Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Con todo lo que ofrece el mundo, a veces somos tentados a dar lugar a nuestros deseos o placeres sin tomar en cuenta a Dios en lo que hacemos. Nos alimentamos de aquello que no sirve y olvidamos el propósito por el cual fuimos creados; pero el Señor nos dice: ¡cuídate!

Cuídate, cuida tus sentidos y pensamientos

“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

1 Pedro 1:16 (RVR1960)

Es esencial recordar que Dios es Santo y nos ha llamado a ser santos. Para que comprendamos mejor la definición de “santidad”, quisiera compartir el párrafo de una canción para niños que escuché de Biper y sus amigos:

≪Cuida tus ojos, cuida tus ojos lo que ven, Cuida tus ojos, cuida tus ojos lo que ven, Que hay un Dios de amor de amor que mirando está, Cuida tus ojos, cuida tus ojos lo que ven.≫

Tienes un llamado para tu vida, ¡cuídate!

Cuando hablamos de santidad pareciera que refiere a algo que está lejos de nuestro alcance, pero la Biblia nos enseña que ser santo no es ser perfecto, sino que consiste en “dejar o renunciar” a ciertos placeres para agradar a Dios;  el llamado implica que seas diferente a los demás.

Por ejemplo, tenemos el llamado de cuidar nuestros ojos al evitar programas o novelas que simplemente reflejan infidelidad o inmoralidad; cuidar lo que escuchan nuestros oídos, al recibir un chisme o murmuración contra alguien; velar para que nuestras manos no sean un instrumento de maldad y nuestros pies no caminen en terrenos equivocados.

Sé un sacrificio VIVO

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”

Romanos 12:1-2 (RVR1960)

Antiguamente se presentaban sacrificios de animales para expiación de pecados, esto sucedió hasta que Cristo murió en la cruz y se entregó como un sacrificio por nosotros. Gracias a Él tenemos la libertad de acercarnos al Señor sin ningún obstáculo, lo único que nos pide es que seamos un “sacrificio vivo”.

Al cuidarnos y renunciar a aquello que no es agradable para el Señor estamos siendo un sacrificio vivo. Si realmente quieres conocer más a Dios en tu vida, te animo a atender este llamado a la santidad y cuídate por amor a Él.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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