotros mismos. El perdón nunca es opcional si queremos salir adelante. Así que toma la decisión y prioriza el perdón, primero hacia ti y luego con los demás; de esa forma dejarás de sentirte culpable por tu pasado y comenzarás a vivir libre y sin ataduras.

Si quieres aprender más sobre cómo seguir adelante en la vida, visita nuestra campaña #ConEquipajeLigero.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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