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Flashback

(Flashback: Verónica Rojas explica en el sitio Aloha Criticón que es una técnica narrativa que retrotrae la narración temporal a un acontecimiento pasado, casi siempre con la intención de situarse en algo importante para la configuración del presente del personaje o situación desarrollada).

Una vez escribí las palabras que transcribo abajo, fragmento de muchos otros enervantes murmullos que pululaban por mi cabeza por aquellos días. Vivía entonces en una cabaña. A veces se aparece en mis sueños y me embarga una nostalgia terrible. Un día tuve que abandonarla y relaté así ese trágico episodio:

“Una noche de mayo el cielo se vino abajo y por todas partes llovió el desastre, la tormenta brutal. Hubo goteras inmensas en medio de la sala y el corazón se anegó en estúpidas lágrimas. Es peligroso ser pobre y viejo.”

Somero resumen: mi cuarto estudio mínima biblioteca ropero cama baja bastante menor y silencio. Cuarto, pasillo, cocina, patio.

Tengo que caminar. La hora pasa y no consigo el pensamiento que amaina el desasosiego. De pronto, una pequeña luz, una idea que es apenas un susurro en esta quietud que me ensordece. A veces, es una imagen de los años que pasaron por el patio trasero y que no alcancé a atrapar.

Un rostro, un aroma de pan caliente, un café con medialunas, un perfume de mujer, un inolvidable perfume de mujer…

Una montaña estallada de helechos entre la neblina de las alturas. El mar, esa bestia incansable que me besa los pies pretendiéndose vencida; otras, un diálogo sin palabras, una mínima plegaria que sólo espera ser oída – es tan simple…

A veces, la frase de una canción, un poema de Neruda, unas líneas de Pescetti, un fragmento de Balzac, un episodio de la vida de Mandela.

Y entonces, tenue, sin prisa, el sueño viene a aplacar esta otra tormenta que soy yo.

Así elaboro este aprendizaje, así aprendo en esta escuela que me acerca a los que siguen buscando, a los que no se conforman con siete doctrinas y cinco libritos que les resuelven la vida.

Porque es voluntario este ensayo de soledad, este exilio de comuniones y hermandades complacientes. Hay intención en esta nota al margen que soy ahora.

Me quiero lejos de las atosigantes victorias y de las cifras del éxito. Me quiero a salvo de las frases hechas que embriagan el sentido. Huyo de las exhortaciones sin compasión de los que se creen propietarios de mi conciencia.

Prefiero noches como ésta, cuando la dura gramática del dolor compone sus mejores páginas…

Estar solo podría matarte

Pasar un tiempo en soledad es muy provechoso para nuestra salud mental. Nos ayuda a reflexionar y analizar nuestra vida. Además, nos sirve para desconectarnos de todo lo negativo que nos rodea. Sin embargo, pasar mucho tiempo solo y aislarse por completo del resto de la sociedad tiene el efecto contrario. Es más, una reciente investigación descubrió que incluso puede ser mortal.

Según las estadísticas, miles de personas en el mundo se sienten solas. No se trata de su estado civil, sino de que se sienten apartados de los demás. Una persona puede estar rodeada de gente, pero si carece de conexiones sociales importantes, su salud está tan en riesgo como el de una persona que fuma quince cigarrillos al día o es alcohólico. La soledad es preocupante porque afecta la salud mental y física. ≪El aislamiento social y la soledad aumentan significativamente el riesgo de mortalidad prematura≫, afirma Julianne Holt-Lunstad, PhD, profesora de psicología y neurociencia en la Universidad Brigham Young. Asimismo, la soledad afecta negativamente el funcionamiento del sistema inmunológico y ≪aumenta los niveles de estrés, impide el sueño y, a su vez, daña el cuerpo. La soledad también puede aumentar la depresión o la ansiedad≫.

¿La soledad es mala?

Como afirma Ami Rokach, PhD, psicólogo clínico e instructor en la Universidad de York, en Canadá, la soledad es algo natural en el ser humano y es ≪algo con lo que cada uno de nosotros lidiamos de vez en cuando≫. Hay momentos en los que sentimos que no hay nadie más en el mundo y que no hay quién nos consuele. Estos sentimientos se dan en situaciones que nos afectan psicológicamente; por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, etc. Estos momentos de soledad no son mortales pues son pasajeros. El problema reside cuando la soledad es crónica.

Las personas más propensas a sufrir de soledad crónica son aquellas que ≪no tienen los recursos emocionales, mentales o financieros para salir y satisfacer sus necesidades sociales o carecen de un círculo social que pueda proporcionar estos beneficios≫. No se trata de cuántos familiares o amigos se tenga, sino de la calidad de vínculos interpersonales.

¿Cómo combatir la soledad?

Fortalecer buenos vínculos con las personas es una forma de combatir la soledad. También lo es pertenecer a un tipo de comunidad que inspire y brinde apoyo emocional, como las iglesias o asociaciones benéficas. Otra manera es enfocarse en las necesidades de los otros y ayudarlos con sus necesidades. Cualquier acción que ayude a disminuir a la soledad y cree lazos afectivos con los demás son de provecho para uno mismo y para los demás.

Para más información, leer: 7 consejos para vencer la soledad



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Novotney, A. (2019). Social isolation: It could kill you. Continuing Education50(5), 32. Recuperado el 28 de mayo de 2019, de https://www.apa.org/monitor/2019/05/ce-corner-isolation

En el tiempo adecuado

“De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.” Proverbios 20:24-25 (RVR1960).

Estos versículos mencionan que es peligroso comprometerse con algo de forma apresurada, porque existe la posibilidad de que al pensarlo bien se quiera dar marcha atrás.

Esta advertencia aplica también en nuestras relaciones, como es el caso del noviazgo. Algunas personas deciden aventurarse en una relación, simplemente con el fin de evitar la soledad, por impulso e incluso simplemente por probar.

No obstante, esta decisión puede traer dolorosas consecuencias, si se toman de manera apresurada y sin la debida reflexión. Por el contrario, si antes de tomar una decisión, nos dedicamos a buscar la dirección de Dios, el resultado será satisfactorio y podremos disfrutar de un precioso noviazgo en sintonía con la voluntad de Dios.

Por lo tanto, no te apresures en iniciar una relación, consulta primero con Dios, para que Él sea Señor de tu vida también en este tema.

Por Cesia Serna

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Irse y regresar

Me he querido ir varias veces. Y siempre, de un modo u otro, he debido regresar. Por un tiempo viví mi exilio voluntario en una cabaña. He aquí lo que pasó:

Vuelvo a ver la cabaña. Conserva ese aire único que tuvo desde el principio. Me acerco a través del pasto descuidado y los cardos crecidos. Al frente don Pascual sembró esta vez gladiolos; algunos destellos rojos en medio de la maleza me recuerdan, de un modo imperfecto sin duda, las amapolas en el trigo de Pablo Neruda.

El mundo de ayer se agita en su sueño patinado de polvo y telarañas. Quiero abrir alguna ventana pero los rieles de madera están atascados. Un polvo de años empaña los vidrios y el aire adentro tiene ese olor oxidado del tiempo y la soledad. El viejo sofá, unos pisos altos, las sillas con asiento de estera, una vieja alfombra manchada y los recuerdos que se desperezan de su dejadez.

Sentado frente al ventanal sucio se ve que la tarde ya no tiene más que hacer por hoy y se retira sin hacer ruido. Unos últimos chispazos de sol se entreveran con el follaje de los álamos y al cabo de una hora la penumbra ya ha disuelto todo y no quedan más que siluetas en la oscuridad.

Hubo una vez allí aroma de Flaño y rumor de palabras. Todavía la esperanza tenía sentido y valor. La ropa limpia doblada en las repisas, el café, la cama tendida y la soledad, que entonces era un blasón, una enseña irreverente y desafiante. El proyecto suponía posible el vigor creativo. Frente a la ventana del dormitorio estaba el escritorio y fluían las ideas al amor de la música y los sueños.

Una noche de mayo el cielo se vino abajo y por todas partes llovió el desastre, la tormenta brutal. Hubo goteras inmensas en medio de la sala y el corazón se anegó en estúpidas lágrimas. Es peligroso ser pobre y viejo. En este mundo no hay segunda oportunidad para los desertores del sistema. Sin seguro médico y habiendo dejado de cotizar para el retiro no era posible la ilusión de la libertad definitiva.

Hubo que irse y regresar a la galera y los dictados institucionales. Con la valijita negra, el cuadrito con la leyenda “Mi mundo privado” y la mochila de cuero hubo que abandonar, tal vez para siempre, la cabaña…

Solo pero acompañado

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Isaías 41:10 (RVR 1960).

Algunas circunstancias de la vida pueden hacernos sentir el sabor amargo de la soledad en toda su intensidad. Ya sea que se trate del abandono por parte de un ser querido, una dolorosa pérdida o bien porque un hijo se fue de la casa, de cualquier manera nos sentimos invadidos por el sentimiento de soledad.

Así le pasó al apóstol Pablo, un gran líder, lleno de la presencia de Dios, pero justamente el día que tenía que presentarse ante el juez, él necesitaba más del apoyo de sus amigos; en cambio todos lo desampararon. ¡Cuántas veces nos hemos sentido así, con un gran sentimiento de soledad que nos produce angustia! Pero a pesar de esto, Pablo se aferró a Dios, al punto de afirmar: “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas (…) 2 Timoteo 4:16-17 (RVR 1960) En esos tiempos, en los cuales, la soledad se hace presente pretendiendo consumirnos, debemos recordar que Dios está con nosotros, Él no nos desampara, además de ello nos da fuerzas para seguir el camino que tenemos por delante.

Por Neyda Cruz


El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 consejos para vencer la soledad

La soledad no es una cuestión de cuánta gente te rodea. Hay personas que se sienten solas cuando están en medio de multitudes. Mientras que hay otras que se sienten así cuando no tienen nadie más a su lado. La ciencia dice que la soledad, no el estado civil, es más dañino y letal que la obesidad (Para mayor información, leer: ¡La soledad mata más que la obesidad!). Por lo tanto, no es un tema que debamos menospreciar.
Algunas formas prácticas de vencer los sentimientos de soledad, son:

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

1, 2, 4Bargh, J. (2017). Before you know it (1era ed.). Nueva York: Simon & Schuster, Inc.
3Sandstrom, G., & Dunn, E. (2014). Social Interactions and Well-Being. Personality And Social Psychology Bulletin, 40(7), 910-922. doi: 10.1177/0146167214529799

 

¡Que no se apague el fuego!

¿Alguna vez has intentado mantener una vela encendida con el viento en tu contra? Seguramente has vivido esta experiencia cuando te encontrabas en un día de campo o tenías que cocinar al aire libre. A mí me sucedió hace poco cuando fuimos a la casa de un amigo con una torta a sorprenderlo por su cumpleaños, como el lugar era abierto el viento no permitía que la vela permanezca encendida; necesitamos la ayuda de varias manos para cubrir la vela del viento, fue bastante divertido.

Comparto esta anécdota porque los seres humanos siempre necesitamos del otro, somos seres sociales, una persona que se encierra en las tinieblas de la soledad simplemente está manifestando que no se encuentra bien, tiene un problema y necesita ayuda.

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.” Éxodo 17:11-12

Moisés era un gran líder, un hombre que hacía milagros y prodigios con la autoridad de Dios, pero era humano; es decir, también se cansaba, era inseguro e incrédulo al principio, antes de cumplir el llamado que tenía; además en ocasiones no controlaba su enojo lo que provocó consecuencias negativas en su vida.

Por estas razones, Moisés necesitaba personas a su lado que lo ayudaran a levantar las manos cuando él se cansaba, de lo contrario perdería la guerra.

Los desafíos que enfrentamos en la vida son así, ninguno es autosuficiente. Si deseas vencer, tener éxito, salir victorioso del problema que enfrentas necesitas personas que te alienten y apoyen a salir adelante.

Así mismo, puedes ser tú el apoyo para otros, para que los demás permanezcan con el fuego del Espíritu de Dios encendido en su corazón necesitarán del apoyo de sus hermanos. Te animo a salir de la soledad, a buscar apoyo y apoyar a los demás para que la pasión por el Señor no se apague.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Manojito de deseos

Volver a ver, aunque sea por una sola vez, el arco iris de luz en las gotitas en los helechos después de la lluvia en la cuesta de Los Añiques, aunque dice un poema que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver.

Que la magia de un demiurgo diligente pueda revivir aquel sueño de la infancia en la que me encontraba en la orilla de un lago inolvidable, rodeado de luz y de paz, de árboles frondosos y colores que me contaban historias maravillosas.

Abrigarme en la paz y el silencio. Arroparme en una soledad amigable. Reposar en tranquilas conversaciones, más allá de toda disculpa, de toda recriminación y de requisitorias. Ser en otros y con otros sin sobresalto alguno.

Arrullarme en el seno tibio del perdón otorgado por quienes no recibieron de mí el bien cuando era debido, y cuando no también porque a la bondad nunca habría que amarrarla a razones y argumentos para negarla.

Redescubrir espacios diferentes, ensayar emprendimientos novedosos, dedicarse a oficios y ocupaciones inesperadas, disponer de los días y las noches de un modo singular. En otras palabras, encontrar nuevas definiciones para la palabra jubilado.

Perdón por la insistencia, pero construir una cabaña en la orilla del río, entre los cerros. Llenarla de lavandas, buganvillas y por qué no de lirios y cardenales de esos que amaba mi mamá. Sentarme en la galería en la tarde y sin palabra alguna hallar el tesoro escondido entre el corazón y la mente. Caminar hasta el pueblo para comprar marraquetas y paltas. Tomar la once. Y así sucesivamente.

Abrir todos los días el tesoro de las palabras, las antiguas y las nuevas, para componer todavía pequeñas crónicas, imprecaciones, poemas que no son poemas sino prosa poética, enojos indisimulados contra la maquinaria, postreras declaraciones de intenciones, comunicaciones urgentes antes de que la lámpara del pensamiento sea apagada, diminutos mensajes de esperanza.

Que nunca falten los libros, los viejos y los nuevos. Que todavía me abran sus puertas seculares y me estremezcan los sentidos, me revuelvan las entrañas, me consuelen y me amparen, me hablen de lo que fue y de lo que será.

Y finalmente, que nunca sea tarde para nada. Que siempre haya tiempo para lo que debo ser, para lo que se debo hacer, para lo que quiero hacer…

Depresión momentánea

Salmos 68.6 NTV Dios ubica a los solitarios en familias; pone en libertad a los prisioneros y los llena de alegría. Pero a los rebeldes los hace vivir en una tierra abrasada por el sol.

Los problemas y el carácter personal son ingredientes para que algunas personas sufran de depresión, no es algo que compras en el supermercado o en la tienda del barrio, ni aunque estuviera en oferta especial o te lo regalaran te lo llevarías; es algo que permites ingresar en tu vida y que agrava la situación por la que atraviesas sino tomas en cuenta a Dios, quien te brinda esperanza y te aparta de la soledad.

Un solitario vive alejado de las demás personas, luchando por su cuenta, aferrado a la esperanza de tener un futuro mejor; pero cuando las cosas comienzan a salir mal sufre de una desoladora frustración que lo lleva a toma malas decisiones, allí es cuando la depresión ataca y esa persona no debe estar sola por el riesgo que puede correr su integridad física, necesita ayuda.

La amistad y el compañerismo pueden ayudar a que la persona se sienta querida y que pertenece a un lugar. La iglesia es como un hospital donde los solitarios pueden sanar, un hogar lleno de personas que buscan conocer de Jesucristo y que pueden ser un instrumento del Señor para restaurar vidas.

Puede ser que por motivos de fuerza mayor te hayas separado de tu familia o no tengas una hasta el momento, date una oportunidad, alza tu voz, vamos no te quedes solo, no dejes que el tiempo pase así; hay congregaciones que tienen sus puertas abiertas para ti, encontrarás una nueva familia y amistades con las cuales tendrás increíbles aventuras y momentos inolvidables, dile no a la depresión instantánea.

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Las redes sociales te hacen sentir solitario?

¿Alguna vez has estado revisando tus redes sociales y, pese a que tienes muchos amigos y comentarios en internet, te sientes más solo que nunca? No eres el único. Es más, una investigación confirma que las redes sociales pueden incrementar el sentimiento de soledad.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Hunt, M., Marx, R., Lipson, C., & Young, J. (2018). No More FOMO: Limiting Social Media Decreases Loneliness and Depression. Journal Of Social And Clinical Psychology, 751-768. doi: 10.1521/jscp.2018.37.10.751

Nostalgia del futuro

Un espacio entre el cielo y la tierra. Tal vez una cabaña a la orilla del río, en medio de la montaña, lejos pero cerca. Arboles gigantescos, álamos o eucaliptos que desenreden el viento en las tardes de verano. También sería bueno una galería abierta que se convierta en platea para “catear” la luna tarde en la noche y donde despejar de tanto en tanto un vaso de vino.

Una charla improvisada sin reclamos ni tomas de razón; sólo estar ahí y dejar que la cabeza desagüe su diluvio de pensamientos atrasados. Alterar apenas la conciencia para detectar si algo uno ha aprendido o se tiene que tropezar en lo mismo de nuevo. Tener la presencia de ánimo para deshacer los malos tratos que uno le propinó a los inocentes y a los no tanto. Desbrozar con pausada dedicación la hierba que anduvo creciendo en el caminito de la amistad – si fuera posible.

Una cierta disposición a dejar – o disminuir – las cosas que hacen mal: el enojo, el azúcar, la pena, las harinas, el remordimiento, algunos vicios innecesarios, el resentimiento, el sedentarismo (¿Por qué me cuesta tanto todavía adoptar el gusto de caminar los cerros y las orillas?), la soledad, más allá de su medida recomendable, digamos. Y cosas así…

Paciencia y más compasión con las cosas que no van a cambiar nunca o se van a demorar mucho en ser diferentes. Sensibilidad para captar las que ya están cambiando y humildad para reconocerlas. Disposición a colaborar con quienes tienen las ganas pero no los recursos. Acompañar a otros en sus tareas y más generosidad con el tiempo propio.

Anaqueles para los libros de todos los tiempos y para los nuevos. Más horas para leer y menos para mirar series y noticias. El papel, el papel que nada ni nadie podrá cambiar para mí aunque un día ya no haya más documentos materiales y todo sea nubes y soportes virtuales. Tiempo para las librerías de viejo o la sección de “baqueteados” de Expolibro donde se hallan pequeños grandes tesoros, como el del otro día cuando encontré Climas de André Maurois.

Finalmente, menos, mucho menos ropa y zapatos, menos artefactos, muebles y aparatos. La comida y la bebida justa. Las ventanas, la luz del día, los cuadros absolutamente necesarios. Y desde el principio de los tiempos de mi vida hasta el último día, el silencio. El silencio respetable, señorial, educado, sensible, oportuno…

No me sentiré solo cuando encuentre a mi pareja

La soledad puede quitarte tu felicidad. No importa si tuviste una gran semana sin drama o una gran experiencia, en el momento en que te sientes solo, todas esas bendiciones no se tienen en cuenta. 

En el momento en que las personas solteras se sienten solas, creen que simplemente pueden resolver ese estado incómodo al encontrar a alguien que pueda completarlo. Por lo tanto, la solución común es encontrar un novio o novia que los valore, pase tiempo con él o ella, le ayude a superar sus dificultades y satisfaga cualquier necesidad física (como abrazos, besos o tomarse de las manos).

Todos estos deseos parecen agradables y satisfarán esos deseos, que también pueden ser necesidades, pero serán temporales.

Sin embargo, hay muchos casos en que las personas que encuentran a su pareja y comienzan a sentirse solas. ¡Si le preguntas a varias personas casadas si pasan por momentos en que se sienten solos, te sorprenderías! Puede ser impactante porque se tienen el uno al otro, pero a veces extrañan su soltería y desean poder salir con sus amigos como antes. Puedes decir: “¡Uau! ¿Por qué mencionaste algo tan serio como el matrimonio?” La razón es que el matrimonio es el lugar donde menos esperan encontrar la soledad cuando la pareja vive junta, se ayudan mutuamente y comparten responsabilidades. Todos estos son signos de no estar solo. Esto es similar a cuando alguien compra el celular que siempre ha querido, solo para darse cuenta de que quiere el más reciente porque no está conforme con las cosas que no tiene su presente celular. Lo mismo pasa en una relación: una persona que encuentra la relación que busca, después se da cuenta que no están conforme con la relación y se siente sola.

He encontrado sitios web que brindan consejos a las personas en relaciones que se sienten solos sobre cómo superarlos y explican por qué se sienten así. Algo que generalmente dicen es que las personas que creen que alguien los completará tienen una visión equivocada de una relación, y estoy de acuerdo con eso al cien por ciento. Solo porque estoy de acuerdo no significa que no me sienta solo a veces ni me lo quita, pero me da la claridad de que sentiré la soledad independientemente de cuál sea mi estado de relación.

Esto puede ser algo que haya escuchado muchas veces antes, pero es la verdad. Dios es el único que puede desaparecer esa soledad. 

Incluso Jesús reconoció que el Padre estaba con Él en Juan 16:32-33 cuando tomó la copa de la voluntad de Dios. (“Miren que la hora viene, y ya está aquí, en lo que ustedes serán dispersados, y cada uno en su propia casa y me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán las aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” (NVI)) Él, que pasó por la crucifixión solo, se aferró a Dios reconociendo que él estaba allí.

No estoy diciendo que será fácil, pero estoy diciendo que hay ventajas y desventajas en ambos; estoy diciendo que hay esperanza; estoy diciendo que una vez que encuentres a Dios, ya no sentirás la soledad.

El apóstol Pablo, que luchaba constantemente porque iba a evangelizar a otros y muy probablemente luchaba con la soledad debido a eso, dijo en Filipenses 4:12-13, “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (NVI) Llegó a la conclusión de que Dios era el único que cumplía sus deseos. Tal vez no te lo parezca ahora mismo, pero Dios hará lo mismo por ti. Puedes encontrarlo en otro lugar, pero será permanente con Dios.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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