Antes de juzgar, piensa más bien en cómo ayudar

Antes de juzgar, piensa más bien en cómo ayudar

Qué fácil es juzgar, ¿cierto? Dar una opinión de una persona, una situación o cualquier acontecimiento es sencillo. Muchas veces nos gusta hacerlo, quizás para aparentar un nivel más alto de moral o inteligencia, pero ¿si en vez de juzgar buscamos ayudar?

El juzgar sin ayudar es igual que estorbar, no aporta en nada, es mejor quedarnos callados si no tenemos la intención de contribuir a una solución. Esto sí sería de aporte, no solo a nosotros mismos, también para la sociedad que tanta empatía le hace falta. 

La mujer encontrada en adulterio por los líderes religiosos, fue llevada delante de Jesús para ser juzgada, aunque era una trampa para Él, porque los fariseos y escribas tenían otra intención con esta situación. Ella recibió misericordia y ayuda, una nueva y única oportunidad que para cambiar su condición. 

¿Qué pasaría si escucháramos más a nuestra conciencia que a nuestras ganas de juzgar? Sin duda callaríamos en vez de condenar. Dejemos que la empatía y la misericordia sean quienes obren antes que todo. 

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Juan 8:10 -11 (RVR 1960)

Ora antes de juzgar

En muchas situaciones, por no decir que en todas, no conocemos el problema de fondo, la historia que hay detrás y solo juzgamos por lo exterior. Por esta limitante, miremos como Dios lo hace, con amor, con misericordia, con empatía y con compasión.

Orar a Dios por lo que nos inquieta de otros, hace que cambiemos nuestra visión, porque entregamos al Señor nuestros pensamientos y Él los va dirigiendo a lo que es correcto, hacia su voluntad. 

Tal vez crees que puedes condenar a tales individuos, pero tu maldad es igual que la de ellos, ¡y no tienes ninguna excusa! Cuando dices que son perversos y merecen ser castigados, te condenas a ti mismo porque tú, que juzgas a otros, también practicas las mismas cosas.

Romanos 2:1 (NTV)

Oración del día

Señor, ayúdame a actuar con sabiduría y empatía el momento en que quiera juzgar a alguien. Quiero ser de bendición para los demás, con mi oración por ellos y con lo que pueda aportar.  
Quita mi mirada juzgadora de lo exterior y enséñame a ser sensible a tu dirección, porque si pones a alguien difícil en mi vida, es para usarme y llevar luz y bendición en medio de la oscuridad. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aplicación

A parte de orar, ¿cómo ayudarías a la persona que has juzgado?


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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. El presente se escribió en su totalidad por un ser humano, sin uso de ChatGPT o alguna otra herramienta de inteligencia artificial.

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