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Tiempo de lectura: 3 minutos

La gratitud es la clave para disfrutar la maternidad y la vida. La relación que esté teniendo con la gratitud va a determinar cuánto estoy disfrutando lo que sucede en mi vida.

Para empezar debemos preguntarnos: ¿Mi gratitud depende del día que estoy viviendo o es un hábito en mi vida?

La gratitud toma vida en nuestra boca. En nuestras conversaciones. En aquellas cosas que decimos. El agradecimiento se gesta en nuestro corazón. En nuestros pensamientos. 

Una persona agradecida es una persona que disfruta de su fe doblemente. En el momento antes y después del milagro. 

Hay una frase popular que dice: «Lo que se celebra se repite». La celebración es la culminación de un proceso de fe. 

A veces esperamos a que cosas grandes sucedan. Aquellas cosas que nos cambian la vida. Y si bien estas cosas pasan, hay muchas otros motivos para celebrar y estar agradecidos que podemos encontrar en nuestro día a día. 

El ser agradecido me enfoca en lo que si está sucediendo en vez de pensar en aquellas cosas que no salieron como yo quería. 

La maternidad significa empezar a vivir una vida completamente nueva. Con muchas cosas por aprender y con muchos desafíos. El mayor de ellos es mantener con vida a un mini ser humano. Eso hace que la presión sea alta. 

Claro que depende de cómo se lo tome cada persona. Pero entre no dormir mucho, estar constantemente ocupada con tu babé y tener que aprender nuevas habilidades cada día, sentirse abrumada es normal.

Ese sentirse abrumada puede generar un enfoque cerrado a solo lo que tengo en frente. Y si lo poquito que puedo ver no me gusta entonces toda mi perspectiva se torna negativa.

Por eso la gratitud es el antídoto a una vida negativa.

La gratitud es un hábito que podemos desarrollar. Aplica estos 3 pasos para desarrollar el hábito de la gratitud en tu vida.

Cómo desarrollar la gratitud

1. PRACTICA: Escribe tres motivos por los cuales estás agradecida todos los días

Al principio puede que te cueste pensar en 3 cosas por las cuales estás agradecida. Si ese es el caso, mira a tu alrededor y fijate cuáles son las cosas por las cuales puedes agradecer. Por ejemplo, el techo que tienes en tu casa, o la comida en la mesa, ¡o el hecho que hoy te despertaste y estás viva! 

El acto de escribirlas hará que tu cerebro las reconozca como válidas y así las podrás tener más presentes cuando vengan momentos abrumantes. Esto te va a ayudar a pasar de decir: «Todo está mal» a «Esto que está sucediendo no me está saliendo bien, pero hay otras cosas que sí me están saliendo bien».

Como estamos comenzando el año, puedes aprovechar y poner cada papel con tu nota de gratitud en un frasco y al final del año puedes tomarte tiempo para leer todas las cosas buenas que sucedieron durante el año. Esto tambien lo puedes hacer en momentos que necesites un recordatorio de todo lo bueno que Dios está haciendo en tu vida. 

2. REINTERPRETA: Si la historia que te estás contando no te sirve, cambia la historia

Nuestras palabras tienen poder.

Mi nivel de vida y cuánto estoy disfrutándola depende de las palabras que uso para narrar mi historia. A veces lo hacemos intencionalmente.

¡Esos días que necesitamos quejarnos! A todos nos pasa de tener momentos en donde necesitamos desahogarnos y ahí están muestras amigas, esposos y familia para prestarnos el oído y ayudarnos a sentirnos mejor. Hay otras veces que no lo hacemos de manera intencional y sin querer empezamos a usar palabras que generan una realidad que no es la que queremos vivir. 

No es lo mismo decir: «Estoy agotada porque ayer no dormí nada y ya no puedo más», a decir: «Ayer dormí 3 horas en total». 

3. ORA: El agradecimiento es hacia Dios

En la vida hay 3 conversaciones que mantenemos. La primera es con nosotras mismas, la segunda es con otros y la tercera, y más importante, es con Dios. En esa conversación es que debemos expresar el agradecimiento.

Hoy puedes empezar a vivir el hábito de la gratitud día a día y te aseguro que notarás un cambio en tu vida y podrás disfrutar de la maternidad. La gratitud es la clave para disfrutar tu vida y tu maternidad a pesar de cualquier desafío que la vida te pueda presentar. ¡Una vida con agradecimiento es una vida disfrutada!


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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