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Tiempo de lectura: 4 minutos

 Yo les he confiado tu mensaje, pero el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal.

Juan 17:14-15 (BLPH)

Este famoso pasaje que se encuentra en el evangelio de Juan deja a muchos cristianos con algunas dudas con respecto a cómo estar en el mundo sin ser del mundo.

Algunos piensan que no ser del mundo implica apartarse, crear una comunidad cerrada en donde no haya mala influencia de afuera; sin embargo, el mismo Jesús dijo que no pedía al Padre que nos saque de la tierra.

En el otro extremo se encuentran aquellos que creen que estar en el mundo significa mezclarse con las tendencias y modas que van en contra de la Biblia. Pero hay pasajes que nos demuestran que esto tampoco tiene fundamento.

Para estar en el mundo sin ser parte de él, debemos entender que nuestro tiempo en la tierra es limitado y que no podemos acomodarnos a una realidad que pronto pasará. Eso no implica desentendernos por completo del contexto en el que vivimos, sino encontrar un balance.

Cómo estar en el mundo sin ser del mundo

Amando a las personas, pero no al pecado

Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

1 Juan 4:7 (TLA)

Jesús nos dejó el mejor ejemplo de amor. Cuando Él estuvo en la tierra, anduvo con todo tipo de personas, sin importar el mal concepto que otros tenían de ellos. De hecho, fue esta costumbre la que hizo que los líderes rechazaran a Jesús.

Jesús nos enseñó que podemos amar a las personas, sin aprobar o validar sus pecados. Cuando vemos a la gente como creación especial de Dios, entonces amamos a la gente y no al mundo.

Marcando la diferencia y siendo ejemplo

No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.

Romanos 12:2 (NTV)

Jesús dijo que los cristianos somos sal y luz (Mateo 5:13-16), y no podemos serlo si imitamos la conducta y pensamiento de los no creyentes.

La Biblia es enfática cuando nos dice que no debemos dejarnos llevar por el resto, sino que debemos demostrar que Jesús cambió nuestras vidas. Lo cual significa hacer el bien en situaciones inesperadas, hablar de paz cuando se habla de guerra, mostrar esperanza cuando otros creen que ya todo se termina.

Nuestro deber como creyentes es anunciar las buenas nuevas de Jesús, y eso también es parte de ser luz.

Viviendo sin comprometer nuestros principios

¡Gente infiel! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, quien pretende tener al mundo por amigo, se hace enemigo de Dios.

Santiago 4:4 (BLPH)

Hoy en día hay muchas prácticas que se promueven y hasta consideran como buenas cuando en la Biblia dice que es pecado. Como cristianos estamos llamados a amar a las personas, pero no a comprometer nuestros principios y acomodarnos a los estándares del resto.

Jesús anduvo con personas de mala reputación, pero jamás comprometió su santidad para agradar al resto. Eso nos enseña que debemos escuchar la voz de Dios más que la de cualquier otro. Si sabemos que algo es pecado y está mal, no tenemos por qué hacer lo contrario; ya que, en nuestro intento por carlee bien al resto, podemos convertirnos en enemigos de Dios.

Entendiendo que podemos ser odiados, pero no podemos actuar con venganza

Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia.

Juan 15:18-19 (NTV)

Jesús dijo que es de esperar que la gente del mundo nos odie (2 Timoteo 3:12), porque nuestra forma de pensar y vivir no va con lo que ellos hacen. Para algunos, el mensaje de salvación es incómodo y parece una locura, por lo que no es sorprendente que exista rechazo.

Pese a que sabemos que la gente nos hará de lado y hasta nos hará daño, la Biblia dice que no debemos devolverle el mal que nos hacen (Mateo 5:11-12). Esto se debe a dos razones: uno, porque la vida es temporal y nuestro hogar está en el cielo; dos, porque solo Dios puede impartir justicia.

Comprendiendo que nuestra lucha es espiritual

Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.

Efesios 6:11-12 (NTV)

Sin importar lo que nos haga la gente, no podemos vengarnos porque nuestra lucha no es física, sino espiritual.

Los no creyentes no son nuestro enemigo, satanás sí lo es. Hay una diferencia enorme entre ambos, y no podemos confundirlos.

Vivir en esta tierra como cristianos quiere decir que debemos estar preparados para luchar espiritualmente; debemos fortalecer nuestra relación con Dios, ya que es el único que puede luchar en ese campo.

Puede que tengamos todo en nuestra contra, pero Dios es más fuerte, y solo Él puede ayudarnos a vivir con rectitud, de modo que al final estemos listos para pasar la eternidad con Él.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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