Crisis de Coronavirus

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Hay dos conceptos que consideramos cuando hablamos de la moralidad: lo bueno y lo malo.

Ser celoso y ser tramposo es considerado malo, si queremos seguir los estándares de la mayoría de la sociedad. Sin embargo, ¿qué tan seguros estamos de que la sociedad está juzgando correctamente?

Muchos reflexionaron sobre este tema. Es un tema tan complejo que un famoso filósofo llamado Thomas Hobbes, simplemente expresó que «la filosofía moral no es más que la ciencia de lo que es “bueno” y “malo”, en la conversación y en la sociedad de la humanidad». Básicamente dice que hay bien y hay mal, ambos están determinados por la sociedad.

El concepto de moralidad está vinculando a lo que la sociedad considera correcto. Sin embargo, este puede tener defectos. Dependiendo de la cultura, las creencias religiosas y la filosofía común que la gente usa para disculpar el mal comportamiento, una persona tendrá un código moral establecido. Por lo tanto, es subjetivo.

Aquí hay un ejemplo: un esposo tiene un hijo moribundo. Ese hijo solo puede curarse con un medicamento muy caro, y como el padre no puede pagarlo, él roba la droga para salvarle la vida de su hijo. Se puede argumentar que el motivo cuenta más que el robo; sin embargo, también se puede decir que robar siempre está mal, independientemente de la intención. Hay muchos más factores si nos ponemos a pensar.

El medicamento que robó le pertenece a una compañía, y esa empresa tiene un dueño. Cada persona que trabaja allí depende del trabajo que les paga por necesidades básicas como alimentos, agua y vivienda. Entonces, si el padre le roba a la compañía, él está dañando el estándar de vida de otros.

¿Quién es bueno y quién es malo en esta situación?

Lo mismo se puede aplicar cuando se trata de hacer trampa. Si un estudiante cree que ser tramposo no es incorrecto porque lo hace para pasar un examen y obtener el grado, ¿cómo puede una persona decirle que él está equivocado? Si su código moral es diferente al de otras personas, ¿cómo se puede saber quién tiene la razón?

Ese es el punto que estoy tratando de explicar. Las personas no pueden tener una serie de reglas si todos tienen una moralidad subjetiva. Nadie le podrá decir al tramposo que sus creencias se valoran menos que las de los demás.

El genio Albert Einstein estaba convencido de que el «comportamiento ético de un hombre debe basarse efectivamente en la simpatía, la educación y los lazos y necesidades sociales; no es necesaria ninguna base religiosa». La mayoría de las personas señalan que los estándares morales se crearon a medida que los humanos se desarrollaron. Pero ¿cómo puede ser uno virtuoso si todo depende de la cultura en donde se crió y los valores que tienen? La respuesta es que no se puede. Debe establecerse un estándar absoluto de verdad y virtud. Esa es la única forma en que una sociedad no tiene caos y desorden.

Si un grupo de personas no tiene un estándar absoluto de verdad, entonces no existe lo correcto o lo incorrecto, solo opiniones y eso causa conflicto.

Un ejemplo es el grupo del Islam que mata a otros que no siguen sus creencias. ¿Su religión justifica el asesinato de otros? Los miembros de esta comunidad solo han estados expuestos a esta ética. De modo que pueden ser considerados virtuosos, si nos aferramos a la idea de la moralidad subjetiva. Por eso hay conflicto en esa idea; no hay orden, solo incongruencias.

Si no existe un código moral absoluto, no existe el bien o el mal: solo opiniones. Necesita haber un ser divino para que haya bien y mal, ya que los humanos no pueden llegar a una conclusión establecida por sí mismos.

Por ejemplo, los siete pecados capitales del infierno de Dante son la envidia, la ira, la codicia, la pereza, el orgullo, la gula y la lujuria. Estos son malos, según el libro. Pero la idea de estos pecados se origina en la Biblia.

Se supone que la Biblia es la Palabra del Dios Divino. Un Dios que es bueno, según la Biblia, y que sabe diferenciar entre el bien y el mal. Pero ¿qué estoy mencionando a este Dios y no a otros dioses?

Este mismo Dios ha enseñado, a través de la Biblia, un buen nivel de vida. La Biblia misma contiene valores que han «creado sociedades arraigadas en la libertad individual y la democracia, y que afirman la igualdad de todas las personas y establecen los derechos humanos universales.»

Los países, las naciones y los estados pueden prosperar si viven de acuerdo con lo que la Biblia enseña. Sin embargo, no solo los que creen en este Dios tienen este código. Romanos 2:24-15 (RVR1995) dice:

Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos.

Ese versículo explica cómo muchos de nosotros nacimos con esa consciencia; podemos ser guiados por ella y tener una idea de lo bueno y lo malo y creer que no se necesitamos un Dios.

Necesitamos un Dios que nos enseñe qué es bueno y qué es malo. No basarlo en la opiniones de otros.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Hobbes, T., Stanlick, N., & Collette, D. (1886). Leviathan, or, the matter, form, and power of a commonwealth ecclesiastical and civil (p. 74).
–Einstein, A. New York Times Magazine. 9 de Noviembre de 1930. Religion and Science. Recuperado el 10 de febrero de 2020, de https://timesmachine.nytimes.com/timesmachine/1930/11/09/92114511.html?pageNumber=136
–Prager University. (2018). PragerU Defends the Rationality of the Bible. Recuperado el 9 de febrero de 2020, de https://www.prageru.com/press-release/prageru-defends-the-rationality-of-the-bible/

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