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Tiempo de lectura: 2 minutos

De las buenas cosas que he aprendido en estos últimos años quiero consignar en esta nota la siguiente: el discreto encanto de decir que no. Desglosaremos un poco:

Discreto – Debido a que la cultura complaciente de nuestro medio te obliga a ser “simpático”, negarse es un oficio que hay que practicar con discreción; habrá veces en que haya que decir que para reservar los no para más célebres momentos.

Encanto – Decir que no en el tiempo oportuno y en la forma adecuada produce una sensación muy agradable: es el reconocimiento de que se dispone de una autoestima valiosa, que debe valorarse – y protegerse – con atención.

Decir que no – Somos abrumados diariamente por una serie a veces interminable de exigencias sobre nuestro tiempo y nuestra atención. Y sobre nuestra paz, agreguemos. Decir que no puede ser una excelente forma de salvaguardar nuestra salud física y emocional.

¿Cuándo decir que no?

Cuando las personas no se dan cuenta de que nosotros también tenemos cosas que hacer. Cuando estamos ocupados en algo que no debemos dejar de hacer. Cuando estamos cansados. Cuando no queremos hacer lo que nos están pidiendo (siempre que no sea lo que te corresponde hace y sea una orden de la jefatura, digamos). Cuando nuestras convicciones, creencias y preferencias nos informan que hay que negarse.

El discreto encanto de decir que no

Asertividad no es sólo expresar con firmeza y respeto lo que queremos expresar. También es impedir que otras personas impongan sus deseos o exigencias sobre nosotros. Cuando somos capaces de hacer eso de una manera efectiva, crecen nuestros sentimientos de estima personal. De paso, obtendremos el respeto de la gente.

Tal vez valga una reiteración. En nuestro mundo, donde la obediencia es considerada una virtud, se hace necesario aclarar que sólo debe ser otorgada sin que viole nuestra integridad. Todo aquello que lesione nuestra libertad legítima y nuestra dignidad personal debe ser considerado fuera de cualquier obligación de obediencia. Porque lo que estamos señalando aquí es el discreto encanto de decir que no.

Si lo piensan bien, van a descubrir el discreto encanto de decir que no. Refleja en tiempo y forma adecuada el valor que reconocemos en nosotros y que otros deben reconocer igualmente.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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