Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Para hablar de estúpidos y locos en esta era vertiginosa de tecnologías y aparatos, hay que remitirse a autores como Umberto Eco y Yuval Noah Harari. No es que no haya otros, pero estos dos son infaltables. E intratables, especialmente Umberto Eco.

Tomemos, por ejemplo, estas líneas sobre el uso del teléfono móvil (smartphone):

Parece inexplicable que casi toda la humanidad haya sido presa del mismo frenesí y haya dejado de mantener relaciones cara a cara, de contemplar el paisaje y de reflexionar sobre la vida y la muerte para dedicarse a hablar de manera compulsiva, casi siempre sin tener nada urgente que decir, consumiendo su vida entre un diálogo de invidentes.

Umberto Eco (2016). De la estupidez a la locura, Barcelona, España: Editorial Lumen

El contexto de la estupidez

Aunque a veces lo parece, Umberto Eco no está insultando a la raza humana. Está profundizando una crítica severa a la pérdida de valor en las relaciones personales a causa de la obsesión por la pantalla del teléfono.

El ejemplo clásico es la pareja (joven o mayor) que han salido a comer a un restaurante. Es más que probable que quieren tener un rato lindo a distancia de la cotidianidad. 

Pero, desgraciadamente, los ves la mayor parte del tiempo mirando sus teléfonos y de tanto en tanto mostrándole a su pareja alguna foto o videíto cómico. Ese instante mínimo sería el de la “interacción social”.

Si eso no es de estúpidos y locos, es difícil saber qué otra cosa puede ser.

La formación celular de la opinión

Algo que me sigue sorprendiendo respecto de las redes sociales es que la gente forma su opinión basándose en los hilos de conversación de Twitter y Facebook.

De ahí saca su postura frente a la política (especialmente su decisión de voto), la economía, el deporte y los personajes públicos.

De paso, mencionemos lo aterrador que es leer los insultos, las afirmaciones de supina ignorancia, el odio y la absoluta falta de respeto a lo humano. A mi entender, ellos son los estúpidos y locos a los que alude Eco.

Una cosa inteligente y normal es entender la realidad leyendo libros, editoriales de periódicos serios y notas periodísticas de televisión. Además, uno tiene que comparar puntos de vista contrapuestos y ver dónde hay verdad y dónde hay mentira.

Es más: si se quiere formar pensamiento —mucho más sólido que una opinión—, se debería profundizar en artículos de revistas especializadas.

Epílogo más o menos sensato

Pero estoy pidiendo demasiado. A estas alturas, la audiencia nos consideraría a nosotros estúpidos y locos por tomarnos este trabajo. Eran otros tiempos.

Pero, una advertencia cabe aquí: los resultados sociales y políticos de semejante estupidez y semejante locura ya se están viendo en nuestros países.

Una pena


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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