Algunas estadísticas sugieren que la edad promedio en que las personas pierden su virginidad es de trece años.

Para muchos, las relaciones sexuales no son más que contacto físico que genera placer. Sin embargo, se ha descubierto que tienen efectos en los sentimientos y la mente de las personas. (Para mayor información, leer el artículo: Mentiras que debes dejar de creer sobre el sexo). Además, la Biblia afirma que las relaciones sexuales fueron creadas con Dios y que impactan el área espiritual. Por esta razón, el plan de Dios para el sexo es que se dé dentro de la protección del matrimonio y con la persona correcta. Pero cuando la espera parece larga, algunos se preguntan: ¿por qué esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales?

Rachel E. Miquel Dufour, autora del libro ¡Que viva la va-jay-jay!, y experta en temas de sexualidad femenina, explica que esperar hasta el matrimonio no es un castigo de Dios para las parejas no casadas, sino más bien un regalo para protegerlas. «En realidad, Dios ha creado el mundo con leyes morales y leyes naturales. Los Diez Mandamientos, por ejemplo, son leyes morales. Podemos decidir seguirlas, o no. La gravedad universal, en revancha, es una ley natural. Si no seguimos los consejos de prudencia en relación con la gravedad universal, habrá consecuencias impuestas. Las relaciones sexuales están reservadas a las personas casadas porque Dios ha hecho que esto sea una ley natural. Hizo esto para protegernos.»Dios instituyó las relaciones sexuales dentro del matrimonio porque «el acto de hacer el amor sella esta alianza ante los ojos de Dios.»

Ahora, muchos creen que tener sexo significa únicamente el contacto directo de los órganos sexuales; sin embargo, Rachel Dufour señala que es mucho más que eso. Ella sostiene que las parejas deben trazarse una «línea roja» que no desean cruzar antes de casarse, y que esta puede variar de acuerdo a la situación en la que viven. Por ejemplo, una pareja puede establecer que su «línea roja» es tomarse de las manos y que cualquier tocamiento más allá de las manos está prohibido. El límite que una pareja determina es para protegerse mutuamente y evitar que sus acciones inciten o promuevan llegar a tener el contacto directo de los órganos sexuales. Pero, ¿qué sucede cuando se traspasa esa «línea roja»?

  1. El proceso natural de construcción de la amistad de la pareja se detiene en donde se encuentra en ese momento. La pareja se encontrará, por lo tanto, con una amistad fragilizada. 
  2. La confianza de la mujer hacia su esposo se pierde.
  3. El deseo sexual de la mujer disminuirá muy, muy rápido después del día de la boda. Ella terminará por ya no desear sexualmente a su esposo. 

Por estas y más razones, Dios creó la intimidad sexual para disfrutarse dentro del matrimonio. Él no prohibe ni condena las relaciones sexuales cuando estas se dan dentro de Su plan. Por lo tanto, la mejor decisión que alguien puede tomar es esperar hasta el matrimonio para tener intimidad sexual. Esto no quiere decir que debe casarse con la primera persona que aparece sólo con el fin de tener relaciones sexuales, sino que debe ser con la pareja que Dios le tiene planeado.

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El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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