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Tiempo de lectura: 2 minutos

La importancia del padre en la vida de la hija ha disminuido en la cultura popular. Sin embargo, padres presentes (con relaciones saludables) facilitan una ambiente de estabilidad para el crecimiento seguro de sus hijas.

En la cultura popular vemos más a menudo a las madres como las únicas responsables de la crianza de los hijos. Muchas no han tenido otra opción. Las madres son parte vital efectivamente y muchas han tenido que asumir el rol de padre y madre a causa de los padres ausentes. Sin embargo, papá también es necesario en la vida de los hijos. El padre tiene un rol dado por Dios que es una herramienta clave para aportar a una nueva generación de mujeres seguras de ellas mismas.

Dios, como Padre, habló públicamente de Jesús para afirmarlo, diciendo:

Y una voz dijo desde el cielo: «Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo.

Mateo 3:17 (NTV)

La figura del padre proporciona:

  • Afirmación de identidad.
  • Disminuye los miedos.

Los padres (y las madres) te impulsan a arriesgarte, a creer en tus capacidades; y son muchas veces un lugar seguro. En un mundo donde la discriminación de género está presente, el padre puede ser ese lugar seguro que las hijas necesitan para contrarrestar los estereotipos.

Pero no es tan solo estar presente. El padre necesita tener una relación saludable con su hija, una relación basada en amor, protección y afirmación. No es solo dar instrucciones o regañar: es también saber escuchar y aconsejar.

Ante todas las cosas, es importante la enseñanza de las verdades espirituales, la Biblia nos dice:

Oh pueblo mío, escucha mis enseñanzas;
abre tus oídos a lo que digo,
porque te hablaré por medio de una parábola.
Te enseñaré lecciones escondidas de nuestro pasado,
historias que hemos oído y conocido,
que nos transmitieron nuestros antepasados.
No les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos;
a la próxima generación le contaremos
de las gloriosas obras del Señor,
de su poder y de sus imponentes maravillas.
Pues emitió sus leyes a Jacob;
entregó sus enseñanzas a Israel.
Les ordenó a nuestros antepasados
que se las enseñaran a sus hijos,
para que la siguiente generación las conociera
—incluso los niños que aún no habían nacido—,
y ellos, a su vez, las enseñarán a sus propios hijos.
De modo que cada generación volviera a poner su esperanza en Dios
y no olvidara sus gloriosos milagros,
sino que obedeciera sus mandamientos.
Entonces no serán obstinados, rebeldes e infieles
como sus antepasados,

Salmo 78:1-8 (NTV)

Padres presentes, hijas seguras

Un padre presente en la vida de su hija es de vital importancia. Sin embargo, también es lo que aporta. No es tan solo estar presente. Es estar presente y cumplir con el cuidado y guía en la Palabra De Dios.

La enseñanza espiritual es tan importante que Dios lo deja establecido en Su Palabra, y establece el resultado (los beneficios) que trae esa instrucción: hijos que nos serán rebeldes ni infieles. Ambos padres tienen una responsabilidad enorme. La vida espiritual de sus hijos no se le puede dejar como tarea únicamente a la iglesia. Tampoco debería ser una responsabilidad de un solo de los dos padres.

La educación cristiana debe incluir modelar al Padre por excelencia. Dios nos ama, nos instruye, nos cuida, provee para nosotros. Cuando un padre es capaz de emular estas características de nuestro Padre celestial, se está asegurando de que sus hijas (e hijos) crezcan seguros.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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