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Tiempo de lectura: 2 minutos

Lidiemos con la inmediatez, porque vida es un proceso que nos puede llevar a diferentes tiempos. Los cambios, lo inesperado, las pausas y esperas. Es cierto que hay mucho que necesita inmediatez, como atender una enfermedad que se presenta rápida e inesperadamente.

Pero vivir la vida queriendo que todo sea para ya, no solo te produce estrés, sino que vas a agobiar a todos en tu entorno. Hay muchas cosas que nos han hecho querer la inmediatez para todo. Lidiemos con esa inmediatez. El microondas, el celular, los autos, Google, son todos avances que han contribuido con nuestro deseo de todo rápido.

La impaciencia nos altera, nos hace vivir acelerados y nos impide disfrutar de cada instante de esta maravillosa vida. En lugar de disfrutarla de a bocado, nos la comemos atragantándonos. La vida tiene sus tiempos en que es necesario tomar acciones de inmediato, pero no nos dejemos atrapar por la inmediatez.

El mundo industrial también contribuye a la inmediatez por la rapidez que han adquirido en cuanto a producción y distribución para alcanzar masas. Nos hemos acostumbrado a tener todo instantáneo y cuando lo queremos. A veces es cuestión de resolver por tiempo determinado, pero lidiemos con la inmediatez.

No dejes que la inmediatez se convierta en un síndrome

Con la aviación, los puentes para cruzar los ríos, las secadoras eléctricas para la ropa, todo se ha hecho inmediato y la humanidad está llegando a padecer el síndrome de la inmediatez. Así que lidiemos con ella. Es cierto que hay comodidad en la evolución y los avances, pero pongamos de nuestra parte.

Porque entonces vamos a llegar al punto en el que el valor de la información que obtengamos va a estar por debajo del valor de la velocidad en la que lo podamos obtener. Necesitamos lidiar con la inmediatez. Cuidarnos de no padecer el síndrome de la inmediatez, que produce frustración, agitación y desespero por la rapidez con la que deseamos todo.

No queremos ejercer la paciencia de esperar para nada. Queremos la comida de inmediato, el café automático, detestamos hacer una línea para obtener algo y no esperamos más de cinco minutos por nadie. La vida se nos va a ir de prisa si permitimos que la inmediatez nos gane y nos envuelva. Disfrutemos. Tomemos tiempo para respirar, para pensar y reposar.

Hagámonos el propósito de vivir la vida con calma y disfrutarla realmente. Detengámonos a ver los atardeceres, las lunas llenas, las flores que nos brinda una planta. Disfrutemos de la brisa, del clima y de las sonrisas que nos brinden y no nos dejemos vencer por la inmediatez.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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