Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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En cada país hay un fenómeno natural que ataca de acuerdo a la geografía. Por ejemplo, en algunos lugares, los temblores y terremotos ocurren con más frecuencia; mientras que en otros, son los huracanes y tifones. Estos desastres son difíciles de predecir y lo máximo que se puede alertar son segundos antes de que ocurran. Por tal razón causan daños materiales y la muerte de miles de personas.

Cuando ocurre un desastre natural, la primera reacción de mucha gente es clamar a Dios. Levantan su mirada al cielo, se ponen de rodillas, lloran a gritos o simplemente oran en silencio y le piden a Dios que los perdone y acabe con la pesadilla. Sin embargo, cuando el hecho termina, vuelven a sus rutinas como si nada hubiese pasado y olvidan toda promesa que le hicieron a Dios.

Este comportamiento se repite una y otra vez, no sólo en los desastres naturales o accidentes, sino en cuando sucede alguna tragedia. Solemos acudir a Dios cuando estamos desesperados, cuando tenemos miedo o creemos que ya no hay otra salida.

Clamar a Dios en momentos de angustia es una reacción innata del ser humano, y también es algo que siempre debemos practicar. No obstante, no debemos acostumbrarnos a esto. Dios no es alguien a quien debemos acudir únicamente cuando hay emergencias. También debemos buscar de Él cuando estamos felices y todo marcha bien.

Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:17-18 (NTV)

La Biblia nos dice que clamemos a Dios en todo momento; y eso también incluye los momentos felices. Si no tenemos preocupaciones o problemas y las cosas van bien, no quiere decir que tengamos que olvidarnos de Dios hasta que haya una nueva tragedia. Debemos ser agradecidos con Él en todo momento y circunstancia, sin importar cuán positivas o negativas sean. De esta forma no sólo estamos imitando la actitud de Jesús, sino que estamos siendo un ejemplo para los demás.

Las personas suelen clamar a Dios cuando suceden desastres naturales. No esperemos que sucedan para acercarnos a Él. Después de todo, Jesús está para nosotros en todo momento y no sólo cuando hay tragedias.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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