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Tiempo de lectura: 2 minutos

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Mateo 5:3 (RVR 1960).

Una persona pobre en espíritu es aquella que reconoce su necesidad de Dios y lo busca constantemente. Es aquel que reconoce que sin la ayuda y dirección de Dios nada podrá hacer.

Un claro ejemplo lo encontramos en la vida de Moisés, quien no se animó a continuar hacia la tierra prometida si Dios no iba con él.

Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

Éxodo 33:15 (RVR 1960).

Moisés reconoció que separado de Dios nada podía hacer, por esa razón lo buscaba constantemente por el bien de su propia vida y por el beneficio del pueblo de Israel. Sabía que sin la presencia de Dios era imposible avanzar y vencer a sus enemigos.

¿Eres pobre en espíritu?

Para responder esta pregunta es mejor examinar nuestro estado espiritual, ¿cómo estás con Dios? ¿Lo buscas constantemente? ¿Lo tomas en cuenta en todo lo que haces? ¿Eres una persona que no sale de casa sin antes buscar la presencia de Dios?

Cuando una persona es pobre en espíritu tiene hambre y sed de Dios. Es consciente de que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Por esa razón, siente la necesidad de buscar a Dios todos los días de su vida.

Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Marcos 2:17 (RVR 1960).

Beneficio de ser pobre en espíritu

Depender de Dios en todo momento tiene su recompensa: “el reino de los cielos.” Quizás no tienes las cosas materiales que anhelas, pero si eres una persona que busca constantemente a Dios y reconoce su miseria espiritual, lo tienes todo.

El apóstol Juan describe como será nuestro nuevo hogar y las cosas que podremos disfrutar en él. Será un cielo nuevo y una tierra nueva, donde no habrá más dolor ni sufrimiento.

Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».

Apocalipsis 21:3-4 (NTV).

Siéntete feliz si eres una persona pobre espiritualmente, porque de ti es el reino de los cielos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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