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¿Qué pasa si no voy a la iglesia?

“Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.”  Salmos 84:10 (RVA)

Hay veces que tenemos el deseo de pasar tiempo con la familia, con los amigos o simplemente descansar y ver televisión, pero instantáneamente recordamos que es domingo y tenemos que ir a la iglesia. ¿Cuál será entonces nuestra decisión? ¿Te ha pasado alguna vez?

Hebreos 10:25 (NTV) menciona: “Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.” Aun cuando las cosas que pensamos hacer sean buenas o necesarias, es importante darle a Dios el primer lugar en nuestra agenda. Asistir a la iglesia es importante, no simplemente para cumplir un requisito religioso, sino que en ese contexto recibimos nuestro alimento espiritual, adoramos a Dios y compartimos con la comunidad de creyentes como es propio del cuerpo de Cristo.

Siempre se nos presentarán muchas opciones que pueden ser muy buenas, sin embargo, elije lo mejor, pasar tiempo en la presencia de Dios, que no se te haga costumbre el faltar a la casa del Señor, sino que cada domingo puedas presentarte delante de su presencia con gratitud en tu corazón, porque es ahí donde podrás entregarle tus talentos, tu alabanza y escuchar su voz a través de su palabra. ¡No dejes de congregarte!

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Agradece en todo tiempo!

“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:18 (NTV)

Muchas veces es difícil dar gracias a Dios en medio de una situación complicada donde los problemas y necesidades parecen ser más grandes que las bendiciones recibidas. Pero esa es la voluntad de Dios para nosotros sus hijos. Humanamente parece imposible cumplir esta palabra, pero si lo hacemos estaremos siendo parte de las mayores victorias.

Si hoy te encuentras en situaciones conflictivas, agradece a Dios, y verás cómo Él actúa en medio de lo imposible.

Recuerda que todo lo que hoy tienes son bendiciones, algunas vienen listas para disfrutarlas y otras merecen un tiempo para contemplarlas como tal.

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Gratitud en medio de las tormentas

“Den siempre gracias a Dios el Padre por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Efesios 5:20 (DHH)

Diariamente nos enfrentaremos a situaciones difíciles que pondrán a prueba nuestra confianza en Dios y es allí cuando la gratitud se hace presente, ya que normalmente somos agradecidos por las bendiciones que Dios nos da, pero cuando las cosas no salen como lo planificamos o no parecen ser una bendición es difícil agradecerle. Sin embargo si ponemos nuestra vida bajo su control, comenzamos a tener una actitud de agradecimiento, aun cuando las circunstancias parecieran no justificar nuestra gratitud.

Si estás pasando un tiempo difícil en tu vida, recuerda que aún hay muchas cosas por las cuales debemos ser agradecidos con Dios. Él sigue estando al control de cada situación en tu vida y tiene planes de bien para ti. No te enfoques en lo que aún falta, da gracias por lo que Él ya te dio.


Por Giovana Aleman



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Con gratitud

La gratitud es un aspecto que muchas veces pasamos por alto, en la epístola a los Colosenses encontramos una exhortación al respecto:

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; 7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.” Colosenses 2:6-7 (RVR1960).

No sólo debemos procurar seguir los pasos de Jesús, perseverando en el camino de la fe y esforzándonos para agradar a Dios en nuestro andar diario, sino que también tenemos que abundar en acciones de gracias.

Muchos se preguntarán ¿Cómo puedo dar gracias si estoy abrumado(a) por los problemas, estoy enfermo o tengo un ser querido enfermo, nada de lo que hago sale bien, o no encuentro un solo motivo para dar gracias?

Estas preguntas son válidas, ya que como humanos nos es difícil ser agradecidos; no obstante, al ser Hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de conocer Su Palabra y obedecerla, y ella nos dice:

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:18 (RVR1960).

Por ello, te animo a que empieces a dar gracias en todo momento, recuerda que cada día recibes el milagro de la vida, y si tienes una casa y alimento en la mesa, es un motivo más para agradecer a quien nos provee del sustento diario.

Aún las dificultades, si son vistas desde otra perspectiva, son un motivo más para agradecer, porque estas dejarán una enseñanza en nuestras vidas.

“con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;” Colosenses 1:12 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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Tenlos siempre presentes en tu vida

“Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.” Deuteronomio 5:16 (RVR1960).

Recibimos la instrucción del Señor de honrar a nuestros padres, y al tratarse de un mandamiento, tiene bendición si es obedecido y castigo si es dejado de lado (Marcos 7:10).

Si analizamos el contexto de este mandato, vemos que fue dado a los israelitas cuando estaban en el desierto, y entonces era Dios quien proveía lo que necesitaban. Entonces, creer que debemos cumplirlo en recompensa por todo sacrificio que hicieron ellos por nosotros y por todas las cosas que nos han dado, no está mal, pero esa no es la razón principal. Honrarlos tiene que ver con gratitud, pero sobre todo con obediencia a Dios.

Aun así, la instrucción es clara, por eso, te animo a cumplas este mandato, seas joven o adulto, para que te vaya bien sobre la tierra.

Por Cesia Serna

 

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Aunque diga que no

“«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos. “Isaías 55:8-9  (NTV)

Cuando mi hija me pide algo, que sé que no está bien para ella, y se lo niego, generalmente reacciona con berrinches, es su manera de comunicar su desacuerdo por su corta edad. Pero prefiero lidiar con su enojo, antes de darle algo que no es bueno para su vida y perjudicarla en el futuro.

Hay ocasiones en que reaccionamos de esta misma manera con Dios, enojándonos o  inclusive alejándonos de Él por no sentir su defensa o su actuar a nuestro favor.

¿Dios debe responder a cada una de nuestras oraciones y necesidades? Sí, pero no precisamente debe actuar de acuerdo a lo que creemos que sería conveniente para nuestra vida  sino que será según lo que Su soberanía y sabiduría divina dispongan.

Ahora, si acudimos a Dios para obtener algo a nuestro favor, seremos constantemente decepcionados porque Él no complacerá deseos que estén lejos de sus propósitos y que no estén alineados a la eternidad.

No dejemos que un aparente “no” o “espera” de Dios en respuesta a nuestras oraciones y necesidades hagan que nos alejemos de Él, pues si tenemos presente que sus planes y pensamientos son mejores que los nuestros, podremos perseverar y estar en paz a pesar de los obstáculos ¡Porque sabemos en quién hemos confiado!

¡Él quiere lo mejor para ti!

 

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A futuro

Una pobre mujer, muy anciana, estaba plantando un manzano, cuando fue bruscamente interrumpida por alguien que le dijo:

     – ¿Por qué planta usted árboles cuyo fruto no puede llegar a comer?

Levantando la cabeza, la anciana respondió:

     – Alguien plantó árboles antes de que yo naciera y yo comí de su fruto, y ahora planto para otros, para que la memoria de mi gratitud exista cuando yo me haya ido.

Los seres humanos somos por naturaleza impacientes y deseamos ver resultados en el instante. Si  empezamos un proyecto queremos disfrutar los logros lo más pronto posible, si mandamos un correo queremos respuesta inmediata, si hacemos un favor queremos que no se nos  reconozca y agradezca en ese momento; todo es para el ahora, para el disfrute personal.

Muchos de los grandes problemas de la humanidad se han dado justamente por la impaciencia y porque pensamos egoístamente en el presente, olvidado que hay gente que viene detrás de nosotros. Y estos problemas van desde cosas muy personales como las decisiones que se hacen al calor de un momento pensando en que sólo afectará a quien toma esa decisión, sin tener en cuenta a todas las personas que se verán afectadas como hijos, esposa (o),  padres, amigos, socios; hasta cosas más globales como las grandes especies que se han sido extintas por el hombre y la tala de árboles desmedida  que ha contribuido al cambio climático que vivimos.

Todo lo que hagamos debemos hacerlo pensando en que hay generaciones que vienen detrás de nosotros y que nuestras decisiones presentes los  afectarán; que nosotros también vivimos los resultados del trabajo y decisiones de otros que nos antecedieron.

Y no se trata de hacer grandes  cosas para afectar de manera positiva o negativa el futuro de alguien,  sino de las decisiones pequeñas que hacemos cada día, del testimonio que damos, de cómo nos comportamos delante de los demás. Las pequeñas cosas que hacemos día a día son las que construyen o destruyen vidas, relaciones, familias, etc.

“Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría” Santiago 3:13  (NTV)

Vive sabiamente, de manera que cada una de tus decisiones pueda afectar positivamente a quienes te rodean y a quienes quizás aún no conoces. Que tu diario vivir refleje los frutos del Espíritu, que puedas ser un referente para muchos y un instrumento en las manos de Dios.

Haz las cosas sin esperar recompensa o reconocimiento de los demás, sino en agradecimiento por las bendiciones recibidas de Dios y por su obra en tu vida. Sé agradecido también con aquellos que te antecedieron y dejaron de lado el egoísmo para tomar buenas decisiones.

¡No pienses sólo en el presente, vive con una visión más amplia!

 

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Maneras prácticas de mostrar gratitud

¿Alguna vez te has dado cuenta de lo fácil que es pedir y lo difícil que a veces resulta ser agradecidos?

Cuando pasamos por momentos difíciles y recibimos la ayuda de alguien, en ocasiones olvidamos retribuir ese gesto. Si bien el apoyo no debería ser interesado, siempre debemos mostrar gratitud con quienes nos auxilian. Al ponernos a pensar en la ayuda que recibimos a diario, nos daremos cuenta que hay personas que siempre están allí para nosotros; no obstante, hay momentos en los que no valoramos. Esto es porque nos hemos acostumbrado a recibir y hemos dejado de reconocer el esfuerzo de los demás.

Para revertir esta situación y demostrar sincera gratitud, puedes hacer lo siguiente:

Di «gracias».

Si estás agradecido con alguien, no te quedes con la gratitud en los labios y díselo. Es importante que los demás sepan que valoras su esfuerzo y sabes corresponder su ayuda. Puedes mostrar tu agradecimiento usando el lenguaje verbal o escrito. Si prefieres, puedes hacerlo público mediante las redes sociales o algún evento.

Ofrece comida.

Si está dentro de tus posibilidades, organiza una pequeña reunión con comida hecha en casa, o salgan a comer fuera. La comida es otra forma con la cual puedes expresar gratitud. Si prestas atención a los detalles sobre sus gustos culinarios, estarás manifestando interés genuino por las otra persona. También puedes aprovechar esa ocasión en dedicarle algunas palabras de agradecimiento y afecto.

Da un regalo.

Si crees que las salidas a comer no son lo tuyo, entonces da un regalo. Averigua cuál es la necesidad más urgente de la otra persona y procura suplirla. Si el costo de esta necesidad es demasiado alto y no puedes pagarlo, tienes la opción de regalar una tarjeta o un pequeño detalle. Lo importante del regalo no es el valor monetario, sino la intención y el sentimiento con que se da.

Regala tu tiempo.

El tiempo es un regalo valioso que demuestra el afecto que se tiene por alguien. En lugar de gastar tu tiempo en cosas triviales, inviértelo con la persona con la que estás agradecido. Incluso si no tienen grandes planes, puedes servirle de compañía y pasar un buen rato. ¡Seguramente, tu presencia animará su día!

Ayuda en lo que haga falta.

Haz algo por la otra persona. Si necesita ayuda para reparar algo en su casa, ofrécete y coopera con él o ella. Si quiere concentrarse para dar un examen importante, sé de utilidad y ayúdale a estudiar o a darle su espacio para que se concentre. Lo que sea que la otra persona requiera, intenta ayudarle y devolverle el favor que alguna vez te hizo.

 

 

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Hacedor de sueños

“Aun antes de que haya palabra en mi boca, Oh Señor, Tú ya la sabes toda”. Salmos 139:4 (NBLH)

Amar y temer a Dios nos lleva a esforzarnos en obedecerlo y servirle en muestra de gratitud. Como respuesta, Él da prosperidad a sus hijos que se esfuerzan. Hace algunos años, uno de mis amigos vio un auto que le gustaba mucho y dijo en su corazón: “¿cuándo llegaré a tener uno de estos?” Este era un anhelo que tenía y que nunca se atrevió a expresar. Sin embargo, el Señor recompensó su obediencia y la ayuda que hace con amor en su obra. Él concede los anhelos ni siquiera pronunciados, aquellos que están guardados celosamente en lo más profundo de nuestro ser. Por tanto, te animo a someterte a su palabra: “El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.” Juan 14:23. ¿Esperas la bendición de Dios? Da el primer paso, comienza por obedecerle.

Por Danitza Luna

 

 

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Sembrar

Nicholas Winton fue un británico que salvó a 669 niños judíos de la muerte al inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939.

Siendo un joven recién egresado fue a trabajar a la República Checa, allí pudo ver más de cerca la agresividad con la que se capturaban a las familias judías para ser llevadas a los campos de concentración. Marcado por todo lo que estaba ocurriendo, tomó la decisión de establecer una oficina secreta en un hotel en Praga para contactar desde allí a varias embajadas y reubicar a todos los niños que pudiese.

Su hazaña, merecedora de condecoraciones y actos de homenaje, quedó en el olvido durante muchos años ya que prefirió mantener en secreto lo sucedido incluso después de que terminó la guerra. No fue hasta 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido en el desván de casa y rebuscando entre los papeles que contenía, se topó con las fotos de los 669 niños, una lista con el nombre de todos ellos y algunas cartas de sus padres. Tal descubrimiento provocó que Winton no tuviera más remedio que explicarle a su esposa lo que había ocurrido décadas atrás.

No pasó mucho tiempo hasta que un periodista se enteró de la tremenda historia y decidió darla a conocer. Tras varios reconocimientos, Winton se convirtió en el británico con más invitaciones a programas de tv para dar entrevistas, pero una noche recibió un regalo muy especial.

La cadena BBC en ese entonces tenía un programa estelar llamado ‘That’s Life’ al que fue invitado. Todo parecía normal pero lo que Winton no sabía era que el público estaba formado por los niños que él había ayudado varios años atrás. En un momento todos se pusieron en pie para aplaudir a su héroe. Hubo muchas lágrimas, sentimientos encontrados y palabras de gratitud.

Esta historia verídica nos muestra que muchas veces nos podemos encontrar en la misma situación que Winton, rodeado de los frutos de las buenas obras que hicimos en el pasado sin darnos cuenta.

Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Reina-Valera 1960

Esta es una ley que se aplica no sólo al ámbito material sino también a varios aspectos de la vida cotidiana. El afecto, el tiempo, el respeto, la confianza, la amistad, el compañerismo, la unión, etc., son algunas de las muchas bendiciones que llegan como consecuencia de una siembra inicial.

Dios nunca dejará de cumplir con su palabra y siempre pagará a cada uno por el bien que haya hecho. Pídele que te permita ver esas bendiciones y si por el momento estás enfrentando una prueba, aprovecha esa oportunidad para sembrar gratitud, obediencia, fidelidad y santidad.

Proverbios 11:18 dice: “El malvado recibe una paga engañosa; el que actúa con justicia, recompensa efectiva.” Versión Dios Habla Hoy

¡El Señor es fiel!

 

 

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¡Tengamos gratitud!

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;” Hebreos 12:28 (RVR1960)

Debemos ser agradecidos por todo lo que Dios ha hecho, lo que está haciendo y todo lo que hará. La persona desagradecida no sirve al Señor de corazón, en cambio a un creyente que siente gratitud, no le importa en qué tarea o lugar le toca servir porque ve el servicio como un privilegio y como una manera de expresar su amor y gratitud a Dios.

Por Miguel Ángel Veizaga

 

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Reverencia

En la actualidad adquirir una Biblia es sencillo, sólo se tiene que ir a una librería a comprarla; sin embargo, en la antigüedad la copia de las Escrituras se hacía a mano, por tanto, implicaba gran sacrificio y amor por la Palabra de Dios.

La historia manifiesta lo impresionante que era la reverencia al Señor por parte del pueblo Judío, por ejemplo: al momento de escribir el nombre de Dios no se podía introducir la pluma en la tinta otra vez, debía utilizarse otra nueva, tampoco se podía prestar atención a alguien en ese momento, aunque se tratase de un rey.

“En el temor del Señor hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.” Proverbios 14:26

En el Judaísmo existía un temor genuino, precisamente por la confianza que tenían a Dios y el refugio que encontraban en Él.

¿Tienes reverencia a Dios? Otro dato que la historia nos muestra, acerca del temor al Señor en su pueblo, era el estar desprovisto de toda imagen, tal y como lo establecen las escrituras: “No te harás imagen delante de Mí.” (Éxodo 20:4) Por este motivo no pronunciaban su Nombre, aunque las letras estuvieran escritas o conocieran  las vocales.

Se trata de entender que Dios está más allá de lo que podemos tocar con las manos, e incluso de nuestros conceptos. La  concepción de: “no hagas una imagen” también quiere decir: “no te lo imagines y no pronuncies su nombre”, porque en el momento que vas pronunciar su nombre otra vez lo reduces a la dimensión humana.

“Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia.” Hebreos 12:28 (LBLA)

En este tiempo la reverencia a Dios se ha perdido en gran manera; por lo cual te animo a ser diferente y mostrar que estás agradecido a Jesús por el reino inconmovible que hemos recibido por parte suya, dando un servicio aceptable a Dios con temor y reverencia a su nombre.

Te animo a estudiar su palabra, tener reverencia y temor para actuar conforme a lo que Él ha ordenado. ¡Ten confianza segura en Él y permite que sea tu refugio!

 

 

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