Please log in or register to like posts.
Blog
Tiempo de lectura: 3 minutos

Hay cambios que generan un antes y un después en la vida. El tener hijos es uno de los mayores cambios que una persona puede experimentar.

En el caso de la mujer los cambios son internos y externos. El cuerpo cambia de aspecto, las hormonas cambian, la mente se llena de pensamientos y preocupaciones que antes no existían.

Todos esos cambios internos afectan el mundo exterior también. El cuerpo se ve distinto y los horarios ya no son los mismos. Ahora el tiempo está dedicado a las necesidades del bebé. La mujer experimenta un nuevo nivel de cansancio, especialmente en la etapa del embarazo y del post parto.

Para la mujer todo ha cambiado. Mientras que el hombre no atraviesa tantos cambios. El hombre continúa con sus labores como antes de tener hijos: tiene libertad de ir a la oficina, tomar café en el momento que guste, ir al baño en el momento que guste. Estas son actividades que denominaríamos normales. El problema surge cuando la mujer ya no puede realizar estas actividades. Allí es que empiezan a aparecer una sensación de resentimiento.

El resentimiento es un sentimiento recurrente

Va más allá de un enojo o una molestia porque se empieza a estancar en nuestro corazón de una manera latente que nos mantiene la memoria viva de esa ultima vez que estuvimos enojadas. 

Es una molestia y un enojo que vuelve. Y cuanto más cansadas estamos o cuando nuestras hormonas están desbalanceadas, nos podemos ahogar en un vaso de agua. Con eso los enojos se agrandan y los resentimientos crecen. 

Una experiencia que se suele repetir en muchos hogares es el momento en el que la familia tiene que salir de la casa para ir a un evento y el papá se baño, se cambió, agarró las llaves del carro y dijo: «¡Vamos!» Y la mamá cambió a los niños, preparó los snacks, preparó la bolsa de pañales, la ropa por si necesitaba cambiar a los bebes, las botellas de leche, se cambió, se pintó, cambió a los bebés y luego pudo salir. 

Esta situación y muchas más donde las mujeres hacen cosas que los hombres no hacen puede suceder porque los hombres no quieren hacerlo o lo más común es que sea porque no se dieron cuenta. No vieron cuál era la necesidad del momento. 

Estas situaciones se siguen sumando en la mente de las mujeres. Entonces al día siguiente, la mamá está preparando la comida, atendiendo al bebé, arreglando la casa, intentando trabajar y el papá está muy tranquilo mirando televisión. Y ahí la mujer explota. 

Pero más allá del momento de explotar es esa sensación que se prende cada vez que hay que hacer algo que el otro no está haciendo. Esto no es solamente con nuestros esposos. Pero en la maternidad es con quien más sucede por la proximidad y porque el bebé es de ambos. 

Entonces ¿qué hacer con este sentimiento en la maternidad que claramente no ayuda a ser feliz ni ayuda con la pareja?

3 cosas importantes para superar el resentimiento en la maternidad

1. ¡Comunícate!

Cuando estamos en un estado de resentimiento, ese enojo se queda estancado y con cualquier cosa se vuelve a prender; y eso sucede porque no podemos comunicar nuestras necesidades. Estamos tan enojadas que no salen las palabras.

El resentimiento te aísla. Te quita las palabras y la posibilidad de construir con tu pareja. Por más que te quieras ir del cuarto, quédate y expresa lo que te está pasando. Si no puedes encontrar las palabras correctas, puedes decir eso también y pide tiempo para procesar lo que te está pasando y poder comunicarlo. 

2. Perdona

Somos muy buenas recordando todo lo que pasó y las cosas que nos hicieron. Cuando nos vuelve el enojo rápidamente le sumamos todos los otros enojos y nos hace mal al corazón. Por eso necesitamos perdonar lo que pasó.

Pídele a Dios que te ayude a perdonar a quien te lastimó y poder empezar de nuevo. No es fácil, pero es una elección que tenemos que tomar para liberarnos del dolor del pasado y superar el resentimiento en la maternidad. 

3. Vuelve a confiar 

Una vez que perdonaste, dale una nueva oportunidad a la persona. De esa manera puedes comenzar de nuevo y buscar que ese enojo no se vuelva en resentimiento. Si comunicaste lo que estás necesitando que suceda y llegaron a un acuerdo de cómo quieren manejar las distintas actividades y expectativas; confía en que la persona buscará honrar ese acuerdo.

A todas las mujeres en un momento u otro nos da esta sensación de resentimiento en la maternidad. Si lo hablamos y lo normalizamos podemos entender que es algo que sucede y que tiene solución. Aplica estos tips para diseñar un futuro mejor sin resentimiento. ¡Tú puedes!


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Reactions

5
0
0
0
0
0
Already reacted for this post.

Deja una respuesta