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Tiempo de lectura: 2 minutos

Los sentimientos son una parte integral de quienes somos. Sin embargo nos pueden llevar a tomar decisiones erradas cuando no los filtramos a la luz de la Palabra de Dios. Un ejemplo de esto es cuando nos hieren, nuestros sentimientos pueden hacer que el dolor o la impotencia nos encierre en una cárcel de falta de perdón.

Dios no desea que vivamos prisioneros de nuestras emociones por eso nos motiva a trabajar con nuestros sentimientos y no permitir que ellos dirijan nuestras vidas.  

La Palabra de Dios dice en 2 Timoteo 1:7-9 que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. Nosotros no podemos controlar la manera en que las personas nos tratan, o nos miran. Pero sí podemos dominar nuestras respuestas hacia el trato de los demás.

¿Qué puedes hacer?

  • Haz lo que puedes hacer y deja que Dios te ayude con el resto. 
  • No pagues mal por mal.  
  • Perdona a los que te ofenden.
  • Ora por tus enemigos.

Es imposible esperar no ser ofendidos en esta vida. Las heridas estan a la vuelta de la esquina. Un comentario negativo sobre tu figura, la forma en que haces tu trabajo, la manera en que crias a tus hijos. En definitiva las personas te van a ofender.

Es posible que aun las personas más cercanas a ti te causen el mayor daño. Incluso heridas del pasado que pensamos haber perdonado vuelven a la superfecie cuando recibimos una nueva ofensa. El sentimiento de hostilidad, impotencia, enojo, o cuenta por saldar aflora rápidamente. Ante esos sentimientos el mundo te dice: «Cóbrate».

«Ojo por ojo, diente por diente»; «El que ríe al último, ríe mejor». Estos y otros refranes parecidos fomentan sentimientos de mal y no de bien. Sentimientos que fomentan deseos de venganza, y destrucción.

Los sentimientos de enojo pueden dañar tu salud 

Si estos sentimientos llegan a ser muy pesados incluso pueden afectar nuestra salud física y mental. 

El doctor Don Colbert, médico familiar y autor del libro Emociones que matan, explica que la hostilidad, la ira y el enojo están en las primeras listas de emociones tóxicas que generan reacciones extremas de estrés.   

Estas personas liberan más adrenalina y norepinefrina en su sangre que las personas no hostiles. En términos generales estas hormonas elevan la presión sanguinea haciendo que se contraigan los vasos sanguineos y aumente el ritmo cardiaco.  

¿Quieres evitar un ataque al corazón?

Debes guardar tus sentimientos. Dejarle la venganza a Dios, quien es juez justo y misericordioso. Hay varios versículos bíblicos nos hablan de un Dios que recompensa y paga, este es uno de ellos:

En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo. Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.

Isaias 61:7-8 (RVR1960)

Permite que Dios haga justicia y evita los sentimientos negativos. Es imposible tener el corazón envenenado y evitar que estos contaminen toda tu vida y relaciones. Por tu propio bien, entrégale a Dios las ofensas. Él dará vida a tu vida. 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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