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Sabios administradores de nuestro dinero

“En casa del sabio hay riquezas y perfumes, pero el necio gasta todo lo que tiene” Proverbios 21:20 (DHH).

Ser un buen administrador del dinero es actuar con sabiduría y disciplina en nuestros recursos económicos, donde planificamos un presupuesto ya sea semanal, mensual o bien como mejor nos parezca con el fin de cubrir los gastos y las necesidades personales o familiares.

Un buen administrador también es aquel que  ahorra e invierte con control y discreción en aquello que a la larga le dé frutos para llevar una vida de bienestar junto a sus seres queridos. Por otro lado, una persona que no administra bien, es la que no planifica ni ahorra, sino que termina despilfarrando todo lo que tiene.

Teniendo en cuenta esto, debemos ser sabios administradores de nuestro dinero. Esto significa hacer un presupuesto y sujetarnos a él. No hacer compras por emoción que solo terminarán endeudándonos, ser sabios en el uso de las tarjetas de crédito, para que de tal manera podamos tener una economía familiar ordenada que nos evite posibles tensiones y sobresaltos.

Por Giovana Aleman

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Administrando

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” 1 Timoteo 6:17 (RVR1960).

Muchos hemos atravesado momentos complicados a causa del dinero por no saber administrarlo. Tomar decisiones a la ligera sobre nuestra economía tiene graves consecuencias.

Elaborar un presupuesto y priorizar los gastos en los que incurriremos, son aspectos que ayudan a manejar las finanzas de mejor manera; sin embargo, es imprescindible pedir sabiduría a Dios, con Su ayuda podremos administrar bien nuestros recursos.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Sé firme en tus decisiones

 “Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz.” Job 22:28.

La  determinación es un valor importante en la vida de cada ser humano, es decidir cómo se va actuar para cumplir lo que uno se propone. Seguramente  tienes muchas metas para alcanzar este año, lo cual no está mal, al contrario, es excelente, pero para lograrlas tienes que decidir cómo las harás realidad.

En la versión  NTV (Nueva Traducción Viviente) Job 22:28, dice lo siguiente: “Prosperarás en todo lo que decidas hacer y la luz brillará delante de ti en el camino.”

Hermosa promesa, ¿verdad? Aprópiate de ella y verás que la bendición de Dios se hará realidad en tu vida. Sé firme en tu decisión y persevera cada día a pesar de las circunstancias porque, ¿Cómo quieres lograr algo si no eres determinante ni firme en lo que deseas obtener? Permanecer en la decisión que uno toma es la clave del éxito, porque nos lleva al triunfo y como dice su Palabra, la luz y dirección de Dios resplandecen en el camino.

Posiblemente tus metas son familiares y quieres que tus seres queridos conozcan a Jesús, entonces tendrás que trabajar en la fe de ellos. Tal vez anhelas una pareja para tu vida, entonces tendrás que orar y dejar que Dios te guie a la persona correcta. Puede que te hayas  propuesto crecer más en el Señor y llenarte de su presencia, así que tendrás que ser firme en tus momentos de oración, estudios de la Biblia y devocionales. Podrían ser tus estudios, economía o cualquier otra meta, lo cierto es que si no hay decisión y esfuerzo por cumplir no habrá resultados.

La determinación ha sido importante en los grandes hombres de Dios de la antigüedad y lo sigue siendo en la actualidad. Cada uno de nosotros construye su destino con las decisiones que toma, pues Dios nos dio la libertad de decidir.

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.” Proverbios 16:3 (NTV) “Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará.” Salmos 37:5. (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Disfruta del tiempo que tienes con Dios y tu familia

¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana”  Eclesiastés 3:9  (RVR1960)

Muchos se afanan en trabajar para darle mejores condiciones a su familia, también en avanzar en sus metas personales y algunos terminan sumergidos en deudas por alcanzar el éxito. Pero Dios no desea que perdamos el tiempo sólo pensando en cómo obtener dinero. La Biblia menciona: “Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos”. Hageo 2:8

Si hemos dejado de lado a Dios ¿Por qué no pedirle perdón por estar desplazandolo de nuestra vida? Él quiere que le demos el primer lugar y que restauremos nuestra relación con Él y nuestra familia, dándoles el tiempo que no les dedicamos por estar sumergidos en el trabajo.

En 1 Reyes 2:3 encontramos la siguiente promesa para los que viven de acuerdo a los mandamientos de Dios: “Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas.” (NVI)

Esta fórmula no falla, ¡Deja que Dios sea nuevamente el centro de tu vida y  tu economía!

 

Por Danitza Luna

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Materias complementarias

(Una vez me preguntaron si podía escribir algunas ideas para un proyecto de discipulado. Mala idea. Siempre derrapo. Ofrecí lo siguiente para los nuevos creyentes como materias complementarias. Nunca me respondieron. Vean aquí por qué).

“Como comentario inicial diría que discipulado no es una palabra que sale en la Biblia. Es un constructo medio griego para darle estructura al ministerio de Jesús.

La propuesta:

Animarlos a comprender el mundo en que viven. Tener otros tiempos o bien dentro de la misma reunión para hablar acerca de temas actuales que están ocurriendo en la ciudad (sugiero que no hablen de temas de otros continentes al principio): política, justicia social, educación, salud, temas urbanos, arte, etc. Tomar un tema que esté en el tapete de las noticias y reflexionar juntos sobre que entienden y qué ven. No dejarles arribar a conclusiones simplistas como “Así es la voluntad de Dios”, “Son los últimos tiempos” o “No son temas espirituales”. Animarlos no sólo a intentar comprender lo que pasa (leyendo, escuchando noticias, hablando con personas que conocen más del tema), sino preguntarles qué harían ellos si tuvieran la facultad democrática de hacer algo.

Invitarlos a participar como espectadores si es posible de una reunión del consejo municipal, de una reunión sindical, de un encuentro de estudiantes en protesta, etc.

Invitarlos a ver una obra de teatro, una exposición de pintura, fotografía, escultura, arte digital, etc. y charlar con los artistas.

Elegir ciertas películas de contenido, no comerciales, y después de verlas plantear una conversación sobre la cuestión tratada. Por ejemplo, pueden ver “The million dollar baby” con Clint Estwood, “Buenas Noches y Buena Suerte” o “The Matrix” y discutir sobre la temática.

Analizar artículos editoriales sobre temas de interés de la ciudad, crónicas actuales como los juicios a los violadores de los derechos humanos o la política educacional de la ciudad.

Conocer en directo la parte oscura de la ciudad: pobreza, prostitución, violencia en la familia, abuso infantil, aborto, tráfico y consumo de drogas, delincuencia, orientaciones sexuales alternativas, corrupción, tráfico de personas, explotación laboral, desempleo, mendicidad, abandono de los ancianos, la gente que vive en la calle. Desarrollar una manera de conocer las raíces de esos problemas, no sólo dar cafecitos y sándwiches a medianoche o hacer una visita de cortesía, sino comprender las raíces del problema y ver qué se puede hacer.

A ver qué pasa con estas ideas…”

5 prácticas que los ricos NO hacen

Vivimos en tiempos en donde el dinero importa, queramos o no. Con el dinero podemos hacer y obtener muchas cosas y por tal razón hay personas que tienen como meta ser ricos. Sin embargo, el dinero también puede representar la caída de alguien. Se puede ser millonario, pero la buena o mala administración de esas riquezas son lo que determina el futuro de la persona. Esto lo supo muy bien alguien que no solo fue el hombre más rico de la historia, sino que también fue el más sabio: Salomón. Antes ni después de él ha habido una persona que tenga sus riquezas ni su sabiduría; por lo tanto, es el que tiene mayor autoridad para hablar con respecto a este tema. En el libro de los Proverbios, el cual escribió, Salomón nos enseña a:

1. No gastar el dinero sin medida

“El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece.” Proverbios 13:11 (NVI)

Es tentador comenzar a gastar el dinero una vez que se obtiene. No obstante, Salomón reconoció la importancia del ahorro. Para él no solo era importante de qué manera obtenía sus riquezas, sino también cómo lo gastaba. La buena administración de sus bienes hizo que sus riquezas crecieran aún más. Esto no quiere decir que, con el fin de ahorrar, debemos llegar al extremo de ser tacaños, sino que debemos aprender a ponernos un freno cuando queremos gastarlo todo.

2. No ser perezosos

Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.” Proverbios 10:4 (NVI)

Muchas personas sueñan con tener dinero, pero no quieren trabajar. Salomón, pese a tenerlo todo, se dedicó a trabajar por el bien de su pueblo y ejerció bien su cargo de rey. Desde aquella época se reconocía el valor del trabajo y que no se puede ser rico por hacer nada. Es por ello que Salomón alababa la dedicación y esfuerzo de las hormigas y las utilizaba como ejemplo para animar a otros (Proverbios 6:6-8).

3. No rechazar la educación

De qué le sirve al tonto el dinero, si no tiene entendimiento; ¡la sabiduría no se compra!” Proverbios 17:16 (TLA)

Siendo sabio como era, Salomón admitió que la riqueza no puede comprar sabiduría. En estos tiempos, esto puede inspirarnos a no conformarnos con el conocimiento que tenemos. Las personas que se especializan en algo y procuran ser los mejores en esa área son los que tienen más oportunidades de empleo, y por consecuencia, de ganar más dinero. Es importante recordar que la búsqueda de conocimiento no solo se refiere al área intelectual, sino también en la espiritual.

4. No confiar en las riquezas

“Quien confía en sus riquezas, se encamina al fracaso; pero quien es honrado camina seguro al triunfo.” Proverbios 11:28 (TLA)

Hubo una persona rica en la Biblia que lo perdió todo, absolutamente todo, casi de la noche a la mañana: Job. Ese no es el único caso, pues a lo largo de la historia varios millonarios se han vuelto indigentes de pronto. Sus historias nos demuestran que confiar en las riquezas es la peor decisión que se puede tomar. El dinero puede comprar muchas cosas, pero no puede asegurarnos la vida. El único que puede guardar nuestra vida y en quien podemos estar totalmente confiados es en Dios.

5. No poner al dinero antes que a Dios

Obedece a Dios y vivirás; así dormirás tranquilo y no tendrás ningún temor.” Proverbios 19:23 (TLA)

Dios no está en contra de las riquezas, pero sí en contra del amor a ellas. Cuando le damos el primer lugar en nuestras vidas, él suplirá nuestras necesidades y nos dará aun más de lo que pedimos. En cambio, si ponemos nuestra fe en el dinero, como no es algo eterno, pronto estaremos en la ruina económica, la cual podría acarrear también la destrucción en otras áreas de nuestras vidas. Para no cometer este grave error, lo mejor es hacer que Dios sea el que gobierne nuestras vidas y no el dinero.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Mundo lateral

“El pensamiento lateral busca soluciones a los problemas de un modo que no sigue las pautas lógicas; se apoya en ideas que se salen de lo habitual, busca caminos alternativos de resolución que escapan de las ideas preconcebidas… Aprender a analizar los problemas desde una multitud de puntos de vista”, se lee en el sitio de Aprender a Pensar.

Leí en un muy buen libro un comentario del relato de Jesús sobre el rico y Lázaro, específicamente en Lucas 16:24: Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. La observación era ésta: ¡Aún en el tormento, el rico consideraba a Lázaro un sirviente para él! Es decir, no había cambiado nada. Lo habré leído cientos de veces, pero nunca vi este detalle. Observo la Biblia bastante desde hace muchos años pero es obvio que el pensamiento lateral aporta siempre cosas nuevas no importa cuánto pasa el tiempo.

Es muy triste comprobar que en la institución cristiana no se estimule este tipo de pensamiento. Una vez que alguien toma el curso básico de discipulado y luego – si es un aventajado estudiante – el curso de liderazgo o de consejería, abandona el cuestionamiento creativo respecto de la Biblia. Repite y replica lo que aprendió durante los días del “primer amor” y jamás recapitula.

No hay espacio aquí para reflexionar sobre las implicaciones de esta situación. La más dramática consecuencia es que el creyente asume que ya sabe todo lo que hay que saber para vivir la vida que lo llevará al cielo y ya no aprecia más nada del entorno. No leen, no escuchan, no ven, no toman conciencia y no piensan nada que no sea del mundo propio de la institución.

Así, menosprecian el mundo de la política, de la economía, de la cultura, de la crisis y de la responsabilidad social. Son monotemáticos en cuanto a sus intereses y por lo mismo resultan aburridos para el resto de la gente. Lo más asombroso es que casi todos se sienten orgullosos de la crítica hacia ellos porque – dicen – el creyente es perseguido y no es amado por el mundo. Si hay algo que NO es pensamiento lateral, es esto.

Un pequeño ejercicio lateral: Qué es lo que Dios efectivamente hizo cuando dijo: “No es bueno que el hombre esté solo”?

¿Eres feliz con lo que tienes?

“No vivan preocupados por tener más dinero. Estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho en la Biblia: «Nunca te dejaré desamparado.»” Hebreos 13:5. (TLA)

Como todo buen padre, Dios nunca nos dará algo que podría hacernos daño, Él sabe lo que necesitamos y lo que realmente nos hace falta. Por eso nos dice que tengamos mucho cuidado con el deseo de tener más y más cosas materiales, que la vida no se mide por cuánto tenemos. (Lucas 12:15)

El Señor quiere que sepamos que este mundo no es nuestro hogar y lo que realmente le interesa es cambiar nuestras vidas y prepararnos para llegar a nuestro verdadero destino. Su deseo no es que hagamos riquezas en esta tierra, porque Él sabe que donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón (Mateo 6:21). Y como buen Padre no desea que nuestro enfoque esté en las posesiones materiales,  sino en desarrollar una imagen como la de Cristo Jesús, que seamos siempre humildes y amable, pacientes unos con otros, llenos de amor, haciendo todo lo posible por mantenernos unidos, para que de  ese modo lleguemos a ser sal y luz en este mundo.

En la Biblia, Jesús nos dice que no nos preocupemos por la comida o por el vestido, que el Padre conoce nuestras necesidades y que en vez de afanarnos confiemos Él. Lo único que Dios pide de nosotros para suplir nuestras necesidades, es que tengamos fe, mantengamos una relación personal y confiemos en su palabra.

No olvides ser feliz con lo que tienes y seguir creciendo en el conocimiento de Cristo Jesús. Recuerda que lo más importante es hacer tesoros en el cielo y saber que Dios no nos dejará ni nos desamparará.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19 (RVR1960)

¡Confía en el Señor!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Tu fe puede hacer historia?

Hebreos 11, conocido también como la galería de la fe, presenta las maravillas que Dios hace cuando se tiene “fe”.

 –  Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.
– Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca del diluvio.
– Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
– Por la fe también la misma Sara, siendo estéril.

Y así podríamos seguir con esta inmensa lista de personas que solamente creyeron que Dios podía hacerlo y sus ojos vieron un milagro, presenciaron lo que era imposible hecho realidad.

A diario necesitamos que Dios intervenga en nuestros asuntos (economía, trabajo, salud, familia, etc.) muchos necesitamos ver esa obra transformadora en nuestras vidas o en la situación que estamos atravesando, pero la Fe es el ingrediente necesario para ver ese milagro “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.” Hebreos 11:6 (NTV).

Lamentablemente en esos momentos de calamidad es cuando muchos fallan, porque a pesar de saber que Dios lo puede hacer, dejan que la duda ingrese a su mente, corazón y se convierta en un enemigo que si no se logra echar, jamás dejará ver los milagros y prodigios que Dios puede hacer.

¿Necesitas un milagro de Dios en este momento?

La mayoría responderá “Sí”, pero la verdadera pregunta es ¿Tu fe te permitirá ver la obra de Dios? Debemos ser sinceros en esta respuesta y reconocer el verdadero estado de nuestra Fe.

Si sientes que el nivel de tu fe está muy bajo y estás desanimado por todo lo que estás viviendo, te animo a esforzarte para que tu fe crezca y se fortalezca, no dejes que la duda te robe la oportunidad de ver los prodigios que Dios puede hacer.

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tiene que ver con todo

Asistí hace poco a un encuentro donde frecuentemente se hizo alusión en una pantalla gigante al lema It’s all about Jesus (algo así como Todo es acerca de Jesús o Todo tiene que ver con Jesús). Hubiera querido entonces hacer algunos cuestionamientos pero no hubo lugar.

Esta mañana se me hizo más patente la inquietud sobre lo mismo al comenzar a leer el libro de Daniel. Consideren por un momento a aquellos cuatro muchachos que debieron – a la fuerza – aprender el idioma, la literatura y las ciencias de la primera potencia mundial de entonces y que no sólo superaron en diez veces a sus pares sino se hicieron cargo de los asuntos públicos de la ciudad más poderosa del reino.

Si la Biblia está escrita para ser leída y entendida toda, queda más que claro que Dios tiene que ver no solamente con la salvación de las almas para conducirlas directo al cielo. Es evidente que el Dios Padre, el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo también tienen que ver muchísimo con la política, la economía y la cultura de los pueblos; no sólo mucho que ver sino mucho que hacer a través de sus hijos.

La expresión Todo tiene que ver con Jesús casi siempre hace referencia a su obra salvadora personal, a la consiguiente santificación y preparación de los creyentes para el cielo. No se hace cargo ni expresa relación alguna con las responsabilidades sociales de los creyentes. Jesús queda así reducido a un canal para llegar al cielo.

Por cuanto agradó al Padre que en él (Jesús) habitase toda plenitud, y por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos… (Colosenses 1:19-20). ¿Qué serían todas las cosas que están la tierra? ¿Sólo almas de potenciales salvados por Jesús? ¿No incluirían también los asuntos públicos, las relaciones sociales, el cuidado de la creación? ¿No querría Dios, a través de sus hijas e hijos, reconciliar consigo, en la medida de lo posible, también esas otras cosas?

Es decir, ¿no querrá Dios que entendamos que Jesús tiene que ver con todo?

Actualidad

La peor maldición que nos ha acarreado la técnica es la de impedirnos huir, ni que sea por un momento, de la actualidad. Las generaciones anteriores, en momentos de calamidad, podían refugiarse en la soledad y el aislamiento; a nosotros, en cambio, nos ha sido reservada la obligación de saber y compartir al mismo instante el mal que ocurre en cualquier parte del globo.
¿No es cierto que este párrafo es tan actual que pudo haber aparecido en la sección editorial de un periódico de nuestras ciudades este domingo por la mañana? Pero no es así. Fue escrito por Stefan Zweig hace ochenta y cinco años en su obra mayor El mundo de ayer. Una vez más, lo que cambia son los instrumentos, las herramientas; las características de la condición humana sigue indemnes. Las así llamadas redes sociales multiplican hasta la náusea una actualidad que reproduce veloz y masivamente toda clase de contenidos. Pero la sensación es la misma que sintió Zweig hace casi un siglo: estamos abrumados, ahítos de actualidad.
Quizá la diferencia sea que el autor austríaco se refería más que nada a noticias de la guerra, de la política, la economía y la cultura que aparecían en periódicos y radios. En cambio la actualidad de hoy es un pandemónium de fotos de actividades personales (comida, viajes, noviazgos, chismes) e informaciones que no tienen ninguna importancia vital para el curso de los tiempos. Es el abultado residuo de una época sin pasado y con un incierto futuro.
Acabado ya el libro de Zweig, me he embarcado en la lectura de un grueso volumen titulado Historia del Siglo XX de Eric Hobsbawm, historiador británico. Acabo de encontrar unas palabras que se complementan con las de Stefan Zweig:
…(U)no de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo XX… En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven.
Por una parte, la generación actual vive en medio de una actualidad abrumadora que no discrimina entre los asuntos realmente importantes y el feroz desperdicio de tiempo online. Por otra, mantiene a la gente ajena al análisis del pasado, condición imprescindible para entender el tiempo actual y disponer de elementos de juicio que permitan pensar el futuro con algún grado de precisión.

Tan solo cree

“Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie se acuerda.” Jeremías 30:17 (RVR1960)

Ante una enfermedad, es posible rendirse y perder toda esperanza. Las fuerzas parecen debilitarse cada vez más, los tratamientos son a veces largos y costosos, afectado también la economía. Muchas veces en estos tiempos difíciles escuchamos más a nuestro entorno que dice que “no hay esperanza” en vez que a Dios. Es en estas situaciones, que debemos entender que Él está junto a nosotros sosteniéndonos y que no dejará que la enfermedad nos venza, su palabra nos recuerda: “…No tengas miedo; cree nada más…” Lucas 8:50 (NVI).

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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